Tema: Aprendiendo a ser Feliz
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Tema: Aprendiendo a ser Feliz
Texto: Fil 4:10-13 Introducción 1. En el contexto financiero, familiar, social y espiritual, nunca hemos vivido, como humanidad, en un momento tan difícil como el presente. a) Estaba en lo correcto el apóstol Pablo cuando escribió a Timoteo y le dijo: “En los postreros días vendrán tiempos peligrosos” (2 Tim. 3:1). b) Frente a todo lo que estamos presenciando y ex perimentando, ¿cuáles han sido nuestras reacciones y nuestras posiciones como cristianos? ¿Son iguales a las de aquellos que no creen en Dios y viven sin esperanza? 2. Hoy, como nunca, debemos aprender a vivir en medio de las crisis, las situaciones difíciles y las provocaciones, sin permitir que tales circunstancias afecten nuestra paz interior, nuestra alegría y nuestra confianza en Dios.
A- Alguien que supo vivir feliz 1. El apóstol Pablo es un ejemplo, para todos los cristianos, de alguien que aprendió a ser feliz. “En gran manera me gocé en el Señor de que ya al fin habéis revi vido vuestro cuidado de mí; de lo cual también estabais solícitos, pero os faltaba la oportunidad. No lo digo por que tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación” (Fil. 4:10, 11). a) Aquí dice que aprendió a no ser controlado por las circunstancias de la vida. “Yo no dependo de buenas situaciones a mi alrededor para ser feliz”.
2. La nota dominante de la Epístola a los Filipenses es la alegría. a) Pablo no estaba escribiendo simplemente como un apóstol que debía dar un mensaje a una iglesia que él había fundado. Escribió lo que sentía, como un amigo a sus amigos, a quienes ama. 3. Escribió esta carta desde la prisión. a) Por su ejemplo, el apóstol intentó mostrar que las circunstancias que rodean la vida de un cristiano no deben ser los factores determinantes de sus actitudes para con la vida. 4. ¿Cómo alcanzó el apóstol Pablo esa condición? a) Él dice: “Yo aprendí”. Sin lugar a dudas, no le gustaba las dificultades que estaba viviendo. No era un masoquista espiritual ni alguien a quien le gustara sufrir, sino que aprendió por experiencia a estar con tento en medio de los contratiempos de la vida. 5. Para empeorar la situación, él tenía una espina en la carne que lo hacía sufrir. Tres veces oró a Dios para que esa espina le fuera retirada. Humanamente, esa espina lo angustiaba y le impedía –tal vez– realizar un mejor trabajo para Dios. a) La respuesta de Dios fue: “Bástate mi gracia” (2 Cor. 12:9). Feliz ante cualquier circunstancia. 1. El apóstol Pablo aprendió, también, a vivir con tento en cualquier situación, porque instaló en la mente ciertos conceptos básicos de la vida cristiana. a) Las situaciones son temporales. Siempre cambian o pasan, y yo no puedo depender de ellas. b) Lo que importa, antes que todo, es mi relación de amistad con Dios y mi paz interior. De esa relación depende mi seguridad. c) Dios cuida de mí. Todo está bajo su control y nada sucede conmigo sin que él lo sepa y lo permita. Eso me da tranquilidad. Por lo tanto, no permitiré que las situaciones negativas me roben la paz y la alegría. Satisfacción en Cristo 1. El principio que emerge aquí es que el apóstol Pablo había aprendido a encontrar contentamiento en su satisfacción en Cristo. Ustedes y yo necesitamos aprender esta misma lección: a) En tiempos de paz. Normalmente, solo tenemos una experiencia teórica con Dios. b) En tiempos de tribulaciones. Verdaderamente aprendemos a confiar en Dios y a tener una experiencia real con él. 2. La amistad y la confianza del apóstol Pablo en Dios eran tan grandes y reales que las demás cosas de este mundo no interferían negativamente en su vida.
Conclusión 1. Finalmente, creo que el mayor auxilio para el apóstol Pablo en su aprendizaje de cómo ser feliz en me dio de las dificultades, fue el haber aprendido a mirar y seguir el gran y perfecto ejemplo de Cristo. a) (Heb. 12:1-3 ). b) Él aplicó ese ejemplo en su vida personal. 2. En el tiempo en que vivimos, también nosotros necesitamos, como nunca antes, fijar nuestros ojos en Cristo. 3. No sé cuáles son tus luchas, tus tribulaciones o tus enfermedades. Pero, una cosa sé: podemos confiar en Cristo, pues en él encontramos el ánimo y la fuerza que necesitamos. a) No tenemos por qué temer, pues la promesa es: “No estoy solo, porque el Padre está conmigo” (Juan 16:32). 4. Llamado final
