Discipulado tiene un costo, Lucas 9:23-27

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1.0 Título:

Discipulado tiene un costo

2.0 Texto del Sermón:

Lucas 9:23–27 "Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, éste la salvará. Pues ¿qué aprovecha al hombre, si gana todo el mundo, y se destruye o se pierde a sí mismo? Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras, de éste se avergonzará el Hijo del Hombre cuando venga en su gloria, y en la del Padre, y de los santos ángeles. Pero os digo en verdad, que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte hasta que vean el reino de Dios."

3.0 Acerca del Texto:

Este pasaje se encuentra en el contexto de una revelación crucial: Pedro acaba de confesar que Jesús es el Cristo de Dios. Entonces, el Señor comienza a instruir sobre el costo del discipulado. Jesús no suaviza su llamado; lo intensifica: negarse a sí mismo, tomar la cruz y seguirle. Este pasaje está directamente conectado con la esencia de la entrega, la muerte al yo, y el valor eterno de la vida en Cristo.

4.0 Propósito del Sermón:

Motivar y desafiar al oyente a considerar seriamente el costo del discipulado y abrazarlo con convicción, sabiendo que el seguimiento fiel a Cristo implica sacrificios temporales, pero resulta en una gloria eterna.

5.0 Declaración del Discurso:

El discipulado tiene un alto costo personal, pero seguir a Cristo transforma nuestra existencia presente y garantiza un destino eterno glorioso.

6.0 Objetivo del Sermón:

Que cada creyente reflexione si ha abrazado el costo del discipulado verdadero, y que, a la luz de la enseñanza de Jesús, renueve su compromiso con integridad y sin vergüenza del evangelio.

7.0 Introducción:

Todos sabemos que la vida tiene un precio.
Pero ¿y seguir a Cristo? En un mundo donde se valora la comodidad y el éxito inmediato, el llamado de Jesús a “negarse a sí mismo” y “tomar la cruz” suena radical.
Sin embargo, es el único camino a la vida verdadera. Hoy veremos por qué el discipulado, aunque cuesta, vale totalmente la pena.

8.0 Desarrollo del Sermón

8.1 El primer requisito para seguir a Jesús es negarse a sí mismo. ¿Usted lo logra?

Negarse a sí mismo no es represión de deseos temporales, sino rendición completa del ego y del yo soberano.
Es declarar con Pablo: “Ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí” (Gálatas 2:20). Es renunciar al control de nuestra vida para que Jesús sea el Señor.
Mateo 16:24 "Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame."
Romanos 12:1–2 "Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta."
Filipenses 3:7–8 "Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo,"
“La persona debe siempre subyugar su deseo ante el deseo del Cielo.” (Berajot 17a)
“Aquél que anula su voluntad ante la voluntad de Dios, el Santo, bendito sea, anula la voluntad de los demás ante él.”
El filósofo cristiano Dietrich Bonhoeffer, en El costo del discipulado, escribe:
“Cuando Cristo llama a un hombre, le dice: 'Ven y muere'.” (Bonhoeffer, D. (1959). The Cost of Discipleship. SCM Press.)

8.2 El segundo requisito para seguir a Jesús es tomar su cruz. ¿Sufre usted por causa de Jesús en su vida?

Tomar la cruz en el contexto del siglo I implicaba la aceptación voluntaria del sufrimiento, humillación y aún la muerte por causa del Reino.
No se trata de aguantar problemas de la vida, sino identificarse con el padecimiento de Cristo por amor a Dios y al prójimo.
2 Timoteo 3:12 "Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución;"
1 Pedro 4:12–14 "Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese,sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría.Si sois vituperados por el nombre de Cristo, sois bienaventurados, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros. Ciertamente, de parte de ellos, él es blasfemado, pero por vosotros es glorificado."
Romanos 8:17 "Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados."
Ignacio de Antioquía, escribiendo antes de su martirio, expresó:
“Dejadme ser alimento de las bestias… solo entonces seré un verdadero discípulo de Cristo.” (Ignacio de Antioquía, Carta a los Romanos, 1:3)

8.3 El que busque para sí mismo, lo perderá todo; el que entregue todo por Jesús será recompensado

Jesús confronta nuestra lógica mundana: quien busca “salvar” su vida (preservarse a sí mismo, mantener el control) termina perdiéndola. Pero quien la entrega en obediencia al Mesías, encuentra el verdadero sentido, aquí y en la eternidad.
Juan 12:24–25 "De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto.El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará."
Mateo 6:33 "Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas."
Marcos 10:28–30 "Entonces Pedro comenzó a decirle: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido. Respondió Jesús y dijo: De cierto os digo que no hay ninguno que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por causa de mí y del evangelio, que no reciba cien veces más ahora en este tiempo; casas, hermanos, hermanas, madres, hijos, y tierras, con persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna."
C. S. Lewis escribió:
“Renunciar a sí mismo, tomar la cruz, y seguir a Cristo… no es solo el camino al cielo, sino el único camino a la verdadera humanidad.” (Lewis, C. S. (1952). Mere Christianity. HarperCollins.)

8.4 Tu vida refleja vergüenza hacia Jesús o honor para Él

Jesús advierte que quien se avergüence de Él y de sus palabras será también negado ante el Padre. La vergüenza del evangelio equivale a amar más la aprobación del mundo que la del Señor.
Marcos 8:38 "Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, el Hijo del Hombre se avergonzará también de él, cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles."
Romanos 1:16 "Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego."
2 Timoteo 1:8 "Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso suyo, sino participa de las aflicciones por el evangelio según el poder de Dios,"
“Más vale ser humillado entre los hombres por la verdad, que ser honrado entre los malvados por la mentira.” (Midrash Mishlé 28)
Tertuliano, padre de la iglesia, decía:
“La sangre de los mártires es semilla de la Iglesia.” (Tertuliano, Apologeticum, c. 50)

8.5 Cómo impacta todo lo anterior en tu vida actual y en tu día a día

Texto teológico explicativo: El discipulado no es un evento, sino un estilo de vida. Cada día estamos llamados a vivir crucificados al mundo, a elegir el Reino, a ser cartas vivas de Cristo, a reflejar que vale más lo eterno que lo temporal.
Colosenses 3:1–3 "Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios."
Gálatas 6:14 "Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo."
Efesios 4:1 "Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados,"
“Bienaventurado el hombre que camina cada día con el Nombre en su corazón y sus acciones.” (Zohar, Vol. II, 212a)
El Rabino Abraham Heschel escribió:
“La vida religiosa no es solo tener fe, sino vivir esa fe en el acto cotidiano.” (Heschel, A. J. (1955). God in Search of Man. Farrar, Straus & Giroux.)

9.0 Conclusión

El discipulado verdadero cuesta: cuesta comodidad, orgullo, y muchas veces seguridad.
Pero nada se compara con la plenitud de vivir con propósito eterno.
Hoy, como ayer, Jesús nos llama: “Toma tu cruz… y sígueme.”
No prometió facilidad, sino vida abundante y eterna.
Que tu respuesta sea como la de Isaías: “Heme aquí, envíame a mí.”
Lucas 21:1–4 "Levantando los ojos, vio a los ricos que echaban sus ofrendas en el arca de las ofrendas. Vio también a una viuda muy pobre, que echaba allí dos blancas. Y dijo: En verdad os digo, que esta viuda pobre echó más que todos. Porque todos aquéllos echaron para las ofrendas de Dios de lo que les sobra; mas ésta, de su pobreza echó todo el sustento que tenía."
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