Llamados a perdonar
Contexto
El perdón en los días de Jesús
La parábola de los deudores
Como un talento equivalía a 1.000 dólares, la suma resultaba unos “diez millones de dólares” (Goodspeed). Esta cantidad parece increíble. Pero debe reconocerse que estos siervos eran altos oficiales de un monarca oriental.
El denario (denarius) era una moneda romana. Es mencionada 16 veces en el Nuevo Testamento, es decir, más a menudo que otras. Era el equivalente de 20 centavos de dólar. De modo que cien denarios sumaban unos “veinte dólares” (Goodspeed)—una suma insignificante comparada con la que el cortesano debía al rey
La indisposición de perdonar a otros indica que uno no ha comprendido la gracia de Dios, ni la naturaleza de su reino. Indica, más bien, que uno no ha experimentado el nuevo nacimiento, el de arriba. Dios lo considera como siervo malvado (v. 32). ¿No debías tu también tener misericordia de tu consiervo? (v. 33) indica un deber moral, un compromiso ineludible, de perdonar a otros. No es una decisión ya optativa.
Principios bíblicos del perdón
Todo creyente ha recibido el perdón por una incalculable deuda de pecado que jamás podría haber pagado. Y sin embargo, hay miembros en las iglesias que guardan algún rencor contra otro miembro durante años, algunas veces por palabras o actos efímeros que pueden haber sido dichos o hechos por ignorancia. La enseñanza es: Perdonad de todo corazón. Esto significa “¡perdona y olvida!” Nadie puede guardar rencor en su corazón y a la vez ser un verdadero cristiano.
