Todo prosperará mas nada podremos llevarnos.

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ENTRADA:

Estamos terminando esta serie PLANTADOS con mucha certeza que Dios hablo a nuestros corazones para hacernos recordar la importancia de tener un compromiso firme en cada area de la vida para lograr frutos verdaderos.
PLANTARSE significa tomar la decisión de echar raíces porque solo quien se PLANTA fructifica.

Solo un compromiso verdadero producirá resultados duraderos.

Un medio compromiso siempre produce resultados a medias.
Toma la decisión de PLANTARTE en los lugares donde Dios te está guiando (matrimonio, familia, trabajo, iglesia) se fiel y leal y solo entonces veremos las promesas de Dios cumplidas en nuestra vida.

En DDG creemos que un GRAN COMPROMISO con el GRAN MANDAMIENTO y la GRAN COMISIóN harán una GRAN IGLESIA.

DESARROLLO:

Salmo 1:1–3 RVR60
1 Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado; 2 Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche. 3 Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará.
Está persona que que es un ARBOL PLANTADADO junto a corrientes de aguas representa al hombre o la mujer que decidieron apartarse de la maldad y deleitarse en la Palabra de Dios.

Quiero comenzar preguntando…

“¿Alguna vez has sentido que tu vida espiritual está estancada? ¿Como si no crecieras, no dieras fruto o simplemente no prosperaras?”
Esto puede ser por varias razones y una es la negligencia al descuidar o abandonar las prácticas espirituales (oración, lectura y estudio biblico, congregarnos, servir, evangelizar, etc.)
Juan 15:5 NTV
5 »Ciertamente, yo soy la vid; ustedes son las ramas. Los que permanecen en mí y yo en ellos producirán mucho fruto porque, separados de mí, no pueden hacer nada.
La persona que voluntariamente decide separarse de Dios en lugar de prosperar en todo no podrá hacer nada.
Consejos
Organiza un plan devocional semanal con lectura, meditación y oración.
Usa la Escritura para renovar tus pensamientos diariamente (Romanos 12:2).
Padres: rieguen a sus hijos con la Palabra en casa.

1. El árbol plantado junto a corrientes de agua da fruto en su tiempo

No todos los frutos llegan de inmediato. Hay un proceso.
Fruto espiritual.
 Gálatas 5:22–23 "22 En cambio, la clase de fruto que el Espíritu Santo produce en nuestra vida es: amor, alegría, paz, paciencia, gentileza, bondad, fidelidad, 23 humildad y control propio. ¡No existen leyes contra esas cosas!"
Buenas obras 
Efesios 2:10 RVR60
10 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

2. El árbol plantado junto a corrientes de agua permanece verde “su hoja no cae, siempre fluye en sus dones”

Esta persona no solo da fruto sino que además fluye en los dones que el Espíritu Santo le ha confiado.
Romanos 12:6–8 NTV
6 Dios, en su gracia, nos ha dado dones diferentes para hacer bien determinadas cosas. Por lo tanto, si Dios te dio la capacidad de profetizar, habla con toda la fe que Dios te haya concedido. 7 Si tu don es servir a otros, sírvelos bien. Si eres maestro, enseña bien. 8 Si tu don consiste en animar a otros, anímalos. Si tu don es dar, hazlo con generosidad. Si Dios te ha dado la capacidad de liderar, toma la responsabilidad en serio. Y si tienes el don de mostrar bondad a otros, hazlo con gusto.
Y cuando es usado por Dios siempre procura darle toda la gloria a Dios de manera sincera.

Debemos despojarnos de esa falsa humildad de decir inmeditamente es para la Gloria de Dios de forma superficial y saber identificar cuando esa satisfacción se va convirtiendo en orgullo.

1 Pedro 4:11 NTV
11 ¿Has recibido el don de hablar en público? Entonces, habla como si Dios mismo estuviera hablando por medio de ti. ¿Has recibido el don de ayudar a otros? Ayúdalos con toda la fuerza y la energía que Dios te da. Así, cada cosa que hagan traerá gloria a Dios por medio de Jesucristo. ¡A él sea toda la gloria y todo el poder por siempre y para siempre! Amén.
Jeremías 17:7–8 NTV
7 »Pero benditos son los que confían en el Señor y han hecho que el Señor sea su esperanza y confianza. 8 Son como árboles plantados junto a la ribera de un río con raíces que se hunden en las aguas. A esos árboles no les afecta el calor ni temen los largos meses de sequía. Sus hojas están siempre verdes y nunca dejan de producir fruto.
Por último…

3. El árbol plantado junto a corrientes de agua prospera en todo lo que hace.

La palabra “prosperará” no habla solo de riqueza material, sino de vida fructífera, firme y bendecida.
No todas las personas serán millonarias pero todas pueden ser personas Prosperadas.
Para crecer economicamente se necesita ser fuerte, valiente y obediente para correr muchos riesgos.

La verdadera prosperidad comienza con una sana y profunda relación con Dios.

Pablo va a agradecer las ofrendas que recibió de la iglesia de Filipos.
Filipenses 4:10–13 NTV
10 ¡Cuánto alabo al Señor de que hayan vuelto a preocuparse por mí! Sé que siempre se han preocupado por mí, pero no tenían la oportunidad de ayudarme. 11 No que haya pasado necesidad alguna vez, porque he aprendido a estar contento con lo que tengo. 12 Sé vivir con casi nada o con todo lo necesario. He aprendido el secreto de vivir en cualquier situación, sea con el estómago lleno o vacío, con mucho o con poco. 13 Pues todo lo puedo hacer por medio de Cristo, quien me da las fuerzas.

Estar contento con lo que uno tiene es resultado de tener a Jesús en el centro de nuestra vida.

1 Timoteo 6:6–8 NTV
6 Ahora bien, la verdadera sumisión a Dios es una gran riqueza en sí misma cuando uno está contento con lo que tiene. 7 Después de todo, no trajimos nada cuando vinimos a este mundo ni tampoco podremos llevarnos nada cuando lo dejemos. 8 Así que, si tenemos suficiente alimento y ropa, estemos contentos.

CIERRE:

La verdadera prosperidad no es cuánto tienes, sino a quién dirige tu vida.

“El hombre rico y su ataúd sin bolsillos”

Había una vez un hombre muy rico que vivió obsesionado con acumular dinero. Construyó casas, compró tierras, joyas, carros… todo lo que deseaba. Pero un día, cayó enfermo, y al ver que su final se acercaba, pidió que lo enterraran con su ropa favorita… y con todos sus bienes.
Al morir, su familia respetó el deseo de vestirlo con su traje favorito. Pero cuando el sastre vino a preparar el traje del entierro, el hijo del difunto notó algo extraño:
—“Señor, ¿por qué ese traje no tiene bolsillos?”
El sastre, un hombre mayor y sabio, respondió:
—“Porque nadie necesita bolsillos cuando se va de este mundo… Nada se puede llevar.”
En ese momento, el hijo entendió que su padre había pasado la vida acumulando lo que no podía llevar, y había desperdiciado tiempo, amor y paz por cosas que quedaron atrás.

Al ataúd no se le pueden hacer bolsillos.

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