"Sigue Orando Hasta que Dios Responda"

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Sermón Expositivo: "Sigue Orando Hasta que Dios Responda"

Texto Base: Lucas 11:5-10; 18:1-8

Introducción

La oración es una de las disciplinas espirituales más poderosas, pero también una de las más malentendidas. Muchos creyentes se desaniman cuando no ven una respuesta inmediata a sus súplicas. Sin embargo, Jesús enseñó que la oración persistente, llena de fe y paciencia, es la que mueve el corazón de Dios. En estos pasajes, Cristo nos muestra dos principios clave: la persistencia en la oración y la confianza en la justicia de Dios.

1. La Necesidad de la Oración Persistente (Lucas 11:5-8)

Jesús relata la parábola de un hombre que, a medianoche, va a la casa de su amigo pidiendo pan. Aunque al principio recibe una negativa, su importunidad (insistencia) logra que su amigo le ayude. La lección es clara: Dios honra la oración que no se rinde.
"Os digo que, aunque no se levante a dárselo por ser su amigo, sin embargo, por su importunidad, se levantará y le dará todo lo que necesite." (Lucas 11:8)
Dios no es como el amigo renuente, pero esta comparación nos enseña que si hasta un hombre egoísta responde a la insistencia, cuánto más nuestro Padre celestial escuchará a sus hijos.

2. La Promesa de Respuesta Divina (Lucas 11:9-10)

Jesús no solo enseña a orar con persistencia, sino que también garantiza una respuesta.
"Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá." (Lucas 11:9)
Estas palabras son una invitación a confiar en la fidelidad de Dios. No todas las respuestas vienen de inmediato o como esperamos, pero Él siempre actúa a favor de los que le buscan con corazón sincero.

3. La Parábola del Juez Injusto (Lucas 18:1-5)

En otra enseñanza, Jesús presenta a una viuda que acude repetidamente a un juez injusto. Aunque él no temía a Dios, su persistencia lo hizo actuar.
"Por algún tiempo él no quiso, pero después dijo para sí: Aunque ni temo a Dios, ni tengo respeto a hombre, sin embargo, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia." (Lucas 18:4-5)
Si un juez corrupto responde a la insistencia, ¿cuánto más nuestro Dios, que es justo y amoroso, responderá a nuestras oraciones?

4. La Fe que No Flaquea (Lucas 18:6-8)

Jesús concluye con una pregunta desafiante:
"¿Acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche?" (Lucas 18:7)
La clave está en no perder la fe. Muchos abandonan la oración antes de ver la respuesta, pero Dios actúa en su tiempo perfecto.

5. La Paciencia en la Espera (Santiago 5:7-8)

La Biblia compara la espera en oración con el agricultor que espera la cosecha.
"Tened, pues, paciencia, hermanos, hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia." (Santiago 5:7)
Dios no está en deuda con nosotros, pero su silencio no es indiferencia. Él obra detrás de escena, preparando el mejor momento.

6. La Oración que Agrada a Dios (Hebreos 11:6)

No basta con orar mucho; hay que orar con fe.
"Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que él existe y que es galardonador de los que le buscan." (Hebreos 11:6)
La oración persistente no es manipulación, sino una expresión de dependencia y confianza en que Él sabe lo que necesitamos.

7. La Victoria de la Oración Incansable (1 Tesalonicenses 5:17)

El apóstol Pablo exhorta:
"Orad sin cesar." (1 Tesalonicenses 5:17)
Dios no siempre responde como queremos, pero siempre lo hace conforme a su voluntad perfecta. La oración persistente nos alinea con sus propósitos y fortalece nuestra fe.

Conclusión

No dejes de orar. Si la viuda logró justicia de un juez injusto, cuánto más tú recibirás de tu Padre celestial. La oración persistente no cambia a Dios, pero nos cambia a nosotros, moldeando nuestro carácter y aumentando nuestra dependencia en Él.
"Por tanto, no desechéis vuestra confianza, que tiene grande galardón; porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa." (Hebreos 10:35-36)
¡Sigue orando hasta que Dios responda!
Sermón Expositivo: "Sigue Orando Hasta que lo Obtengas" Texto Base: Lucas 11:5–10 (Parábola del Amigo Importuno)

Introducción

Jesús enseñó sobre la oración con una parábola audaz: un hombre que, a medianoche, golpea insistentemente la puerta de su amigo para pedir pan (Lucas 11:5–8). La lección es clara: la oración persistente vence toda resistencia. Pero ¿por qué insistir si Dios ya conoce nuestras necesidades? Porque la oración no solo cambia circunstancias; nos cambia a nosotros. Hoy exploraremos siete principios para orar con fe que no se rinde.

1. La Oración que No Claudica (Lucas 11:8)

"Os digo que aunque no se levante a dárselos por ser su amigo, sin embargo, por su importunidad se levantará y le dará todo lo que necesite". La palabra "importunidad" (griego anaideia) implica "desvergüenza", una fe que no se intimida por demoras. Como Jacob luchando con el ángel (Génesis 32:26), Dios honra al que insiste, no por capricho, sino por convicción. La persistencia revela la sinceridad de nuestro corazón.

2. La Voluntad de Dios como Base (1 Juan 5:14–15)

Antes de persistir, debemos preguntar: ¿Es esto conforme a Su voluntad? Jesús oró tres veces en Getsemaní, pero siempre añadió: "Hágase tu voluntad" (Mateo 26:39). La oración persistente no es manipular a Dios, sino alinearnos a Sus propósitos. Si pedimos "pan" (Lucas 11:11), no dudemos de Su bondad.

3. La Fe que Supera el Silencio (Mateo 15:22–28)

La mujer cananea clamó a Jesús, y Él pareció ignorarla (Mateo 15:23). Pero ella no se fue. Su fe transformó un aparente rechazo en una respuesta milagrosa. El silencio de Dios no es negación; es entrenamiento. Como Job, aprendemos a confiar incluso cuando el cielo calla (Job 13:15).

4. La Paciencia como Aliada (Hebreos 6:12)

Abraham esperó 25 años por Isaac (Génesis 12:4; 21:5). La demora probó su fe, pero también fortaleció su dependencia. Santiago 1:4 dice: "La paciencia tenga su obra completa". Cada "no" temporal es un peldaño hacia un "sí" divino.

5. La Oración que Abate Resistencia (Daniel 10:12–13)

Daniel oró 21 días antes de recibir respuesta. Un ángel le explicó: "Tu palabra fue oída… mas el príncipe de Persia se me opuso". La oración persistente activa batallas espirituales. No desistas: tu clamor mueve ejércitos celestiales (Apocalipsis 8:3–4).

6. La Humildad en la Persistencia (Lucas 18:9–14)

La parábola del fariseo y el publicano contrasta la oración arrogante con la humilde (Lucas 18:14). Persistir no es exigir, sino postrarse. Como el salmista: "Clamé… y Él me escuchó" (Salmo 120:1). La humildad abre puertas cerradas.

7. La Victoria Asegurada (Marcos 11:24)

Jesús prometió: "Todo lo que orando pidiáis, creed que lo recibiréis, y os vendrá". La fe persistente no se basa en emociones, sino en la fidelidad de Dios (Isaías 65:24). Si Él no ha respondido, aún no es el fin. Como Ana, que oró años por un hijo y dio a luz a Samuel (1 Samuel 1:27), sigue golpeando la puerta.

Conclusión: ¿Hasta Cuándo Orar?

La respuesta llega cuando nuestra voluntad se funde con la de Dios. Mientras esperas:
Examina: ¿Es tu petición conforme a Su Palabra?
Persiste: Como el viudo de Lucas 18:1–8, que venció al juez injusto.
Confía: "El que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará" (Filipenses 1:6).
No dejes de orar. La última llave que gires puede abrir la puerta.
Versículos Clave: Lucas 11:9–10 "Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe…".
Sermón Expositivo: "La Santa Valentía de la Fe – La Mujer Sirofenicia" Texto Base: Mateo 15:21-28

Introducción

En un mundo donde el rechazo y el silencio pueden desanimarnos, la historia de la mujer sirofenicia nos enseña que la fe persistente conmueve el corazón de Dios. Jesús no solo elogió su fe, sino que también reveló un principio eterno: Dios se deleita en aquellos que, confiando en Su bondad, no aceptan un "no" como respuesta final. Hoy exploraremos siete verdades transformadoras de este relato.

1. La Oración que Inicia con Humildad (v. 22)

"Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí". La mujer no exigió, sino que reconoció su necesidad y la supremacía de Jesús. Su clamor combinó fe mesiánica (llamarlo "Hijo de David") y dependencia ("ten misericordia").
Salmo 34:18: "Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón".La verdadera oración nace de un corazón humilde que confiesa su impotencia y Su poder.

2. La Prueba del Silencio Divino (v. 23)

"No le respondió ni una palabra". El silencio de Jesús no era indiferencia, sino una oportunidad para profundizar su fe. Como con Job (Job 23:8-10) o los discípulos en la tormenta (Marcos 4:37-40), Dios a veces calla para refinar nuestra confianza.
Proverbios 8:34: "Bienaventurado el hombre que me escucha, velando a mis puertas".¿Perseveras cuando Dios parece distante?

3. La Resistencia ante el Rechazo Humano (v. 23b)

Los discípulos pidieron: "Despídela". La fe genuina no se intimida por la incomprensión ajena. Como la viuda persistente (Lucas 18:1-5), esta mujer ignoró las voces que buscaban disuadirla.
Gálatas 1:10: "Si agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo".La fe audaz prioriza la aprobación de Dios sobre la de los hombres.

4. La Adoración en Medio de la Prueba (v. 25)

"Entonces ella vino y se postró ante Él". Aun ante la negativa inicial ("No soy enviado sino a las ovejas de Israel"), ella respondió con adoración. Su postura física reflejaba un corazón que creía en Su autoridad.
Habacuc 3:17-18: "Aunque no haya higos… con todo, me alegraré en el Señor".La adoración en la adversidad demuestra fe auténtica.

5. La Sabiduría que Vence lo Imposible (v. 27)

"Sí, Señor; pero aun los perrillos comen de las migajas". Jesús usó la metáfora de los "perrillos" (térmeno afectuoso para mascotas) no para insultar, sino para probar su fe. Ella respondió con ingenio y humildad, reconociendo que hasta las "migajas" de Su gracia son suficientes.
Romanos 11:33: "¡Profundidad de las riquezas de la sabiduría de Dios!".La fe inteligente discerne la bondad detrás de las pruebas.

6. El Elogio que Revela el Corazón de Dios (v. 28a)

"¡Oh mujer, grande es tu fe!". Jesús solo elogió así a dos personas: esta mujer gentil y el centurión romano (Mateo 8:10). Dios valora la fe que trasciende barreras étnicas, religiosas o sociales.
Hebreos 11:6: "Sin fe es imposible agradar a Dios".La fe es la moneda del reino que accede a lo imposible.

7. El Milagro que Confirma la Perseverancia (v. 28b)

"Hágase contigo como quieres. Y su hija fue sanada". La persistencia no cambió la voluntad de Dios, sino que alineó su corazón con Sus propósitos. Como Jacob en Peniel (Génesis 32:26), ella "prevaleció".
Santiago 5:16: "La oración eficaz del justo puede mucho".Dios no premia la insistencia egoísta, sino la fe que se aferra a Su carácter.

Conclusión: Lecciones para Hoy

Clama con humildad (1 Juan 5:14).
Persevera en el silencio (Salmo 27:14).
Adora en la prueba (Hechos 16:25).
Confía en Su tiempo (Marcos 11:24).
Dios no resiste al que lucha, sino al que se rinde. Como la sirofenicia, no abandones el lugar de oración: tu fe está a punto de ser recompensada.
Amén.
Sermón Expositivo: "La Viuda y el Juez Injusto" (Lucas 18:1-8) Tema: La Perseverancia en la Oración
Introducción: En Lucas 18:1-8, Jesús enseña una lección vital sobre la oración mediante una parábola contrastante: una viuda indefensa y un juez corrupto. El propósito divino es claro: "Es necesario orar siempre y no desmayar" (v. 1). Hoy exploraremos siete principios para una oración que prevalece, basados en este relato.

1. La Necesidad de Orar Sin Cesar (v. 1)

Jesús inicia con un imperativo: la oración no es opcional, sino una disciplina constante (1 Tesalonicenses 5:17). La viuda no oró una vez, sino "continuamente" (v. 5). Así, la vida del creyente debe ser de dependencia perpetua de Dios (Colosenses 4:2). La oración persistente refleja fe, no desesperación.
Reflexión: ¿Es tu oración esporádica o sostenida? La parábola nos desafía a romper con la oración ocasional y abrazar una comunión ininterrumpida con Dios.

2. La Realidad de la Oposición (v. 3)

La viuda enfrentaba un "adversario" (v. 3), símbolo de las fuerzas que se oponen a nosotros (Efesios 6:12). Su lucha no era trivial; era una batalla por justicia. Del mismo modo, Satanás busca robarnos la paz (1 Pedro 5:8), pero la oración es nuestro arma para resistir (Santiago 4:7).
Ilustración: Como la viuda, a veces sentimos que el cielo calla, pero Dios permite la prueba para fortalecer nuestra fe (Romanos 5:3-4).

3. La Indiferencia Humana vs. La Fidelidad Divina (v. 4-5)

El juez "ni temía a Dios ni respetaba a los hombres" (v. 4), pero la viuda no se rindió. Jesús contrasta este corazón corrupto con la bondad de Dios: "¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos?" (v. 7). Si un juez injusto cedió, ¡cuánto más nuestro Padre amoroso (Mateo 7:11)!
Verdad: Dios no es indiferente; su silencio no es negación. Él obra en el tiempo perfecto (Habacuc 2:3).

4. El Poder de la Persistencia (v. 5)

El juez confesó: "Esta viuda me molesta... le haré justicia" (v. 5). La palabra griega para "molestar" (hypōpiazō) implica un golpe constante, como un boxeador que no se detiene. Así debe ser nuestra oración: audaz (Hebreos 4:16) y tenaz (Génesis 32:26).
Aplicación: ¿Abandonas tus peticiones al primer obstáculo? La viuda nos enseña que la persistencia vence la resistencia.

5. La Justicia de Dios en Su Tiempo (v. 7-8a)

Dios no es lento; es paciente (2 Pedro 3:9). Su promesa es clara: "Les digo que pronto les hará justicia" (v. 8). Su "pronto" no siempre coincide con nuestro reloj, pero Él actúa cuando la fe ha sido probada (Isaías 40:31).
Ejemplo bíblico: Abraham esperó 25 años por Isaac (Génesis 12-21), pero Dios cumplió Su palabra.

6. El Peligro de la Fe Débil (v. 8b)

Jesús concluye con una pregunta inquietante: "Cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?" (v. 8). La advertencia es contra la fe superficial que clama en la crisis pero desfallece en la espera (Marcos 4:17).
Advertencia: La oración persistente es síntoma de fe genuina (Santiago 1:6). Sin fe, nuestras peticiones son rituales vacíos.

7. La Recompensa de la Perseverancia (v. 8a)

Dios no solo responde; lo hace con "justicia" (v. 8). La viuda recibió su vindicación, y nosotros recibiremos lo que necesitamos (Filipenses 4:19), aunque a veces la respuesta sea distinta a lo esperado (2 Corintios 12:8-9).
Promesa: "El que viene a Dios... debe creer que Él es, y que es galardonador de los que le buscan" (Hebreos 11:6).
Conclusión: La viuda no dejó descansar al juez, y nosotros no debemos dejar de clamar al Dios justo. Su silencio no es rechazo; es entrenamiento para una fe inquebrantable. Como Jesús enseñó, la oración perseverante no es para cambiar a Dios, sino para transformarnos a nosotros.
Desafío Final: Hoy, decide ser como la viuda: ora sin cesar, confía en la justicia divina y espera con fe. Porque "la oración eficaz del justo puede mucho" (Santiago 5:16). ¿Hallará Cristo esta fe en ti cuando regrese?
Oración de Cierre: "Señor, enséñanos a orar con perseverancia, confiando en que Tú obras siempre para nuestro bien. Fortalece nuestra fe para que, en la espera, glorifiquemos Tu nombre. Amén."
Sermón Expositivo: "Dios Entrena Nuestra Fe Persistente"
Texto Base: Lucas 18:1–8 (La parábola de la viuda persistente)

1. Introducción: La Necesidad de la Oración Persistente

Jesús enseñó en Lucas 18:1 que "es necesario orar siempre, y no desmayar". La persistencia en la oración no es opcional; es un mandato divino. Dios no siempre responde de inmediato porque está formando en nosotros una fe inquebrantable (Santiago 1:3–4).

2. La Parábola que Revela el Corazón de Dios (Lucas 18:2–5)

La viuda insistente no convenció al juez injusto por su elocuencia, sino por su perseverancia. Si un juez corrupto cedió, ¡cuánto más nuestro Padre amoroso (v. 7)! La persistencia no cambia a Dios; nos cambia a nosotros.

3. ¿Por Qué Dios No Responde Inmediatamente? (Isaías 40:31)

Dios actúa a su tiempo perfecto (Eclesiastés 3:11). Su silencio no es rechazo; es pedagogía. Como un maestro que guía a su alumno, Él fortalece nuestra dependencia en Él (Salmo 27:14).

4. La Fe que No se Rinde (Mateo 15:21–28)

La mujer cananea clamó tres veces antes de recibir la liberación de su hija. Jesús elogió su fe grande (v. 28). La persistencia demuestra la autenticidad de nuestra confianza en Dios.

5. El Peligro de la "Sumisión Falsa" (Gálatas 6:9)

Algunos abandonan la oración llamándolo "sumisión a la voluntad de Dios", cuando en realidad es incredulidad disfrazada. La verdadera sumisión sigue clamando hasta recibir luz clara de Dios (Hechos 12:5–16Pedro liberado tras oración constante).

6. Jesús, Nuestro Modelo de Oración Persistente (Mateo 26:44)

En Getsemaní, Jesús oró tres veces la misma petición. Si el Hijo de Dios persistió, ¿cómo diremos nosotros que repetir oraciones es falta de fe?

7. La Diferencia Entre Fe Auténtica y Presunción (1 Juan 5:14–15)

Pedir conforme a la voluntad de Dios requiere discernimiento. A veces, Su voluntad se revela tras insistir (Daniel 10:12–1321 días de oración hasta la respuesta).

8. La Paciencia como Virtud Espiritual (Romanos 12:12)

Pablo exhorta a "perseverar en la oración". La paciencia no es pasividad; es fe en acción (Hebreos 6:12).

9. Ejemplos Bíblicos de Persistencia Premiada

Abraham (Génesis 18:23–33): Intercedió una y otra vez por Sodoma.
Elías (1 Reyes 18:42–45): Siete veces oró por lluvia.
Ana (1 Samuel 1:12): Su clamor constante le dio a Samuel.

10. La Oración como Batalla Espiritual (Efesios 6:18)

Pablo vincula la oración "en todo tiempo" con la armadura espiritual. El enemigo quiere que desistamos; Dios quiere que prevalezcamos (Colosenses 4:2).

11. Cuando la Demora es una Prueba (Habacuc 2:3)

Dios promete: "Aunque tarde, espera". La espera purifica motivos (Salmo 66:18) y nos alinea con Sus propósitos.

12. El Gozo de la Respuesta Tardía (Juan 11:14–15)

Lázaro murió, pero Jesús dijo: "Estoy alegre... para que creáis". Las respuestas demoradas glorifican a Dios de manera única.

13. Advertencia: No Persistir en lo Errado (Santiago 4:3)

La persistencia debe ir acompañada de humildad. Si Dios dice "no", como a Pablo (2 Corintios 12:8–9), aceptamos Su gracia suficiente.

14. Conclusión: La Recompensa de la Fe que No Flaquea (Hebreos 11:6)

Dios "es galardonador de los que le buscan". La oración persistente no es para manipular a Dios, sino para transformarnos en guerreros de fe. Como Jacob en Peniel (Génesis 32:26), no soltemos a Dios hasta ser bendecidos.
Aplicación Final:
Examina: ¿Has abandonado peticiones por impaciencia?
Clama hoy con nuevo fervor, recordando: "Todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis" (Marcos 11:24).
Oración: "Señor, enséñanos a orar sin cesar, confiando en que Tu silencio tiene propósito. Que nuestra fe no dependa de respuestas rápidas, sino de Tu carácter fiel. Amén."
Nota: Cada punto puede ampliarse con ilustraciones personales o históricas para mayor impacto. La esencia del mensaje se mantiene fiel al texto original, destacando que la persistencia en la oración es entrenamiento divino, no castigo.
Sermón Expositivo: "Dos Personas Salvadas Después de Años de Oración"
Texto Base: "Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá" (Mateo 7:7).

1. Introducción: La Paciencia en la Oración

La oración persistente es un principio bíblico fundamental. Santiago 5:16 afirma: "La oración eficaz del justo puede mucho". En este sermón, exploraremos cómo Dios responde a las oraciones que no se abandonan, incluso después de años de espera.

2. La Historia de Dos Almas (Lucas 18:1-8)

Jesús enseñó la parábola de la viuda persistente para mostrarnos que "es necesario orar siempre y no desmayar" (v. 1). Al igual que el pastor que oró por años, nosotros debemos perseverar, confiando en el tiempo de Dios.

3. El Desafío de la Espera (Habacuc 2:3)

"Aunque la visión tardará aún por un tiempo… espera, porque sin duda vendrá". La demora no es negación; es preparación. Dios trabaja en los corazones mientras nosotros oramos.

4. La Oración como Batalla Espiritual (Efesios 6:12, 18)

Orar por la salvación de alguien es librar una batalla contra las fuerzas espirituales de oscuridad. Pablo nos insta a orar "en todo tiempo… con toda perseverancia".

5. El Poder del Intercesor (1 Timoteo 2:1, 4)

Dios "quiere que todos los hombres sean salvos". Nuestra intercesión alinea nuestra voluntad con la Suya y abre puertas para Su gracia.

6. La Fe que No Flaquea (Marcos 11:24)

Jesús dijo: "Todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá". La fe genuina resiste la prueba del tiempo.

7. Ejemplo Bíblico: Ana y Samuel (1 Samuel 1:10-20)

Ana oró años por un hijo, y Dios le dio a Samuel, un profeta. Su persistencia fue recompensada con un fruto eterno.

8. El Peligro de Rendirse (Gálatas 6:9)

"No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos". Abandonar la oración es perder la cosecha.

9. La Alegría de la Respuesta Tardía (Juan 16:24)

"Pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido". La demora hace que la respuesta sea más dulce.

10. El Avivamiento Nace de la Oración (2 Crónicas 7:14)

El avivamiento en Gales y otros lugares comenzó con oración persistente. "Si se humillare mi pueblo… yo oiré desde los cielos".

11. La Oración Prevaleciente (Génesis 32:26)

Jacob declaró: "No te soltaré hasta que me bendigas". La oración que prevalece no suelta a Dios hasta ver Su respuesta.

12. Testimonio Personal: La Recompensa de la Fidelidad

Como el pastor que oró por años, vimos que "Dios no es injusto para olvidar vuestra obra… en beneficio de los santos" (Hebreos 6:10).

13. La Salvación: Obra de Dios (Hechos 16:14)

Lidia escuchó el Evangelio porque "el Señor abrió su corazón". Nuestras oraciones preparan el terreno para Su acción.

14. Conclusión: Nunca Dejes de Orar (1 Tesalonicenses 5:17)

"Orad sin cesar". La historia de estas dos personas nos recuerda que Dios escucha. ¡No te rindas! "Al que cree, todo le es posible" (Marcos 9:23).
Aplicación Final:
Examina tu vida: ¿Por quién has dejado de orar?
Reaviva tu compromiso de intercesión.
Cree que Dios actuará, aunque tarde.
"Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye" (1 Juan 5:14). ¡Amén!
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