Un llamado a la humildad y la oración

Dominical  •  Sermon  •  Submitted   •  Presented
0 ratings
· 14 views

La humillación y el arrepentimiento, elementos claves para recibir respuesta de Dios.

Notes
Transcript

Un llamado a la humildad y la oración

2º Crónicas 7:14–15 (RVR60)
14si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra. 15Ahora estarán abiertos mis ojos y atentos mis oídos a la oración en este lugar

Introducción

David se había propuesto construir templo al Señor (2 Samuel 7), pero Dios no lo permitió porque fue un hombre de guerra.
Encomendó la obra a su hijo Salomón.
Salomón comenzó a construir el templo al cuarto año de su reinado y lo culminó siete años después.
El templo simbolizaba la presencia de Dios en medio de su pueblo. Cada elemento en el templo representa a Cristo y su obra.
Este templo era una obra maestra, las paredes estaban recubiertas de oro, al igual que todos los utensilios también eran de oro.
Tanto David como Salomón tenían claro que debían construir (en sus posibilidades) un templo digno de la majestad de nuestro Dios: 2º Crónicas 2:5 "Y la casa que tengo que edificar, ha de ser grande; porque el Dios nuestro es grande sobre todos los dioses."
El día que fue inaugurado Salomón santificó al pueblo, ofreció sacrificios y presentó sus peticiones delante de Dios.
Al terminar de orar fuego descendió y consumió el holocausto.
La gloria de Dios llenó el templo de manera que los sacerdotes no podía entrar.
Esa noche Dios apareció a Salomón para confirmar su agrado por la obra, la actitud solemne y humilde del pueblo y para reafirmar sus promesas.
Estos versos contienen la manera correcta de presentar nuestras peticiones ante Dios y sean respondidas.

Humillación

si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado…
La humillación va más allá de una demostración física… la humillación que Dios espera de nosotros es la del corazón: Salmo 51:17 "Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios."
El espíritu quebrantado es presentarnos a Él sin máscaras, sin pretextos o excusas… reconociendo nuestra necesidad e impotencia.
La humillación se hace natural cuando comprendemos la grandeza y el amor de Dios, en contraste de nuestra débil condición humana.
Humillarse del verbo hebreo kaná que significa ‘doblar rodilla’
Pero aunque la humillación debe ser desde el corazón, se demuestra con la acción. Nuestra carne se sujeta al espíritu y refleja la condición del alma.
Una persona puede aparentar humildad físicamente aunque su corazón no lo sea, eso es engañarse a él mismo, pues de nada sirve aparentar a los hombres humildad.
La humillación verdadera el camino a la exaltación.
Es una actitud del corazón reflejada en la acción.
Reconocer el señorío y poder de Dios, quien puede abatir o levantar.
Mateo 23:12 "Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido."
Para el mundo esto es una contradicción, porque no entienden las cosas espirituales… Por eso procuran enaltecerse ellos mismos, llevándolos al extremos de rechazar a Dios.
El primer paso para recibir respuesta a nuestra petición es la humillación sincera.

Oración

…y oraren, y buscaren mi rostro…
Acompañado de la humillación va la oración. El clamor, invocar el nombre de Dios, acudir a Él buscando ayuda.
Salmo 145:18 "Cercano está Jehová a todos los que le invocan, A todos los que le invocan de veras."
La humillación nos permite enfocar nuestra atención en Dios, no en nosotros o los problemas.
Debes rendirte ante Él, despojarte de toda ansiedad y desesperación. La humildad te guiará a la actitud correcta en la oración.
La oración debe ser constante y con insistencia… no temporal o corta. Mateo 26:40…no habéis podido velar una hora?
La oración va dirigida al Padre en nombre del Señor Jesucristo.
Juan 14:13 "Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo." (Ver el Padre nuestro de Lucas 11).
A la oración debemos agregarle fe, la fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve Hebreos 11:1
Santiago 1:6–7 "Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor."
Si tenemos carencia de fe llenémonos de la Palabra de Dios: Romanos 10:17 "Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios."

Arrepentimiento

...y se convirtieren de sus malos caminos...
El arrepentimiento no es solo remordimiento o lamentación… es la acción de aborrecer el pecado y comenzar a hacer lo bueno.
No consiste en una intención temporal, mientras Dios me hace el milagro yo estaré fiel. Es estar dispuesto a abandonar el mal camino y seguir a Cristo. (Quemar los barcos)
El arrepentimiento es un cambio de vida total: 2 Corintios 5:17 "De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas."
Si estamos en Cristo es imposible seguir pecando… hemos gustado la gracia de Dios y esta es mejor que los placeres del mundo.
El amor de Dios ha llenado nuestro corazón de manera que no queremos ofenderle y hacer todo para agradarle.
José tenía claro que ningún placer mundano podía reemplazar la gloria de Dios: Génesis 39:9 "No hay otro mayor que yo en esta casa, y ninguna cosa me ha reservado sino a ti, por cuanto tú eres su mujer; ¿cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios?"

Conclusión

Después de cumplir con estas condiciones, Dios dice:
…entonces yo oiré desde los cielos…
Podemos practicar cualquier rito, hacer un sacrificio grande u ofrecer una fuerte suma de dinero, pero sin la humillación, la oración sincera y el arrepentimiento, cualquier oración y sacrificio no subirá ante el trono de Dios.
La necesidad principal y urgente es el perdón de pecados: “…y perdonaré sus pecados…
Aunque Dios escucha nuestras oraciones para conceder la peticiones de nuestro corazón por alguna necesidad, intercesión e incluso algún deseo, lo que Él desea darnos con más urgencia es el perdón de los pecados.
1 Juan 1:9 "Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad."
…y sanaré su tierra.
Luego sanará nuestra tierra… alejará de nosotros la maldición, la escasez, las plagas, enfermedades y violencia.
Bendecirá nuestra casa, hogar, trabajo y nuestras vidas en general.
El Señor dice:
2º Crónicas 7:15 "Ahora estarán abiertos mis ojos y atentos mis oídos a la oración en este lugar;"
Estas promesas están abiertas para aquellos que quieren comprometerse con el Señor con todo el corazón… dispuestos a renunciar a todo lo estorba su vida espiritual. V
Related Media
See more
Related Sermons
See more
Earn an accredited degree from Redemption Seminary with Logos.