Un llamado diferente: no general, sino eficaz
Resumen del Sermón: "El Llamado Eficaz de Dios" Texto Base: Juan 6:32-40 Este sermón, cuarta parte de la serie sobre Cristo como el Pan de Vida, explora la distinción fundamental entre el llamado general y el llamado eficaz. El llamado general es la proclamación externa del evangelio que todos oyen pero pocos responden (Mateo 22:14), mientras que el llamado eficaz es la obra interna, poderosa y personal del Espíritu Santo que regenera el corazón y lleva infaliblemente a Cristo (Romanos 8:30). Como se ilustra con Lázaro, Dios llama con poder irresistible a aquellos que ha predestinado desde la eternidad, siendo parte del plan eterno dentro del Pacto de Gracia. El sermón aborda la tensión entre soberanía divina y responsabilidad evangelística, estableciendo que la elección no anula la evangelización sino que la impulsa, ya que Dios usa la predicación como medio para ejercer su llamado eficaz. Se introduce la Confesión Bautista de Fe de 1689 (Capítulo 10) como recurso doctrinal, y se presentan evidencias del llamado eficaz: fe viva en Cristo, aborrecimiento del pecado, amor fraternal y perseverancia. El desafío final es vivir como llamados con poder divino, firmes en la fe y rendidos a la voluntad de Dios. Texto de cierre: 2 Tesalonicenses 2:13-14. Tarea: Leer Romanos 8:28-39.
II. El llamado eficaz: fruto del pacto eterno
I. El llamado eficaz: fruto del pacto eterno
II. ¿Entonces, si el llamado de Dios es eficaz y ya todos han de llegar, no debo evangelizar?
III. Introducción a la Confesión Bautista de Fe de 1689
1. A aquellos a quienes Dios ha predestinado para vida, tiene a bien en su tiempo señalado y aceptado,3 llamar eficazmente por su Palabra5 y Espíritu, así sacándolos del estado de pecado y muerte en que están por naturaleza y llevándolos a la gracia y la salvación por Jesucristo;7 iluminando de modo espiritual y salvador sus mentes, a fin de que comprendan las cosas de Dios; quitándoles el corazón de piedra y dándoles un corazón de carne,9 renovando sus voluntades y, por su poder omnipotente, induciéndoles a lo que es bueno, y llevándoles eficazmente a Jesucristo; pero de modo que van con total libertad, habiendo recibido por la gracia de Dios la disposición para hacerlo.11
2. Este llamamiento eficaz proviene solamente de la gracia libre y especial de Dios, no de ninguna cosa prevista en el hombre, ni por ningún poder o instrumentalidad en la criatura, siendo el hombre en esto enteramente pasivo, al estar muerto en delitos y pecados, hasta que es vivificado y renovado por el Espíritu Santo;2 es capacitado de este modo para responder a este llamamiento y para recibir la gracia ofrecida y transmitida en él, y esto por un poder no menor que el que resucitó a Cristo de los muertos.
3. Los niños elegidos* que mueren en la infancia son regenerados y salvados por Cristo por medio del Espíritu, quien obra cuando, donde y como quiere;1 así lo son también todas las personas elegidas que sean incapaces de ser llamadas externamente por el ministerio de la Palabra.
