Alabemos la Misericordia de Dios

Carlos Daniel
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Salmo 118:1-4
Introducción:
¿Quiénes pueden alabar a Dios según esta porción del salmo?
La respuesta la tenemos en los versículos 2,3 y 4 donde podemos apreciar que es todo el pueblo de Israel, los sacerdotes y todos los que temen a Dios. En otras palabras, el salmista hace una leve clasificación entre todos los presentes en el culto a Dios -pueblo, sacerdotes y temerosos de Dios-, pero esta distinción no es para que unos se sientan o se crean más importantes que los otros, sino que, esta distinción tiene el propósito que cada persona se sienta identificada como alguien que puede alabar a Dios, y que Dios no hace ninguna acepción de personas. Para el salmista, todos están llamados a alabar a Dios porque es bueno, porque para siempre es su misericordia.
Hoy, ante todos los presentes en este culto, yo también puedo distinguir a unos de otros, e invitarlos de la siguiente manera: -todos los varones, alaben a Dios porque él es bueno; todas las mujeres, alaben a Dios porque él es bueno; todos los ministros y directores, alaben a Dios porque él es bueno; todos los que están enfermos, alaben a Dios porque él es bueno; etc.- El mandato a alabar a Dios es para todos, pero qué importante es que dentro de todos, el Señor te preste esa atención especial y hacerte saber que, aunque eres distinto y distinta entro los demás, Dios te está incluyendo a la alabanza de su pueblo. Porque él es bueno; porque para siempre es su misericordia.
2. Alabamos a Dios porque es misericordioso con cada uno de nosotros
Todos somos muy diferentes no solo en apariencia y funciones; lo somos también en nuestras necesidades y debilidades. Cuando Dios ha manifestado su misericordia en nuestras vidas, significa que, cuando le hemos fallado y pecado, él nos ha dado otras oportunidades a pesar de que no somos dignos de que nos trate así. Por lo tanto, cuando Dios ha sido misericordioso con cada uno de nosotros, lo ha sido de manera muy personal e individual, y así como el pueblo los sacerdotes y los temerosos de Dios han recibido la misericordia de Dios, de la misma manera hoy puedes alabar a Dios por esa misericordia que te ha mostrado. Probablemente le has fallado a Dios de una manera distinta que tu compañero de al lado, pero eso ahora no importa, porque si has recibido la misericordia de Dios, tanto tu compañero del lado como tú mismo, el Señor quiere escuchar su alabanza.
Hoy, cuanto más podemos alabar a Dios por su misericordia que nos tuvo en su Hijo Jesucristo. En él, se acercó personalmente a cada uno de nosotros y trató con cada uno de nuestros pecados para perdonarnos y llevarnos al Padre. Hermano y hermana, alaba a Dios por la misericordia que te tuvo; ahora, todos juntos alabemos a Dios por la misericordia que nos tiene, pues habiéndole fallado, nos da nuevas oportunidades para no fallarle más.
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