Fidelidad en el servicio a Cristo Jesús - Parte 7_b
Fidelidad en el servicio a Cristo Jesús • Sermon • Submitted • Presented
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· 13 viewsLa fidelidad a Dios no es solo una muletilla usada en el púlpito, es un compromiso del ministro a la palabra de Dios, a la fidelidad demostrada con una vida integra demostrada con una entrega como un sacrificio vivo agradable a Dios.
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Identidad y Santidad: La Marca de los Que Son de Cristo
Identidad y Santidad: La Marca de los Que Son de Cristo
3. Huir las pasiones juveniles (2 Timoteo 2:22).
3. Huir las pasiones juveniles (2 Timoteo 2:22).
14 Recuérdales esto, encargándoles solemnemente en la presencia de Dios, que no discutan sobre palabras, lo cual para nada aprovecha y lleva a los oyentes a la ruina. 15 Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que maneja con precisión la palabra de verdad. 16 Evita las palabrerías vacías y profanas, porque los dados a ellas, conducirán más y más a la impiedad, 17 y su palabra se extenderá como gangrena. Entre ellos están Himeneo y Fileto, 18 que se han desviado de la verdad diciendo que la resurrección ya tuvo lugar, trastornando así la fe de algunos. 19 No obstante, el sólido fundamento de Dios permanece firme, teniendo este sello: «El Señor conoce a los que son Suyos», y: «Que se aparte de la iniquidad todo aquel que menciona el nombre del Señor». 20 Ahora bien, en una casa grande no solamente hay vasos de oro y de plata, sino también de madera y de barro, y unos para honra y otros para deshonra. 21 Por tanto, si alguien se limpia de estas cosas, será un vaso para honra, santificado, útil para el Señor, preparado para toda buena obra. 22 Huye, pues, de las pasiones juveniles y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que invocan al Señor con un corazón puro. 23 Pero rechaza los razonamientos necios e ignorantes, sabiendo que producen rencillas. 24 El siervo del Señor no debe ser rencilloso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido. 25 Debe reprender tiernamente a los que se oponen, por si acaso Dios les da el arrepentimiento que conduce al pleno conocimiento de la verdad, 26 y volviendo en sí, escapen del lazo del diablo, habiendo estado cautivos de él para hacer su voluntad.
22 Huye, pues, de las pasiones juveniles y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que invocan al Señor con un corazón puro.
En el versículo siguiente encontramos un imperativo directo: “Huye, pues, de las pasiones juveniles y sigue (busca) la justicia, la fe, el amor y la paz…”. El término griego traducido “pasiones juveniles” (epithumiai neotetes) alude a los deseos impetuosos propios de la juventud – sobre todo los lujuriosos o vanidosos.
En la cultura griega-romana se consideraba que los jóvenes eran dados a excesos y nuevos entusiasmos; Pablo aconseja a Timoteo, un hombre aun relativamente joven, a rechazar cualquier impulso desordenado.
UN PARÉNTESIS (Muchas iglesias diluyen el evangelio a favor de los jovenes, afirman que a los jovenes hay que llevarles el evangelio “de una manera dinámica, atractivo y llamativa”, Esto ha llevado a determinados pastores a menguar el evangelio, acomodar o acondicionar sus iglesia de modo que estos jovenes se sientan “incluídos” en el evangelio) (Discotecas dentro de la iglesia, iglesias pintadas de negro con un sin número de luces artificiales con colores extravagantes, humo que sale del púlpito y una coreografía llamativa.) artístas que se auto nombran “cristianos” pero la realidad se encuentra muy lejos.
¿Quee le paso a los hijos de Aarón? ofrecieron fuego extraño en el altar y la Gloria del Altísimo los consumió
¿Qué les paso a los hijos de Elí? Fueron desechados por el Altísimo y murieron violentamente por pisotear el templo del Altísimo.
Un comentario señala que esto implica huir incluso de la tentación sexual (cf. 1 Co 6:18, “huid de la fornicación”) y más ampliamente de todo deseo descontrolado.
El énfasis está en evitar el pecado, no dialogar con él: así como hiciera José huyendo de la esposa de Potifar (Gén 39:12), el creyente debe escapar las trampas de la carne.
Pero Pablo no se queda en lo negativo; ordena también “seguir… la justicia, la fe, el amor y la paz”.
Estas cuatro palabras resumen virtudes cristianas fundamentales. Como explican los comentaristas, las tres primeras (justicia, fe, amor) son actos internos del creyente – vivir rectamente ante Dios (justicia), confiar en Él (fe) y reflejar Su naturaleza (amor).
La última, “paz”, se logra “con los que invocan al Señor con corazón puro”
(palabra comúnmente entendida que alude a la convivencia armónica entre creyentes devotos). Pablo, al emparejar estas cualidades con la comunidad de fe, recuerda la exhortación de Hebreos 10:24-25:
la vida cristiana es contagiosa y se edifica en comunión.
En suma, la fuga del pecado va unida a la persecución de la santidad.
Cuando concentramos nuestro corazón en Cristo, como indica Dennett, adquirimos “un solo ojo”: nos enfocamos en lo que agrada a Dios. Así, “perseguir la justicia” implica vivir según el Espíritu (Rom 8:4), “la fe” sostener la esperanza bíblica (Heb 11), “el amor” reflejar el amor de Dios (1 Co 13), y “la paz” promover la unidad del cuerpo de Cristo. Esta combinación de huir y buscar es inseparable: como anotan los expositores, no basta prohibir lo malo; hay que emprender diligentemente lo bueno.
Teológicamente esto enlaza con el objetivo redentor: Hebreos 12:14
14 Busquen la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.
Llama a perseguir la “santidad” (hagiasmos), porque “sin ella nadie verá al Señor”. En otras palabras, nuestra fuga de la lujuria juvenil y nuestra búsqueda de justicia son expresiones prácticas del llamado a la santidad que brota de la obra de Cristo en nosotros.
4. Rechazar los razonamientos necios (2 Timoteo 2:23).
4. Rechazar los razonamientos necios (2 Timoteo 2:23).
23 Pero rechaza los razonamientos necios e ignorantes, sabiendo que producen rencillas.
Por último, Pablo ordena “Pero rechaza los razonamientos necios e ignorantes, sabiendo que producen altercados (peleas).”. El apóstol quiere dejar claro que no estamos llamados a enredarnos en disputas vanas.
El adjetivo “necios e ignorantes” describe debates sin fundamento, surgidos de la estulticia más que del amor por la verdad.
En el contexto de las cartas pastorales, esto apunta a discusiones teológicas sin fruto (como genealogías o interpretaciones bizantinas de la ley) que Pablo compara a enredos inútiles (cf. Tit 3:9).
El énfasis es que tal involucramiento desencadena “altercados” – del griego machai, literalmente “combates” verbales.
Numerosos comentaristas acentúan que… las controversias insensatas generan división y resentimiento.
Como un comentarista observa, Pablo no se refiere a discutir con los incrédulos o defender la sana doctrina; sino a evitar especulaciones insensatas que solo “engendran contiendas”.
William Barclay lo resume:
William Barclay
“si después de una conversación no estamos más unidos entre nosotros y más cerca de Dios, entonces algo salió mal.”
Por ello, el siervo de Dios debe saber mantener la calma: no es apropiado “responder al necio como necio” (Prov 26:4).
4 No respondas al necio de acuerdo con su necedad, Para que no seas tú también como él.
En consecuencia, rechazamos las provocaciones que solo sirvan para inflamar discusiones inútiles.
En palabras prácticas: si alguien busca un altercado, no le demos vueltas; en Cristo ganamos en paz y no en disputa. Esta actitud refleja madurez espiritual y se opone al orgullo legalista o a la vanagloria intelectual que Pablo criticó en otros lugares (cf. 2 Tim 2:14-18). Así, cerrar el pasaje con esta exhortación nos prepara para el siguiente consejo de ser siervos apacibles (2 Tim.2.24),
24 El siervo del Señor no debe ser rencilloso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido.
Marcando una división clara entre el camino de la contienda inútil y el camino del testimonio piadoso.
Aplicación práctica
Aplicación práctica
En nuestra iglesia local el llamado de 2 Timoteo 2:19–23 tiene implicaciones concretas.
1. Para los creyentes:
Este pasaje nos reta a examinar nuestra vida y nuestro discurso. Ante todo, recordemos que somos “vasos para honra” (v.21) porque Cristo nos ha limpiado; por eso, esforcémonos en santificar nuestra conducta. En lugar de tolerar pecados cómodamente, “purguémonos” de iniquidad personal (mala literatura, programas impuros, chismes) para ser útiles al Señor. Además, alimentemos las virtudes de justicia, fe, amor y paz.
Cultivar la justicia implica ser honestos y justos en la familia, el trabajo y la iglesia.
Practicar la fe significa confiar en Dios en cada circunstancia, incluso en pruebas.
El amor (griego agape) se manifiesta en servicio humilde a los demás y en perdón mutuo.
Y la paz la haremos posible reuniéndonos como creyentes con corazón puro (p. ej. participando de la comunidad y edificándonos mutuamente).
Siendo vasos honrosos, debemos prevenir toda impureza, y huir activamente de las pasiones desordenadas – por ejemplo, usar filtros de Internet, no tolerar bromas lascivas o pornografía, o refrenar habladurías.
En resumen, llamamos a cada creyente a un compromiso de vida santa y coherente con el evangelio. Como Hebreos 12:14 lo ordena:
14 Busquen la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.
Al obedecer esto, damos testimonio de la obra redentora de Cristo en nosotros.
2. Para los visitantes no creyentes u oyentes:
Pablo también nos da luz para hablar con quienes aún no creen. El “fundamento firme” de Dios significa que nuestra confianza no está en opiniones humanas o emociones pasajeras, sino en el Dios que conoce y cuida a los suyos. De modo práctico, los creyentes podemos asegurar a los incrédulos que Dios nos ofrece una identidad segura («Él conoce a los que son suyos»), pero exige dejar atrás la vida impía.
Invitemos a los demás a apartarse del pecado, no como mero ascetismo, sino como paso necesario para disfrutar de Su perdón y paz. Además, si asisten a la iglesia, vean el valor de una comunidad unida; no somos un club de debate envenenado, sino un grupo que ama y edifica. Así, en nuestras conversaciones con ellos, evitemos toda contienda innecesaria: no entremos en disputas estériles que sólo provocan rechazo. Antes bien, hablemos con humildad (como versículo 24 enseña), enfocándonos en lo bueno. Por ejemplo, podemos comentar que el evangelio es un mensaje de gracia que purifica (hacer referencia al vaso limpio) y ofrece propósito, más que un sistema de reglas que lleva a pleitos teológicos.
Resaltaremos que Jesús transforma vidas (cumple el plan de redención) y nos capacita a vivir “justos” y amorosos.
En síntesis, demos ejemplo práctico de esta enseñanza: huir de la cólera, del chisme y del orgullo, persigamos la bondad y la unidad; así los visitantes verán en nosotros algo atractivo – paz y orden espiritual – que ellos no hallan en controversias humanas.
En conclusión
En conclusión
2 Timoteo 2:19–23 nos llama a fundamentar nuestra vida en Dios y a vivir según el evangelio.
Esto conecta con la gran historia bíblica: desde el pecado original hasta la cruz, el plan redentor de Dios siempre apunta a apartar el mal y apartar un pueblo santo para sí. Cada creyente es invitado a colaborar con ese plan purificándose internamente, para que el mundo vea la realidad del reino de Dios – vasos honrosos llenos del poder de Cristo.
Vivir así es nuestra contribución a la historia redentora, pues mediante la santidad (“apartarse de la iniquidad”) proclamamos al mundo el nombre de quien nos ha salvado.
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Fuentes: La explicación de los versículos se ha basado en la versión NBLA (Nueva Biblia de Las Américas). Los comentarios bíblicos aquí citados (traducciones de dennett, Henry, Fee, etc.) ilustran el contexto histórico-cultural y el significado teológico de 2 Timoteo 2:19–23. También se ha recurrido a recursos introductores sobre Pablo y la epístola. Cada cita está referenciada para profundizar en la enseñanza bíblica y su aplicación.
