Jesús y Su Nueva Alabanza

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Mateo 21:12-17

Jesús prepara una nueva alabanza (contexto escatológico del templo 12-15)
Jesús ha llegado a Jerusalén adornado con ese coro ¡Hosana Hijo de David! y ahora el coro suena en un sector del templo cantado por los niños luego de ver cómo Jesús alborotó el comercio en el templo (algo que al sumo sacerdote Caifás -el verdugo de Jesús- no le habría gustado). Pero no solo fue la violencia con que Jesús azotó a todos los comerciantes del templo lo que produjo el coro de estos niños, sino que también sanó a ciegos y a cojos. Podemos imaginar la frustración y desesperación de estos sacerdotes y escribas viendo todo lo que pasaba: primero que su economía se veía amenazada; segundo, el que amenazaba su economía hacía milagros de sanidad (lo que ellos no ofrecían); tercero, los niños alaban a Dios por lo que está pasando reconociendo que ha enviado al Mesías, al salvador de su pueblo. Las mejillas del orgullo del liderazgo judío recibieron tres bofetadas que los indignaron. El Señor Jesús con estas acciones estaba anunciando la destrucción de aquel templo y preparando la nueva adoración que Dios recibiría, ya no sujeta a los rituales del templo, sino que esta nueva adoración y alabanza tiene que ver con la justicia y la inclusión.
Esta nueva alabanza que el Señor preparó es una alabanza de justicia: En una sociedad como la judía con tanta pobreza y opresión religiosa e imperial, la injusticia prevaleciente no hacía más que opacar la esperanza de una nación que esperaba la intervención de su Dios por medio de su Mesías y Salvador. Jesús demostró que el templo ya no sería un lugar de injusticias, donde el comercio, el dinero, los animales y sus rituales serían lo más importante, sino, el templo sería un lugar de sanidad, donde Dios se fijaría miraría a los ciegos para darles vista y caminaría hacia los cojos para hacerlos caminar ¡Hosanna al Hijo de David!
Esta nueva alabanza es inclusiva: los que no tenían acceso al templo por sus enfermedades, Dios los llamaba estar incluidos con el pueblo delante de su presencia. Los pobres que no tenían los recursos para comprar los animales para el sacrificio, los niños, que por lo general eran los más vulnerables en la sociedad de Jesús (la arqueología de la época muestra que el 50% de muertos en Jerusalén eran niños menores de 4 años), los ciegos y cojos quienes eran más usados como objetos de debate (si pecaron sus padres o ellos para estar así), ahora todos ellos están cerca de Jesús, y Jesús cerca de ellos. El viejo templo ya no soportaría más esa administración de los sacerdotes, Jesús prepara una nueva alabanza donde todos son incluidos; derribó un viejo templo, un viejo rito, una vieja administración, para preparar una nueva alabanza a Dios ¡Hosanna Hijo de David!
Aplicación: Nadie aquí es más o menos entre nosotros. Los que lideran, son sus primeros servidores. Quienes están delante administrando la iglesia en sus distintas áreas, están para ejercer sus servicios con justicia e inclusividad. Con justicia, porque no pueden parcializarse ni con uno ni con otro en sus ministerios; siendo inclusivos, no dejando que el prejuicio o la vanidad frene el servicio de los que Dios está llamando a su nuevo templo -Jesús-. (dones ministeriales vs reglamentos)
Jesús prepara un nuevo pueblo que le alabará (contexto de nueva creación 16-17)
No solo un viejo templo fue reemplazado por uno nuevo -Jesús; también una vieja creación ha sido reemplazada por una nueva. ¿oyes lo que estos dicen? fue la forma en que los sacerdotes le reclamaron a Jesús por la alabanza de los niños a Dios ¡Hosanna al Hijo de David! Tú has generado esto -le dirían-. Están disconformes con lo que los niños están cantando. Pero Jesús les responde que “sí” está escuchando, pero es el Señor quien ahora les va a reprender. Jesús citando el salmo 8:2, el cual citaré de la NVI: Por causa de tus adversarios has hecho que brote la alabanza de labios de los pequeñitos y de los niños de pecho, para silenciar al enemigo y al rebelde. Jesús ha visto en la alabanza de los niños que Dios está siendo exaltado. Que si Dios tiene enemigos, esta alabanza infantil se levanta como una fortaleza capaz de derribar a los enemigos de Dios. Los recién nacidos, las nuevas criaturas en sí son el modelo o paradigma de la verdadera alabanza a Dios, la alabanza que derriba viejos templos y estructuras que se oponen a Dios. Como dice un comentarista "Si Dios puede hablar através de los bebés, de menor a mayor, cuánto más a través de los niños. Y si los niños, por el misma lógica, cuánto más deben unirse los líderes religiosos ”.
La imagen de los niños nos recuerda que Dios siempre hace nuevas las cosas, y que quiere algo nuevo para él de parte de sus criaturas “Cantad a Jehová cántico nuevo” diría el salmista (149:1). Un nuevo templo está diseñado para unas nuevas criaturas, y los niños trasmiten esta imagen de nueva creación, y una nueva creación que tiene mucho poder. Basta saber cómo un bebé es capaz de derribar la tranquilidad de sus padres con un llanto de media madrugada, y al mismo tiempo, su ternura cuando te piden algo así “porfiss” es capaz de reconstruir a su padre cuando está derribado por el afán. ¿Nunca leísteis: De la boca de los niños y de los que maman perfeccionaste la alabanza? Si alguno está en Cristo nueva criatura es…(2Co.5:17), por tanto, nuestra alabanza debe levantarse como una poderosa arma de Dios para toda circunstancia, porque Dios habita en medio de la alabanza de su pueblo (Sal.22:3), pero esta necesita la marca y el sello de una nueva criatura.
Los niños son el paradigma tanto de la inocencia como de la vulnerabilidad. En este paradigma dual descansa el poder de su alabanza: inocencia y vulnerabilidad. Su alabanza inocente, la que ellos dejan guiarse por sus maestros y líderes, en la que la alabanza en ellos es el resultado de su obediencia y sometimiento a sus maestros; por otro lado, su vulnerabilidad los hacen personas muy dependientes de los adultos y de Dios mismo. Esto nos lleva a reflexionar en que la alabanza del pueblo de Dios, el de las nuevas criaturas en Cristo necesita ser un reflejo de corazones puros y sinceros en obediencia y sometimiento a Dios y sus líderes, como la alabanza también, debe reflejar una vida de plena dependencia en Dios y no en nosotros mismos. Una vida de fe.
Jesús ha preparado un nuevo pueblo que alaba a Dios, y Emanuel es ese pueblo. Es Dios con nosotros, aquel Emanuel que se hizo niño y habitó entre nosotros es que dirige nuestra alabanza, aquel Emanuel Dios con nosotros el poderoso Príncipe de Paz guía a su iglesia; aquel Emanuel Dios con nosotros, el León de Judá ruge en nuestras vidas con poder y dominio....
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