La recompensa de las buenas obras
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· 23 viewsLas buenas obras de la mujer sunamita rindieron fruto con el tiempo. Dios le dio un hijo, los guardo del hambre y le devolvió sus posesiones.
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La recompensa de las buenas obras
La recompensa de las buenas obras
2º Reyes 8:1–2 (RVR60)
“1Habló Eliseo a aquella mujer a cuyo hijo él había hecho vivir, diciendo: Levántate, vete tú y toda tu casa a vivir donde puedas; porque Jehová ha llamado el hambre, la cual vendrá sobre la tierra por siete años. 2Entonces la mujer se levantó, e hizo como el varón de Dios le dijo; y se fue ella con su familia, y vivió en tierra de los filisteos siete años.”
Introducción
Introducción
La mujer sunamita es la misma que en 2 Reyes 4 había sido generosa y hospitalaria con el profeta Eliseo al proveerle habitación y alimento en Sunem.
Su temor a Dios la guiaba a atender y servir al profeta… indirectamente fue un instrumento útil en las manos de Dios para que la obra profética.
Su acciones puede inspirarnos a ser más generosos y hospitalarios, recordándonos que estas acciones no solo bendicen a los necesitados sino que también nos bendicen a nosotros mismos.
Hebreos nos manda a ser generosos y hospitalarios: Hebreos 13:2 "No os olvidéis de la hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles."
La historia de la mujer sunamita también apunta al carácter de Cristo, quien mostró hospitalidad al recibir a los marginados y necesitados. Mateo 11:28 "Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar."
Jesús mismo es la representación de la hospitalidad divina, abriendo las puertas del reino de Dios a todos los que vienen a Él.
La hospitalidad es una expresión tangible del amor de Dios y una puerta a las bendiciones divinas en nuestras vidas y comunidades.
Veamos la recompensa de la generosidad sincera de esta mujer.
Le dio un hijo
Le dio un hijo
Esta mujer no podía tener hijos, Dios la bendice con un hijo por medio del profeta : 2º Reyes 4:16–17 "Y él le dijo: El año que viene, por este tiempo, abrazarás un hijo. Y ella dijo: No, señor mío, varón de Dios, no hagas burla de tu sierva. Mas la mujer concibió, y dio a luz un hijo el año siguiente, en el tiempo que Eliseo le había dicho."
Cuando Eliseo le ofreció recompensarla por su bondad, ella no pidió nada, pero Giezi le declaró que no tenía hijos.
La mujer recibió un milagro de tener un hijo, fruto de su bondad desinteresada.
No solo fue curada de su esterilidad, sino que también resucitó a su hijo cuando había muerto. 2º Reyes 4:34–35 "Después subió y se tendió sobre el niño, poniendo su boca sobre la boca de él, y sus ojos sobre sus ojos, y sus manos sobre las manos suyas; así se tendió sobre él, y el cuerpo del niño entró en calor. Volviéndose luego, se paseó por la casa a una y otra parte, y después subió, y se tendió sobre él nuevamente, y el niño estornudó siete veces, y abrió sus ojos."
Notemos que a pesar de sus buenas obras, esta mujer no estuvo libre de la aflicción, sufrió la angustia pero ahí esta Dios con ella. Isaías 43:2 "Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti."
La libró de la hambruna por siete años
La libró de la hambruna por siete años
2º Reyes 8:1–2 "Habló Eliseo a aquella mujer a cuyo hijo él había hecho vivir, diciendo: Levántate, vete tú y toda tu casa a vivir donde puedas; porque Jehová ha llamado el hambre, la cual vendrá sobre la tierra por siete años. Entonces la mujer se levantó, e hizo como el varón de Dios le dijo; y se fue ella con su familia, y vivió en tierra de los filisteos siete años."
De todas las personas que vivían en Israel, solo a esta mujer y a su familia Eliseo le advirtió de la hambruna.
Israel atravesaba una crisis espiritual, habían abandonado a Dios y sufrían las consecuencias de su rebeldía, pero a los justo Dios los guardaba de la crisis. Isaías 3:10 "Decid al justo que le irá bien, porque comerá de los frutos de sus manos."
Podría ser advertida toda la nación pero no le creerían: Isaías 6:9–10 "Y dijo: Anda, y di a este pueblo: Oíd bien, y no entendáis; ved por cierto, mas no comprendáis. Engruesa el corazón de este pueblo, y agrava sus oídos, y ciega sus ojos, para que no vea con sus ojos, ni oiga con sus oídos, ni su corazón entienda, ni se convierta, y haya para él sanidad."
Pero esta mujer escuchó y obedeció
Restauración de su patrimonio
Restauración de su patrimonio
2º Reyes 8:3–4 "Y cuando habían pasado los siete años, la mujer volvió de la tierra de los filisteos; después salió para implorar al rey por su casa y por sus tierras. Y había el rey hablado con Giezi, criado del varón de Dios, diciéndole: Te ruego que me cuentes todas las maravillas que ha hecho Eliseo."
Haber obedecido al profeta la libró de la crisis alimentaria pero también significó la pérdida de su tierra.
Es evidente que esta mujer tenía una buena posición económica y por consiguiente contaba con un buen patrimonio en bienes raíces.
Obedecer también representó pérdida… ¿Estaríamos dispuestos a perder con tal de obedecer a Cristo? Filipenses 3:7 "Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo."
Lo cierto es que, aunque aparentemente perdió, la pérdida fue temporal, no solo recuperó su tierra sino que también las ganancias.
2 Reyes 8:5–6 "Y mientras él estaba contando al rey cómo había hecho vivir a un muerto, he aquí que la mujer, a cuyo hijo él había hecho vivir, vino para implorar al rey por su casa y por sus tierras. Entonces dijo Giezi: Rey señor mío, esta es la mujer, y este es su hijo, al cual Eliseo hizo vivir. Y preguntando el rey a la mujer, ella se lo contó. Entonces el rey ordenó a un oficial, al cual dijo: Hazle devolver todas las cosas que eran suyas, y todos los frutos de sus tierras desde el día que dejó el país hasta ahora."
La hospitalidad, la caridad y la obediencia de esta mujer dio fruto de bendición en abundancia.
Dios hizo que el rey escuchara de Giezi el testimonio de los milagros de profeta en el mismo instante que la mujer entrara para implorar al rey le devolvieran sus bienes.
El rey no solo le devolvió los bienes sino que también ordenó que las ganancias obtenidas en esos 7 años se las entregaran a ella.
Proverbios 13:22 "El bueno dejará herederos a los hijos de sus hijos; Pero la riqueza del pecador está guardada para el justo."
Conclusión
Conclusión
Hacer lo correcto y obedecer es tonto para muchas personas…
Creen que siendo avaros, egoístas y codiciosos tendrán bienestar material.
Pero el único que puede garantizar el bienestar en este mundo es Cristo…
Dios nos llama a ser bondadosos como Cristo, quien comparte su gloria con cada uno de aquellos que sigan sus pasos… Juan 14:2 "En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros."
Santiago 4:17 "y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado."
La mujer Sunamita tuvo una vida asegurada sin que ella lo buscara, solamente porque fue piadosa y estuvo dispuesta a compartir sus bendiciones con el siervo de Dios.
