La Predicación: ¿cómo alcanzar esas almas?

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Una de las mas grandes labores de un siervo del Señor gira en torno a la preparación de sermones semanalmente con los cuales esperamos que la congregación sea alimentada, nuevas almas lleguen a los pies de Cristo y la mente de nuestros hermanos sea renovada para que Dios sea glorificado en medio de su Iglesia. Sin embargo, no siempre se logran los resultados esperados. A veces podemos ver como los hermanos no cambian, o incluso retroceden aunque escuchan la Palabra de Dios semana tras semana. Eso puede causar frustración, dolor e incertidumbre en los predicadores del evangelio.
Erwin Lutzer en su libro “De Pastor a Pastor” cita a Richard Owen Roberts, quien a su vez declaró en su libro Revival (Avivamiento) que se puede identificar tres niveles en la preparación de un sermón:
La predicación boca a oído: cuando el predicador se esmera en una predicación correcta que conecta con sus ilustraciones, que impacta con sus frases claves y dichos.
La predicación cabeza a cabeza: cuando el predicador estimula el pensamiento y la mente de los oyentes con una adecuada teología y una sana doctrina.
La predicación alma a alma: cuando el predicador pasa tiempo preparando un buen sermón, teologicamente correcto y exegeticamente adecuado; pero tambien pasa tiempo preparando su alma delante del Señor de quien va a predicar. Roberts dice que es esta la predicación que trae como resultado conversiones, santidad personal y renovación de la mente en los creyentes.
No es mi intención estimados consiervos hacer un juicio de valor de la preparación, ni la espiritualidad, ni la predicación de ningun siervo del Señor; pues si de alguien debiera señalar sus defectos debe ser de mi propia persona en primer lugar. Sin embargo, se me ha otorgado hoy el privilegio de dirigirme a ustedes para reflexionar en la Palabra de Dios acerca de los requisitos, la dinámica y el propósito de la predicación.
Para ello, leamos por favor 1 Corintios, capítulo 2, versos 1 al 5:
1 Corintios 2:1–5 RVR60
Así que, hermanos, cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui con excelencia de palabras o de sabiduría. Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado. Y estuve entre vosotros con debilidad, y mucho temor y temblor; y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.
Oremos al Señor por favor hermanos.

Debemos tener en cuenta los requisitos de la predicación

1 Corintios 2:1–2 RVR60
Así que, hermanos, cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui con excelencia de palabras o de sabiduría. Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado.
Una de las cosas que debemos tener en cuenta es que Pablo era un eximio predicador; sin embargo, experimientó diversos resultados en su ministerio según el lugar y las personas a las que ministró:
En Tesalonica y Berea, Pablo tuvo buenos resultados debido al buen corazón de los creyentes que recibian la Palabra con gozo y buena disposición
Hechos de los Apóstoles 17:10–12 RVR60
Inmediatamente, los hermanos enviaron de noche a Pablo y a Silas hasta Berea. Y ellos, habiendo llegado, entraron en la sinagoga de los judíos.Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así.Así que creyeron muchos de ellos, y mujeres griegas de distinción, y no pocos hombres.
En Atenas, Pablo experimentó un aparente reves en su ministerio: los atenienses no tenian intención de escuchar el evangelio ni recibir la verdad de Dios:
Hechos de los Apóstoles 17:32–34 RVR60
Pero cuando oyeron lo de la resurrección de los muertos, unos se burlaban, y otros decían: Ya te oiremos acerca de esto otra vez. Y así Pablo salió de en medio de ellos. Mas algunos creyeron, juntándose con él; entre los cuales estaba Dionisio el areopagita, una mujer llamada Dámaris, y otros con ellos.
Ahora, en Corinto, Pablo tuvo buenos resultados pero batalló mucho con esta congregación, debido a sus pecados y carnalidad. De lo que se conoce, el apostol Pablo escribió 4 cartas a los corintios, enseñando, corrigiendo, abriendo su corazón y exhortando a los creyentes para que vivan de la manera que Dios quiere:
2 Corintios 12:20–21 RVR60
Pues me temo que cuando llegue, no os halle tales como quiero, y yo sea hallado de vosotros cual no queréis; que haya entre vosotros contiendas, envidias, iras, divisiones, maledicencias, murmuraciones, soberbias, desórdenes; que cuando vuelva, me humille Dios entre vosotros, y quizá tenga que llorar por muchos de los que antes han pecado, y no se han arrepentido de la inmundicia y fornicación y lascivia que han cometido.
Ahora, sería facil seguramente pensar en que Pablo cayera en depresión por las constantes batallas o en la amargura de corazón por la inmadurez de algunos hermanos. Tal vez Pablo podría cuestionar los propositos de Dios; pero eso no es lo que el apostol hace. Lo que el apostol hace es evaluar su predicación y los requisitos de esta:
Requiere disposición del predicador. Pablo no se veia como un profesional que es contratado como orador o como conferencista para hablar cada cierto tiempo y esperar que eso sea lo unico en lo que basa su ministerio. Una de las cosas que Pablo enfatiza es que fue a Corinto y estuvo entre los corintios, evangelizando, predicando, enseñando la Palabra de Dios
Hechos de los Apóstoles 18:9–11 RVR60
Entonces el Señor dijo a Pablo en visión de noche: No temas, sino habla, y no calles; porque yo estoy contigo, y ninguno pondrá sobre ti la mano para hacerte mal, porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad. Y se detuvo allí un año y seis meses, enseñándoles la palabra de Dios.
Requiere solemnidad, claridad y urgencia. La palabra “anunciaros” es el vocablo griego Καταγγέλλω que expresa una declaración pública y contundente. El mensaje debe ser pronunciado a fondo y ampliamente, dejando a los oyentes sin excusa.
Hechos de los Apóstoles 17:1–3 RVR60
Pasando por Anfípolis y Apolonia, llegaron a Tesalónica, donde había una sinagoga de los judíos. Y Pablo, como acostumbraba, fue a ellos, y por tres días de reposo discutió con ellos, declarando y exponiendo por medio de las Escrituras, que era necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos; y que Jesús, a quien yo os anuncio, decía él, es el Cristo.
Requiere coherencia y unidad con Dios. Pablo dice que entre los corintios, el anunció el testimonio de Dios. Pablo se puso al lado de Dios como testigo de lo que el Padre ya habia testificado: Que Jesús era su Hijo y a quien El habia señalado por Salvador del mundo y Señor de todos.
1 Juan 5:9–10 RVR60
Si recibimos el testimonio de los hombres, mayor es el testimonio de Dios; porque este es el testimonio con que Dios ha testificado acerca de su Hijo.El que cree en el Hijo de Dios, tiene el testimonio en sí mismo; el que no cree a Dios, le ha hecho mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo.
Requiere buscar la gloria de Dios y no la nuestra. Pablo recalca que cuando estuvo entre los corintios su predicación no se realizó con excelencia de palabras (una apelación emocional basada en una buena oratoria), ni de sabiduría (una apelación intelectual basada en una buena exégesis). Pablo no estaba buscando ser reconocido como un excelente orador o ser reconocido por su impecable teología. Este siervo del Señor era un hombre preparado, cultivado en la predicación de las Sagradas Escrituras, pero no era ese su foco.
1 Corintios 1:17–21 RVR60
Pues no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el evangelio; no con sabiduría de palabras, para que no se haga vana la cruz de Cristo. Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios.Pues está escrito: Destruiré la sabiduría de los sabios, Y desecharé el entendimiento de los entendidos. ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde está el escriba? ¿Dónde está el disputador de este siglo? ¿No ha enloquecido Dios la sabiduría del mundo? Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación.
Requiere un enfoque cristocéntrico. Aquí viene el centro de la filosofia de la predicación del apostol Pablo. El no queria saber otra cosa que no fuera a Cristo crucificado, ese era su único enfoque. Muchos predicadores hoy centran su predicación en sus propias experiencias, otros en predicaciones motivacionales, moralistas, enseñando a muchos acerca de como cambiar nuestras actitudes y comportamientos, sin tomar en cuenta la obra de Dios en Cristo Jesús en la cruz que es lo único que realmente puede cambiar el corazón del ser humano. Solo Cristo puede ser el centro de la predicación bíblica y de El emana toda sabiduría que Dios tiene para nosotros.
1 Corintios 1:23–24 RVR60
pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero, y para los gentiles locura; mas para los llamados, así judíos como griegos, Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios.
Si queremos agradar a Dios e imitar a Pablo, debemos reexaminar nuestra predicación hermanos. Es a Cristo a quien queremos y debemos predicar y debemos hacerlo con solemnidad, con urgencia, con profundidad y con pasión. Cada vez que subimos al púlpito a predicar la bendita Palabra de Dios, nuestras iglesias deben encontrarse con Dios en Cristo Jesús. Pero primero eso requiere que nosotros mismos tengamos diariamente un encuentro con Dios en Cristo Jesús a través de la reflexión personal, la oración, la lectura y meditación de la Palabra y la obediencia a Dios. Que en el púlpito nosotros desaparezcamos hermanos y sea solo Dios glorificandose en Cristo a traves de la proclamación fiel de su Palabra.

Debemos tener en cuenta la dinámica de la predicación

1 Corintios 2:3–4 RVR60
Y estuve entre vosotros con debilidad, y mucho temor y temblor; y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder,
La dura experiencia que el apostol Pablo tuvo en Atenas marcó en Pablo un hito que le hizo reexaminar su predicación y fortaleció su convicción de no solo predicar bien, sino de ser un buen predicador. Hermanos, yo puedo predicar bien, exegeticamente correcto y homileticamente adecuado; aun asi no ser un buen predicador porque no soy un buen creyente. No tengo una buena vida espiritual con Dios, no estoy madurando espiritualmente en Cristo, no estoy sometiendo mi caracter al señorio del Hijo de Dios y no estoy venciendo mis pecados y mis inclinaciones carnales con el poder del Espiritu Santo. Entonces, puedo predicar bien; pero no soy un buen predicador.
Hermanos queridos, con respeto y temor del Señor les animo: si queremos predicar bien, procuremos primero ser buenos predicadores y para serlo primero tenemos que ser buenos creyentes:
Busquemos a Dios diariamente en las disciplinas espirituales, para poder ser y hacer lo que exhortamos a la iglesia que sea y haga. No podemos pedir a otros que hagan lo que nosotros mismos no queremos hacer.
Guardemonos de las tentaciones de la carne que batallan contra nuestra alma. Luchamos contra el pecado de nuestro corazón, perfeccionando la santidad en el temor de Dios. Si nosotros mismos como pastores y predicadores no cultivamos el temor de Dios en nuestro corazón, ¿como podemos pedirlo a la iglesia?
Amemos a nuestras esposas e hijos. Pasemos tiempo con ellos, discipulandolos, enseñandoles, disfrutando el tiempo con ellos. Si nuestra familia no es solida, ¿como lo seran las demas? Si nuestros hijos no llegan a amar a Dios y al ministerio, ¿como podemos enseñar a otros padres a criar hijos en el temor de Dios?

La actitud del predicador

Pablo dice que estuvo entre los corintios con debilidad y mucho temor y temblor. Esto puede deberse (1) a la experiencia amarga que tuvo en Atenas, (2) al desafío de trabajar y predicar la Palabra de Dios que asumió en Corinto, (3) a la relativa soledad que experimentó pues llegó solo a Corinto, (4) el desafío que significó ministrar en una gran ciudad cosmopolita, inmoral, pagana.
La predicación bíblica no se basa en la personalidad del predicador. Hoy muchos predicadores se esfuerzan en formar su “marca personal”, engrandeciendose a si mismos y mostrando una imagen de exito personal. Un buen orador, bien vestido, con la economía resuelta, con una familia perfecta, sin luchas, ni presiones, ni pecados, mostrando una imagen irreal de lo que es un creyente y de lo que es un siervo de Dios.
2 Corintios 4:7–10 RVR60
Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros,que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados;perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos;llevando en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos.
2 Corintios 12:7–10 RVR60
Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera; respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí. Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.

El objetivo del predicador

Pablo dice que ni sus palabras ni su predicación estuvieron basadas en palabras persuasivas de humana sabiduría. Pablo fue acusado de ser un palabrero y de hablar demasiado sin sentido; pero no era verdad.
Hechos de los Apóstoles 17:18 RVR60
Y algunos filósofos de los epicúreos y de los estoicos disputaban con él; y unos decían: ¿Qué querrá decir este palabrero? Y otros: Parece que es predicador de nuevos dioses; porque les predicaba el evangelio de Jesús, y de la resurrección.
El apostol Pablo no buscaba enredar a las personas con sus palabras, motivar sus corazones e impactar sus mentes con sabiduria humana. Si Pablo asistiera hoy a muchas congregaciones, saldría espantado al ver como muchos hablan y hablan pero no dicen nada relevante. No hay profundidad teologica en sus predicaciones, solo saltan de un texto a otro sin profundizar, sin estudiar verdaderamente el texto, sin mostrar a Cristo allí, sin relevar las perlas preciosas de la Palabra de Dios que dan la gloria al Único que gloria merece. Estos predicadores se predican a si mismos, solo buscan inflar sus propios reinos y esconden a Cristo entre sus palabrerías que suenan inteligentes, suenan hermosos, suenan impactantes, pero son palabras huecas, vacías, que no consuelan verdaderamente el corazón de las personas y no muestran a Dios a los hombres.
1 Tesalonicenses 2:1–6 RVR60
Porque vosotros mismos sabéis, hermanos, que nuestra visita a vosotros no resultó vana; pues habiendo antes padecido y sido ultrajados en Filipos, como sabéis, tuvimos denuedo en nuestro Dios para anunciaros el evangelio de Dios en medio de gran oposición. Porque nuestra exhortación no procedió de error ni de impureza, ni fue por engaño, sino que según fuimos aprobados por Dios para que se nos confiase el evangelio, así hablamos; no como para agradar a los hombres, sino a Dios, que prueba nuestros corazones. Porque nunca usamos de palabras lisonjeras, como sabéis, ni encubrimos avaricia; Dios es testigo; ni buscamos gloria de los hombres; ni de vosotros, ni de otros, aunque podíamos seros carga como apóstoles de Cristo.

El poder del predicador

Por el contrario, Pablo espera que, al ser su predicación basada en Cristo, sea evidenciados sus resultados en el poder del Espíritu de Dios. El vocablo griego aqui traducido por “predicación” es el vocablo griego κήρυγμά que hace referencia a la proclamacion de un heraldo con autoridad delegada por el Rey.
El kerigma biblico presupone:
1. Un remitente (Dios), 2. Un heraldo (profetas, Cristo o mensajeros apostólicos), 3. Una audiencia obligatoria (todas las naciones), 4. Contenido que exige una respuesta (arrepentimiento y fe).
Lo que vemos en el Nuevo Testamento es que el kerigma apostolico incluye estos elementos:
1. Cumplimiento de las Escrituras en la vida, muerte y resurrección de Jesús Mesías. 2. Su exaltación a la diestra de Dios. 3. Un llamado a arrepentirse, creer y ser bautizado. 4. La seguridad del perdón, el don del Espíritu y la resurrección futura.
Cuando entronizamos a Cristo como Señor y Salvador y proclamamos las verdades del evangelio conforme la voluntad de Dios, de labios de un hombre que está buscando agradar a Dios en su corazón y en su vida privada, podemos confiar en que el Espiritu de Dios bendecirá conforme a sus propositos los resultados de nuestra predicacion.

Debemos tener en cuenta el propósito de la predicación

1 Corintios 2:5 RVR60
para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.
Pablo ajustó su persona para ser un hombre dependiente y humilde delante del Señor. No buscó engrandecer su imagen, sino glorificar a Dios.
Pablo ajustó su predicación para que sea cristocéntrica, bíblica, enfocada y dependiente del Espiritu para la gloria de Dios. Aqui vemos lo que Erwin Lutzer decia con respecto a los participantes de la predicación bíblica:
La predicación se centra en la persona y obra de Cristo Jesús
La predicación se realiza en el poder del Espíritu Santo a traves de un hombre falible y dependiente
La predicación se enfoca en glorificar al Padre de la gloria, trayendo luz sobre su caracter, obras y propositos a su pueblo, para que le conozcamos mas, le amemos mas, le desobedezcamos menos y le sirvamos con mayor disposicion.
La sabiduria de los hombres puede producir materiales emocionalmente intensos, intelectualmente profundos, impactantes, divertidos, concisos y practicos; pero carecen de la vida espiritual que solo Dios puede insuflar por medio de su Espiritu.
Una predicacion basada en la sabiduria de los hombres aun puede citar la Escritura, pero tangencialmente, sin ver a Cristo ni la obra de Dios. Es decir, citamos unos cuantos versos biblicos que apoyan lo que nosotros ya hemos decidido decir. En esta forma distorsionada de predicacion, la Biblia solo es un apoyo a lo que el predicador ya ha decidido decir. Ahora, puede ser verdad lo que dice, pero es una verdad desconectada de Dios y de su evangelio. Es como pedir frutas de un arbol sin haber sembrado una semilla ni haber esperado que nazca y crezca.
2 Timoteo 4:3–4 RVR60
Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.
Una predicacion basada en la sabiduria de los hombres enseña moral y buenas costumbres, pero no cambia el corazón, no renueva las mentes y no produce vida espiritual. Lo que Pablo nos enseña es que la verdadera predicacion debe ser dirigida, basada y enfocada en el poder de Dios.
Emana del poder de Dios porque emana de la Biblia, de un estudio espiritual y profundo de la Escritura.
Es dirigida por el poder de Dios porque el predicador está en comunión con el Señor
Esta basada en el poder de Dios porque el predicador hace su parte: ser fiel a la Escritura y descansa en el poder de Dios que cambia los corazones.
Esta enfocada en el poder de Dios porque oramos, trabajamos y predicamos para que la iglesia madure, se fortalezca, ame mas a Dios, peque menos y sirva mas
Jeremías 23:25–29 RVR60
Yo he oído lo que aquellos profetas dijeron, profetizando mentira en mi nombre, diciendo: Soñé, soñé. ¿Hasta cuándo estará esto en el corazón de los profetas que profetizan mentira, y que profetizan el engaño de su corazón? ¿No piensan cómo hacen que mi pueblo se olvide de mi nombre con sus sueños que cada uno cuenta a su compañero, al modo que sus padres se olvidaron de mi nombre por Baal? El profeta que tuviere un sueño, cuente el sueño; y aquel a quien fuere mi palabra, cuente mi palabra verdadera. ¿Qué tiene que ver la paja con el trigo? dice Jehová. ¿No es mi palabra como fuego, dice Jehová, y como martillo que quebranta la piedra?
Hermanos, manejamos en nuestras manos la bendita Palabra de Dios. Tengamos cuidado porque mientras mas se nos ha dado, mas se nos demandará. Sirvamos al Señor con humildad y gozo para que podamos ser usados por el Señor.

Aplicaciones para la vida

Estimado consiervo, le animo en esta mañana a ser cada vez un mejor creyente para que podamos ser mejores predicadores. Busquemos al Señor, luchemos por nuestra santidad, oremos en dependencia al Señor, prediquemos fielmente la Palabra de Dios, el bendito evangelio y dejemos el resultado al Señor de la obra.
No prediquemos para agradar el oido de las personas, ni para evitar ofender a los oyentes. Prediquemos para ser fieles al Señor, con un corazón encendido de pasión por Cristo y su obra. Como alguien decía por allí, prediquemos como si fuera la ultima vez que lo vamos a hacer. No dejemos nada en el púlpito, sino que podamos descender con la certeza de que dijimos todo lo que Dios nos mandó a decir.
Oremos al Señor
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