Anuncia el reino de Dios

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Saludo. Hola me alegra verte hoy.
Feliz día del Padre. Saludar a las madres que han sido padres.
Josué 1:8 “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.”
-MENSAJE-
Forrest Gump (1994), ganó 6 premios Óscar a mejor película, mejor director, mejor actor, mejor guion adaptado, mejores efectos especiales y mejor montaje. En un momento, comenzó a trotar y duró tres años, muchos le seguían, finalmente cuando él se detuvo se desorientaron, no sabían por qué lo hacían. Seguir a Jesús no se trata de esto, de estar desorientado.
El pasaje de hoy nos enseña sobre las exigencias del discipulado, resaltando que seguir a Jesús tiene un costo. Esta palabra es excelente, porque a lo que están comenzando su vida de fe, muestra un panorama claro acerca de las implicaciones de seguir a Jesús. Y en el caso de los que ya tienen un tiempo en la fe, esta palabra ayuda arefrescar, a revisar nuestro corazón sobre nuestras prioridades actuales. ¿Qué cosas estamos dispuestos a sacrificar por seguir a Cristo?
Oro, que esta palabra nos anime a evaluar si estamos realmente listos para dedicar nuestra vida completamente a servirle al Señor. Oremos.
Repitamos el título. Ahora repitamos colocando nuestro nombre.
El mensaje lo dividí en tres partes:
1) Sin lugar para descansar (57-58)
2) Anuncia el reino de Dios (59-60)
3) Sin mirar atrás (61-62)

1. Sin lugar para descansar (57-58)

57 Yendo ellos, uno le dijo en el camino: Señor, te seguiré adondequiera que vayas. 58 Y le dijo Jesús: Las zorras tienen guaridas, y las aves de los cielos nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza. 
A primera vista, suena como alguien muy entregado y con disponibilidad absoluta. Sin embargo, Jesús responde desde la realidad de su misión, donde la comodidad no forma parte de la agenda de Dios.
Los animales tienen la seguridad de sus guaridas y nidos, pero el hijo de Dios no. En la traducción TLA Jesús dice “pero yo, el Hijo del hombre, no tengo ni siquiera un sitio donde descansar.” Con estas palabras el Señor invita a reconocer el peso de seguirle y elimina cualquier expectativa de seguridad material, mostrando que se debe depender únicamente de la provisión y la guía de Dios.
Este pasaje nos da a entender que Jesús a lo largo de su ministerio vivió sin casa propia, sin bienes fijos, ni con un estatus social. Su dependencia era total de la provisión del Padre y de la generosidad de sus seguidores. Por ejemplo Lucas 8:1-3 nos muestra que habían muchas mujeres que servían a la obra de Dios con sus bienes.
El seguimiento no se mide por el número de seguidores ni por el reconocimiento público, sino por la disposición a vivir depediendo de Dios, al ritmo del evangelio.
Este pasaje también nos recuerda también a Juan el Bautista, quien vivía con sencillez y dependía totalmente de Dios.
Vivimos en una época en la que se busca minimizar los riesgos, pero este mensaje desafía esa lógica. Pero el discipulado genuino avanza donde la lógica del mundo retrocede, descansando en la promesa de la provisión de Dios. Ese camino de desprendimiento lleva al discipulado auténtico. No se trata de vivir en una austeridad vacía, sino de reordenar nuestras prioridades en donde Dios es el centro de toda estrategia.
En lineas generales, la búsqueda de la seguridad material, no puede no puede estar por encima del llamado divino. Cristo advierte que el discipulado puede implicar inestabilidad y sacrificio de comodidades por el bien del Reino.

2. Anuncia el reino de Dios (59-60)

59 Y dijo a otro: Sígueme. Él le dijo: Señor, déjame que primero vaya y entierre a mi padre.  60 Jesús le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú ve, y anuncia el reino de Dios. 
El segundo sujeto mostró interés en aceptar la invitación de Jesús de seguirle, pero antes pide permiso para enterrar a su padre. Aparentemente, la solicitud es razonable: atender un deber familiar. Sin embargo, el Señor responde “Deja que los muertos entierren a sus muertos”.
Cuando se estudia el contexto y las constumbres de esa época, se llega a la conclusión de que no se trataba de que el padre de este hombre había muerto, sino que él se estaba refiriendo a cuidar a su padre en los últimos años de su vida y que luego entonces de que su padre falleciera, él seguiría a Jesús.
Culturalmente, el entierro del padre es un tema importante. Jesús no niega el valor que tiene eso, sino que resalta que, si esa circunstancia se convierte en excusa para seguirlo, entonces se debe pretar atención a lo que es inmediato.
Esta respuesta impacta por su dureza aparente, pero revela la prioridad absoluta a las cosas de Dios. Seguirlo sin reserva exige valorar la eternidad por encima de los vínculos temporales que hay en este mundo, por muy sagrados que sean.
Ahora analicemos la segunda parte de la respuesta de Jesús “y tú ve, y anuncia el reino de Dios”. Con esta respuesta, Jesús subraya la absoluta prioridad de la misión de proclamar el Reino por encima de cualquier obligación social o familiar. La frase “tú ve” marca un mandato urgente e individual: cada discípulo ha de emprender el camino de la evangelización sin demora ni reservas.
Veamos algunas características sobre este mandato de anunciar el reino de Dios:
a) Anunciar el reino de Dios era una prioridad en ese entonces y debía ocupar el primer lugar en el corazón de los discípulos, superando incluso los lazos más sagrados de la cultura judía.
b) Anunciar el reino de Dios es un llamado urgente de Jesús. “Ve” es un imperativo que denota acción inmediata, sin postergar el llamado a compartir las buenas nuevas del evangelio.
c) Anunciar el reino de Dios es un llamado personal y directo. No es una tarea que se delega, es una tarea para cada creyente. Mateo 28:19–20 "Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén."
d) Anunciar el reino de Dios implica desapego de ataduras humanas, dejar que “los muertos entierren a sus muertos” simboliza dejar atrás relaciones o tradiciones que distraigan del anuncio del Evangelio. Estamos en Lucas 9 y apenas un capítulo atrás Lucas nos relata esto Lucas 8:19–21 "Entonces su madre y sus hermanos vinieron a él; pero no podían llegar hasta él por causa de la multitud. Y se le avisó, diciendo: Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte. Él entonces respondiendo, les dijo: Mi madre y mis hermanos son los que oyen la palabra de Dios, y la hacen." y listo, de allí Lucas pasa a reseñar otro relato.
e) Anunciar el reino de Dios implica hablar de la palabra, pero también vivirla. “Anunciar” implica predicar públicamente, pero es igual de importante aplicar la palabra de Dios en nuestras vidas.
Ahora bien, en Lucas 10, Jesús envía a sus discípulos como corderos en medio de lobos, equipándolos con el poder del mensaje del reino. Cada paso, cada palabra, tiene el potencial de cambiar vidas porque estamos llevando el mensaje más esperanzador: el reino de Dios ya está cerca.
En nuestra sociedad, los compromisos familiares, laborales o comunitarios pueden convertirse en barreras que nos mantienen lejos de la misión. El reto consiste en detectar cuándo esos compromisos interfieren con la urgencia del evangelio.
El llamado radical de Jesús en este pasaje no pretende destruir la familia, sino redirigir toda lealtad hacia el único Padre digno de confianza eterna. Así, la libertad verdadera brota de un corazón que no está atado a seguridades humanas.
En la biblia encontramos personas que por miedo, prejuicio o falta de fe, rechazaron el encargo de proclamar la Palabra o el Reino de Dios. Estos ejemplos nos muestran las consecuencias de apartarnos del llamado divino y nos animan a permanecer obedientes, aun cuando la misión resulte incómoda o peligrosa.
a) Jonás (Jonás 1)
Contexto: Dios ordena a Jonás ir a Nínive para llamar a sus habitantes al arrepentimiento.
Rechazo: Jonás huye en dirección contraria, evitando anunciar el juicio de Dios.
Lección: La desobediencia provoca tormentas personales y comunitarias. Aun así, Dios persiste en su misericordia y concede una segunda oportunidad.
b) Moisés (Éxodo 3–4)
Contexto: En la zarza ardiente, Dios llama a Moisés para liberar a Israel de Egipto.
Rechazo: Moisés expone sus debilidades (“soy torpe para hablar”) y pide que Dios envíe a otro.
Lección: Dios no escoge habilidades excepcionales, sino corazones disponibles. Frente a nuestras excusas, Él provee poder y acompañamiento.
c) Jeremías (Jeremías 1:6)
Contexto: El llamado de Jeremías como profeta “a las naciones y a los reinos”.
Rechazo: Jeremías responde “¡Ay, Señor Dios! He aquí que no sé hablar, pues soy niño”.
Lección: Aun cuando nos sintamos inmaduros o inseguros, Dios capacita con su Espíritu para proclamar su mensaje.
d) Demas (2 Timoteo 4:10)
Contexto: Pablo describe su ministerio pastoral y menciona a compañeros de viaje. Filemón 23–24 "Te saludan Epafras, mi compañero de prisiones por Cristo Jesús,Marcos, Aristarco, Demas y Lucas, mis colaboradores."
Rechazo: Demas “me ha desamparado amando este siglo” y abandona la misión. 2 Timoteo 4:10 "porque Demas me ha desamparado, amando este mundo, y se ha ido a Tesalónica. Crescente fue a Galacia, y Tito a Dalmacia."
Lección: La seducción del confort o la popularidad lleva incluso a colaboradores cercanos a dar la espalda al evangelio.
e) Algunos discípulos de Jesús (Juan 6:66)
Contexto: Jesús enseña sobre el pan de vida y que él tiene palabras de vida eterna.
Rechazo: Muchos de sus seguidores “ya no andaban con él” y dejaron de creer.
Juan 6:66 "Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él."
Lección: Una doctrina exigente o contracultural pone a prueba la perseverancia; quienes no comprenden el costo del seguimiento se retiran.
Que estos ejemplos nos impulsen a responder con obediencia inmediata al mandato de anunciar el reino de Dios.
Tal vez deberías reconsiderar lo que realmente significa tener a Cristo como tu máxima autoridad, especialmente cuando él invita a dejar atrás compromisos inminentes por un bien mayor. La respuesta de Jesús al hombre que quiere enterrar a su padre nos muestra que la prioridad del discipulado es el llamado del Reino de Dios. Considera la urgencia del evangelio en tu vida diaria y cómo esta urgencia debería desafiar tus decisiones y valoraciones actuales.

3. Sin mirar atrás (61-62)

61 Entonces también dijo otro: Te seguiré, Señor; pero déjame que me despida primero de los que están en mi casa. 62 Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios.  
La referencia del arado, tiene que ver con labrador que debe estar atento y esfuerzarse constantemente. Mirar atrás representa la nostalgia de lo que se deja atrás o el remordimiento que paraliza avanzar. El discípulo está llamado a avanzar sin reservas, sin permitir que los recuerdos o temores le hagan quitar la mirada de Cristo.
El compromiso del evangelio no da cabida a compromisos a medias. El evangelio no admite pausas ni miradas nostálgicas: la misión requiere concentración absoluta. Un deportista no puede correr hacia la meta mirando hacia atrás, el discípulo debe fijar su vista en la meta celestial. Mirar atrás hace perder el rumbo y la eficacia en la labor del evangelio.
La esposa de Lot (Génesis 19:15-26) es un ejemplo de lo que representa mirar hacia atrás. Cuando los ángeles rescatan a Lot y su familia de Sodoma, advierten no mirar atrás. La esposa de Lot desobedece, voltea su mirada y se convierte en estatua de sal. Su retroceso simboliza la nostalgia por lo perdido y el apego a un pasado corrupto, no apto para entrar en la nueva vida que Dios ofrece.
Este llamado de Jesús nos reta a cultivar una fe inquebrantable, una voluntad decidida y una visión centrada en la eternidad. Solo así el surco que tracemos dará fruto abundante.
En resumen, A lo largo de este pasaje vemos tres situaciones en las que Jesús exige un seguimiento sin condiciones y que coloca el Reino de Dios por encima de toda otra prioridad. Somos invitados a responder radicalidad: despojarnos de ataduras, reordenar nuestras prioridades y fijar la mirada en Cristo.
El verdadero seguimiento de Jesús exige nuestra total entrega y prioriza el reino de Dios sobre nuestras preocupaciones terrenales.
Aplicaciones
Tres aplicaciones:
1) Depende de Dios
Seguir a Jesús implica confiar en que Dios provee cada día lo necesario, sin aferrarnos a la seguridad que ofrece este mundo. Debemos desapegarnos la seguridad que ofrece lo material. Tener propiedades, activos y proyectos no es malo, pero el discípulo de Jesús vive con lo esencial, dependiendo de la provisión de Dios para la misión.
a) Dios puede cambiar planes . Las aves migran y los profetas iban de pueblo en pueblo. El discípulo debe estar dispuesto a abandonar rutinas, agendas y hasta regiones, para responder al llamado urgente del Evangelio.
b) Hospitalidad. Al carecer de un hogar fijo, Jesús dependía de la generosidad de otros. Hoy somos llamados tanto a aceptar la hospitalidad del hermano como a practicarla generosamente.
Me gustaría que meditaras en algunos aspectos:
a) Tu nivel de compromiso con posesiones como vivienda o vehículo. Pregúntate si esas cosas te impiden escuchar o responder al llamado de Dios.
b) Tus hábitos en cuanto a dar. Ayudar a otros, ofrendar y diezmar.
c) La flexibilidad en tu agenda: deja espacios para la improvisación, la atención a emergencias o invitaciones inesperadas que puedan surgir en la iglesia o en tu fraternidad.
2) Anuncia el reino de Dios
Esto implica ajustar los tiempos familiares, para no restar espacio a la obra de Dios. No se trata de descuidar a los seres queridos, sino de reubicar el Reino como eje de todas las decisiones.
El mandato “tú ve, y anuncia el reino de Dios” sigue resonando con fuerza hoy. ¿De qué manera estás dispuesto a soltar lo que te retiene para responder al llamado urgente de Jesús?
a) Revisa tus prioridades diarias: Identifica actividades que compiten con tu tiempo de oración, estudio bíblico y lectura de la palabra.
b) Involúcrate en actividades de pesca o crea oportunidades.
c) Practica el desapego: Reflexiona sobre obligaciones familiares o sociales que, sin desatenderlas, pudieran frenar tu disponibilidad misionera.
Anunciar el reino, a veces implica que compita con GYM, reuniones familiares, deporte. Igual sucede con dar un EB, cuando damos un EB también estamos anunciando la palabra y las respuestas que también recibimos son esas.
Nuestra CV es un buen ejemplo práctico de anunciar el reino de Dios.
3) No mires atrás
En la práctica, esto significa evitar comparaciones constantes con etapas pasadas o lamentaciones que te anclen a oportunidades perdidas. La mirada firme en Cristo alimenta la esperanza y el esfuerzo diario.
Reflexiona: ¿qué aspectos de tu pasado te tientan a detener el arado? Identificarlos y entregarlos al Señor es vital para avanzar con libertad y crecer espiritualmente.
Cierre
Seguir a Jesús implica tomar decisiones difíciles y renunciar a ciertas cosas por el bien del reino de Dios. La implicación del discipulado no es tomarlo a la ligera, sino reconocer que tenemos un papel activo en el llamado de Cristo.
En el contexto amplio, este pasaje refleja el sacrificio que Cristo hizo por nosotros y cómo nos llama a compartir en su sufrimiento y misión. El discipulado es una respuesta a su sacrificio y, a la vez, una invitación a experimentar la vida abundante en Él.
Oro que cada decisión nuestra refleje la urgencia del Reino y nos impulse a vivir como discípulos de Jesús comprometidos. Amén.
Leamos una vez más el VC.
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