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--- s3 La mejor pregunta 3 Hemos estudiado sobre cual es la pregunta más importante que alguna vez nos podemos hacer, para evitar cometer los mismos errores del pasado. ¿QELMSQPH? Sabiendo mi historia del pasado, mi situación actual y mis deseos del futuro. Esta tarde responderemos a la pregunta ¿Que es lo más sabio que puedo hacer, cuando lo quiero hacer, pero no sé? Cuando honestamente no sé que hacer; cuando ya quiero dejar de jugar, de aparentar, de fingir. Cuando le dices a Dios que quieres hacer lo sabio, ya no quieres preguntar si es correcto, si es legal, quieres hacer lo más sabio, pero honestamente no sabes que hacer. Quizá digas: no sé que hacer en mi matrimonio, en esta relación, en las finanzas, en el trabajo. ¿Sabes que en las decisiones que se involucran las emociones, es más difícil saber lo más sabio? La emoción es como una neblina en el proceso de la toma de decisión. Cuando tu corazón está involucrado, eso te nublará para poder decidir. Hay una buena compra de 18 meses sin intereses y 20% a monedero, por un sillón que no necesitas y un dinero que no tienes. ¡Pero lo quiero! Hay otras emociones como el enojo, los celos, o resentimientos, en esos momentos estás nublado y sabes que estás enojado, lo reconoces y quieres hacer lo correcto, pero en esos momentos es bien difícil saber QELMSQH. Estoy casi seguro que tu más grande remordimiento, tiene que ver con decisiones que tomaste cuando había emociones involucradas. Puede ser el enojo, celos, coraje, enamoramiento: míralo que ojitos, mírala que manos. Tu mas grande remordimiento es cuando tomas decisiones habiendo muchas emociones. Otra área donde es difícil saber qué es lo más sabio que puedes hacer, es cuando se nos pide tomar una decisión en áreas donde no estamos capacitados. Soy el líder, el papá, el gerente, y se me pide tomar una decisión y no tengo los antecedentes, la educación, la experiencia para tomar la decisión más sabia. Cuando el arquitecto me preguntó cómo orientábamos la casa y me pregunta ¿Usted que dice? ¡Digo que hubiera estudiado arquitectura! ¡No se! ¡No tengo idea, no me mire a mi! ¡Puedo encontrar levítico mas rápido que tu, pero de esto ni idea! Pero como líder, como papá, gerente, dueño; cuando las personas te ven para que des la respuesta y se supone que debes saber ¿Que hacer? Lo que hacemos cuando no sabemos, es poner cara de inteligencia y hacer como que piensas, pero por adentro estas clamando: ¡Dios ayúdame! O manda un temblor para que salgamos corriendo y se olviden de la pregunta. Pero como eres el gerente, líder, la mamá ¡Se supone que debes saber qué hacer! ¿Que hacer cuando no tienes la educación, experiencia? ¿Como hacer lo más sabio? Esta tarde veremos el secreto de los sabios. Así es como los sabios se hicieron sabios. Al saber este secreto te darás cuenta de que realmente no son tan sabios, pero eso es lo que los hace sabios. Los que saben, saben lo que no saben y no tienen miedo de ir con los que si saben. No se mienten, no fingen, o engañan, no simulan que saben. Los sabios saben que llegaron al límite de su conocimiento y no tienen miedo de preguntar, no tienen inseguridad. Pueden decir: ‘estoy al frente y no tengo idea, soy tu padre y tampoco se; soy tu madre y debemos preguntar, soy el gerente y esto está más allá de mí. Los que saben, saben lo que no saben y no tienen miedo de ir con los que si saben. Saben cuando no es buena idea tomar una decisión sólo por la presión, pues saben que no saben y acuden a los que saben.¿Nuestra pregunta es: pero si son sabios, para qué quieren consejo? Pero es por eso precisamente que son sabios. Saben lo que no saben y no temen preguntar. Salomón, el hombre más sabio que existió después de Jesús, y este hombre es el que habla mucho más sobre pedir consejo. ¿Cualquiera pensaría que porque pediría este hombre consejo? ¡Porque sabe lo que no sabe! Proverbios 1:5 “Escuche esto el sabio, y aumente su saber; reciba dirección el entendido.” Y decimos: si es hombre entendido ¿Porque pide consejo? ¡Cómo crees que llegaron a ser hombres entendidos! Con todo lo que saben, no tienen miedo de preguntar y así aumentar su conocimiento. Proverbios 12:15 “Al necio le parece bien lo que emprende, pero el sabio atiende al consejo.”   El necio dice: ya tengo 17 años; soy recién graduado; pero el sabio es el que escucha consejo. Los sabio es que escuchan consejo ¡Así se hicieron sabios! Los que saben, saben lo que no saben y no tienen miedo de ir con los que si saben. Veremos una historia en Génesis, y ver esta historia puede cambiar tu perspectiva sobre pedir consejo. Pero antes veamos unas aclaraciones. La mayoría de nosotros al tomar las decisiones lo hacemos en privado y en forma independiente; pero, esas decisiones en algún momento serán publicas. Decides en privado comprar una casa y poco tiempo después ya todos saben dónde vives. En privado decides comprar un carro y después todos lo saben. En privado decides pedirle que sea tu novia, y después muchas personas saben que salen. Muchas de nuestras decisiones que hacemos en privado, con el tiempo las personas opinan sobre esa decisión. Cuando se enteran que están saliendo dicen: ¿Te enteraste? ¿Parece que se van a casar? ¿Como es posible? ¡No puedo creer que dejen que sus hijos se porten así! ¡Porque mandan a sus hijos a esa escuela! Eso hacemos, no es tanto como juzgar, pero lo platicamos. Todos lo hacemos. Tus decisiones privadas se convierten públicas, y ademas son comentadas. Las decisiones que tomas en privado, afectan a otras personas. Las decisiones que tome como pastor, puede afectar a otras personas. Por ejemplo empezar una segunda reunión a las 10:00 am. Aunque lo decidamos en privado, afectará otras personas, no de manera negativa sino positiva. Les resultados de esas decisiones en poco tiempo lo sabrán otras personas, hablarán de ellos y les afectará. Entonces, ¿Porque no involucrarlas antes de tomar la decisión? Así es como los que saben, toman decisiones, porque no hacen grandes decisiones sin pedir consejo. Hay un rechazo a querer hacerlo, porque decimos: ¿No les importa? Pero sabes que en un tiempo les importará, lo sabrán, lo hablarán y puede que les afecte. Los que saben, saben lo que no saben y no tienen miedo de ir con los que si saben. En la Biblia hay mucho consejo al respecto, veremos Génesis 41. Es la historia de José que vivió 1900 años antes de Jesús. Dios llamó a Abraham para empezar la nación judía, Abraham tuvo a Isaac, Isaac a Jacob y Jacob a José. A José lo venden sus hermanos a unos comerciantes de esclavos, que a su vez lo venden en Egipto en la casa de una persona importante. Es acusado falsamente de violar a la esposa de su patrón, lo meten a la cárcel y está ahí por 10 años, ahora tiene 30 años. Esta historia es interesante en cuanto a pedir consejo, especialmente a los hombres que no nos gusta escuchar; algunas veces no escuchamos a nuestra esposa, no queremos escuchar a quien no tenga cuando menos la misma preparación que nosotros, o la experiencia, o el ramo de trabajo.  Por eso nos metemos en problemas, porque no somos sabios como para saber lo que no sabemos; y si lo sabemos, nuestro orgullo y ego nos impide preguntar y pedir consejo. Esta es la historia de un rey que tiene el valor, la seguridad de escuchar a la persona menos adecuada para dar consejo. Faraón, rey de Egipto, es la persona de más poder en ese tiempo. Es considerado un dios, que sabía todo, y vivía para siempre, el era la ley, no tenía que cumplir la ley, si le daba ganas de cambiarla lo podía hacer, si algo no le gustaba lo cambiaba y media hora después hacía lo contrario. Así de poderoso, porque se creía que era familia del dios sol. Si estaba de malas y llegabas en mal momento, podía ser tu ultimo día. Faraón tuvo un sueño que pensó tenía un mensaje importante y pide a sus consejeros que se lo interpreten, ninguno pudo. Pero la persona que le servía el vino le dice: recuerdo que cuando me mandó a la cárcel, conocí un joven hebreo que interpretó un sueño que tuve. Me dijo que sería restaurado en mi puesto. Faraón dice: tráiganlo. Los empleados van y lo sacan de la cárcel, este joven ahora tiene 30 años, lo bañan, afeitan, perfuman, visten y lo llevan a faraón. José no es egipcio, faraón no lo había visto antes, y ahora está frente a él, quien le dice el sueño. La tarea de José es interpretar el sueño y regresar a la cárcel. José interpreta el sueño: habrá 7 años de abundancia, se dará de todo grano, el ganado aumentará, y después vendrán 7 años de hambre y sequía, todo morirá y quienes no hayan guardado de los años de abundancia, morirán. Ahí terminó el trabajo de José. En ese momento debió callar, bajar la cabeza y caminar de regreso a su celda. Pero hace algo que le pudo costar la vida. Levanta el rostro y empieza a darle consejos al faraón-dios-que-todo-lo-sabe. Aquí empieza. Génesis 41:33 “Por todo esto, el faraón debería…” Ahora déjeme decirle lo que debe hacer, lo voy a iluminar, no me interrumpan porque no he terminado de hablar. ¡Nadie le puede hablar así al faraón! ¡Nadie lo dice lo que debe hacer! Menos alguien que tiene 10 años en la cárcel, es extranjero, no conoce al faraón más que hace apenas 10 minutos. Es como decirle: ‘te crees un dios, pero déjame decirte lo que debes hacer’. Génesis 41:33 “Por todo esto, el faraón debería buscar un hombre competente y sabio, para que se haga cargo de la tierra de Egipto.” La implicación: este trabajo es mucho para usted faraón. Que alguien capacitado lo haga. Sé que eres un dios, vi tus edificios, palacios, pero te lo tengo que decir, después de todo ya estoy en la cárcel. ¿No es cierto que cuando alguien empieza a decirnos lo que debemos hacer nos molesta? Cuando alguien va a tu negocio y está adentro por 10 minutos y te dice: ¿Porque no cambias este aparador? O la muchacha que te ayuda en casa de repente te dice: Disculpe, pero creo que no está educando bien a sus hijos ¿Le puedo hacer una sugerencia? Y tu dices: ¡Claro, por favor, dime, enséñame! ¡No! ¡En ese momento levantas una pared de rechazo! Pero faraón, por alguna razón empieza a escuchar a este muchacho: Génesis 41:34-35 “Además el faraón debería nombrar inspectores en todo Egipto, para que durante los 7 años de abundancia recauden la quinta parte de la cosecha en todo el país. Bajo el control del faraón, esos inspectores deberán juntar el grano de los años buenos que vienen y almacenarlos en las ciudades.” Ahora el 20% de todo lo que se recaude y se almacene que se haga a título personal de usted. No pertenece a la nación, es suyo, así tomas autoridad y más poder. Génesis 41:36 “Este alimento almacenado le servirá a Egipto para los 7 años de hambre que sufrirá, y así la gente del país no morirá de hambre.” Durante los años buenos ahorra el 20 %, y cuando vengan los años malos, no solamente estarás bien, sino que serás la única nación de todas que tendrá comida. Génesis 41:37 “Al faraón y sus servidores les pareció bueno el plan.” Los servidores se preguntan: ¿Que está pasando? No podían creer que faraón siguiera escuchando a este tipo que ni era egipcio. Pero cuando faraón les pregunta si estaban de acuerdo, como a faraón le pareció bien, todos tenían que asentir. Génesis 41: 38-41 “Entonces el faraón les preguntó a sus servidores: -¿Podemos encontrar a una persona así, en quien repose el espíritu de Dios? Luego le dijo a José: -puesto que Dios te ha revelado todo esto, no hay nadie más competente y sabio que tú. Quedarás a cargo de mi palacio, y todo mi pueblo cumplirá tus órdenes. Sólo yo tendré más autoridad que tú, porque soy el rey. De inmediato el faraón se quitó el anillo oficial y se lo puso a José. Hizo que lo vistiera con ropas de lino fino, y que le pusieran un collar de oro en el cuello.” ¡Yo lo hubiera sacado a patadas! Hey, ya dijiste tu interpretación ¡Ahora fuera! ¿Resulta que eres un genio económico y quieres enseñarme cómo llevar un país? Faraón escuchó, porque los que saben, saben lo que no saben y no tienen miedo de ir con los que si saben. Los sabios saben cuando están escuchando la verdad, algo cierto y no lo descartan solo por que la fuente, aunque el mensajero no sea de su agrado, reconocen la sabiduría cuando la escuchan. Los 7 años de abundancia pasaron, y ahora faraón es dueño de todos los granos. Cuando llega el hambre, todas las personas de Egipto van al dueño para comprar, y el dueño no es la nación, es una persona: faraón. Y así en un momento toma el control de toda la economía de las naciones alrededor. Todo porque sabía lo que no sabía y no importando quién le decía la verdad lo supo reconocer en cuanto la escuchó. Tomó el consejo de un esclavo, extranjero, preso. Primera aplicación. Nadie tiene tanto éxito, como para no necesitar escuchar consejo; nadie es tan sabio que no necesite escuchar consejo; nadie es tan poderoso que no necesite escuchar consejo.Salomón necesitaba escuchar consejo, faraón con todo su poder necesitaba escuchar consejo, tu y yo necesitamos escuchar consejo. No importa que tanto éxito, educación, IQ tengas, no importa que tanto poder tengas; nadie llega al punto de decir: ‘yo no necesito consejo.’ Nadie puede decir: Yo soy el sabio, así que vengan a mi, yo no puedo ir a nadie; soy la fuente de conocimiento. Los que saben, saben lo que no saben y no tienen miedo de ir con los que si saben. Segunda aplicación. Nunca lograrás todo tu potencial sin usar la sabiduría de otras personas ¡No es posible! Sabes creemos eso cuando tenemos 16, o 22, cuando egresamos de la universidad; ¡Somos más inteligentes que nuestros padres! Hemos recorrido mundo que otros no han recorrido, somos inteligentes, sabios. Creemos que estamos mas allá de los consejos. Puede que te vaya bien, pero nunca lograrás todo tu potencial si no usas la sabiduría de otras personas. Todos los grandes atletas tienen un entrenador, un asesor, alguien que sabe cosas que ellos no saben, pero que no necesariamente son mejores que ellos. Papa quien inventó el foco: Edison...Porque no fue su papá. De alguna manera cuando se trata de mi negocio, mis hijos, mis relaciones, mis actividades, mi matrimonio, pensamos que sabemos todo y no necesitamos que alguien más me diga que puedo hacer. Los que saben, saben lo que no saben y no tienen miedo de ir con los que si saben. Nunca lograrás todo tu potencial si no vas a otro para recibir consejo. Tercera aplicación. Puedes recibir sabiduría de la persona más inesperada. La tentación es decir: tengo dinero, tanta experiencia, de manera que las únicas personas que me pueden aconsejar, tienen que tener igual o más dinero, éxito, preparación. ¡Eso no es verdad! Si algo podemos aprender de esta historia de faraón y José, es que la sabiduría en ocasiones viene de las fuentes más inesperadas. Muchas veces creemos que sabemos todo, pero nos sorprenderemos al ver las fuentes que Dios usa para hablar a nuestra vida, puede ser a tu matrimonio, negocio, finanzas. Lo importante es que Los que saben, saben lo que no saben y no tienen miedo de ir con los que si saben. Los sabios no dicen; para que me puedas decir algo, tienes que tener, saber, ser más, sino que están abiertos a todo aprendizaje.  Mi tendencia es que al escuchar el mensaje, veo al mensajero y si veo algo en su vida o en su pasado o algo que esté pasando en su presente, la tendencia es usar esa excusa para no escuchar el consejo. O decimos: ¿Si es tan sabio, porque no lo aplica para él? ¿Si es tan inteligente porque el está así? Quizá eres adolescentes y al escuchar a tus padres dices: Ellos no lo hicieron cuando eran adolescentes y ya no los escuchas. Si alguien viene a tu vida y quizá no lo respetas, por algo que hay en su vida, su pasado con lo que no estás de acuerdo y quieras usar eso como excusa para no escuchar lo que al oír en tu corazón sabes que es un buen consejo. Esto es un error trágico. Pero afortunadamente para faraón y Egipto y para la historia, para quienes saben el desenlace de la misma. Faraón escuchó el consejo: no importa que tanto has estado en la cárcel, ni quien seas, hay sabiduría en tu consejo. No descartes la fuente de la sabiduría. Los que saben, saben lo que no saben y no tienen miedo de ir con los que si saben. Parte de este tema es sentido común, pero ¿Sabes porque nos negamos a escuchar? Es porque muchas veces no queremos saber qué es lo mas sabio. La próxima semana veremos que hacer para de una vez por todas lidiar con este asunto de la sabiduría. Muchas veces no queremos saber lo que nos dirán, porque ya sabemos lo que dirían y no queremos escuchar eso. Otra cosa es que pensamos que a nadie le importa lo que hagamos, la verdad es que sí les importa porque: primero, se enterarán; segundo, lo hablarán y tercero quizá les afecte la decisión que tomas en privado. Así que porque no aprovechar su sabiduría para pedir consejo. La pregunta es: ¿Como estás? ¿Estás en medio de una situación emocional y quieres saber que es lo más sabio que puede hacer? Quizá es tu boda, negocios, familia, finanzas, laque que vas a comprar, y tu corazón ya está metido. Entonces consulta, pregunta, porque las emocione dificultan decidir sabiamente. Quizá eres el líder, eres papá o mamá, el gerente, y la gente espera que sepas y sientes la presión de dar la respuesta, o de aparentar que sabes todo. Eso es lo que la gente espera de ti. Si no lo sabes, lo finges y tratas de decir con confianza ¡Esto haremos! Lo gritas par que la gente piense que sabes todas las cosas, pero por dentro sabes que no es así. Entonces lo sabio, no es fingir, sino ir a quienes saben y no temer escucharlos. Los que saben, saben lo que no saben y no tienen miedo de ir con los que si saben. Si llegas a decidir que esa pregunta es la más importante. ¡Pregunta! Preguntar no quiere decir que te falta sabiduría, eso es evidencia de tu sabiduría. Los que saben, saben lo que no saben y no tienen miedo de ir con los que si saben. ¿Cual es la pregunta con que luchas? ¿Cual es la situación que quieres tener sabiduría? ¡No tengas miedo de preguntar! Terminamos este tema la próxima semana, no te la pierdas. Ahora pidamos a Dios que nos dé el valor de preguntar y la gracia para poder actuar. Papá oramos por los padres, los profesionales, las madres, porque hay muchas cosas que no sabemos, danos el valor y la humildad de preguntar. Oramos por las mujeres que trabajan en casa y fuera de ella, dales el valor y libertad de preguntar. Ayúdanos a aprovechar la sabiduría que hay a nuestro alrededor; danos el valor de no descartar la sabiduría sólo porque el empaque no parece correcto; danos el valor de escucharlos. Oramos que podamos ser sabios que podamos ser sabios y que nos rodeemos de personas sabias. Que salgamos de nuestra zona de comodidad y hacernos la pregunta, por difícil que sea, pero es la pregunta más importante. Pedimos por los estudiantes y adolescentes que están en esa zona de peligro, dales sabiduría y la humildad de escuchar, con todo y lo difícil que es a esa edad. Oramos que ellos puedan ser sabios. -- s4 La Mejor pregunta 4 Esta es la última plática sobre la sabiduría ¿Cómo le puedo hacer para no cometer los mismos errores del pasado? Por un momento quiero que imagines como sería un cuadro pintado por alguien de 6 años, sin tener idea de lo que es profundidad, sombras, proporción y nunca ha tomado clases de pintura ¿Que tipo de cuadro te viene a la mente? Quizá uno que no tiene mucho sentido; esto es porque hay un principio que rige todas las artes y ciencias, la puntuara, música, finanzas, educación. Sucede lo mismo en las diferentes áreas de la vida; no puedes tomar decisiones sabias o adecuadas a menos que sepas sus reglas y principios, si no las sabes es imposible que juegues de la manera correcta. Cuando vas al médico, dejas que sea el quien de la receta, porque sabes que conoce el cuerpo humano y sabe como funciona, al menos eso esperamos. Dejas que los arquitectos hagan lo que saben hacer mejor, porque en la construcción ellos conocen las reglas, la física, todo lo que se tiene que saber y tomar en cuenta para hacer una construcción; y aunque yo les diga que lo hagan de manera diferente, si no es posible me lo tienen que decir, porque seré pastor pero no tengo idea de estructura, cargas, etc..   En los deportes, tienes que saber y entender las reglas para poder jugar. Llega una edad en que no puedes decir: ‘me llevo mi pelota, yo invento las reglas y el partido no se acaba hasta que empatemos o yo gane ¡No puedes hacerlo! Debes entender las reglas, los límites y las leyes, lo que te permite tomar las mejores decisiones en ese contexto particular. Teniendo los principios, leyes, reglas es como puedes tomar sabias decisiones en las áreas particulares. ¿Sabes que es lo interesante? Es que todos sabemos esto de los límites, reglas, principios de un deporte; pero saberlas por sí, no hace que tomemos la decisión más sabia; pero reduce las opciones. Saber las reglas y principios, no genera las mejores decisiones de manera automática, pero ayuda a que sea más fácil. Porque al saber las reglas sabes lo que no debes hacer, te limita las alternativas ya no son 6, solamente hay 3. Y esto aplica para todos en todas las áreas. Muchos hemos querido tomar sabias decisiones sin saber las reglas. Al contratar un abogado, quieres que se sepa todas las leyes y que tome las mejores decisiones, porque sabe las leyes, el contexto, los principios, límites. Los abogados tienen la capacitación y por eso dejas que ellos te defiendan. Pero no se trata de saber las reglas o principios solamente. Saber no es suficiente. Lo que haces para tomar decisiones sabias es que nos sometemos a esas leyes, obedecemos los principios. Cuando el cirujano entra al quirófano no sólo sabe como funciona el cuerpo humano, y cómo hacer la cirugía, se somete a esas y leyes y principios que rigen el cuerpo humano; eso es lo más sabio que puede hacer. Lo mismos para la arquitectura, decoración, etc.. No es suficiente saber algo, sino saberlo y someterse a esas reglas, someterse a la autoridad de quien sabe las cosas nos permite hacer decisiones sabias. No se trata de si sabemos cómo funcionan las cosas, sino someternos a esos principios. ¿Sabes cual es la ironía? Como cristianos, cuando vez a personas que aman a Dios y quieren ser obedientes pero hacen cosas necias ¿Porqué cometemos errores? ¿Será que no vemos a dónde nos llevan los caminos que tomamos? La ironía es que constantemente nos sometemos a las reglas de los hombres para que las cosas funcionen; cada día nos sometemos a los doctores, consultores, arquitectos y hacemos lo que nos dicen porque ellos son los expertos, ellos conocen su área. Aunque sabemos que hay un creador que nos dio las leyes, el entendimiento, hay algo en ti y en mí que se rehusa rendirse a Dios de forma total; a Dios que está detrás de todo conocimiento. Me someto al doctor que conoce el cuerpo humano pero no a Dios que creó el cuerpo humano. Reconocemos el conocimiento del doctor, pero no cuando se trata de Dios ¿Porque nos rehusamos darle un cheque en blanco? Si Dios existe y es real ¿Porque me cuesta darle todo lo que soy y lo que tengo? ¿Porque me resisto? Cuando voy al doctor quiero que este actualizado, que sea experto en su área, que haya leído, investigado, de tal manera que si necesito una cirugía, me dé el mejor consejo; después me someto a su consejo y a su cuchillo. Quiero el mejor posible y su sabiduría, y eso me basta para someterme a la cirugía. Por otra parte me rehuso someterme al consejo del Maestro Consejero. Escucho al doctor, tomo la medicina que me da, pero cuando se trata de Dios, no le decimos: ¡Dios diré que sí a todo lo que digas, no importa lo que digas! ¡No nos sorprendamos al cometer errores! ¡Por eso cometemos errores! En otras palabras; si Dios existe y es Dios de la creación, es Dios sabio, quien creó la medicina, arquitectura, física. Es Dios que sabe todas las cosas y creó las reglas y principios para toda la vida; al someterme a Él es cuando tomaré buenas decisiones, sabias decisiones. Pero como es Dios...preferimos no hacerle caso. ¿Te sorprende ahora que cometamos errores? ¿Nos sorprendemos que la reguemos con nuestros hijos? Para tomar la mejor decisión tengo que conocer las reglas y someterme a ellas. Pero cuando se trata de Dios, nos resistimos, nos da miedo lo que pueda pasar, y hasta le decimos a Dios ¡Déjame en paz! ¡Yo tomaré la mejor decisión! Es verdad que necesito el consejo del doctor, del arquitecto ¡Pero no tu consejo! Tomaré mis decisiones sin consultarte. Muchos hemos descubierto que al ignorar las reglas, principios de Dios en nuestra vida en general, es cuando perdemos; porque rehusamos someternos a nuestro Padre, Padre de todo conocimiento y sabiduría. Es esa dinámica de pensamiento que llevo al escritor a escribir lo que escribió. Salomón rey de Israel, líder, escritor, artista, poeta, filósofo, arquitecto, rico, poderoso. En uno de sus libros vemos que a pesar de conocer a Dios, decidió usar su riqueza y poder para probar todas las cosas que pudieran satisfacer todas las áreas de su vida, ignorando a Dios. Tenia el poder para hacerlo y controlar las consecuencias; aun así casi al final de su vida, cuando se sienta a hacer un recuento de su vida, dice esto: ‘De todo lo que dije, hice y cuando use mis recursos para vivir la vida ignorando a Dios, puedo llegar a esta conclusión: ¡Todo es vanidad, todo es pérdida de tiempo! No hay satisfacción real, fuera del contexto de someterte a Dios, quien está detrás de todo lo que he visto y experimentado. Proverbios 9:10 “El comienzo de la sabiduría es el temor del Señor…” En otras palabras: la sabiduría empieza en algún momento. En lo que se refiere a la vida. Sabiduría para el arte, es entender las reglas y someterte a ellas; sabiduría en las finanzas es saber sus principios y someterte a ellas; sabiduría en las relaciones es saber lo principios y su dinámica. Y continúa: el mismo principio aplica para la sabiduría en general, sabiduría para la vida, y esta empieza con el temor al Señor. Temor de Jehová quiere decir: reconocer, reverencia que te lleva a la rendición. Esto quiere decir que reconozco que eres Dios, que entiendes todas las cosas que yo no entiendo; de tal manera que cuando me pides que haga algo que no entiendo, tiene una razón o mil razones, aunque yo no las entienda. Pero reconozco que Él es Dios, y la reverencia que le tengo hará que haga lo que me pide hacer ¡Porque Él es Dios! ¿Sabes que haces cuando reconoces que Dios es real? Te sometes. ¿Como le dices que no? ¿Con que palabras argumentas? ¿Como le dices que se está equivocando? ¿Como lo dices que no tiene sentido lo que dice? ¡Lo único que puedes hacer cuando reconoces que Dios es real es: someterte! Proverbios 9:10 “El comienzo de la sabiduría es el temor del Señor…” Es reconocer que Él es Dios ¡Tu no eres Dios! Y responder como quien reconoce esto, o sea te sometes a él; tal como te sometes a todas las reglas y principios de las cosas que funcionan para tu beneficio. Salomón dice: lo que tu has hecho, yo lo he hecho a mucho mayor escala; pero después de todo llego a esta conclusión: El principio de la sabiduría es reconocer, someterte a la verdad que Dios es Dios y tu no eres Dios. Entonces no se trata de preguntar ¿Qué? Sino de ¿Quién? No se trata de la pregunta, sino de quien responde. El principio de la sabiduría no se trata en considerar a Dios, no se trata de ponderar a Dios, se trata de decir: ¡Dios, tú eres mi Dios! Por eso lo único que puedo decir es: sí a todo lo que digas, sin importar cual es la pregunta. El verso continúa: Proverbios 9:10 “El comienzo de la sabiduría es el temor del Señor; conocer al Santo es tener discernimiento”. Conocer a Dios trae entendimiento para todas las áreas de la vida. Salomón dice: Lo que he descubierto es que cuando he reverenciado a Dios y me he sometido a Él, he adquirido entendimiento; con el tiempo me he dado cuenta de que todo lo que me ha dicho Dios, lo he podido entender con el tiempo; todas las cosas y he dicho ¡Gracias Dios, ahora entiendo porque me lo pediste! Conocer a Dios nos lleva a entender las cosas. Empiezas a entender los principios de Dios, sus reglas, te sometes y entonces te liberas, porque sabes cuales son las alternativas y tomas la más sabia.  Porque al someterte y entender es como adquieres sabiduría para tu vida. En cada área de la vida, las reglas y leyes te guían; al someterte es como tomas la decisión más sabia. Al someterte a Dios, sales ganando en conocimiento y con ese conocimiento, tienes la libertad para tomar la mejor decisión. Es interesante que para la mayoría de nosotros, nuestro mayor remordimiento es cuando huimos de Dios de manera constante. Cuando dijiste sin consultar con Dios: sí me acuesto contigo, sí dame otro de esos pero bien cargado, me lo voy a robar y lo haces de manera consiente. Es algo así como decir: Dios sé lo que me dices, se lo que debo hacer, pero quiero hacerlo de todos modos. Por eso ahora al ver atrás nos damos cuenta de porqué no funcionó, y ahora está el remordimiento. Eso pasa, porque violamos este principio y Salomón nos dice: El principio de la sabiduría es cuando dices: Sí Dios, ahora entiendo, ahora sé cuales son las opciones, ahora sé lo que es más sabio que puedo hacer. Les voy a mostrar una pintura que hizo Belén cuando tenía 3 años ¿Que piensas? Seguramente: a menos que sea una niña con un talento increíble, no creo que lo haya hecho sin ayuda. Porque no es posible que lo haya hecho a los 3 años, sin lecciones, sin dirección, sin guía, sin la aportación de un maestro. No es posible, es ridículo pensar que lo hizo sin ayuda de nadie. Cuanto más ridículo es pensar que nosotros podamos hacer de nuestra vida una obra maestra, sin la dirección de nuestro Padre Celestial. Todos sabemos que Belén fue ayudada, por el resultado final. La tragedia es que tu Padre Celestial quiere que tu vida sea una obra de arte, pero no la puedes crear tu solo. Por eso todos hemos llorado y sufrido con los remordimientos, cuando le dijimos a Dios: ¡Sal de mi vida! Pintaré mi vida sin tu ayuda! ¡Dame el pincel es mi vida es mi cuadro! Este dibujo lo hizo Belén con ayuda de una maestra, podemos ver que se refleja la influencia, la dirección, el talento de la maestra con las características única de mi hija.  No todo es de la maestra, mi hija intervino.
Dios quiere crear una obra de arte de tu vida, que refleja Su grandeza y tus características únicas, pero para que eso pase, de vez en cuando te tomará la mano y dirá: ¡No hagas eso! Esa raya se verá mal en tu vida. Te pedirá que te sientes y dirá: ¡Quiero hablarte de las sombras! De la profundidad. Te diré una regla para esta parte del cuadro; necesito que escuches más y pintes menos. Al seguir las direcciones, al final de tus días, tu vida será una obra maestra. Será tu obra maestra, pero va a reflejar más de lo que pudiste hacer por ti solo o sola, y reflejará la Gloria del Padre, y tu vida llenará de orgullo a Papá y tu vida te hará a ti, sentir satisfecho. Esta pintura que es la que realmente hizo Gael ahora con 3 años, es hermosa para mí, porque lo hizo mi hijo; pero sabes, no hay nada de hermoso sobre una vida rayada, no hay nada de satisfactorio con un matrimonio así, no hay nao da de grato en una familia abstracta, sin forma, sin propósito. No hay nada de atractivo en una moral sucia, pintarrajeada, relaciones abstractas.  Una vida así no tiene nada de grato o atractivo. Te quedes con el pincel diciendo haré lo que quiero hacer con mi vida, usaré tus principios cuando me ayuden a llegar a dónde quiero, pero cuando quieras que deje todo y te de toda mi vida ¡Olvídalo! Porqué haré lo que quiero hacer. Decimos que Dios se duele, pero su dolor es diferente. Cuando pierdes alguien que quieres tu pierdes algo; cuando Dios se duele, no es porque pierde algo sino porque sabe que tú pierdes algo. Dios se duele, porque sabe lo que puedes lograr cuando estás en sus manos; pero cuando quieres tomar el pincel, se queda honrando tu libertad, rehusa a intervenir y solo observa lo que has llegado a ser. Saca el pincel que te dieron al llegar, apriétalo en tu mano; así llegamos a la vida, mi vida, mi dinero, mi moral, mi cuerpo, mis vacaciones, mis ojos, mío, mío. 
El deseo de mi corazón es que seamos una congregación que dice: No es mío. Es tuya. He visto lo que puedo hacer por mi cuenta, he visto de lo que soy capaz y estoy listo para ver lo que puedo hacer al someterme a ti, daré la oportunidad que guíes, me protejas, des dirección a mi vida. Hemos estudiado ¿Que es lo más sabio que puedo hacer? Tomando en cuenta mi pasado, mi presente y mis sueños para el futuro. Pero ahora vamos más allá, la primera pregunta que tengo que hacer no es esta, porque ya sabemos las respuesta, ya sabemos lo que es más sabio hacer. El problema es que no queremos hacer lo más sabio, no nos gusta hacer esta pregunta porque no nos gusta la respuesta. El principio de la sabiduría no es hacer esa pregunta, el principio de la sabiduría es decirle a Dios: ¡Aquí está mi vida! Es decirle a Dios ¡Diré que sí a todo lo que digas! De acuerdo con mi pasado, mi presente y mis sueños, quiero saber que es lo más sabio que puedo hacer y he decidido con anticipación decirte que sí a todo lo que me digas, porque tú eres Dios, mi Dios y mi Rey.  ¡Eso es lo mas sabio que puedo hacer! Cada vez que preguntamos esto, estamos poniendo pincelazos a nuestra obra maestra que es nuestra vida. Y un día al morir, alguien va a estar en tu funeral con una foto tuya diciendo algo sobre tu vida. Lo bueno es que en los funerales nadie dice cosas malas, nadie dice: ‘bueno ya que murió déjenme decirles la verdad de esta persona...era un desgraciado’. ¿Cual será la obra de tu vida? ¿Qué dirán? Quizá alguien diga: Lo único que podemos decir de esta persona que ahora está muestra es que antes estaba viva. Ella fue alguien que...respiraba. ¿Cual es nuestra obra maestra? Ahí estarán todos nuestros pincelazos, nuestra resistencia a decirle a Dios: Sí a todo lo que digas, porque quiero hacer lo que quiero hacer. Será tu vida la de alguien que sólo dijo sí a lo que te decías a ti mismo. El deseo de tu Padre Celestial es guiarte en tu vida; su deseo es que en cada situación, cada trato, cada relación, no es que te preguntes, sino que tomes una decisión, que decidas que cuando Dios te guíe, dirás que sí ¡Porque confías en Él! El principio de la sabiduría es una decisión, no es una pregunta. Toma tu pincel, algunos han venido a ‘Casa’ por meses, otros por semanas y otros por días y aun te resistes. Dios ha estado tocando a la puerta de tu corazón y te resistes; hay algo en ti que sabes que esta es tu oportunidad, pero te resistes y sostienes el pincel con todas tus fuerzas. Que este sea el día en que digas: Suelto todo, no me quedo con nada; Dios rindo el control de mi vida a ti; no tengo miedo de preguntar qué es lo más sabio, porque he decidido hacer lo más sabio al rendirme a ti. Quizá lo que sientes es que quieres abrir tu mano, quieres querer, pero hay algo que no sabes que es. ¡Quiero querer pero no puedo! Si tu eres así, dile a tu Padre Celestial: Por favor Dios, ven a mi y abre mi mano, dedo por dedo, porque quiero decidir que sea hecha tu voluntad en mi vida. Sé honesto y díselo ¡Él puede manejar esa situación! Tal vez esto es nuevo para ti, y ni sabes de qué estoy hablando, si ese eres tú, haz la pregunta: ¿Cómo me ha ido al ser el único administrador de mi vida? En lo moral, matrimonio, soltería ¿Cómo me ha ido, siendo el rey o reina de mi vida? Si hay un Dios que está interesado en mí y quiere dirigirme, enseñarme. ¿En qué me dañará decir: Dios si está ahí, reconozco que quiero ayuda, muéstrate en mi vida? En tu tiempo tráeme al momento que diga: ¡Que sea hecha tu voluntad! El principio de la sabiduría es reconocer, rendirte a tu Padre Celestial. Padre: Danos la gracia para ver dónde estamos, danos el valor para enfrentar eso. Para quien quiere pero no quiere, que tenga el valor de decirlo.
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