El mobiliario del Tabernáculo

Edgar Ismael Barajas Alvarez
Predicando Hebreos  •  Sermon  •  Submitted   •  Presented
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Dios nos ha hablado por el Hijo quien es heredero y Rey para siempre y nos ha salvado. Es Superior a los ángeles pues es honrado por Dios como heredero y tiene un mensaje superior al de ellos, por lo mismo una advertencia más severa a descuidar esta Salvación tan grande. Y un Sumo Sacerdote Superior quien nos ha abierto un camino y acceso al Padre.

Notes
Transcript

Lectura Bíblica

Éxodo 39:33–43 NBLA
33 Entonces trajeron el tabernáculo a Moisés, la tienda con todo su mobiliario: sus broches, sus tablas, sus barras, sus columnas y sus basas; 34 la cubierta de pieles de carnero teñidas de rojo, la cubierta de pieles de marsopa y el velo de separación; 35 el arca del testimonio, sus varas y el propiciatorio; 36 la mesa, todos sus utensilios y el pan de la Presencia; 37 el candelabro de oro puro con su conjunto de lámparas y todos sus utensilios, y el aceite para el alumbrado; 38 el altar de oro, el aceite de la unción, el incienso aromático y la cortina para la entrada de la tienda; 39 el altar de bronce con su enrejado de bronce, sus varas y todos sus utensilios, la pila y su base; 40 las cortinas del atrio con sus columnas y sus basas, la cortina para la entrada del atrio, sus cuerdas, sus estacas y todos los utensilios del servicio del tabernáculo de la tienda de reunión; 41 las vestiduras tejidas para ministrar en el lugar santo y las vestiduras sagradas para el sacerdote Aarón y las vestiduras de sus hijos para ministrar como sacerdotes. 42 Los israelitas hicieron toda la obra conforme a todo lo que el Señor había ordenado a Moisés. 43 Y Moisés examinó toda la obra, y vio que la habían llevado a cabo. Tal como el Señor había ordenado, así la habían hecho. Y Moisés los bendijo.

El mobiliario del Tabernáculo

[Hebreos 9.1-10
Hebreos 9:1–10 NBLA
1 Ahora bien, aun el primer pacto tenía ordenanzas para el culto y el santuario terrenal. 2 Porque había un tabernáculo preparado en la parte anterior, en el cual estaban el candelabro, la mesa, y los panes consagrados. Este se llama el lugar santo. 3 Y detrás del segundo velo había un tabernáculo llamado el Lugar Santísimo, 4 el cual tenía el altar de oro del incienso y el arca del pacto cubierta toda de oro, en la cual había una urna de oro que contenía el maná y la vara de Aarón que retoñó y las tablas del pacto. 5 Sobre el arca estaban los querubines de gloria que daban sombra al propiciatorio. Pero de estas cosas no se puede hablar ahora en detalle. 6 Así preparadas estas cosas, los sacerdotes entran continuamente al primer tabernáculo para oficiar en el culto. 7 Pero en el segundo, solo entra el sumo sacerdote una vez al año, no sin llevar sangre, la cual ofrece por sí mismo y por los pecados del pueblo cometidos en ignorancia. 8 Queriendo el Espíritu Santo dar a entender esto: que el camino al Lugar Santísimo aún no había sido revelado en tanto que el primer tabernáculo permaneciera en pie. 9 Esto es un símbolo para el tiempo presente, según el cual se presentan ofrendas y sacrificios que no pueden hacer perfecto en su conciencia al que practica ese culto, 10 ya que tienen que ver solo con comidas y bebidas, y diversos lavamientos, ordenanzas para el cuerpo impuestas hasta el tiempo de reformar las cosas.

Introducción

¿Cuál era la función del tabernáculo?
¿Qué significado tiene el mobiliario del tabernáculo?

I. Ordenanzas para el primer pacto.

[Hebreos 9.1-7]
Se hace una descripción general de la función del tabernáculo que Dios ordenó a Moisés para construir en el desierto, mientras vagaban, hasta llegar a la tierra prometida y mucho tiempo después, se construye el templo y queda ya fijo, en un lugar, el cual fue construido en tiempos del rey Salomón.
Cada lugar e instrumento tenía un significado y un uso específico con el que Dios quiere que se le rinda culto (adorar, invocar, buscar la comunión con Dios).
Se designa entonces las “ordenanzas / reglas /normas” del “culto / servicio / adoración” y acerca del “santuario / lugar de adoración terrenal”
Dios mismo habitó esta “tienda” cumpliendo un acontecimiento que de principio a fin se ve en la Biblia: Dios morando con el hombre.
Lo vemos desde el jardín del Edén, donde era un santuario terrenal, un lugar de comunión con Dios, hasta que el pecado causó separación entre el hombre y Dios.
Los hombres siguieron invocando a Dios, generalmente en un monte, con lo que se llama “altar” es decir, un lugar elevado, representando lo que vivieron en el jardín del Edén, con la orientación que se describe en él (hacia el oriente).
LLega la orden de Dios a Moisés de construir una “habitación / tienda / morada” portatil, que puedan armar y desarmar para avanzar en las jornadas del desierto.
Con el templo se cumple la promesa de Dios de llevarlos a la tierra que les había jurado y Él mismo habitando con ellos.
Pero el pecado seguía y separaba alos hombres de Dios. Este mismo lugar de culto, desde siempre había consistido en un lugar de sacrificio, para que la sangre “cubriera” los pecados.
Dios, cubriendo los pecados de Adán y Eva con un sacrificio y vistiéndolos con pieles de animales.
Los patriarcas invocando a Dios y ofreciendo sacrificios y ofrendas para adorar y agradecer.
El pueblo, con los sacerdotes establecidos en el lugar designado y con las órdenes dadas por Dios.
Hasta que Dios abandona el templo y los entrega al cautiverio babilónico. Y después vuelve y los trae de vuelta a Su tierra.
Hasta que ese tabernáculo llega de una manera espectacular:
Juan 1:14 NBLA
14 El Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos Su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.
El templo es “dejado desierto” (Mt 23.38) pues Jesús muere fuera del templo, Su sangre es ofrecida sobre el templo celestial y recibida por el Padre en el cielo mismo.
Cristo promete que está preparando una habitación para nosotros, para que donde Él esté, nosotros también.
Juan 14:23 NBLA
23 Jesús le respondió: «Si alguien me ama, guardará Mi palabra; y Mi Padre lo amará, y vendremos a él, y haremos con él morada.
El Señor Jesucristo nos envía a “Otro Consolador” para que haga Su habitación en nosotros (al Espíritu Santo) Jn 16.25
Juan 16:25 NBLA
25 »Estas cosas les he hablado en lenguaje figurado; viene el tiempo cuando no les hablaré más en lenguaje figurado, sino que les hablaré del Padre claramente.
Juan 14:16–17 NBLA
16 »Entonces Yo rogaré al Padre, y Él les dará otro Consolador para que esté con ustedes para siempre; 17 es decir, el Espíritu de verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque ni lo ve ni lo conoce, pero ustedes sí lo conocen porque mora con ustedes y estará en ustedes.
Se cumple de tal modo que nosotros somos ahora el “templo / habitación / tienda” donde mora Dios, el Espíritu Santo
1 Corintios 6:19 NBLA
19 ¿O no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo que está en ustedes, el cual tienen de Dios, y que ustedes no se pertenecen a sí mismos?
El fin de esta línea que venimos siguiendo, es la morada eterna con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo:
Apocalipsis 21:1–4 NBLA
1 Entonces vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existe. 2 Y vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios, preparada como una novia ataviada para su esposo. 3 Entonces oí una gran voz que decía desde el trono: «El tabernáculo de Dios está entre los hombres, y Él habitará entre ellos y ellos serán Su pueblo, y Dios mismo estará entre ellos. 4 »Él enjugará toda lágrima de sus ojos, y ya no habrá muerte, ni habrá más duelo, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas han pasado»
En el texto de hoy, el autor de hebreos narra que hubo una tienda:
“habitación /cobertizo” que fue hecha como una copia y sombra del que está en el cielo (He 8.5) y que además constaba de 2 salas:

A. El lugar Santo

Hebreos 9:2 NBLA
2 Porque había un tabernáculo preparado en la parte anterior, en el cual estaban el candelabro, la mesa, y los panes consagrados. Este se llama el lugar santo.
Un lugar separado, “limpio / puro / perfecto” donde nadie podía entrar, con excepción de los sacerdotes, respetando el orden del culto dictado por Dios, para ofrecer el incienso, los panes de la proposición (o de la presencia) que será preparado bajo los estándares del Señor, y será renovado cada sábado para poner nuevo. Colocados sobre la mesa cubierta de oro.
Asimismo, será comido por Aarón (el Sumo Sacerdote) y sus hijos al retirarlos, como cosa muy sagrada.
El candelabro era la única fuente de luz dentro del lugar santo.
En medio de las 2 cámaras estaba colocado un “velo” que es identificado como una separación entre el lugar santo al cual entraban varios sacerdotes y el lugar santísimo, donde solo entraba el Sumo Sacerdote.
Este velo toma relevancia porque según el orden de Aarón, solo él puede entrar y su hijo que siga en el cargo. Según el orden de Melquisedec (Cristo) Él puede entrar para ofrecer una mejor ofrenda. El velo también era rociado con sangre una vez al año.
Se identifica al velo como a Cristo mismo, en He 10.20
Hebreos 10:20 NBLA
20 por un camino nuevo y vivo que Él inauguró para nosotros por medio del velo, es decir, Su carne,
Al ser destruido Su cuerpo, se sobreentiende que se quitó el velo de separación y se abrió un camino que nos concede acceso al Padre, en el lugar santísimo.

B. El lugar Santísimo

Hebreos 9:3–5 NBLA
3 Y detrás del segundo velo había un tabernáculo llamado el Lugar Santísimo, 4 el cual tenía el altar de oro del incienso y el arca del pacto cubierta toda de oro, en la cual había una urna de oro que contenía el maná y la vara de Aarón que retoñó y las tablas del pacto. 5 Sobre el arca estaban los querubines de gloria que daban sombra al propiciatorio. Pero de estas cosas no se puede hablar ahora en detalle.
El término es Lugar Santo Santo, lo cual denota más “pureza, limpieza o separación que el anterior” porque en este lugar se posaba la gloria de Dios.

El arca

C. El oficio de los sacerdotes en el antiguo pacto

Hebreos 9:6–7 NBLA
6 Así preparadas estas cosas, los sacerdotes entran continuamente al primer tabernáculo para oficiar en el culto. 7 Pero en el segundo, solo entra el sumo sacerdote una vez al año, no sin llevar sangre, la cual ofrece por sí mismo y por los pecados del pueblo cometidos en ignorancia.
Los oficios de los sacerdotes, para nosotros ya no tiene relevancia, pues son sombra de lo que hizo Cristo.
Dice el autor de Hebreos que “ellos entran” dando énfasis de que aún estaba operando el templo con las funciones designadas en el Antiguo Pacto.
Ellos ofician el culto, entran para ofrecer los panes, el incienso, encender las lámparas, y rociar la sangre sobre el velo, el altar y el propiciatorio.
Ellos ofrecen sangre de corderos, machos cabríos y toros.
En el lugar Santísimo (v.7) entra solo el Sumo Sacerdote una vez al año, en el día de la Expiación, que será este año el 1-2 de Octubre.
Él ofrece por sí mismo y por los pecados del pueblo.
Este era el Antiguo Pacto, una sombra de lo que había de venir, rituales que simbolizaban la entrega de la sangre que nos limpia de pecados por mano del verdadero Sumo Sacerdote de nuestra fe.

II. Simbolismo con el nuevo pacto.

[Hebreos 9.8-10]
Hebreos 9:8–10 NBLA
8 Queriendo el Espíritu Santo dar a entender esto: que el camino al Lugar Santísimo aún no había sido revelado en tanto que el primer tabernáculo permaneciera en pie. 9 Esto es un símbolo para el tiempo presente, según el cual se presentan ofrendas y sacrificios que no pueden hacer perfecto en su conciencia al que practica ese culto, 10 ya que tienen que ver solo con comidas y bebidas, y diversos lavamientos, ordenanzas para el cuerpo impuestas hasta el tiempo de reformar las cosas.
Estos son solo símbolos, pues no pueden hacer perfecta la conciencia del que practica este culto, en el Antiguo pacto, el camino a la presencia de Dios no estaba abierto, sino por mediación de un Sumo Sacerdote.

En el día de la expiación, el sacerdote se limpiaba ritualmente desde muy temprano y vestía sus ropas elaboradas, con el pectoral (para dar a entender que llevaba al pueblo cerca al corazón) y el efod (sobre los hombros, para dar a entender que tenía el poder para ellos) que representaban las doce tribus. Entonces comenzaba su sacrificio diario. A diferencia de Cristo, debía hacer sacrificios por sus propios pecados. Es muy probable que hubiera matado veintidós animales diferentes antes de llegar al acontecimiento conocido como la expiación. Durante este día su labor era muy ajetreada y sangrienta. Después de finalizar todos estos sacrificios, se quitaba su vestimenta de gloria y belleza y volvía a bañarse completamente. Luego se ponía un vestido de lino blanco, sin ninguna decoración u ornamento y realizaba el sacrificio de expiación.

Ahora sucede que este camino ya fue abierto por nuestro Sumo Sacerdote, quien es Jesucristo, el Santo Hijo de Dios, y nos ha dado acceso total al Padre por Su Mediación en favor de nosotros.
Simon Kistemaker - Comentario de Hebreos 2. El sumo sacerdote y el Lugar Santísimo (9:6–10)

a causa de la rasgadura del velo, el primer compartimiento había dejado de existir separadamente. El primer y segundo compartimiento se transformaron en uno, y el hombre logró el acceso a Dios [por medio de Jesucristo]

Estas ofrendas, entregadas a un sacerdote que servía de intermediario, no calmaban la inquieta conciencia del adorador. Los dones y sacrificios no quitaban la culpa que continuaba molestando la conciencia del creyente. No podían purificar la conciencia del pecador que venía a Dios con ofendas. Eran incapaces de transformar al adorador en una persona sana, perfecta y completa en cuanto a su conciencia.

Las comidas, bebidas, lavamientos y ordenanzas para el cuerpo, a que se refiere el v.10, también se consideran simbolos de la transformación que sólo puede lograr Cristo en la vida de los creyentes.

Este pan

El incensario de oro

Los querubines de oro, quienes custodian el trono celestial de Dios, y son protectores de la santidad de Dios no permitiendo que nadie se acerque ante Su Santa Presencia. Este es un recordatorio de la santidad de Dios y que nadie puede acercarse porque será visto por los querubines. (como el del huerto de Edén, los de la visión de Ezequiel e Isaías).
Comentario MacArthur a Hebreos y Santiago No había acceso (la purificación era limitada)

Todo tenía la intención de probar que

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