El Banquete de Bodas
Notes
Transcript
COUNTDOWN
S1
Buenas noches, bienvenidos a este nuevo Tiempo con Dios del viernes 8 de agosto de 2025.
Me da mucho gusto saludarlos, yo soy Hector Viruega, y soy el responsable de los grupos pequeños de nuestra iglesia. Y para mi es un gusto el poder estar con ustedes en esta noche.
Antes de comenzar, quiero dar unos breves anuncios:
Próximo viernes 15 a través en Youtube, nuevo lanzamiento de Satélite Music: Alabanzas Daré.
Materclass de ELA próximo jueves 21 de agosto.
SALUDOS
Seguimos adentrándonos en el evangelio de Mateo, y ya estamos en el capítulo 22 y hoy vamos a meditar en los versículos 1 al 14; así que les pido por favor si abren sus Biblias en Mateo 22:1-14,
Pero antes de eso vamos a orar:
ORACIÓN
Mi abuelita Maty Bonilla fue muchos años maestra de escuela dominical para niños y, ella usaba lo que conocíamos como franelógrafo. Yo creo que todos los que estamos viendo este Tiempo con Dios sabemos que es un franelógrafo, pero si hubiera por aquí un Generación Z o Generación Alpha les platico que se trataba de una serie de franelas, de ahí el nombre, que tenían pintadas diferentes escenarios: una montaña, un río, el mar, un palacio, etc. Y a la cual se le pegaban unos recortes que eran personajes, con un tipo de Velcro.
Esto era sumamente util porque los niños visualizaban la imagen. Les estoy hablando de hace sesenta años, no había Power Point, pantallas, proyectores, bueno ni de acetatos.
Les platico esto porque en el pasaje que vamos a leer hoy, en los versículos 1–14 de este capítulo no contienen una parábola, sino dos.
En realidad son dos parábolas, pero Jesús usa, si me lo permiten, el mismo fondo del franelógrafo, o el mismo escenario, una boda.
Así que vamos a analizar una por una comenzando, obviamente con la primera, para lo cual les pido por favor que leamos los primeros diez versículos del capítulo 22.
Mateo 22, del 1 al 10.
S2-7
Jesús volvió a hablarles en parábolas, y les dijo: «El reino de los cielos es semejante a un rey que hizo una fiesta de bodas para su hijo.
Y envió el rey a sus siervos para convocar a los invitados a la fiesta de bodas, pero éstos no quisieron asistir. Volvió el rey a enviar otros siervos, y les dijo: “Díganles a los invitados que ya he preparado el banquete; que he matado mis toros y animales engordados, y que todo está dispuesto. Que vengan a la fiesta.”
Pero los invitados no hicieron caso. Uno de ellos se fue a su labranza, otro a sus negocios, y otros más agarraron a los siervos, los maltrataron y los mataron.
Cuando el rey supo esto, se enojó; así que envió a sus ejércitos, destruyó a aquellos homicidas, y quemó su ciudad.
Entonces dijo a sus siervos: “La fiesta de bodas ya está preparada, pero los que fueron invitados no eran dignos de asistir. Por tanto, vayan a las encrucijadas de los caminos, e inviten a la fiesta de bodas a todos los que encuentren.”
Los siervos salieron por los caminos y juntaron a todos los que encontraron, lo mismo malos que buenos, y la fiesta de bodas se llenó de invitados.
Unos queridos amigos, Carlos y Elisa, nos invitaron hace unos meses a su boda. La ceremonia se llevará a cabo el 4 de octubre a las 3 pm. Así que desde que me dijeron lo primero que hice fue anotarlo en el calendario y notificar a mi esposa con un “invite” en su calendario, para que ella también lo tuviera apartado en su agenda. Sábado 4 de octubre, 3 pm. Agendado.
Sin embargo, en el contexto judío del primer siglo, las invitaciones a las bodas seguían un protocolo diferentes.
Cuando se hacían las invitaciones a una gran fiesta, como una fiesta de bodas, no se especificaba cuándo tendría lugar; y cuando ya todo estaba preparado, se enviaban los siervos con la notificación final para decirles a los invitados que vinieran.
El rey de esta parábola hacía tiempo que había hecho las invitaciones; pero mandó aviso a los invitados de que ya podían ir —y se negaron de una manera insultante.
Ahora bien, ¿Qué interpretaciones vemos en esta parábola?
Primero,
(i) Tiene un significado puramente local: recalcaba lo que ya se había dicho en la parábola de los labradores malvados que Mateo acaba de narrar (capítulo 21, versículos 33 al 46); en esta parábola de nuevo se trataba de una acusación a los judíos.
Los invitados que se negaron a ir cuando llegó el momento representan a los judíos.
Desde hacía muchos siglos Dios los había invitado a ser Su pueblo escogido; sin embargo, cuando vino al mundo el Hijo de Dios, y fueron invitados a seguirle, se negaron despectivamente.
Como resultado de esto, la invitación de Dios se hizo por los caminos y los senderos; y los que iban por ellos representan a los pecadores y a los gentiles que no esperaban nunca una invitación al Reino.
El versículo 6 parece un corolario de la parábola de los labradores malvados.
Y posteriormente, Mateo describe que las consecuencias del rechazamiento fueron terribles. Hay un versículo en la parábola que nos da la impresión de estar fuera de lugar, que es el versículo 7, y pareciera que Jesús está haciendo una referencia futura de La destrucción de Jerusalén por los ejércitos de Roma en el año 70 d.C., que como sabemos el templo fue saqueado y quemado; y la ciudad, destruida.
Ahora bien,
(ii) En segundo lugar, esta parábola tiene mucho que decir en una escala mucho más amplia.
(a) Nos recuerda que la invitación de Dios es a una fiesta tan alegre como una fiesta de bodas. Su invitación es a la alegría. El considerar el Cristianismo como una renuncia a todo lo que trae alegría es confundir toda su naturaleza. Por cuestiones de mi trabajo y el de mi esposa, hemos tenido que vivir en diferentes ciudades, Monterrey, Guadalajara y por supuesto la Ciudad de México, y déjenme les digo que nuestros mejores amigos, con los que mejor la pasamos siempre, es con las personas de la iglesia. Así que al igual que el rey que está invitando a una fiesta, Dios invita a las personas al al gozo de su salvación; y es el gozo lo que se pierde si se rechaza la invitación.
Y por otra parte,
(b) Esta parábola nos recuerda que cuando las personas rechazan a Dios, no lo hacen necesariamente por cosas que son intrínsecamente malas.
El versículo 5 dice que uno se fue a su labranza, y otro, a sus negocios.
No rechazaron la invitación Dios, en este caso representado por el rey, por vicios, o cosas inmorales o reprobables. Lo rechazaron por cosas cotidianas, que no necesariamente son malas.
Y tenemos el mismo caso en Mateo 24:38 cuando Jesús habla de cuando habrá de regresar, y dice, Mateo 24:38 "pues así como en los días antes del diluvio la gente comía y bebía, y se casaba y daba en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca,"
¿Qué tiene de malo que la gente vaya a su labranza, a sus negocios, a comer, a beber, a casarse?
¡Nada! Lo malo es que todo eso lo hicieron sin Dios, habían excluido a Dios de sus vidas. Lo habían sacado de sus vidas.
Fueron a ocuparse de tareas cotidianas, haciendo a un lado a Dios.
Es muy fácil estar tan ocupado y olvidar los asuntos que tienen que ver con la eternidad, estar tan ocupado con las cosas que se ven que se olvidan las que no se ven, escuchar las demandas insistentes del mundo que no se oye la suave invitación de la voz de Cristo.
La tragedia de la vida es que a menudo las cosas menos buenas son las que desplazan a las mejores, o dicho de otra manera, las cosas que son buenas, las que excluyen a las cosas excelentes.
Una persona puede estar tan ocupada ganándose honradamente la vida que no se da cuenta de que está realmente perdiendo la vida.
En tercer lugar,
(c) Nos recuerda que la llamada de Cristo no es tanto a considerar el castigo que se nos viene encima sino a ver lo que nos perderemos si no seguimos Su camino.
Hay personas que evangelizan presentando los horrores que se tendrán en el infierno si uno rechaza a Cristo. Y claro que son totalmente ciertos, pero el problema, es que esas personas presentan un evangelio de terror a futuro, para cuando uno muera, en lugar de presentar las bendiciones eternas de vida abundante que uno recibe desde el momento que recibe a Jesús en su corazón .
En la parábola, los que no quisieron ir fueron castigados, pero su verdadera tragedia fue que se perdieron la alegría de una fiesta de bodas.
Si rechazamos la invitación de Cristo, algún día nos daremos cuenta de que lo peor no es lo que suframos, sino el darnos cuenta de las cosas preciosas que nos habremos perdido.
Y finalmente, en cuarto lugar de esta primera parábola,
(d) Nos recuerda que la invitación de Dios es la invitación de la gracia. Los que iban por los caminos y los senderos no tenían ningún derecho a la atención del rey; no podrían nunca haberse esperado el ser invitados a una fiesta de bodas reales, y todavía menos se les habría podido ocurrir que se lo habían ganado.
¿Cómo fue que terminaron en la fiesta? Aceptando la hospitalidad que les ofrecía el rey a brazos y corazón abiertos. Fue la gracia la que ofreció la invitación, y la que congregó a aquellos invitados.
---------
Vamos ahora a la segunda parábola, la cual está en los siguientes versículos de Mateo 22. Leamos Mateo 22:11-14
»Cuando el rey entró para ver a los invitados y se encontró con uno que no estaba vestido para la boda, le dijo: “Amigo, ¿cómo fue que entraste aquí, sin estar vestido para la boda?” Y aquél enmudeció.
Entonces el rey dijo a los que servían: “Aten a éste de pies y manos, y échenlo de aquí, a las tinieblas de afuera. ¡Allí habrá llanto y rechinar de dientes!” Porque son muchos los llamados, pero pocos los escogidos.»
Aunque esta es otra parábola distinta, es continuación y una ampliación de la anterior.
Es la historia de un invitado que se presentó en la fiesta de bodas sin ir adecuadamente vestido.
Si no entendemos el contexto histórico podríamos pensar que es clasista o discriminatorio, y uno se preguntaría, ¿por qué si salieron a los caminos a invitar a las personas que están en ellos, por qué ahora saca a alguien que no está correctamente vestido?
Miren, no nos vayamos tan lejos. El reglamento de la CDMX estipula:
En la CDMX se prohíbe negar, excluir o distinguir el acceso o prestación del servicio a cualquier persona o colectivo social por su origen étnico, nacional, color de piel, lengua, sexo, género, edad, discapacidad, condición jurídica, social o económica, identidad indígena, identidad de género, apariencia física, condiciones de salud, religión, formas de pensar, orientación o preferencia sexual, por tener tatuajes o cualquier otra razón que tenga como propósito impedir el goce y ejercicio de los derechos humanos.
La pregunta es ¿por qué el rey mandó sacarlo?
Pero antes de reponder a esa pregunta, déjenme les cuento en la primaria y secundaria Héctor tenía una amiga, y en alguna ocasión yo conocí a su papá.
Un señor muy agradable, y aunque no desarrollamos una amistad, siempre que nos veíamos nos saludábamos muy afectuosamente.
Un día, esta amiga invitó a Héctor a sus XV años, y bueno, ya se imaginarán fue en un salón, por acá por Interlomas, y aunque no era un evento de mega lujo, pues todos los invitados ivan de traje, las mujeres de vestido largo, peinadas, maquilladas, como va normalmente uno a este tipo de eventos.
Héctor mi hijo estaba pequeño, y yo lo llevé al salón, y planeaba regresar a la casa para esperar a que fuera hora para recogerlo.
Esto era un sábado, y por lo general en sábado yo estoy de mezclilla, tal vez de tenis, alguna sudadera, muchas veces sin rasurar, y la situación es que cuando llegamos Marina y yo a dejar a Héctor nos encontramos en la puerta del salón al papá de la quinceañera.
Y en cuanto me vió, de inmediato me saludó y me dijo:¡Pásenle!
A lo cual yo respondí, muchas gracias, pero no venimos vestidos para la ocasión. Que pena, pero no está bien que entremos así, pero esta persona es muy amable, muy insistente, y yo tengo el “no” descompuesto, así que para no hacerles el cuento más largo, acabamos sentados en una mesa en el festejo.
Ya se imaginarán las otras personas nos veían y pensaban literal: a estos los acaban de meter de la calle al festejo. Y era totalmente cierto.
Para acabarla de amolar, el que estaba a un lado mío empezó a entablar conversación y lo típico: “¿A qué te dedicas”? Y salió que era el Vicepresidente de Finanzas de un cliente al cual le vendemos pisos. Entonces, imagénse la escena, Marina y yo, no arreglados, en medio de personas totalmente vestidas y arregladas para la ocasión, y además con un cliente que no conocía, y que me vino a conocer en garras.
Imagínense que el papá de la quinceañera, hubiera llegado a la mesa y nos hubiera dicho: “a ver, ustedes dos, los fachosos, se me salen”. Uno pensaría, este señor está loco. Primero me invita y después me corre. Este señor está loco.
Bueno, also similar le pasó a este invitado a la boda, que no traía la ropa adecuada. Lo invitaron y lo sacaron.
Lo importante que debemos saber, es que en esa época, era costumbre que los invitados a una boda recibían una vestimenta especial por parte del que los invitaba.
Imagínense que el rey de Inglaterra los invita a un banquete, la primera preocupación sería, ¿Qué me voy a poner? Bueno los reyes en la antigüedad le quitaban esa preocupación a los invitados porque les daban la vestimenta que tendrían que usar.
Ahora bien, imagínense que el rey Carlos de Inglaterra, primero los invita, y segundo les regala el ajuar.
¿Se imaginan que alguien podría rechazar esta vestimenta?
Sería un insulto al anfitrión, porque además la ropa sería finísima, y al no usar la vestimenta, el rey daría por sentado que el invitado no quería participar en la celebración de las bodas, o bien que menospreciaría ese costoso regalo.
¿Qué significa en la parábola?
Bueno, Jesús está hablando aquí de la vestimenta de justicia que se requiere para entrar en el banquete de Dios en el Reino.
Hebreos 12:14 "Procuren vivir en paz con todos, y en santidad, sin la cual nadie verá al Señor."
Recuerde que cuando creemos en Jesús somos justificados, esto es que somos declarados justos, o dicho también de otra manera, que la justicia de Cristo nos es imputada a nosotros.
No podemos presentarnos ante Cristo con nuestras “garritas”, sino que debemos usar la vestimenta de justicia que Él nos da.
El profeta Isaías dice que nuestra obras de justicia son trapos sucios:
Todos nosotros estamos llenos de impureza; todos nuestros actos de justicia son como un trapo lleno de inmundicia. Todos nosotros somos como hojas caídas; ¡nuestras maldades nos arrastran como el viento!
Entonces, Dios mismo nos otorga una vestimenta de justicia.
Este ropaje es una figura de la aceptación total que se da ante los ojos de Dios a cada creyente en Cristo, porque esa vestimenta de justicia, ahora nos hace ver como justos antes Dios.
El profeta Isaías también escribe:
Yo me regocijaré grandemente en el Señor; mi alma se alegrará en mi Dios. Porque él me revistió de salvación; me rodeó con un manto de justicia; ¡me atavió como a un novio!, ¡me adornó con joyas, como a una novia!
El profeta Zacarías 3:3-5 por su parte escribe
Como Josué estaba delante del ángel, y su ropa estaba muy sucia, el ángel ordenó a los que estaban a su servicio: «¡Quítenle esa ropa tan sucia!» Y a Josué le dijo: «Date cuenta de que ya te he limpiado de tu pecado, y de que te he vestido con ropas de gala.»
Después dijo: «Pongan en su cabeza una mitra limpia.» Y se le puso una mitra limpia en la cabeza, y se le vistió con ropas de gala. Mientras tanto, el ángel del Señor seguía de pie.
Y Juan refiréndose al final de los tiempos escribió:
¡Regocijémonos y alegrémonos y démosle gloria! ¡Ha llegado el momento de las bodas del Cordero! Ya su esposa se ha preparado, y se le ha concedido vestirse de lino fino, limpio y refulgente.» Y es que el lino fino simboliza las acciones justas de los santos.
Cristo ha provisto esta vestimenta para cada creyente, pero cada persona debe decidir usarla a fin de poder entrar al banquete del rey (vida eterna).
Hay una invitación y Dios nos provee de la vestimenta, la justicia, que debemos usar.
No querer portar este traje es como decirle a Dios, si voy a la fiesta, pero en mis términos y condiciones.
En otras palabras, soy cristiano, pero sigo viviendo como no-cristiano.
Soy seguidor de Jesús, pero vivo como yo quiero, haciendo lo que quiero, aunque eso no agrade a Dios.
El apóstol Pablo le escribe a la iglesia de Éfeso:
En cuanto a su pasada manera de vivir, despójense de su vieja naturaleza, la cual está corrompida por los deseos engañosos; renuévense en el espíritu de su mente, y revístanse de la nueva naturaleza, creada en conformidad con Dios en la justicia y santidad de la verdad.
Pablo escribe “despójense” se refiere a quitar algo por completo, como un mendigo que decide deshacerse de sus harapos y de toda su vestimenta sucia. Esto describe el arrepentimiento del pecado y la sumisión a Dios en el momento de la salvación
Nuestra vieja manera de vivir, la que teníamos antes de que creyéramos en Cristo, es cosa del pasado. Debemos dejarla atrás como ropa vieja que necesita desecharse.
Esto es tanto una decisión que hacemos para toda la vida cuando decidimos aceptar el regalo de salvación que Cristo nos da, como un compromiso consciente diario.
No andamos por impulsos ni deseos. Debemos ubicarnos en nuestro nuevo papel, apuntar en la nueva dirección y apropiarnos de la nueva manera de vivir que el Espíritu Santo nos da
Conclusión
Conclusión
La parábola del banquete de bodas en Mateo 22:1-14 enseña varias lecciones importantes.
1. Acepta la invitación a la fiesta.
1. Acepta la invitación a la fiesta.
El Reino de los Cielos como una gran fiesta de bodas preparada por Dios, y si lo vemos desde el punto de vista escatológico podríamos decir que es a las Bodas del Cordero a la que se nos está invitando. No rechaces la invitación.
2. No pierdas lo bueno por lo mejor.
2. No pierdas lo bueno por lo mejor.
La parábola muestra que muchos rechazan la invitación divina, prefiriendo ocuparse de sus propios asuntos terrenales, que posiblemente no eran malos: el trabajo, sus negocios, tal vez podríamos incluir el estudio, pero al hacerlo se estaban perdiendo de lo mejor que era el aceptar a Cristo.
3. Acepta y usa la vestimenta que Dios te da.
3. Acepta y usa la vestimenta que Dios te da.
La parábola también advierte sobre la importancia de estar adecuadamente "vestido" para el reino, simbolizado por la ropa de boda proporcionada por el anfitrión.
En otras palabras, si yo quiero entrar al cielo por lo bueno que soy, porque me lo he ganado, porque me lo merezco, no voy a poder entrar, la única manera de hacerlo es a través de Jesucristo.
Por eso el autor de la carta a los Hebreos escribe
Hermanos, puesto que con toda libertad podemos entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, es decir, de su propio cuerpo,
Es solo a través de la justicia de Cristo que podemos tener acceso a la presencia de Dios, y aquellos que intentan entrar sin la vestimenta apropiada son expulsados "a las tinieblas".
Oración
Gracias a Mirell por su apoyo.
