¿Están Limpios Tus Pies?
Notes
Transcript
Juan 13:1-11
Juan 13:1-11
Sermón narrativo
El servicio como expresión del amor
Contexto de la pascua judía como telón de fondo para entrar a la nueva pascua, donde el Último Cordero será sacrificado (13:1a)
Jesús amó a sus discípulos hasta el fin, es decir, aprovechó hasta los últimos momentos para servirles (13:1c)
2. El orgullo como expresión de la ignorancia
Juan, después de detallar el relato oculto redentor (la voluntad del Padre en Jesús y la voluntad del diablo en Judas), comienza a cerrar el ángulo de la cena para observar algunos detalles:
a. Jesús comenzó a hacer lo que nadie se dignó a hacer con el Señor: lavarle los pies. Para su contexto, esa actividad estaba reservada solo para los sirvientes/esclavos de una casa. Pero Jesús asume ese protagonismo con acciones concretas (v.4-5)
b. Estaban cenando con Jesús, pero con los pies sucios. En otras palabras, los discípulos reconocían a Jesús como su Señor y Maestro, pero no le trataron como tal ante la falta de un sirviente. Se sintieron de igual a igual. Esto es lo que Pedro manifiesta al Señor en estas pequeñas interlocuciones:
Primera interlocución: El orgullo en nivel BÁSICO
-Pedro: “¿tú a mí me lavas los pies?” Esto se lo dice cuando en el orden del lavado de pies, le tocó su turno a Pedro. Su Maestro llegó hacia él, pero en Pedro ya había un prejuicio, pues habiendo visto a Jesús lavando los pies de los otros, cuando le tocó a él solo le quedó manifestar su orgullo en esta frase ¿tu a mí me lasvas los pies? De esa manera Pedro se puso de igual a igual con su Maestro. En vez de guardar silencio y dejar que sea su Maestro quien hable primero, el orgullo comenzó a cegarle y comenzó a igualarse a su Señor.
-Jesús: “lo que hago no lo entiendes ahora, pero después lo harás” El Señor sabe que Pedro no entiende, ni se esfuerza en que comprenda, solo el Señor hace lo que tiene que hacer. Luego ya Pedro entenderá cuando haya recibido el Espíritu Santo.
Reflexión: el orgullo es un pecado que cierra puertas a la humildad, al reconocer que no sabemos todo, y que estamos en proceso de aprendizaje bajo la dirección de nuestro Señor...
Segunda interlocución: El orgullo en nivel PRO
-Pedro: “No me lavarás los pies jamás” A parte de no entender, Pedro lleva el orgullo a un nivel mayor , como que siempre es posible estar peor de lo que uno está (si no miremos nuestra política). Pedro, al escuchar que su Maestro le señala su ignorancia, él no desea aprender en silencio, sino, que ahora le dice a su Señor “qué hacer/ o qué no hacer”: “no me lavarás los pies jamás”. El orgullo es un pecado que una vez que está presente en el corazón del hombre, cuando se hace concreto, te puede volver irracional. No entiende, y quiere
-Jesús: “si no te lavo no tienes parte conmigo” En otras palabras, El Señor le está diciendo a Pedro, que si no se somete a su enseñanza (no un lavado de pies literalmente, sino a un lavado de su entendimiento de lo que es ser un verdadero discípulo del reino de Dios) no puede ser su discípulo, y no heredará nada del reino.
Reflexión: El orgullo en el servicio al Señor es algo muy peligroso, porque ciega al discípulo al punto de la irracionalidad. Se deja de lado la razón, lo lógico. En este punto tropiezan muchos sentimentalmente o ministerialmente.
Tercera interlocución: El orgullo en nivel LEGEND
-Pedro: “Entonces báñame”. Aquí uno podría deducir que Pedro entendió todo, pero en realidad no lo hizo (lo veremos en la respuesta del Señor). Aquí Pedro llevó el orgullo a otro nivel. Creo que no hay mejor expresión verbal que un “puuufff” para señalar la actitud de Pedro en este momento. El orgullo en nivel Legend en Pedro era así: No entendía la enseñanza de su Maestro, le dá órdenes a su Maestro, es sarcástico con su Maestro. En su orgullo, Pedro se dejaría lavar los pies por el Señor, pero con una actutud orgullosa y manifiesta delante de todos.
-Jesús: “si estás limpio, no necesitas sino lavarte los pies nada más”. Esta respuesta pone en relieve que lo que dice Pedro es cierto, pero ellos ya están siendo lavados por la palabra de Jesús. Por eso le dice que “no todos están limpios”. Solo necesitan ser lavados de los pies… Pedro no ha entendido nada aún, pues en esta misma cena le dijo al Señor que su vida la pondría por él (v.37-38)
Reflexión:
