La Sangre de Jesús: ¿Divina o Humana?

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La Sangre de Jesús: ¿Divina o Humana?

Texto clave: “Tened cuidado de vosotros mismos y de todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para pastorear la iglesia de Dios, la cual él adquirió con su propia sangre” (Hechos 20:28).

1. La controversia histórica sobre la sangre de Cristo

A lo largo de los siglos, algunos han enseñado que la sangre física de Jesús no era humana, sino puramente divina. Esta idea, aunque suene piadosa, carece de fundamento bíblico y puede llevar a una herejía grave. La Palabra nos muestra que Cristo fue plenamente humano y plenamente Dios (Juan 1:14 "Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad." ), lo cual incluye que su sangre fue verdaderamente humana. Negar su humanidad es alterar el evangelio mismo.

2. Interpretación correcta de Hechos 20:28

El pasaje puede leerse como “la iglesia del Señor” o “la iglesia de Dios”. El contexto no implica que se hable exclusivamente de Dios Padre, sino de Cristo mismo como Dios encarnado. No se trata de probar que su sangre era “divina” en composición física, sino que pertenece a la Persona divina que se hizo hombre. “Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad” (Colosenses 2:9).

3. Negar la humanidad de Cristo es herejía cristológica

La Escritura enseña que Jesús fue “hecho semejante a sus hermanos en todo” (Hebreos 2:17 "Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo." ). Si su sangre no fuera humana, no podría ser verdaderamente nuestro pariente redentor. Esto nos recuerda que la salvación depende de un Cristo que comparte nuestra naturaleza humana, excepto el pecado (Hebreos 4:15 "Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado." ).

4. La procedencia de su sangre física

Cristo recibió su naturaleza humana, incluido su cuerpo y su sangre, de María, su madre. “Dios envió a su Hijo, nacido de mujer” (Gálatas 4:4 "Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley," ). Este hecho garantiza su plena identificación con la humanidad. Si su sangre no viniera de María, tampoco lo haría su cuerpo, lo que anularía su encarnación.

5. El error de la “corrupción por la sangre”

Algunos temen que si Jesús recibió sangre humana de María, ésta estaría corrompida por el pecado. Sin embargo, la sangre es una sustancia física, no moral. La corrupción no se transmite por materia, sino por naturaleza. La concepción milagrosa protegió a Cristo de todo pecado (Lucas 1:35 "Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios." ).

6. La obra del Espíritu Santo en la concepción

El Espíritu Santo cubrió con su sombra a María, asegurando que el Santo Ser concebido fuera sin mancha (Lucas 1:35 "Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios." ). Esto garantizó que su naturaleza humana proviniera totalmente de María pero sin heredar el pecado original, preservando así su pureza.

7. Jesús, verdadero hombre en todos los aspectos

La Biblia enfatiza que Jesús fue hombre completo: cuerpo, alma y sangre humanos. “Porque así como los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo” (Hebreos 2:14 "Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo," ). Si negamos su sangre humana, negamos también su plena participación en nuestra humanidad.

8. El peligro de un “Cristo no humano”

Un Cristo cuya sangre no sea humana es un Cristo que no puede representarnos. La expiación requiere un sacrificio humano perfecto (1 Timoteo 2:5 "Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre," ). Sin una naturaleza igual a la nuestra, no hay mediación real ni sustitución posible.

9. Su pureza no dependía de “sangre divina”

La santidad de Jesús no se debía a que su sangre fuera “divina” en su composición, sino a que su persona es divina y su concepción fue sobrenatural. Esto nos enseña que la obra de Dios transforma lo humano sin necesidad de alterar su esencia.

10. El valor de la sangre de Cristo

La sangre de Jesús tiene valor infinito no por ser químicamente “diferente”, sino porque pertenece a la Persona divina que se hizo hombre. “No con cosas corruptibles… sino con la sangre preciosa de Cristo” (1 Pedro 1:18–19 "sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata,sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación," ). El valor está en la unión de lo humano y lo divino en una misma Persona.

11. La necesidad de la plena humanidad para la redención

Hebreos 2:17–18 "Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo. Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados." enseña que Cristo debía ser hecho semejante a nosotros para ser un Sumo Sacerdote misericordioso y fiel. Si no compartiera nuestra sangre humana, no podría interceder como representante legítimo de la humanidad.

12. La herejía del docetismo moderno

Negar la sangre humana de Cristo se parece a las herejías antiguas que afirmaban que Jesús sólo “parecía” ser humano. La Biblia refuta esto claramente: “El Verbo se hizo carne” (Juan 1:14 "Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad." ). No “carne celestial” o “cuerpo especial no humano”, sino carne humana real.

13. La sangre humana de Cristo como cumplimiento de la ley

Para cumplir la ley y ofrecer un sacrificio aceptable, debía ser un hombre verdadero, descendiente de Adán según la carne (Romanos 5:19 "Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos." ). Su sangre derramada en la cruz es la sangre de un hombre sin pecado, ofreciendo redención eterna (Hebreos 9:12 "y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención." ).

14. Implicaciones prácticas para nuestra fe

Cuando entendemos que Jesús tuvo sangre humana, comprendemos que Él realmente se identificó con nosotros. Esto nos da confianza para acercarnos a Él en nuestras debilidades (Hebreos 4:16 "Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro." ). Su humanidad garantiza su compasión por nosotros.

15. Conclusión: El evangelio depende de un Cristo plenamente humano

Un Cristo sin sangre humana no es el Cristo bíblico. Nuestra salvación se sostiene en que el Hijo de Dios se hizo verdadero hombre, con cuerpo y sangre como los nuestros, para derramar esa sangre en nuestro lugar. Esto es el corazón del evangelio: “Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras” (1 Corintios 15:3 "Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras;" ).
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