Daniel 9 - Las Setenta Semanas
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1 En el año primero de Darío hijo de Asuero, de la nación de los medos, el cual fue puesto por rey sobre el reino de los caldeos;
2 en el año primero de su reinado, yo Daniel miré atentamente en los libros el número de los años, de los cuales vino palabra de Jehová al profeta Jeremías, que había de concluir la asolación de Jerusalén en setenta años.
Este capitulo pasó en el año 538 AC…ya babilonia ha caído a los medios y persios.
Encontramos a Daniel estudiando la Biblia.
Nota: Es un buen lugar estar, estudiando la Biblia.
Él quiere saber cuanto más tiempo Israel iba a estar en cautividad en Babilonia.
Los falsos profetas habían predicado que Israel estaría en cautividad por solo un poco de tiempo pero Jeremías les dijo que será mucho tiempo…70 años.
10 Porque así dice Jehová: Cuando en Babilonia se cumplieren los setenta años, yo os visitaré, y cumpliré sobre vosotros mi buena palabra, para volveros a este lugar.
Nota: La Biblia es el único libro en el mundo con profecías así cumplidas. Esto es un señal que es de Dios.
Daniel era un estudiante de la Biblia y creó lo que leía en ella.
Daniel sabía que empezó la cautividad cuando fue llevado en 606 AC y que 68 años habían pasado.
También sabía que Ciro quien iba a proclamar la construcción del templo ya estaba en poder como había dicho Isaías.
28 que dice de Ciro: Él es mi pastor, y cumplirá todo lo que yo quiero, al decir a Jerusalén: Serás edificada; y al templo: Serán echados tus cimientos.
Lo que necesitaba saber Daniel es que la profecía de los tiempos de los gentiles fue mucho mas tiempo que la cautividad de Israel.
Él empezó a orar a Dios por su pueblo según las promesas de Lev 26.40-45 y Deut 30.1-10
Sabemos que Daniel era un gran hombre de oración y oró por otros.
Daniel 6 muestra que oró tres veces al día.
Continuamos con la historia en Daniel 9 …
3 Y volví mi rostro al Señor Dios, buscándole en oración y ruego, en ayuno, y cilicio y ceniza.
4 Y oré a Jehová mi Dios, y confesé, y dije: Oh Señor, Dios grande, digno de ser temido, que guardas el pacto y la misericordia con los que te aman y guardan tus mandamientos;
5 Hemos pecado, hemos hecho iniquidad, hemos obrado impíamente, hemos sido rebeldes y nos hemos apartado de tus mandamientos y de tus juicios.
6 No hemos obedecido a tus siervos los profetas, que en tu nombre hablaron a nuestros reyes, y a nuestros príncipes, a nuestros padres y a todo el pueblo de la tierra.
7 Tuya es, Señor, la justicia, y nuestra la confusión de rostro, como sucede en el día de hoy a todo hombre de Judá, y a los moradores de Jerusalén, y a todo Israel, a los de cerca y a los de lejos, en todas las tierras a donde los has echado a causa de su rebelión con que contra ti se rebelaron.
8 Oh Jehová, nuestra es la confusión de rostro, de nuestros reyes, de nuestros príncipes, y de nuestros padres; porque contra ti pecamos.
9 Del Señor nuestro Dios es el tener misericordia, y el perdonar, aunque contra Él nos hemos rebelado;
10 y no obedecimos a la voz de Jehová nuestro Dios, para andar en sus leyes, las cuales Él puso delante de nosotros por medio de sus siervos los profetas.
11 Y todo Israel traspasó tu ley apartándose para no oír tu voz: por lo cual ha caído sobre nosotros la maldición, y el juramento que está escrito en la ley de Moisés, siervo de Dios; porque contra Él pecamos.
12 Y Él ha confirmado su palabra que habló sobre nosotros, y sobre nuestros jueces que nos gobernaron, trayendo sobre nosotros tan grande mal; que nunca fue hecho debajo del cielo como el que fue hecho en Jerusalén.
13 Según está escrito en la ley de Moisés, todo este mal vino sobre nosotros; y no hemos rogado a la faz de Jehová nuestro Dios, para convertirnos de nuestras maldades, y entender tu verdad.
14 Por tanto, Jehová veló sobre el mal, y lo trajo sobre nosotros; porque justo es Jehová nuestro Dios en todas sus obras que Él hace, porque no obedecimos a su voz.
En la primera parte de la oración de Daniel, él reconoce el pecado de Israel.
Este es siempre el primer parte en recibiendo perdón…el reconocer el error. 1 Juan 1.8-9.
8 Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros.
9 Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.
Dios no puede ayudarle hasta que usted es arrepentido
Nota: Debemos empezar nuestra oración así también.
Así nos enseñó Jesús.
12 Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.
También el Salmista…
23 Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos:
Ya que confiese el pecado y pide perdón, él hace su petición…
15 Ahora pues, Señor Dios nuestro, que sacaste a tu pueblo de la tierra de Egipto con mano poderosa, y te hiciste renombre cual en este día; hemos pecado, impíamente hemos hecho.
16 Oh Señor, según todas tus justicias, apártese ahora tu ira y tu furor de sobre tu ciudad Jerusalén, tu santo monte: porque a causa de nuestros pecados, y por la maldad de nuestros padres, Jerusalén y tu pueblo son el oprobio de todos en derredor nuestro.
17 Ahora pues, Dios nuestro, oye la oración de tu siervo, y sus súplicas, y haz que tu rostro resplandezca sobre tu santuario asolado, por amor del Señor.
18 Inclina, oh Dios mío, tu oído, y oye; abre tus ojos, y mira nuestros asolamientos, y la ciudad sobre la cual es llamado tu nombre: porque no derramamos nuestros ruegos ante tu presencia confiados en nuestras justicias, sino en tus muchas misericordias.
19 Oye, Señor; oh Señor, perdona; presta oído, Señor, y haz; no pongas dilación, por amor de ti mismo, Dios mío: porque tu nombre es invocado sobre tu ciudad y sobre tu pueblo.
Daniel, no pide perdón y salvación por causa del mérito de Israel, sino basado en la fidelidad de Dios y su gloria.
Su oración fue principalmente una confesión de los pecados de los judíos, reconociendo los tratos justos de Dios para con su pueblo.
A. El profeta de Dios estaba arrepentido, Vs. 3, 4.
Daniel expresó su actitud de arrepentimiento mediante su conducta (oración, ruego, ayuno), su ropa (cilicio y ceniza) y su confesión.
Comenzó la confesión reconociendo la majestad de Dios (“grande, digno de ser temido”), su fidelidad (“que guardas el pacto”) y su misericordia hacia aquellos a quienes le aman y obedecen.
B. El pueblo de Dios era rebelde,Vs. 5, 9.
Daniel no ignoró ni trató de encubrir el pecado.
No pretendió que era un mero error, o malentendido, o ignorancia.
Sus palabras fueron fuertes: “hemos pecado”, “cometido iniquidad”, “echo impíamente”, “sido rebeldes”.
El pecado nunca debería tener excusas.
Nota: Toca a nosotros hacerlo mismo…dejar de hacer excusas y reconocer el error.
C. Los preceptos de Dios fueron rehusados, Vs. 5, 11.
Los judíos habían pecado apartándose de los preceptos de Dios y de sus juicios (Vs. 5).
El pecado de Judá no se debía a ignorancia.
Fue un rechazo consciente a obedecer la Palabra de Dios: “Todo Israel traspasó tu ley apartándose para no obedecer tu voz…” (Vs. 11).
Daniel era consciente de que Moisés había prometido una maldición si se ignoraba la Palabra de Dios.
Tengamos cuidado, no sea que nos reguemos a obedecer la Palabra de Dios.
D. Los profetas de Dios fueron rechazados, Vs. 6, 10.
Además de las palabras de Moisés, Dios había enviado a otros profetas para que amonestaran a su pueblo.
No podían reclamar nunca que Dios no había intentado.
Los profetas tampoco fueron parciales en su apelación.
Les hablaron a “…nuestros reyes…príncipes…padres… y a todo el pueblo…” (Vs. 6).
Aún así, no habían obedecido a la voz de Dios hablada por medio de sus profetas.
Si lo hubiesen hecho, habrían andado en sus leyes (Vs. 10).
E. El proceder de Dios fue recto,Vs. 7, 8, 14.
“…Justo es Jehová nuestro Dios en todas sus obras que ha hecho, porque no obedecimos a su voz” (Vs. 14).
Cuando Dios castiga, él es justo y el castigo es merecido.
Daniel no dijo que Dios no era razonable o que era sobremanera severo.
El hombre verdaderamente arrepentido reconoce lo mismo…Dios es justo en castigarle.
F. La penalidad de parte de Dios fue requerida, Vs. 12, 13.
Por medio de Moisés, Dios había expresado cual sería la penalidad específica que tendría lugar si el pueblo desobedecía su Palabra.
Ellos sí desobedecieron.
Por lo tanto, Dios estaba obligado por su Palabra a castigarlos.
Si no los hubiese castigado, se habría hecho a sí mismo un mentiroso.
Y Dios no puede mentir.
Su Palabra es verdad.
Si no los hubiese castigado luego de haber amenazado que así lo haría, nosotros no podríamos creer sus otras promesas, tales como las promesas de salvación.
H. El poder de Dios fue recordado,Vs. 15.
Daniel hace mención de la liberación de Israel de Egipto.
Dios había mostrado su mano poderosa en el éxodo.
Ahora Daniel estaba a punto de pedir otra demostración del poder de Dios.
Él quería liberación de Babilonia.
Siempre es bueno recordar en nuestras oraciones lo que Dios ya ha hecho en nuestras vidas.
I. El perdón de Dios fue rogado, Vs. 16-19.
Después de doce versículos de confesión, finalmente Daniel comienza a hacer su pedido.
Oró a favor de Jerusalén para que “aparte ahora tu ira y tu furor” (Vs. 16).
Oró: “Oye, Señor; oh Señor, perdona; presta oído, Señor, y hazlo; no tardes…” (Vs. 19).
Estaba pidiendo que se cumpliese pronto la restauración prometida a Jerusalén.
Daniel había estado entre los primeros cautivos que entraron en cautividad (605 a. de Cristo).
Otros lo siguieron hasta que la ciudad y el templo fueron destruidos y el resto llevado cautivo en 586 a. de Cristo.
Daniel le estaba pidiendo a Dios que contara los setenta años comenzando con la primera deportación, no la última.
La oración de Daniel es interrumpida.
20 Aun estaba yo hablando, y orando, y confesando mi pecado y el pecado de mi pueblo Israel, y presentaba mi súplica delante de Jehová mi Dios por el monte santo de mi Dios;
21 y todavía estaba yo hablando en oración, cuando aquel varón Gabriel, al cual había visto en visión al principio, volando con presteza, me tocó como a la hora del sacrificio de la tarde.
22 Y me hizo entender, y habló conmigo, y dijo: Daniel, ahora he salido para darte sabiduría y entendimiento.
23 Al principio de tus súplicas fue dada la orden, y yo he venido para enseñártela, porque tú eres muy amado. Entiende, pues, el asunto, y considera la visión.
Nota: Aunque el templo había sido destruido, Daniel observó los tiempos de los sacrificios en cuando oraba.
Es significativo que Dios le dijera dos veces que es como un varón “muy amado” en 9:23 y 10:11.
Dios ama al mundo (Juan 3:16), pero en esta manera singular Daniel fue elegido de entre todos los hombres y se le aseguró el favor especial de parte de Dios.
Este es un comentario maravilloso sobre la vida que Daniel llevó mientras estaba en Cautiverio.
Este mensaje de Dios puede ser visto como una recompensa ara una vida piadosa en un medio ambiente hostil y pagano.
Dios interrumpe su oración con un ángel que va a mostrar a Daniel que los 70 años de cautividad solo son una sombra de un tiempo mucho mas largo 490 años o 70 semanas proféticas.
Las Setenta Semanas Proféticas
Las Setenta Semanas Proféticas
24 Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para acabar la prevaricación, y concluir el pecado, y expiar la iniquidad; y para traer la justicia eterna, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos.
25 Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; la plaza volverá a ser edificada, y el muro, en tiempos angustiosos.
26 Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí; y el pueblo del príncipe que ha de venir, destruirá la ciudad y el santuario; con inundación será el fin de ella, y hasta el fin de la guerra las asolaciones están determinadas.
27 Y por una semana confirmará el pacto con muchos, y a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolar, aun hasta una entera consumación; y lo que está determinado se derramará sobre el pueblo asolado.
El propósito de las setenta semanas es: para Israel no los Gentiles y la iglesia
24 Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad
1) Para acabar la prevaricación
1) Para acabar la prevaricación
Esta refiere al pecado de Israel y su idolatría.
2) Concluir el pecado
2) Concluir el pecado
Puede referir a Satanás el autor del pecado.
3) Expiar la iniquidad
3) Expiar la iniquidad
Puede referir al pecado de Israel en rechazar a Cristo
4) Traer la justicia eterna
4) Traer la justicia eterna
Este refiere al Milenio – Habacuc 2.14
14 Porque la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar.
5) Sellar la visión
5) Sellar la visión
La profecía será cumplida
6) Ungir al Santo de los santos
6) Ungir al Santo de los santos
Cristo será el Rey de toda la tierra.
Según Daniel 9:25, las setenta semanas son divididas en 3 grupos: 7, 62, y 1
Según Daniel 9:25, las setenta semanas son divididas en 3 grupos: 7, 62, y 1
Cada semana = 7 años
7 semañas = 49 años
Las primeras 7 semanas refieren al tiempo para construir los muros de Jerusalén – 49 años.
69 semanas = 483 años
El mandamiento restaurar a Jerusalén fue dada en 445 A.C.
Cristo llegó a Jerusalén en su entrada triunfante en 30 D.C.
Si usamos un año astronómico o Juliano (365.5 días) = 475 años
Si usamos un año bíblico o calendario (360 días) = 483 años
La ultima semana pasará después de que los tiempos de los gentiles sean cumplidos (Mateo 24)
La última semana (7 años) es la gran tribulación
Dios tiene un programa para Israel.
Gran parte del mismo ya ha sido cumplido.
Pero hay porciones que aún aguardan el cumplimiento.
Creemos que las profecías aún no cumplidas serán cumplidas tan literalmente como aquellas que ya la han sido.
Los judíos sí tienen días tremendos por delante, otro holocausto, “… tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces…” (Daniel 12:1).
¡Cuándo necesitamos orar por los judíos y testificarles, señalándolos hacia su Mesías antes de que comiencen estas angustias futuras!
