El drama de la Salvación Hechos 13:13-52

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Introducción

Dentro de todos los géneros de cine, uno de mis favoritos siempre ha sido el drama.
Y no hablo solo de películas que te hacen llorar, sino de esas historias que te atrapan porque tienen un comienzo intencional, un desarrollo lleno de tensión y un clímax que lo cambia todo.
En un buen drama, los personajes evolucionan, las escenas se intensifican, y cada detalle —por pequeño que parezca— conduce a un final que vale la pena.
Los mejores autores, directores y actores son aquellos que logran que cada escena tenga propósito, que ningún diálogo esté de más y que cada giro de la trama sea clave para el desenlace.
Y hoy vamos a abrir la Biblia y encontrarnos con el drama más grande jamás contado.
No es ficción. No es un guion de Hollywood.
Aquí el Autor principal es Dios, el Protagonista es Jesucristo, y la historia no termina en créditos, sino en vidas transformadas por toda la eternidad.
Pasaje anterior:
La semana pasada dejamos a Pablo y Bernabé en la isla de Chipre, celebrando una victoria contundente del Evangelio: el procónsul Sergio Paulo creyó, a pesar de tener pegado al oído a esa garrapata espiritual llamada Barjesús/Elimas.
Un hombre influyente, culto, romano… rindiéndose a Cristo. ¡Eso anima a cualquier misionero!
Hechos de los Apóstoles 13:13–14 RVR60
13 Habiendo zarpado de Pafos, Pablo y sus compañeros arribaron a Perge de Panfilia; pero Juan, apartándose de ellos, volvió a Jerusalén.14 Ellos, pasando de Perge, llegaron a Antioquía de Pisidia; y entraron en la sinagoga un día de reposo y se sentaron.
Pero junto con el gozo llegó la decepción: Juan Marcos, joven y cercano colaborador, se aparta y vuelve a Jerusalén. No sabemos si fue miedo, cansancio o desánimo… pero así es la obra de Dios: algunos avanzan contigo… otros se bajan del barco.
Principio clave: La misión no depende de la constancia de las personas, sino de la fidelidad de Dios.
Y Dios sigue obrando, con nosotros o a pesar de nosotros.

Mapa del recorrido

Pafos (Chipre): conversión de Sergio Paulo.
Tramo marítimo: 280–300 km hasta la costa sur de Asia Menor.
Perge de Panfilia: breve paso; Juan Marcos se aparta.
Tramo terrestre: 160 km de subida dura, cruzando el Tauro por la Vía Sebaste.
Antioquía de Pisidia: colonia romana en Galacia; estratégica y multicultural.
Al llegar a Antioquía, Pablo y Bernabé no van a la plaza… sino a la sinagoga, en día de reposo. Allí escuchan la lectura de la Ley y los Profetas. Y entonces llega la invitación que cualquier predicador anhela:
Hechos de los Apóstoles 13:15 RVR60
15 Y después de la lectura de la ley y de los profetas, los principales de la sinagoga mandaron a decirles: Varones hermanos, si tenéis alguna palabra de exhortación para el pueblo, hablad.
Ese “micrófono abierto” es la puerta para uno de los discursos más completos de Pablo en todo Hechos.
Y aquí empieza a desplegarse el clímax del Drama de la Salvación: una historia que lleva siglos escribiéndose y que hoy, como entonces, sigue teniendo un final abierto para cada persona aquí presente.

Desarrollo

I. El Acto 1 – La Historia que Prepara el Escenario (vv. 16–22)

Hechos de los Apóstoles 13:16–22 RVR60
16 Entonces Pablo, levantándose, hecha señal de silencio con la mano, dijo: Varones israelitas, y los que teméis a Dios, oíd:17 El Dios de este pueblo de Israel escogió a nuestros padres, y enalteció al pueblo, siendo ellos extranjeros en tierra de Egipto, y con brazo levantado los sacó de ella. 18 Y por un tiempo como de cuarenta años los soportó en el desierto; 19 y habiendo destruido siete naciones en la tierra de Canaán, les dio en herencia su territorio. 20 Después, como por cuatrocientos cincuenta años, les dio jueces hasta el profeta Samuel. 21 Luego pidieron rey, y Dios les dio a Saúl hijo de Cis, varón de la tribu de Benjamín, por cuarenta años. 22 Quitado éste, les levantó por rey a David, de quien dio también testimonio diciendo: He hallado a David hijo de Isaí, varón conforme a mi corazón, quien hará todo lo que yo quiero.

Texto base:

“Varones israelitas, y los que teméis a Dios, oíd…”
Pablo comienza como todo buen narrador: estableciendo el contexto y al público al que se dirige.
No arranca con una idea suelta, sino con la historia de un Dios que actúa en la historia real.
Desde Abraham hasta David, Pablo repasa el hilo conductor del Antiguo Testamento:
Génesis: Elección de los patriarcas (Abraham, Isaac, Jacob) → Dios forma un pueblo y le da promesa de tierra y descendencia (v. 17a).
Éxodo: Liberación de Egipto con “brazo levantado” → Dios es el libertador, no un líder humano (v. 17b).
Números–Deuteronomio: 40 años de paciencia en el desierto → Dios soporta, disciplina y guía (v. 18).
Josué: Conquista de Canaán → Dios cumple lo prometido (v. 19).
Jueces: Teocracia y ciclos de liberación → Dios es Rey, aunque el pueblo se rebele (v. 20).
1 Samuel: Elección de reyes → Saúl por demanda humana, David por corazón conforme a Dios (vv. 21–22).

Enfoque:

Todo este repaso muestra que la historia de Israel no es azar, es la narrativa intencional de un Dios soberano que escribe su plan de salvación con personas imperfectas.
“Si puedes ver la mano de Dios en la historia bíblica, también puedes confiar en que está escribiendo la tuya.”

II. El Acto 2 – El Protagonista entra en escena (vv. 23–25)

Hechos de los Apóstoles 13:23–25 RVR60
23 De la descendencia de éste, y conforme a la promesa, Dios levantó a Jesús por Salvador a Israel. 24 Antes de su venida, predicó Juan el bautismo de arrepentimiento a todo el pueblo de Israel. 25 Mas cuando Juan terminaba su carrera, dijo: ¿Quién pensáis que soy? No soy yo él; mas he aquí viene tras mí uno de quien no soy digno de desatar el calzado de los pies.

Texto base:

“De la descendencia de éste… Dios levantó a Jesús por Salvador a Israel.”
Aquí aparece el punto central del drama: el Mesías prometido llega.
No es un profeta más, no es un maestro moral: es el Salvador.
Cumplimiento de la promesa davídica (v. 23).
Ministerio de Juan el Bautista: el heraldo del Rey, anunciando arrepentimiento y reconociendo que él no es el Mesías (vv. 24–25).

Aplicación:

Dios no improvisa. La llegada de Cristo no es un “plan B”, sino el clímax planeado desde antes de la fundación del mundo.
“El Mesías no llegó antes ni después, sino exactamente cuando el Autor decidió que era el momento perfecto.”

III. El Acto 3 – El Conflicto central (vv. 26–31)

Hechos de los Apóstoles 13:26–31 RVR60
26 Varones hermanos, hijos del linaje de Abraham, y los que entre vosotros teméis a Dios, a vosotros es enviada la palabra de esta salvación. 27 Porque los habitantes de Jerusalén y sus gobernantes, no conociendo a Jesús, ni las palabras de los profetas que se leen todos los días de reposo, las cumplieron al condenarle. 28 Y sin hallar en él causa digna de muerte, pidieron a Pilato que se le matase. 29 Y habiendo cumplido todas las cosas que de él estaban escritas, quitándolo del madero, lo pusieron en el sepulcro. 30 Mas Dios le levantó de los muertos. 31 Y él se apareció durante muchos días a los que habían subido juntamente con él de Galilea a Jerusalén, los cuales ahora son sus testigos ante el pueblo.

Texto base:

“…a vosotros es enviada la palabra de esta salvación.”
Aquí el drama alcanza tensión: el Salvador prometido es rechazado y crucificado.
Ignorancia de las Escrituras: los líderes de Jerusalén no reconocieron a Jesús, aunque lo leían cada sábado (v. 27).
Injusticia del juicio: Pilato lo condena sin causa (v. 28).
Muerte y sepultura: lo bajan del madero y lo ponen en un sepulcro (v. 29).
Victoria decisiva: Dios lo resucita y confirma con testigos oculares (vv. 30–31).

Aplicación:

La cruz no fue un fracaso del plan, fue el cumplimiento del plan.
El clímax del drama no es la muerte… sino la resurrección.
“Lo que el mundo vio como final, Dios lo escribió como el comienzo.”

IV. El Acto 4 – La Resolución: Salvación y Justificación (vv. 32–39)

Hechos de los Apóstoles 13:32–39 RVR60
32 Y nosotros también os anunciamos el evangelio de aquella promesa hecha a nuestros padres, 33 la cual Dios ha cumplido a los hijos de ellos, a nosotros, resucitando a Jesús; como está escrito también en el salmo segundo: Mi hijo eres tú, yo te he engendrado hoy. 34 Y en cuanto a que le levantó de los muertos para nunca más volver a corrupción, lo dijo así: Os daré las misericordias fieles de David. 35 Por eso dice también en otro salmo: No permitirás que tu Santo vea corrupción. 36 Porque a la verdad David, habiendo servido a su propia generación según la voluntad de Dios, durmió, y fue reunido con sus padres, y vio corrupción. 37 Mas aquel a quien Dios levantó, no vio corrupción. 38 Sabed, pues, esto, varones hermanos: que por medio de él se os anuncia perdón de pecados, 39 y que de todo aquello de que por la ley de Moisés no pudisteis ser justificados, en él es justificado todo aquel que cree.

Texto base:

“…por medio de él se os anuncia perdón de pecados…”
Pablo conecta la historia con la aplicación personal:
La promesa hecha a los padres está cumplida en Jesús (vv. 32–33).
Profecías cumplidas: Salmo 2, Isaías 55, Salmo 16 → David murió y vio corrupción, Jesús no (vv. 34–37).
Oferta universal: perdón de pecados y justificación completa, algo que la Ley de Moisés no podía dar (vv. 38–39).

Aplicación:

La justificación no se gana, se recibe por fe.
El drama se convierte en tu historia cuando crees que la cruz y la tumba vacía son suficientes para ti.
“La Ley puede mostrarte tu pecado, pero solo Cristo puede borrarlo.”

V. El Acto 5 – La Reacción del Público (vv. 40–52)

Hechos de los Apóstoles 13:40–52 RVR60
40 Mirad, pues, que no venga sobre vosotros lo que está dicho en los profetas: 41 Mirad, oh menospreciadores, y asombraos, y desapareced; Porque yo hago una obra en vuestros días, Obra que no creeréis, si alguien os la contare. 42 Cuando salieron ellos de la sinagoga de los judíos, los gentiles les rogaron que el siguiente día de reposo les hablasen de estas cosas. 43 Y despedida la congregación, muchos de los judíos y de los prosélitos piadosos siguieron a Pablo y a Bernabé, quienes hablándoles, les persuadían a que perseverasen en la gracia de Dios. 44 El siguiente día de reposo se juntó casi toda la ciudad para oír la palabra de Dios. 45 Pero viendo los judíos la muchedumbre, se llenaron de celos, y rebatían lo que Pablo decía, contradiciendo y blasfemando. 46 Entonces Pablo y Bernabé, hablando con denuedo, dijeron: A vosotros a la verdad era necesario que se os hablase primero la palabra de Dios; mas puesto que la desecháis, y no os juzgáis dignos de la vida eterna, he aquí, nos volvemos a los gentiles. 47 Porque así nos ha mandado el Señor, diciendo: Te he puesto para luz de los gentiles, A fin de que seas para salvación hasta lo último de la tierra. 48 Los gentiles, oyendo esto, se regocijaban y glorificaban la palabra del Señor, y creyeron todos los que estaban ordenados para vida eterna. 49 Y la palabra del Señor se difundía por toda aquella provincia. 50 Pero los judíos instigaron a mujeres piadosas y distinguidas, y a los principales de la ciudad, y levantaron persecución contra Pablo y Bernabé, y los expulsaron de sus límites. 51 Ellos entonces, sacudiendo contra ellos el polvo de sus pies, llegaron a Iconio. 52 Y los discípulos estaban llenos de gozo y del Espíritu Santo.
Como en toda historia, el final no es igual para todos:
Advertencia: no menospreciar la obra de Dios (vv. 40–41).
Respuesta mixta: judíos interesados, gentiles entusiasmados (vv. 42–44).
Oposición religiosa: celos, contradicción, blasfemias (v. 45).
Giro estratégico: “nos volvemos a los gentiles” (vv. 46–47).
Gozo y expansión: gentiles glorifican la Palabra, el evangelio se difunde, los discípulos están llenos de gozo y del Espíritu Santo (vv. 48–52).

Aplicación:

La reacción al mensaje revela el estado del corazón: receptivo o resistente.
El drama de la salvación no es solo historia pasada: hoy mismo puedes ser protagonista aceptando o rechazando al Salvador.
“En esta historia no puedes quedarte como espectador: o aceptas al Salvador o lo rechazas.”

Verdad Principal

Dios ha dirigido toda la historia, desde la elección de Israel hasta la venida de Cristo, para ofrecer salvación por medio de la fe en Jesús, y cada persona debe decidir si creer y recibir la gracia o rechazarla y enfrentar las consecuencias.
Es la gran narrativa del “drama de la salvación” que Pablo presenta:
Iniciada por Dios (historia de Israel, vv. 16–25)
Consumada en Cristo (muerte y resurrección, vv. 26–37)
Ofrecida a todos (perdón y justificación por fe, vv. 38–41)
Extendida a pesar de la oposición (respuesta de judíos y gentiles, vv. 42–52)
Pablo presenta la historia bíblica no como una colección de episodios aislados, sino como un único relato divino con un autor (Dios), un clímax (la resurrección de Cristo) y una invitación urgente para el oyente (creer y ser salvo).
“El Dios que gobierna la historia llama hoy a cada persona a recibir la salvación que ha provisto en Cristo, porque no hay otro camino para el perdón y la vida eterna.”

Aplicaciones

1. Creyentes maduros

Este pasaje nos recuerda que conocer la Biblia de principio a fin no es para acumular información, sino para reconocer a Cristo en toda la Escritura y anunciarlo con valentía, aunque haya oposición.
Evalúa si tu fe es solo conocimiento acumulado o un fuego que te impulsa a compartir el evangelio.
“El drama de la salvación no se disfruta en silencio, se proclama con denuedo.”

2. Creyentes antiguos pero inmaduros

La historia de Israel muestra que Dios es fiel incluso cuando su pueblo falla. No uses tu estancamiento espiritual como excusa; es tiempo de dejar la tibieza y comprometerte en serio.
Revisa en qué parte del drama te has quedado: ¿aún en el desierto de quejas o avanzando hacia la tierra prometida?
“Dios sigue escribiendo tu historia, pero no te quedes en el mismo capítulo.”

3. Creyentes nuevos

Desde el principio Dios planeó tu salvación; Jesús no apareció por accidente en la historia, sino que te tenía en mente. Tu fe es parte de una narrativa eterna.
Afírmate en la Palabra y conoce más de la historia bíblica para entender mejor al Salvador que te llamó.
“Eres parte del plan eterno de Dios, no una nota al pie de página.”

4. Incrédulos y visitantes

Jesús no es un mito ni una figura religiosa entre tantas. Es el cumplimiento de profecías, el único que venció la muerte y puede darte perdón real.
Investiga con honestidad. Si rechazas, que sea por evidencias que hayas examinado, no por prejuicio o costumbre.
“Si Cristo venció la tumba, también puede vencer tu incredulidad.”

5. Escépticos que ven la Biblia como cuento o fábula

El relato de Pablo no es una leyenda aislada; es historia conectada a eventos, lugares y testigos reales. Si los hechos de la historia humana son verificables, ¿por qué no examinar también los de la historia divina?
No rechaces lo que no has investigado. Las Escrituras resisten cualquier escrutinio honesto.
“No es ficción, es historia… y tu eternidad depende de cómo respondas a ella.”

Conclusión y llamado

Hermanos, lo que hemos visto hoy no es un viaje turístico por la historia bíblica; es el registro vivo de un Dios que escribe un solo guion desde antes de la fundación del mundo: salvarnos.
Israel tuvo sus héroes y victorias, pero también sus rebeldías y fracasos. Y cada vez que rechazaron al Autor, no cambiaron el final… pero sí perdieron su lugar en la escena.
Hoy tú y yo estamos parados en el mismo escenario:
Puedes aprender de la historia y abrazar la salvación que Dios te ofrece en Cristo.
O puedes repetir la historia y endurecer el corazón, alejándote de la gracia.
No importa si vienes de una línea de fe o si eres el primero en tu familia en escuchar el Evangelio. No importa lo roto, sucio o vergonzoso de tu pasado. No importa cuántas veces hayas tropezado.
El Evangelio es esto: Cristo murió por nuestros pecados y resucitó para darnos vida eterna. Esa es la esperanza que borra tu culpa, cambia tu destino y aplasta la muerte bajo sus pies.
Hoy, deja de vivir como espectador. El Drama de la Salvación ya tiene un final escrito por Dios, y es glorioso. Lo único que falta decidir… es si tú vas a estar en él.
Levanta la mirada.
Fija la meta adelante.
Corre la carrera de la fe con paciencia.
Y corre sabiendo que el Autor y Consumador de tu fe —Jesús— ya venció, y te espera en la meta.
“No importa cómo empezó tu historia… pero sí dónde va a terminar.”
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