La Soberanía de Dios
Soberanía de Dios • Sermon • Submitted • Presented
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· 174 viewsEl control de todas las cosas viene de Dios, nada se sale del control, todo se tiene que cumplir, el hombre está en los planes de Dios y sucederá como Dios a planeado hacer.
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Introducción
Introducción
Una de las doctrinas más cuestionadas y que han creado diferentes corrientes de estas, ha sido la doctrina de la soberanía de Dios, dada la injerencia del Señor sobre los diferentes asuntos de la existencia humana en el sentido de su participación en la salvación del ser humano, el libre albedrío, los hechos de la naturaleza y el universo, los eventos de la vida diaria del hombre y el todo lo que nos sucede y rodea.
La soberanía de Dios es una doctrina fundamental de la Iglesia, que se predicó con mucho ahínco en la reforma (1517-1648), pero con el tiempo disminuyó su participación en la Iglesia, al extremos que ya no es parte de las prédicas y estudios, allá de vez en cuando posiblemente se toque este tema desde el púlpito.
Preguntar a los miembros, qué entiende por soberanía de Dios.
Algunos cristianos creen sobre la soberanía de Dios conforme a su Palabra o de forma bíblica y otros de forma distorsionada.
1.- Definición doctrinaria de la soberanía de Dios:
1.- Definición doctrinaria de la soberanía de Dios:
Es el poder, la libertad completa y sin límites del Soberano, es decir, Dios, Yahvé (YHWH). Nada hay igual o mayor a la soberanía del Soberano, es decir todo está sujeto a la acción del Soberano. Su soberanía se ejerce a través de sus súbditos y de las cosas que rodean a estos y su contexto.
2.- Definición bíblica:
2.- Definición bíblica:
En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Génesis 1:1 (Dueño de la patente del universo, de la tierra, de nosotros, Él es el quien tiene la potestad como dueño y creador de todo).
5 Yo soy Jehová, y ninguno más hay; no hay Dios fuera de mí. Yo te ceñiré, aunque tú no me conociste, 6 para que se sepa desde el acimiento del sol, y hasta donde se pone, que no hay más que yo; yo Jehová, y ninguno más que yo, 7 que formo la luz y creo las tinieblas, que hago la paz y creo la adversidad. Yo Jehová soy el que hago todo esto. Isaías 45:5-7.
Tus ojos vieron mi embrión, y en tu libro se escribieron todos los días que me fueron dados, cuando no existía ni uno solo de ellos (Sal 139:16).
Dios tiene el control de todo, siempre y por siempre.
3.- Cómo opera la soberanía de Dios:
3.- Cómo opera la soberanía de Dios:
Cuando hablamos de soberanía divina, estamos hablando del poder y autoridad de Dios. Ya que es Soberano, estamos hablando que Dios es la autoridad suprema en el cielo y en la tierra. Todas las demás autoridades son secundarias, cualquier otra autoridad que exista en el universo, se deriva y depende de la autoridad de Dios. Todas las demás autoridades existen por orden o por permiso de Dios.
a.- En relación a Nabucodonosor:
32 y de entre los hombres te arrojarán, y con las bestias del campo será tu habitación, y como a los bueyes te apacentarán; y siete tiempos pasarán sobre ti, hasta que econozcas que el Altísimo tiene el dominio en el reino de los hombres, y lo da a quien él quiere. Daniel 4:32. (leer 30-32)
b.- Quien sustenta y sostiene todas las cosas.
3 el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas, Hebreos 1:3.
d.- Hay límites definidos:
La libertad y autoridad del Soberano es mayor a la de sus súbditos.
La palabra autoridad contiene la palabra autor. Dios es el autor de todas las cosas sobre las que tiene la autoridad. Él es dueño del universo. Ser dueño le otorga todo el derecho.
Todo el poder del universo fluye del poder de Dios. Todo el poder del universo está subordinado a Él. Incluso satanás es impotente, sino tiene el permiso soberano de Dios para actuar.
16 Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Colosenses 1:16. (Leer del 16 al 18)
El cristianismo no es dualista.
No creemos en dos poderes supremos e iguales que están enfrascados en una lucha eterna por supremacía.
Si satanás fuera igual a Dios, no tendríamos ninguna confianza, ninguna esperanza de que el bien triunfe sobre el mal. Estaríamos destinados a un enfrentamiento eterno entre dos fuerzas iguales y opuestas. Satanás es una criatura. Es malo sin lugar a duda, pero incluso su maldad está sujeta a la soberanía de Dios, al igual a nuestra propia maldad.
La autoridad de Dios es definitiva; su poder es omnipresente. Él es soberano. Cuando a satanás se le permite obrar, también está obrando sobre la soberanía de Dios y cuando termina, cumplió el propósito para lo que le fue dado permiso de obrar.
Decir que Dios ordena todo lo que acontece simplemente es decir que Dios es soberano sobre toda su creación.
Si pudiera ocurrir algo sin permiso del Soberano, ese suceso contradijere su soberanía.
Si Dios se negara a permitir que algo sucediera, pero eso ocurriera de todos modos, lo que produjo ese suceso tendría más autoridad y poder que Dios mismo.
Si existe una parte de la creación que está al margen de la soberanía de Dios, entonces Él simplemente no es soberano.
Si Dios no es soberano, Dios no es Dios.
Si en este universo hay una sola molécula suelta, una única molécula totalmente libre de la soberanía de Dios, no tenemos ninguna garantía del cumplimiento de ninguna promesa de Dios. Quizá esa única molécula rebelde va a echar por tierra todos los planes grandes y gloriosos que Dios ha hecho y nos ha prometido.
4.- 9La soberanía de Dios y la libertad humana.
4.- 9La soberanía de Dios y la libertad humana.
Uno de los problemas más profundos cuando se estudia la soberanía de Dios, es la dignidad y la libertad del ser humano.
En el sentido que se debe entender y delimitar, hasta dónde llega la libertad del ser humano y como se relaciona con el poder y soberanía de Dios.
La mente del hombre planea su camino, pero el Señor dirige sus pasos (Pr. 16:9).
O bien las cosas suceden porque Dios las hace, las permite o bien el hombre tiene bajo su responsabilidad que las cosas suceden y sus consecuencias son puramente la responsabilidad de este completamente o bien el hombre tiene parcial o total responsabilidad de los que sucede.
Todos los cristianos afirman con gusto que Dios es Soberano. La soberanía de Dios es un consuelo para nosotros. Nos garantiza que Él es capaz de hacer lo que promete. Pero el mero hecho de que Dios sea Soberano nos plantea otra gran pregunta: ¿Cómo se relaciona la soberanía de Dios con la libertad humana?
Si la soberanía excluye a la libertad y la libertad excluye a la soberanía, o bien Dios no es soberano o el hombre no es libre.
A nivel humano, vemos con facilidad que las personas de verdad pueden gozar de un cierto grado de libertad en un país gobernado por un monarca soberano.
No es la libertad la que queda anulada por la soberanía; es la autonomía la que no puede coexistir con esta.
Es lógicamente imposible que un Dios soberano coexista con una criatura autónoma.
Lo mismo ocurre con la soberanía y la autonomía. Si Dios es Soberano, es imposible que el hombre sea autónomo. Si el hombre es autónomo, es imposible que Dios sea soberano. Estaríamos frente a una gran contradicción.
No es necesario ser autónomo para ser libre. La autonomía implica libertad absoluta. Nosotros somos libres, pero nuestra libertad tiene límites. El límite definitivo es la soberanía de Dios.
En su soberanía, Dios actúa de forma activa y pasiva, obrando y dejando obrar al ser humano.
Asunto de fondo:
«La libertad humana jamás puede restringir la soberanía de Dios». En eso consiste la soberanía. Si la soberanía de Dios se ve restringida por la libertad del ser humano, Dios no es soberano; el ser humano lo es.
5.- Resumen:
5.- Resumen:
Dios es libre. Yo soy libre. Dios es más libre que yo. Si mi libertad entra en conflicto con la libertad de Dios, yo pierdo. Su libertad restringe la mía; mi libertad no restringe la Suya.
Hay una analogía en la familia humana. Yo tengo libre albedrío. Mis hijos tienen libre albedrío. Cuando nuestras voluntades chocan, yo tengo la autoridad de invalidar sus voluntades. Sus voluntades deben estar subordinadas a la mía; mi voluntad no está subordinada a las suyas. Desde luego, no estoy hablando en términos absolutos en el nivel humano de la analogía.
6.- Conclusión:
6.- Conclusión:
El Señor tiene todo el poder y la libertad sobre lo creado, lo que conocemos y lo que no, obra de la manera que a Él mejor le parezca y cumpla sus propósitos; descancemos en sus palabra, que será cumplida porque Él lo prometió, y pase lo que pase, Él siempre tiene el control y la última palabra, porque Él es soberano.
