El Perfil de un Servidor: #1 Humildad

EL PERFIL DE UN SERVIDOR  •  Sermon  •  Submitted   •  Presented
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Juan 13:12-21

Introducción:
a. Un servidor humilde sirve con urgencia
No deja de cautivarme el telón de fondo festivo con el que Juan quiere envolvernos en esta escena de despedida entre Jesús y sus discípulos: la pascua judía. Una celebración que recordaría la urgencia con que el pueblo de Dios debía comer el cordero la última noche de esclavitud en Egipto, y momentos antes que el Señor hiera a todos los primogénitos de Egipto. Esa pascua, identificada con la sangre de los corderos en las puertas de las casas de los israelitas como protección de la muerte que asoló Egipto, era un asunto de suma urgencia, al punto que los panes se tuvieron que preparar sin levadura. Salir de Egipto para servir al Señor en el desierto fue algo urgente. Siglos de esclavitud en Egipto serían sepultados, y su epitafio se leería así: “Deja salir a mi pueblo para que me sirva”.
Israel vería su salvación como algo muy urgente; su servicio era algo que Dios demandaba de ellos, ya que con urgencia los liberó de la esclavitud. De esta misma manera, Jesus con urgencia iba a ilustrar con un ejemplo de servicio -lavado de pies-
¿Qué implicancias tiene el contexto pascual a la hora de construir un perfil de servidor humilde en la iglesia?
Nos ayuda a entender que el servicio al Señor se desarrolla en un marco de urgencia. Cuando hay una necesidad en la casa de Dios, y se pide ayuda, quien recibe la invitación a servir o apoyar, está recibiendo el llamado del Señor, y su servicio es únicamente para Él.
Nos ayuda a entender que el discipulado cristiano desde sus inicios debe procurar involucrar en el servicio a los niños y nuevos creyentes desde el día 0.
b. Un servidor humilde imita a Jesús (13-15)
Jesús había dado el ejemplo de cómo ser un servidor en su comunidad de discípulos -la iglesia-, no obstante, si aun permanecemos dentro de la atmósfera de la pascua judía que estaba por celebrarse en esta cena, Juan pone esta fiesta en contraste con la nueva pascua que Jesús estaba por comenzar, y cada pascua revelaba una realidad distinta por medio de sus representantes: Pedro, con su actitud tan orgullosa de no dejarse lavar los pies por el Señor, sino que, viendo esa acción como algo humillante, representa aquella vieja pascua, aquella vieja liberación que vio a toda una generación enterrada en el desierto por falta de humildad y sometimiento a Jehová. Pero ahí está el Señor Jesús, ofreciendo una nueva pascua,donde los discípulos están siendo liberados de sus opresores humanos y espirituales, para salir a un nuevo desierto, a un nuevo éxodo, a un nuevo peregrinaje fuera de este mundo hostil y pecador, pero la convivencia en esta nueva pascua está marcada por la humildad que Jesús enseñó. “Pues si yo, el Señor y Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros”.
El servicio que el Señor demanda de todos sus discípulos -más en los que ocupan cargos- es uno de humildad. El que dijo “aprended de mí que soy manso y humilde de corazón” se levantó como un nuevo Moisés, imitable en su conducta y acciones. Imitar a Jesús no solo es algo que moralmente podamos decir: ¡sí, es bueno lo que hace Jesús, por eso lo imitaré”, más bien, imitar a Jesús en su humildad es una experiencia transformadora y patente en la iglesia del Señor; pero que no queda solo en el campo subjetivo de cada creyente, sino, que el Señor dejó esta necesidad como algo concreto. El apóstol Pablo lo diría así a los filipenses: “Hermanos, sed imitadores de mí y mirad a los que así se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros” (Fil.3:17).
Hoy, en el perfil de los servidores en la iglesia del Señor, la humildad no solo debe ser ese primer párrafo del CV laboral donde escribimos todo lo buenos que somos; no será así. El mejor CV, la mejor hoja de vida será lo que se pueda observar; y si en humildad usted es alguien imitable, entonces dentro del perfil de servidores, usted calificará como un servidor de Cristo en su iglesia. Recuerde algo: cuando Jesús se levanta a lavar los pies, no está exigiendo que esa será la actividad de ahora en adelante entre los discípulos, sino, que nadie debe sentirse más digno que el otro.
c. Un servidor humilde es bienaventurado (17)
Si vemos el servicio al Señor con urgencia y con humildad, no dudes hermano(a) que serás alguien feliz; serás bienaventurado(a). El Señor Jesús condiciona la felicidad de sus discípulos a un sometimiento a sus palabras y a su EJEMPLO. Si sabéis estas cosas no serás feliz sabiéndolas por sí solas; la felicidad la alcanzarás solo si las haces. Jesús ha ingresado al campo de la sabiduría divina; sabiduría revelada en la apertura de los salmos “Bienaventurado el varón… sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche” (Sal.1). Meditar en las palabras de Jesús para ponerlas en acción, es lo más sabio que puedes hacer. Jesús demanda de nosotros sabiduría.
En este evangelio, otra bienvaneturanza es presentada por Juan: “Bienaventurados los que no vieron y creyeron”. Esta dicha, por lo general la hemos entendido desde una óptica tomista o platónica; algo como que ¡soy feliz, soy dichoso porque mi alma se irá al cielo y ahí estaré con Jesús para siempre!; tenemos que hacer una objeción a esa forma de entender la bienaventuranza de la fe en Cristo, pues cuántas personas viven creyendo en una felicidad futura, viviendo una infelicidad presente: ¡soy creyente, pero mi corazón está amargado, tengo orgullo! Hermanos, el servicio a Cristo y unos a los otros con urgencia y con humildad, te hará alguien dichoso y feliz. Deja que Cristo transforme tu vida...
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