Una Fe frágil; pero Verdadera
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Introducción
Introducción
11 Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir; y dio a luz aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó que era fiel quien lo había prometido.
12 Por lo cual también, de uno, y ése ya casi muerto, salieron como las estrellas del cielo en multitud, y como la arena innumerable que está a la orilla del mar.
Naturalmente como seres humanos tendemos a tener un concepto desmedido de nosotros mismos;
Se nos hace muy fácil IDENTIFICAR las debilidades de los demás, INCLUSO nos atrevemos a JUZGAR Y A CRITICAR; porque como alguien dijo:
“Nuestra Crítica consiste en reprochar a los demás el no tener las cualidades que nosotros CREEMOS TENER”
Esto me recuerda la gran enseñanza que le dió una madre a su hijo, quien se había atrevido a burlarse de una de una de sus compañeras llamándola fea frente a toda la clase;
Su madre le corrigió diciéndole:
“Para poder llamar feo a alguien, uno tiene que ser Perfectamente hermoso” y aunque soy tu madre y te amo mucho, déjame decirte que nadie lo es, ni siquiera tu.
Como seres humanos, nuestro orgullo y ego DISTORSIONAN nuestra perspectiva de nosotros mismos y con frecuencia nos llevan a crear un CONCEPTO que esta muy por encima de la REALIDAD,
esto ocasiona en nosotros un sentimiento de SUPERIORIDAD que nos lleva a considerar a los demás, como INFERIORES A NOSOTROS (especialmente en aquellos que identificamos debilidades)
Sin embargo la palabra de Dios nos revela que tal ACTITUD es contraria al ejemplo que nos a dado nuestro Señor; es por esta razón que el apóstol Pablo dió el siguiente mandato:
3 Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno.
Este es un llamado a la humildad, Con estas palabras el apóstol Pablo nos recuerda que si en nosotros podemos apreciar alguna virtud, o dones o talentos e incluso si hemos llegado a la madurez espiritual y modelamos una fe ejemplar, una devoción y obediencia al Señor en nuestra vida, (como deberiamos porque asi nos a llamado el Señor)
siempre debemos de reconocer, que en realidad todo es gracias a:
“la gracia que nos a sido dada”
de la misma forma como lo hace el apóstol Pablo
“Digo, pues, por la gracia que me es dada”
El apostol Pablo, pudiendo jactarse de muchas cosas, reconoce que en realidad que toda virtud proviene de Dios; de modo que no hay lugar para la jactancia;
y nos recuerda que la fe es en realidad un don de Dios que hemos recibido solamente por Gracia:
“no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno.”
“sino que piense de sí con cordura”
Esta es una frase muy interesante: La NVI lo traduce como:
“piense de sí mismo con moderación” y la LBLA lo traduce como: “sino que piense con buen juicio”
Esta declaración es SUMAMENTE IMPORTANTE, ya que en el contexto de esta carta, estas palabras tienen un significado especifico,
Pablo no deja nuestra consideración de nosotros mismos a nuestro propio juicio; sino que nos exhorta para que cada vez que consideremos y examinemos nuestra propia vida, no lo hagamos bajo el lente de nuestro orgullo y vanidad que MIENTE, DISTORSIONA Y tiende a exagerar nuestros aciertos y que por el otro lado, minimiza y excusa nuestras debilidades, sino que debemos pesar con CORDURA Y CON buen juicio, el cual no proviene de nosotros sino que ya se nos a sido dado por Dios, mismo que Pablo ya a revelado a lo largo de esta carta,
10 Como está escrito: No hay justo, ni aun uno;
11 No hay quien entienda, No hay quien busque a Dios.
12 Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.
13 Sepulcro abierto es su garganta; Con su lengua engañan. Veneno de áspides hay debajo de sus labios;
14 Su boca está llena de maldición y de amargura.
15 Sus pies se apresuran para derramar sangre;
16 Quebranto y desventura hay en sus caminos;
17 Y no conocieron camino de paz.
18 No hay temor de Dios delante de sus ojos.
Pensar sobre nosotros mismos con cordura significa que siempre debemos de esta consientes de quienes eramos sin Dios,
Pecadores, muertos y ciegos espiritualmente, y dignos de la ira de Dios;
y que de no haber sido por su gracia lo único de lo que seriamos justamente merecedores es de la ira de Dios.
3 Porque el que se cree ser algo, no siendo nada, a sí mismo se engaña.
En Filipeneses, el apostol Pablo nos indica que una sana comprensión del evangelio debe de llevarnos a considerar a los demás, no como inferiores a nosotros, a pesar de sus debilidades, sino como superiores a nosotros.
3 Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo;
4 no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros.
5 Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús,
6 el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse,
7 sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres;
8 y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.
Esto nos lleva a considera el siguiente ejemplo que nos presenta el autor de Hebreos, en este capitulo;
Es un ejemplo que probablemente sorprenda a mas de uno de nosotros, y no lo digo por el hecho de que se trate de la primer mujer que se menciona en este capitulo,
sino porque se trata de una mujer que generalmente no ASOCIAMOS con fe sino todo lo contrario, de modo que este ejemplo es fascinante y creo que hay mucho que podemos aprender;
Se trata de Sara, la esposa de Abraham:
11 Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir; y dio a luz aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó que era fiel quien lo había prometido.
Para poder entender lo que el autor quiere expresar con estas palabras; es necesario tener un poco mas de contexto,
Recordemos que cuando Dios llamó a Abraham en (Genesis 12) se nos da un detalle muy importante:
4 Y se fue Abram, como Jehová le dijo; y Lot fue con él. Y era Abram de edad de setenta y cinco años cuando salió de Harán.
El promedio de vida en esa época de la historia era de entre 130 y 200 años. Taré, el padre de Abraham, vivió hasta los 205 (Génesis 11:32); Sara murió a los 127 (Génesis 23:1); Ismael vivió hasta los 137 (Génesis 25:17); e Isaac hasta los 180 (Génesis 35:28).
De modo que Abraham se encontraba en la ultima etapa de su vida, cuando Dios lo llamó, muy atrás habían quedado sus años de fuerza y vigor, ahora estaba a punto de entrar en la vejez.
27 Estas son las generaciones de Taré: Taré engendró a Abram, a Nacor y a Harán; y Harán engendró a Lot.
28 Y murió Harán antes que su padre Taré en la tierra de su nacimiento, en Ur de los caldeos.
29 Y tomaron Abram y Nacor para sí mujeres; el nombre de la mujer de Abram era Sarai, y el nombre de la mujer de Nacor, Milca, hija de Harán, padre de Milca y de Isca.
30 Mas Sarai era estéril, y no tenía hijo.
De modo que al considerar la edad de Abraham y la esterilidad de Sarai, humanamente hablando, se pudiera decir que la idea de que Sarai concibiera un hijo era IMPOSIBLE;
muy probablemente esto era un tema de angustia para Sarai, ya que en estos tiempos las mujeres estériles eran menospreciadas, era un tema de vergüenza cultural, ya que eran vistas como inservibles;
ya para la etapa de vida donde se encontraban, seguramente ya habían abandonado el deseo y la idea de poder tener un hijo;
Sin embargo, todo cambió el día en que Dios le hizo una promesa a Abraham.
1 Después le apareció Jehová en el encinar de Mamre, estando él sentado a la puerta de su tienda en el calor del día.
2 Y alzó sus ojos y miró, y he aquí tres varones que estaban junto a él; y cuando los vio, salió corriendo de la puerta de su tienda a recibirlos, y se postró en tierra,
3 y dijo: Señor, si ahora he hallado gracia en tus ojos, te ruego que no pases de tu siervo.
4 Que se traiga ahora un poco de agua, y lavad vuestros pies; y recostaos debajo de un árbol,
5 y traeré un bocado de pan, y sustentad vuestro corazón, y después pasaréis; pues por eso habéis pasado cerca de vuestro siervo. Y ellos dijeron: Haz así como has dicho.
6 Entonces Abraham fue de prisa a la tienda a Sara, y le dijo: Toma pronto tres medidas de flor de harina, y amasa y haz panes cocidos debajo del rescoldo.
7 Y corrió Abraham a las vacas, y tomó un becerro tierno y bueno, y lo dio al criado, y éste se dio prisa a prepararlo.
8 Tomó también mantequilla y leche, y el becerro que había preparado, y lo puso delante de ellos; y él se estuvo con ellos debajo del árbol, y comieron.
9 Y le dijeron: ¿Dónde está Sara tu mujer? Y él respondió: Aquí en la tienda.
10 Entonces dijo: De cierto volveré a ti; y según el tiempo de la vida, he aquí que Sara tu mujer tendrá un hijo. Y Sara escuchaba a la puerta de la tienda, que estaba detrás de él.
11 Y Abraham y Sara eran viejos, de edad avanzada; y a Sara le había cesado ya la costumbre de las mujeres.
12 Se rió, pues, Sara entre sí, diciendo: ¿Después que he envejecido tendré deleite, siendo también mi señor ya viejo?
13 Entonces Jehová dijo a Abraham: ¿Por qué se ha reído Sara diciendo: ¿Será cierto que he de dar a luz siendo ya vieja?
14 ¿Hay para Dios alguna cosa difícil? Al tiempo señalado volveré a ti, y según el tiempo de la vida, Sara tendrá un hijo.
15 Entonces Sara negó, diciendo: No me reí; porque tuvo miedo. Y él dijo: No es así, sino que te has reído.
¿Qué había detrás de esa risa? Sin duda había muchas cosas: el desengaño lógico y comprensible de una mujer que deseaba tener un hijo como la ilusión suprema de su vida, porque una mujer de aquella época que no tuviera hijos sentía mucha vergüenza. Si ella se rió, no fue por no querer tener un hijo, sino porque, en su desesperación, el deseo de tener uno le parecía una montaña inalcanzable. Pero también detrás de esa risa pudo haber algo de resentimiento, de amargura
Sara se rió, y seguramente su risa tenía mucho de incredulidad. Pero no acabó allí. ¿Sabes lo que significa el nombre de Isaac? Risa. Lo cierto es que, cuando nació Isaac, la risa dejó de tener el sabor amargo de la desesperación y se convirtió en una expresión de sumo gozo, de confianza en que Dios es capaz de cumplir lo que parecía imposible.
6 Entonces dijo Sara: Dios me ha hecho reír, y cualquiera que lo oyere, se reirá conmigo.
¿Hay para Dios alguna cosa difícil? Entonces dijo Sara: ’Elohim me ha hecho reír. Todo el que lo oiga, reirá conmigo (Génesis 21:6).
Aunque la fe de Sara fue débil en ocasiones, creció hasta confiar en la promesa de Dios, de modo que recibió fuerza para concebir
11 Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir; y dio a luz aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó que era fiel quien lo había prometido.
La Fe frágil de Sarai
1 Sarai mujer de Abram no le daba hijos; y ella tenía una sierva egipcia, que se llamaba Agar.
2 Dijo entonces Sarai a Abram: Ya ves que Jehová me ha hecho estéril; te ruego, pues, que te llegues a mi sierva; quizá tendré hijos de ella. Y atendió Abram al ruego de Sarai.
3 Y Sarai mujer de Abram tomó a Agar su sierva egipcia, al cabo de diez años que había habitado Abram en la tierra de Canaán, y la dio por mujer a Abram su marido.
4 Y él se llegó a Agar, la cual concibió; y cuando vio que había concebido, miraba con desprecio a su señora.
Al principio, Sarai no pudo confiar plenamente en la promesa divina lo que la llevo a por hacer las cosas a su manera; un camino que, como pronto descubrió, no era el de la obediencia y la felicidad. Su idea y el consentimiento de Abraham produjeron un hijo, Ismael, cuyos descendientes han sido una molestia desde ese día para los descendientes del hijo de la promesa. Ismael se convirtió en el progenitor de los árabes, y cada judío se ha enfrentado al antagonismo del mundo árabe desde que nace, por la desobediencia de Abraham y Sara. La impaciencia de Sara fue costosa.
3 Y Sarai mujer de Abram tomó a Agar su sierva egipcia, al cabo de diez años que había habitado Abram en la tierra de Canaán, y la dio por mujer a Abram su marido.
4 Y él se llegó a Agar, la cual concibió; y cuando vio que había concebido, miraba con desprecio a su señora.
5 Entonces Sarai dijo a Abram: Mi afrenta sea sobre ti; yo te di mi sierva por mujer, y viéndose encinta, me mira con desprecio; juzgue Jehová entre tú y yo.
6 Y respondió Abram a Sarai: He aquí, tu sierva está en tu mano; haz con ella lo que bien te parezca. Y como Sarai la afligía, ella huyó de su presencia.
Juan Calvino, Comentario a la Epístola a los Hebreos (Grand Rapids, MI: Libros Desafío, 2006), 245–246.
Mas pudiera parecer extraño que su fe sea encomiada, ya que manifiestamente fue acusada de incredulidad; porque se rio al escuchar la palabra del ángel considerándola como fábula; y no fue risa de asombro o admiración, pues de otra manera no hubiera sido severamente reprendida por el ángel. Se hace necesario confesar, ciertamente, que su fe estaba mezclada con incredulidad; pero en cuanto ella desechó la incredulidad, siendo reprendida, su fe fue reconocida y elogiada por Dios. Lo que ella, pues, rechazó al principio como increíble, poco después al escuchar que venía de Dios, lo aceptó obedientemente.
Y de aquí sacamos una enseñanza provechosa: que cuando nuestra fe vacila o hace alto en algunas cosas, no por ello deja de ser aprobada por Dios, con tal que no demos rienda suelta al espíritu de incredulidad. Entonces la conclusión es esta: que el milagro obrado por Dios cuando nació Isaac, fue el fruto de la fe de Abrahán y de su esposa, por cuya fe ellos echaron mano del poder de Dios.
