EL CORAZÓN INFIEL EN ACCIÓN
Oseas • Sermon • Submitted • Presented
0 ratings
· 12 viewsNotes
Transcript
INTRODUCCIÓN
INTRODUCCIÓN
Lectura: Oseas 10.
Oración
Adorno: ¿Por qué buscas a Dios? Por un momento quiero que pienses bien en esta pregunta ¿Por qué buscas a Dios?
¿Qué es aquello que deseas que Dios te de? ¿Qué es aquello que estás anhelando que te mueve a buscar a Dios?
Quiero hacer la pregunta de una forma diferente para ayudarnos a reflexionar. Si Dios te hablara hoy con voz audible y te dijera: “Hijo o hija, dime qué es lo que más deseas y te lo daré”, ¿qué le responderías?
Es posible que en tu mente rápidamente haya surgido la misma idea que vino a la mía cuando meditaba en esta pregunta: “Señor, dame un millón de Euro. Un millón de Euros y te prometo que no te pido nada más en lo que me queda de vida”, es una broma, claramente.
Pero, piensa, qué le pedirías a Dios si te hablara de forma audible y te garantizara que lo que sea que salga de tu boca, Él lo concederá. Así como cuando se le apareció a Salomón en 1º Reyes 3:5 y le dijo “Pide lo que quieras que Yo te dé."
¿Qué le pedirías?
La razón por la que te pregunto esto, es porque aquello que pidas revelará profundamente el estado de tu corazón.
Nada revela más el estado de nuestro corazón que nuestros anhelos y deseos más fuertes.
En inglés existe la expresión “gold-digger”, que se traduce en algo así como un o una cazafortunas. Un cazafortunas es una persona que busca tener una relación con alguien no por amor sino por interés. Es decir, lo que realmente desea no es tener una relación de comunión con esa persona sino los beneficios -generalmente económicos- que puede obtener de esa persona.
Y la razón por la que te pregunto por qué buscas a Dios, es porque probablemente ninguno de nosotros pensaría de sí mismo que es un cazafortunas. Ninguno de nosotros pensaría de sí mismo que es un gold-digger buscando a Dios por sus bendiciones.
Sin embargo, la respuesta a la pregunta que nos hicimos inicialmente, revela claramente el estado de tu corazón y del mío.
Cuando llegamos al capítulo 10 de Oseas, encontramos al pueblo de Israel con una actitud muy similar. Ellos amaban más la bendición que recibían que al Dios que los bendecía.
De hecho, las bendiciones habían hecho que Israel se olvidara de su Dios. Y fue ese amor por las bendiciones lo que llevó a la nación a la apostasía, quebrantando el pacto de Dios con ellos.
En Oseas 10 Dios usa dos imágenes que ilustran perfectamente lo que está ocurriendo en el corazón del pueblo de Israel, y por tanto, revelan lo que ellos verdaderamente estaban buscando. Especialmente, cuando Dios juzga a sus ídolos.
Por esta razón, mi argumento en esta mañana es: “Un corazón infiel ama la dádiva y se olvida del dador”.
Lo profundo de este pasaje es que nos muestra cómo funciona el corazón humano. Por eso he llamado el título de este sermón: “El corazón infiel en acción”, y vamos a ver 3 cosas que creo que este porque este corazón infiel:
Ama lo que no debe.
Se lamenta por lo que no vale.
Se esfuerza en el error.
Pero, antes de adentrarnos en todo esto, debemos comprender de dónde venimos. Especialmente, si no has escuchado toda la serie de Oseas desde el inicio. Especialmente, porque la historia del profeta Oseas es una historia bastante controversial. Dios llama al profeta Oseas, un hombre de Dios, y lo manda a casarse con una mujer prostituta llamada Gomer.
Oseas 1:2 "Cuando por primera vez el Señor habló por medio de Oseas, el Señor le dijo: «Ve, toma para ti a una mujer ramera y ten con ella hijos de prostitución; porque la tierra se prostituye gravemente, abandonando al Señor»."
Dios no solamente le dice a Oseas que se case con una mujer incrédula pero que tenga valores éticos. Dios no le dice, no importa si no es tu misma religión, al menos que comparta lo mismos valores éticos y morales. No Dios le está diciendo: “ve y cásate con una mujer de la mala vida”.
Es lo opuesto a lo que esperaríamos que Dios le pidiera a un siervo suyo. Y quiero decir lo siguiente, el libro de Oseas no es una justificación para que el cristiano se una en yugo desigual. El llamado de Dios a Oseas es exclusivo para Oseas. Pero, ¿por qué Dios haría algo así?
La razón es que Dios quería usar el matrimonio de Oseas como un espejo de la relación entre Él y su pueblo. En Oseas 3:1 "Entonces el Señor me dijo: «Ve otra vez, ama a una mujer amada por otro y adúltera, así como el Señor ama a los israelitas a pesar de que ellos se vuelven a otros dioses y se deleitan con tortas de pasas»."
Y esto es lo que encontramos en toda la Biblia. Que Dios usa la ilustración del matrimonio como un ejemplo visible de la relación espiritual que Él tiene con su pueblo. Y como hemos dicho en tantas otras oportunidades en esta serie, en Efesios 5 vemos esta idea mucho más clara cuando Pablo pide a los maridos que amen a sus esposas como Cristo amó a la iglesia.
Esta unión entre Dios y su pueblo la vemos en Éxodo 19, cuando Dios los libera de la esclavitud en Egipto y los lleva al monte Sinaí, donde establece su pacto. De hecho, el lenguaje que encontramos, es el lenguaje muy parecido al de los votos matrimoniales.
Éxodo 19:5–6 "Ahora pues, si en verdad escuchan Mi voz y guardan Mi pacto, serán Mi especial tesoro entre todos los pueblos, porque Mía es toda la tierra. ”Ustedes serán para Mí un reino de sacerdotes y una nación santa”. Estas son las palabras que dirás a los israelitas»"
A esto, el pueblo responde con un “sí, acepto” en Éxodo 24:7 "… ellos dijeron: «Todo lo que el Señor ha dicho haremos y obedeceremos»."
Y como en todo buen matrimonio, los votos matrimoniales no solo expresan amor y deseo sino también exclusividad en la relación.
Éxodo 20:3 "»No tendrás otros dioses delante de Mí."
AMA LO QUE NO DEBE (Oseas 10:1-4; 11)
AMA LO QUE NO DEBE (Oseas 10:1-4; 11)
Y esta relación de exclusividad la que Israel no respetó. La primera imagen que Oseas 10 usa para describir al pueblo de Dios nos enseña que esta aparente historia de amor, es en realidad, una historia de interés puro. Israel demostró con sus acciones que amaban lo que podían obtener de Dios más que a Dios mismo. Su corazón infiel amaría más la dádiva que al dador.
VIÑEDO FRONDOSO
Lee conmigo Oseas 10:1 y presta atención al lenguaje que usa el pasaje.
Israel es descrito como un viñedo frondoso que da mucho fruto. Un viñedo frondoso que da la impresión de buena salud, de que todo está bien, que las vides están sanas y por tanto dan mucho fruto. Externamente, las bendiciones que Dios le había dado al pueblo, la tierra prometida, la prosperidad económica, la paz con las demás naciones, hacían parecer que todo iba bien en Israel. Sin embargo, rápidamente el pasaje nos muestra otra realidad.
El mismo versículo 1 nos dice que así como abundaban las bendiciones que Dios le había dado, así también abundaba la idolatría del pueblo.
Según la abundancia de su fruto, así se multiplicaban los altares. Mientras mayor prosperidad, más grandes y hermosos eran los templos paganos.
Esto es parte del gran problema del ser humano, nos dejamos llevar tanto por las apariencias. Confundimos la bendiciones con la salud espiritual. Si a alguien le está yendo bien, entonces es porque Dios lo está bendiciendo, algo estará haciendo que está dando fruto. Pero el fruto externo, ciertamente puede ser un indicador de buena salud espiritual, pero también puede ser una apariencia que esconde un corazón infiel.
Por eso a lo largo de la Escritura, Dios dice que Él no ve como el hombre, pues el hombre ve la apariencia, lo que está afuera, pero Dios ve el corazón. Esto es lo que pasaba con Israel, por fuera parecía un viñedo frondoso, pero su corazón no amaba al Señor.
Oseas 10:2-4 - Su corazón es infiel, hacen pactos y juramentos vanos. Todo esto lo tenemos que entender en el contexto de Éxodo 19, en el Sinaí.
SEGURIDAD
Pero, ¿qué es lo que amaba Israel? El pasaje no lo dice de manera clara, pero implícito está en toda la narrativa que Israel amaba su sentido de seguridad.
Baal era el dios cananeo de la fertilidad. Si Baal estaba contento, haría llover sobre la tierra y por tanto, Israel tendría buena cosecha, es decir, sus viñedos darían más frutos. Israel no solo atribuía la bendición de Dios a Baal, sino que adoraba a Baal para asegurarse la bendición.
Quería hacer lo que sea necesario para tener seguridad de que la bendición iba a permanecer. Mientras más altares construían, más sacrificios ofrecían, en más rituales paganos participaban para garantizar que la bendición se mantendría. Sin saber que era Dios quien los bendecía.
Escucha lo que dice Oseas 2:5 "Pues su madre se prostituyó; La que los concibió se deshonró, Porque dijo: “Iré tras mis amantes, Que me dan mi pan y mi agua, Mi lana y mi lino, mi aceite y mi bebida”
Oseas 2:8 "»Pues ella no sabía que era Yo el que le daba el trigo, el vino nuevo y el aceite, Y le prodigaba la plata y el oro, Que ellos usaban para Baal."
No solo atribuían la bendición de Dios al ídolo, sino que buscaban su seguridad y estabilidad en el ídolo. Israel no amaba a Dios, Israel amaba la sensación de seguridad que su ídolo le daba.
Por eso su juramento y su pacto eran vanos, porque realmente no amaban al Dios que los bendecía sino a la bendición misma, y al ídolo que los hacía sentir seguros.
NOVILLA DOMESTICADA
La segunda imagen que Dios usa para describir a Israel la encontramos en el versículo 11.
Oseas 10:11 "Efraín es una novilla domesticada que le gusta trillar...”
Si se fijan bien, ambos símbolos son positivos. Un viñedo frondoso y una novilla entrenada. Externamente todo parece que va bien, pero lo que estos símbolos refleja es un problema en el corazón. Este símbolo es menos explícito. Es una novilla que le gusta trillar.
Éste no es un detalle menor. Cuando la novilla trillaba, no se le ponía bozal para que mientras trillaba pudiera también comer de los granos que caían al suelo. Ésta era una forma de misericordia hacia el animal y de buen trato, ya que se podía alimentar mientras trabajaba. Esto es lo que la Ley establecía en Deuteronomio 25:4 "»No pondrás bozal al buey mientras trilla."
Dios usa esta imagen para ilustrar el trato que Él le da a Israel como novilla. La ha tratado bien, con misericordia, alimentándola. Y así así, Israel no ha respondido bien.
El trabajo es usado como sinónimo de obediencia al Señor. Israel ha disfrutado la bendición del Señor, pero no se ha cumplido la expectativa. No es una novilla capaz de hacer el trabajo que requiere más esfuerzo de obedecer al Señor. Cuando trilla sin bozal, cumple, cuando tiene que ponerse el yugo y trabajar duro, entonces, no se comporta como novilla entrenada.
De hecho, en Oseas 4:16 Dios la describe de la siguiente manera: “Ya que Israel es terco Como una novilla indómita, ¿Los pastoreará ahora el Señor Como a un cordero en campo espacioso?"
En pocas palabras, Israel amaba su comodidad. Siempre que servir al Señor fuera fácil, entonces, todo iba bien. En el momento que la misericordia de Dios también exigiera obediencia, entonces, se comportaba más como una novilla indómita.
Estas dos imágenes son positivas, viñedo frondoso y novilla domesticada, pero esconden una triste realidad. Israel amaba lo que no debía, amaba su sentido de seguridad y su sentido de comodidad.
Y es normal, ¿a quién no le gusta sentirse cómodo y seguro? No amaba al Dios que los había llevado a la tierra prometida, amaban la tierra prometida.
Y es ahí, cuando se ama más la dádiva que al dador que se revela nuestro corazón. Y es entonces, cuando, a pesar del pacto de exclusividad que hemos hecho con el Señor, estamos dispuestos a buscar otros amantes.
Solo comparemos Éxodo 20:3 con Oseas 10:1. El “No tendrás dioses ajenos delante de mí” vs. “a medida que aumentaba el fruto, así también aumentaban sus ídolos”. El “tu amor será solo para mí y tendremos una relación de exclusividad” vs. “amo la bendición y la protegeré a cualquier costo, incluso si eso me lleva a los ídolos”.
El mayor problema del corazón infiel es que ama lo que no debe. Ama lo incorrecto. Ama lo prohibido. El problema es un problema de afectos del corazón, no de conducta externa.
SE LAMENTA POR LO QUE NO VALE (Oseas 10:4-10)
SE LAMENTA POR LO QUE NO VALE (Oseas 10:4-10)
¿Cómo responde el Señor ante tal traición? Como lo haría cualquier buen esposo. Ante tal traición debe haber consecuencias. El juicio viene y la bendición se pierde.
Quiero que prestes atención a cómo Dios actúa y cómo responde el corazón infiel porque ya hemos visto que en primer lugar, el corazón infiel ama lo que no debe, pero en segundo lugar, se lamenta por aquello que no vale.
Quiero que veas que el juicio de Dios cae primeramente sobre los ídolos de Israel. Es pueblo mismo no es el primero en recibir juicio, sino el ídolo que los ha alejado del Dios.
Presta especial atención a los versículos 5 y 6, ¿Cómo lleva a cabo Dios su juicio y cómo reacciona Israel? ¿Qué es lo que genera tristeza en Israel? ¿Cuál es el motivo de su lamento?
Leer Oseas 10:5-6.
El ídolo. A veces pensamos que Dios solo juzga al pueblo, pero no es así, Dios juzga a los falsos dioses pero que en verdad no lo son. Aquellas cosas que te prometen seguridad, comodidad, felicidad y plenitud. Dios derrumba esos altares de adoración idólatra. Hoy en día vivimos en una sociedad más secular y la gente no tiene dioses como en la antigüedad, sino que los dioses actuales son más modernos y menos palpables.
Pero en la antigüedad, los pueblos se encomendaban a sus dioses para protección. Todos hacían esto.
Por lo tanto, Dios juzga a los falsos dioses al exponerlos y dejarlos en evidencia. Cuando un pueblo era derrotado, también era derrotado su dios. No era solo el pueblo el que perdía sino que también la fama de esa deidad. Por eso las naciones sabían que había Dios en Israel cuando ellos conquistaban en la batalla.
Dios juzga a los ídolos que Israel se había erigido para adorar. Israel sería derrotado y quedaría en evidencia que los becerros de oro que habían construido no tenían poder alguno. Aquello en lo que habían puesto su esperanza les causaría la mayor decepción. Así son los ídolos. Tienen bocas y no hablan, ojos y no ven, manos y no hacen. Prometen algo que no pueden cumplir, pero siempre terminan por apartar el corazón del pueblo de Dios.
Ahora, ¿cómo responde el pueblo?
“Temerán por el becerro”. “Harán duelo por el becerro”. “Se lamentarán por el becerro”.
La palabra lamentar en el original significa literalmente gritar de dolor.
Israel se lamentaría, pero no por las cosas correctas sino por la pérdida de sus ídolos.
Es como cuando uno corrige a un hijo. Cada vez que corrijo a mi hijo mayor se pone a llorar. Y mi esposa y yo tenemos la costumbre de preguntarle porqué está llorando. El 100% de las veces mi hijo llora porque le he quitado el juguete o porque no le dejo ver la tele, pero nunca porque ha hecho lo malo. Siempre llora porque le he quitado el coche y no porque le ha pegado a su hermano.
Es decir, se lamenta, pero no por el pecado sino por la pérdida de sus ídolos. Ahora, nosotros como adultos no lloramos porque nos quiten un juguete, pero la actitud es la misma. El lamento no siempre significa arrepentimiento. El lamento solo muestra que hemos perdido algo que amamos, pero podemos estar amando lo que no debemos.
Israel se lamentaba y lloraba amargamente, pero no por haber desobedecido a Dios sino porque perderían las bendiciones y a sus ídolos.
Ante esto debemos preguntarnos, ¿qué es lo que me produce tristeza? ¿el pecado o las consecuencias que estoy enfrentando como resultado de mi pecado?
Presta atención a cómo se evidencia esto en la vida de David. Cuando pecó con Betsabé, el hijo que ella concibió murió por culpa de David. Mientras el niño estaba enfermo, David hacía duelo, pero una vez muerto, se levantó y lavó su cabeza. Lo interesante es que cuando David escribe el Salmo 51 donde muestra su arrepentimiento por todo este episodio, David se lamenta pero no por la muerte del bebé.
Salmo 51:3–4 "Porque yo reconozco mis transgresiones, Y mi pecado está siempre delante de mí. Contra Ti, contra Ti solo he pecado, Y he hecho lo malo delante de Tus ojos, De manera que eres justo cuando hablas, Y sin reproche cuando juzgas."
La pregunta no es si el juicio produce lamento en tí, sino qué es lo que verdaderamente estás lamentando ¿Estás lamentando que has pecado contra el Dios que te lo ha dado todo, o estás lamentando que has perdido el beneficio y la bendición que tenías de Dios?
Israel se lamentaba por la pérdida de su ídolo.
Y junto con la pérdida del ídolo, también se pierde la seguridad y comodidad que tanto amaban.
CONEXIÓN CON EL EVANGELIO
Escucha lo que dice Oseas 10:7-8.
Los ídolos no podrían proteger a la ciudad realmente, por tanto la ciudad sería destruida. Samaria era la capital del Reino del Norte. Este juicio inminente hizo que el pueblo se enfrentara a una gran realidad, no podrían escapar. Escucha Oseas 10:8 "También serán destruidos los lugares altos de Avén, el pecado de Israel; Espinos y cardos crecerán sobre sus altares. Entonces dirán a los montes: «“¡Cúbrannos!”, y a los collados: «¡Caigan sobre nosotros!»."
Cuando el Señor Jesús iba camino a la cruz en Lucas 23, muchas mujeres se lamentaban por su sufrimiento, y el Señor les responde de la siguiente manera en Lucas 23:28–30 "Pero Jesús, volviéndose a ellas, dijo: «Hijas de Jerusalén, no lloren por Mí; lloren más bien por ustedes mismas y por sus hijos. »Porque vienen días en que dirán: “Dichosas las estériles, los vientres que nunca concibieron y los senos que nunca criaron”. »Entonces comenzarán a decir a los montes: “Caigan sobre nosotros”; y a los collados: “Cúbrannos.”"
En Apocalipsis 6:15–17 "Los reyes de la tierra, y los grandes, los comandantes, los ricos, los poderosos, y todo siervo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes, y decían* a los montes y a las peñas: «Caigan sobre nosotros y escóndannos de la presencia de Aquel que está sentado en el trono y de la ira del Cordero. Porque ha llegado el gran día de la ira de ellos, ¿y quién podrá sostenerse?»."
En otras palabras, los ídolos de este mundo que te prometen seguridad, estabilidad y comodidad, serán completamente inútiles en el día del juicio. Mira quién clama a los montes y a los collados en Apocalipsis, son los ricos, los grandes, los poderosos, pero también los siervos y los libres, todo ser humano cuando se enfrenta a la realidad divina se da cuenta que todo aquello que le prometía seguridad y estabilidad es completamente inútil.
La pregunta que hacen estos ricos y poderosos es completamente válida, ¿quién podrá mantenerse en pie delante del Cordero y del que está sentado en su trono? Si nosotros con todo nuestro dinero, fortuna y riquezas, no podemos, ¿quién podrá?
Si seguimos leyendo el capítulo 7 de Apocalipsis responde esta pregunta. Aquellos que se pueden mantener en pie son los que han sido perdonados por el sacrificio de Cristo.
Apocalipsis 7:9–10 "Después de esto miré, y vi una gran multitud, que nadie podía contar, de todas las naciones, tribus, pueblos, y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en las manos. Clamaban a gran voz: «La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero»."
Es interesante que los ricos digan ¿quién puede mantenerse de pie ante el Trono y el Cordero?, y el siguiente capítulo hable de una multitud de gente de todo pueblo y nación de pie ante el Trono y el Cordero, y estos han sido limpiados por Jesús, y han sido salvados por su sacrificio.
Amado amigo, así como el los tiempos del profeta Oseas, también en nuestros tiempos tenemos ídolos en nuestro corazón que nos prometen seguridad, pero que en realidad solo son dioses falsos que revelan lo que verdaderamente amamos. Por eso Oseas 10:12 "Siembren para ustedes según la justicia, Sieguen conforme a la misericordia; Rompan la tierra para sembrar, Porque es tiempo de buscar al Señor Hasta que venga a enseñarles justicia."
Este es un llamado al arrepentimiento mientras todavía hay tiempo. Pero llegará un momento, donde el tiempo se acabará y entonces, ya no se podrá clamar al Señor por misericordia, sino a los montes para que nos cubran del juicio.
El versículo 12 nos dice que es tiempo de buscar al Señor. El tiempo es hoy, y siempre será hoy. No lo dejes para cuando ya sea muy tarde. Si quieres hablar más sobre cómo puedes ser perdonado y limpiado de todos tu ídolos en Cristo Jesús, me encantaría hablar contigo al final del culto.
SE ESFUERZA EN EL ERROR (Oseas 10:9, 13)
SE ESFUERZA EN EL ERROR (Oseas 10:9, 13)
Hemos visto que un corazón infiel, en primer lugar, ama lo que no debe, y en segundo lugar, se lamenta por lo que no vale.
Pero finalmente, un corazón infiel se esfuerza en el error. Es decir, se dispone a pecar y peca.
Oseas 10:9 "Desde los días de Guibeá has pecado, oh Israel; ¡Allí se han quedado! ¿No los alcanzará en Guibeá la batalla contra los hijos de la iniquidad?"
Guibeá era la ciudad donde la tribu de Benjamín violó a la esposa de un Levita en Jueces 19. Han pasado cientos de años desde aquel momento hasta los tiempos del profeta Oseas. Y aún así el pueblo no se ha arrepentido de su pecado. Las mismas injusticias que sucedieron en Guibeá, tenían lugar en los tiempos del profeta Oseas.
El versículo 13 nos muestra eso Oseas 10:13 "Ustedes han arado iniquidad, han segado injusticia, Han comido fruto de mentira. Porque has confiado en tu camino, en la multitud de tus guerreros”
La iniquidad que había mantenido todos estos años.
Ahora, por temas de tiempo quiero un poco más rápido, y solo quiero mencionar que Israel no era un pueblo ateo. No es que había dejado a Dios y ya, sino que habían reemplazado al Dios verdadero por dioses ajenos. Aquello que Dios les había dicho que no hicieran en Éxodo 20:3.
No es que simplemente no hacían lo bueno, sino que además hacían lo malo. El contraste entre el versículo 12 y 13 es tremendo. Oseas los llama a sembrar según la justicia, y luego los confronta con el hecho de que ellos han arado iniquidad. Han dispuesto su corazón y se han movido hacia la injusticia.
Por esta razón viene el juicio de Dios.
APLICACIONES
APLICACIONES
Amados, en todo esto vemos cómo funciona el corazón infiel. Un corazón que ama lo que no debe, ama a los ídolos y ama a la dádiva más que al dador. Es un corazón que se duele por la pérdida del ídolo y la bendición pero no por la pérdida de la relación con Dios. Y finalmente, es un corazón que se mueve hacia aquello que ama, la injusticia.
Pero entender cómo funciona es solo el primer paso.
