El llamado de seguir a Jesús
El discipulado cristiano • Sermon • Submitted • Presented
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Introducción
Introducción
En las décadas de 1990 - 2010 aproximadamente el pueblo evangélico fue testigo de 2 ministerios que, en sus debidos ambitos fueron de bendición a la iglesia del Señor.
En primer lugar, una serie de cortometrajes llamado NOOMA exploraban temas teológicos de manera muy interesante y avanzada para su tiempo. Detrás de estos videos se encontraba Rob Bell, pastor de la iglesia Mars Hill Bible Church en Grands Rapids, Michiga, USA. Este hombre exploraba el uso de la tecnología para comunicar de manera contemporánea verdades escriturales. Sin embargo, a partir del 2005 se vio un sendero peligroso en este hombre. En ese año escribió un libro llamando a reinterpretar el cristianismo tradicional. En 2011 generó mucha polémica con su libro Love Wins donde cuestiona la existencia del infierno y la naturaleza de la salvación. Esto le valió la pérdida de mas de tres mil miembros de su iglesia y aun de su propia renuncia como pastor de esa iglesia. Hoy, este hombre sigue produciendo material audiovisual con énfasis espiritual donde busca reconciliar la fe con la sociedad moderna a través de un discurso tolerante, inclusivo, rechazando a la religión y la iglesia institucional como sistema de control y la promoción de la experiencia espiritual individual. Este hombre es reconocido como uno de los proponentes del movimiento de “deconstruccionismo” que azota a muchas iglesias de los Estados Unidos.
En segundo lugar, en 1997 un libro cobró mucha popularidad entre las iglesias y los jóvenes cristianos. Este libro, llamado “Le dije adios a las citas románticas” abogaba por la radicalidad en el acercamiento entre jovenes cristianos, la pureza y la santidad sexual. Detrás de este libro se encontraba un joven llamado Joshua Harris, pastor principal de Covenant Life Church en Maryland. Escribió otros libros mas, hasta 2019 donde anunció publicamente su divorcio y su renuncia a la fe cristiana. Este hombre también abrazó el deconstruccionismo, este movimiento que lleva a creyentes a cuestionar los aspectos de la fe cristiana histórica, su rechazo a la iglesia institucional y la búsqueda de la experiencia personal espiritual subjetiva sin la norma clara de la Palabra de Dios.
Hoy, movimientos como el deconstruccionismo, la teologóa de la prosperidad, el abuso espiritual y otras distorsiones del verdadero cristianismo se cobran cientos, sino miles de víctimas, creyentes que en algún momento abrazaron la fe, predicaron el evangelio, sirvieron junto a nosotros; pero que en algún momento dieron la espalda a Cristo y renunciaron a la fe, naufragando y alejándose del Señor.
Hoy quiero animarle a perseverar en el Señor, como un verdadero discípulo de Cristo, quien no solo ha hecho una profesión de fe pública en el Señor, sino que ha rendido y está rindiendo su vida constantemente al señorío de Cristo, negándose a si mismo para vivir una vida agradable al Señor.
Para ello por favor leamos el libro de Hechos de los apóstoles, capítulo 8, versos 4 al 24.
Oremos al Señor.
Dios llama a los suyos a la obediencia a sus propósitos
Dios llama a los suyos a la obediencia a sus propósitos
Pero los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio.Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo.Y la gente, unánime, escuchaba atentamente las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo las señales que hacía.Porque de muchos que tenían espíritus inmundos, salían éstos dando grandes voces; y muchos paralíticos y cojos eran sanados;así que había gran gozo en aquella ciudad.
El capítulo 8 del libro de los Hechos de los apostoles empieza con una oscura perspectiva: Esteban ha sido muerto como mártir y el fariseo Saulo de Tarso ha empezado una campaña agresiva para perseguir a los creyentes. Esto causa que todos los creyentes fueran esparcidos de Jerusalén hacia las demas regiones de Judea e incluso Samaria, escapando de Saulo y sus huestes quienes arrestaban a los creyentes y les obligaban a blasfemar del nombre de Jesús:
Yo ciertamente había creído mi deber hacer muchas cosas contra el nombre de Jesús de Nazaret;lo cual también hice en Jerusalén. Yo encerré en cárceles a muchos de los santos, habiendo recibido poderes de los principales sacerdotes; y cuando los mataron, yo di mi voto.Y muchas veces, castigándolos en todas las sinagogas, los forcé a blasfemar; y enfurecido sobremanera contra ellos, los perseguí hasta en las ciudades extranjeras.
Sin embargo, debemos entender que esta situación no significaba que el cristianismo había terminado o que Dios había abandonado a su Iglesia. Todo lo contrario, Dios seguía en control, sino que estaba permitendo que su Iglesia sea sacudida para que salga a cumplir lo que El mismo les había mandado: debían salir a proclamar el evangelio a toda criatura, no quedarse estancados en Jerusalén:
pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.
Dios usó a Saulo como instrumento de su voluntad, aun cuando él era un incrédulo, para movilizar a la Iglesia. Posteriormente, interceptó su camino y lo salvó, haciendole un instrumento de su voluntad, ahora como apóstol para fortalecer a la Iglesia. Dios va a cumplir sus propósitos siempre y lo hace a través del movimiento y obediencia de su Iglesia. Una Iglesia estática, detenida, apática jamás va a cumplir el propósito del Señor. Las buenas noticias a pesar de la persecución es que los creyentes entendieron esto y a donde iban, no dajaban de predicar y anunciar el evangelio de salvación.
Aquí Lucas hace énfasis en la participación y responsabilidad de los creyentes en la proclamación del evangelio. No son los apóstoles los que salen a predicar el evangelio a las ciudades aledañas a Jerusaén. Ellos se quedan por la voluntad de Dios en dicha ciudad para fortalecer la Iglesia y seguir predicando el evangelio allí. Son los creyentes los que asumen la responsabilidad de compartir el evangelio allí por donde van. Y así justamente funciona el diseño de Dios. Son todos los creyentes los que deben asumir este desafío en obediencia a Dios.
Es Felipe, uno de los diáconos, elegido de entre el pueblo para servir a las mesas y ser apoyo a los apóstoles quien toma una relevancia en esta epoca en la que la Iglesia empieza a funcionar de manera descentralizada. Este hombre, judío helenista, de buen testimonio, lleno del Espíritu Santo y sabiduría, es también reconocido en el relato del Nuevo Testamento como evangelista. Tuvo cuatro hijas doncellas profetisas y fue visitado por Pablo mucho tiempo después.
Y nosotros completamos la navegación, saliendo de Tiro y arribando a Tolemaida; y habiendo saludado a los hermanos, nos quedamos con ellos un día. Al otro día, saliendo Pablo y los que con él estábamos, fuimos a Cesarea; y entrando en casa de Felipe el evangelista, que era uno de los siete, posamos con él. Este tenía cuatro hijas doncellas que profetizaban.
Aquí vemos a Felipe creciendo y desarrollando sus dones, yendo a Samaria y compartiendo el evangelio de Cristo. Dios le usó, de tal manera que los samaritanos le oían unánimemente con atención a sus palabras y viendo los milagros y señales que Dios hacía por medio de él. Es la primera vez que vemos a un hombre fuera del grupo de los apóstoles, al cual Dios usara con este tipo de prodigios: endemoniados eran liberados, paráliticos y cojos eran sanados y por ello había gran gozo e impacto en esa ciudad.
Aquí vemos que es la voluntad de Dios que su Iglesia y sus discípulos sean obedientes a sus propósitos. Y el Señor lo va a lograr por medio de la obediencia activa de los suyos o por medio de la obediencia reactiva de los suyos, cuando el Señor aprieta y permite pruebas en nuestras vidas. Por una o por otra razón, el Señor va a llevar a sus discípulos a hacer su voluntad. Hay gozo y bendición cuando los hermanos dejan de pensar en función de una casta que sirve a Dios y otra que solo observa y empiezan a entender que todos los creyentes han sido llamados a servir al Señor.
Todos deben orar e interceder por los lideres de la Iglesia, por la santidad y cuidado de la congregación y por la bendición de Dios
Todos deben contribuir generosamente con sus diezmos y ofrendas para lograr las metas que en el Señor nos trazamos como Iglesia: apoyar mas misioneros, enviar un obrero al campo a plantar una nueva obra, comprar un nuevo terreno, mejorar el templo, etc.
Todos deben salir a evangelizar y traer almas a la Iglesia, personalmente en sus localidades y cuando la Iglesia convoca actividades evangelísticas masivas
Todos deben discipular a nuevos creyentes, enseñando y guiando a los nuevos en el camino de la fe
Todos deben exhortarse, cuidarse, edificarse y animarse los unos a los otros, animandonos como dice la Palabra de Dios al amor y a las buenas obras
Todos deben cuidarse de los chismes, murmuraciones y ataques de los que están afuera y quieren destruir la comunión y el buen orden de los santos
Dios llama a los suyos a proclamar el evangelio
Dios llama a los suyos a proclamar el evangelio
Pero había un hombre llamado Simón, que antes ejercía la magia en aquella ciudad, y había engañado a la gente de Samaria, haciéndose pasar por algún grande. A éste oían atentamente todos, desde el más pequeño hasta el más grande, diciendo: Este es el gran poder de Dios. Y le estaban atentos, porque con sus artes mágicas les había engañado mucho tiempo. Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres. También creyó Simón mismo, y habiéndose bautizado, estaba siempre con Felipe; y viendo las señales y grandes milagros que se hacían, estaba atónito.
Lucas toma un tiempo para presentar a un personaje interesante: Simón. Este obviamente no es Simón Pedro, ni el zelote, sino un hombre que practicaba la magia en la ciudad de Samaria. Lucas nos da ciertos detalles de este personaje:
Por su nombre no era un judío helenista como Felipe, sino un judío hebreo. Sin embargo, contrario a lo que enseñaba la Ley este hombre había ido a Samaria a vivir, ejerciendo un oficio que era claramente prohibido en su tierra natal.
Con este acto vemos que este era un hombre capaz de hacer a un lado sus convicciones o su pasado como judío con tal de obtener un medio de sustento y ganancia. Para un judío era abominable pasar siquiera por Samaria, menos vivir allí.
También vemos que era un engañador puesto que se hacía pasar por alguien grande ante los samaritanos. Estas personas, ignorantes de la Ley y sin una enseñanza clara de la Palabra de Dios, le creyeron y le oían atentamente, desde el mas pequeño hasta el mas grande, diciendo de él: Este es el gran poder de Dios.
Simón el mago gozaba de gran poder, influencia y autoridad en Samaria. Todos le veían como un instrumento del poder de Dios. Así que este hombre era un engañador, farsante y mentiroso, tomando el nombre de Dios para su propio beneficio.
Y sin embargo vemos que cuando Felipe llega a Samaria anunciando el evangelio de Jesús, todos los que antes oían a Simón ahora van tras Felipe, creyendo en Jesús y bautizandose en obediencia a la Palabra de Dios. No sabemos exactamente si Simón ya ejercía sus malas artes en el tiempo en el que Jesús fue a Samaria a predicar el evangelio. Lo que sabemos por el evangelio de Juan es que muchos creyeron en el evangelio por las palabras de la mujer samaritana y por las palabras de Jesús:
¿No decís vosotros: Aún faltan cuatro meses para que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega. Y el que siega recibe salario, y recoge fruto para vida eterna, para que el que siembra goce juntamente con el que siega. Porque en esto es verdadero el dicho: Uno es el que siembra, y otro es el que siega. Yo os he enviado a segar lo que vosotros no labrasteis; otros labraron, y vosotros habéis entrado en sus labores. Y muchos de los samaritanos de aquella ciudad creyeron en él por la palabra de la mujer, que daba testimonio diciendo: Me dijo todo lo que he hecho. Entonces vinieron los samaritanos a él y le rogaron que se quedase con ellos; y se quedó allí dos días. Y creyeron muchos más por la palabra de él, y decían a la mujer: Ya no creemos solamente por tu dicho, porque nosotros mismos hemos oído, y sabemos que verdaderamente éste es el Salvador del mundo, el Cristo.
Aun a pesar de ese tiempo en el que muchos samaritanos creyeron en Jesús, vemos años después de la muerte y resurrección de Cristo que esa ciudad nuevamente ha vuelto a la oscuridad espiritual, esta vez bajo la persona y falsa enseñanza de este mago Simón. Por eso es necesaria la predicación constante del evangelio. Si los creyentes necesitamos que se nos recuerde siempre la Palabra de Dios, con mucha mayor razón los incrédulos necesitan recordar lo que una y otra vez Satanás roba de sus corazones.
Y es así cuando, en la voluntad de Dios y en su misericordia, nuevamente el evangelio llega a Samaria, esta vez de manos de un hombre y ministro fiel, Felipe, quien obedientemente, junto a los demás creyentes están compartiendo el evangelio. Dios le usa poderosamente y aun Simón mismo creyó y fue bautizado. También Lucas añade que Simón permanecía siempre al lado de Felipe, asombrado y atónito viendo las señales y milagros que Dios hacía por medio de él.
Seguramente para alguien que estaba tan acostumbrado a los supuestos milagros, lo que veía no debería parecerle tan impactante. Sin embargo, recordemos que este hombre era un farsante, toda su carrera y su vida se basaba en mentiras y trucos. El que era llamado “el gran poder de Dios” de pronto ve personalmente el real poder de Dios y queda atónito y estupefacto, sin poder ser capaz de explicar lo que veía.
Hermanos, es la voluntad de Dios que el evangelio sea predicado por su Iglesia. Y cuando el pueblo de Dios es obediente al Señor y cuando los creyentes salen a evangelizar, Dios empieza a obrar. El evangelio es el poder de Dios para salvación a todo aquel que cree. Cuando el evangelio es predicado tiene 2 efectos: o lo puedes rechazar o te vas rendir a el; pero no puedes quedar indiferente. Hermano, no olvide que el poder de Dios, el evangelio, le ha sido dado para proclamarlo, porque le ha placido a Dios salvar a los hombres con la locura de la predicación.
Hermano, el verdadero poder de Dios es el evangelio. Deje que el poder de Dios se muestre en este mundo, solo proclamelo y deje que Dios obre. Muchos que fueron sanados de sus enfermedades fueron liberados para volver al camino de la incredulidad y ser condenados en el infierno. Pero quienes recibieron la salvacion por oir con fe el evangelio de Cristo nunca mas volvieron a ser los mismos: ¡fueron limpiados! ¡fueron salvados! ¡fueron arrebatados de la condenación y ahora gozan de vida eterna!
Dios llama a los suyos a abandonar el control
Dios llama a los suyos a abandonar el control
Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había recibido la palabra de Dios, enviaron allá a Pedro y a Juan; los cuales, habiendo venido, oraron por ellos para que recibiesen el Espíritu Santo; porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente habían sido bautizados en el nombre de Jesús. Entonces les imponían las manos, y recibían el Espíritu Santo. Cuando vio Simón que por la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero, diciendo: Dadme también a mí este poder, para que cualquiera a quien yo impusiere las manos reciba el Espíritu Santo.
La Escritura nos dice que, al oír la bendición que estaba recibiendo Samaria, los apóstoles en Jerusalén enviaron a Pedro y a Juan para fortalecer la nueva obra que allí estaba naciendo. Los apóstoles llegaron y oraron por los nuevos creyentes samaritanos para que recibieran el Espíritu Santo, porque no había descendido sobre ellos aún. Esto es un evento muy particular y podemos ver en ello la soberanía de Dios y el orden que el Señor ha establecido en su iglesia, la cual debemos aprender si queremos tener la bendición de Dios.
En la soberanía de Dios, el Espíritu Santo decidió no descender sobre los samaritanos hasta que los apóstoles no vinieran a orar por ellos. En cada grupo donde descendió el Espíritu Santo siempre estuvo un apóstol del Señor (judíos, samaritanos, gentiles, discipulos de Juan).
Felipe anunció el evangelio; pero Dios estableció que recién en la presencia de un apóstol de Cristo descendiera el Espíritu sobre los creyentes.
Era necesaria la presencia de los apóstoles del Señor para fortalecer a la Iglesia, enseñando la Palabra de Dios y ayudando a discipular y enseñar a los nuevos creyentes.
La presencia de los apóstoles Pedro y Juan validaría la formación de estas nuevas iglesias y fortalecería los lazos entre la iglesia de Jerusalén y las de esta ciudad otrora despreciada. Era importante para esta nueva iglesia el respaldo de Jerusalén. Hay un principio de autoridad que Dios ha establecido.
Felipe era un hombre rendido a Dios, se sujetó a la presencia y disposiciones de los apóstoles del Señor. Sin embargo, vemos a Simón que, al ver como los apóstoles imponian las manos sobre los creyentes y estos recibian el Espiritu Santo, esto llamó demasiado su atención. Es muy curioso que Simón no ofreciera dinero anteriormente a Felipe por los milagros y señales que Dios hacía por medio de él; sin embargo, cuando ve a los Juan y Pedro orar por los creyentes y que estos recibían el Espíritu Santo, esto definitivamente captó su interés:
De alguna manera Simón podría haber imitado o replicado las señales milagrosas que Dios hacía por medio de Felipe.
Simón creyó y se bautizó; pero su interés no estaba en la Palabra de Dios, sino en lo espectacular, lo novedoso, lo milagroso, que era lo que antes conocía y era su estilo de vida.
Sin embargo, cuando ve que estos dos hombres, Pedro y Juan, apóstoles del Señor con autoridad y poder de Dios, Simón desea lo que no puede controlar: quiere el poder para controlar quien recibe y quien no el Espíritu Santo.
Recordemos que Lucas dejó explicito que ese hombre era reconocido y admirado por todos los samaritanos. Le llamaban “el gran poder de Dios”. Tenía autoridad, influencia y poder sobre las personas. Cuando el evangelio llegó a Samaria, el se adhirió a este movimiento; pero queda claro que no quería perder ese poder y autoridad que tenía. Felipe era un evangelista; pero cuando los lideres de la iglesia llegan, Simón ve su oportunidad para obtener el poder para seguir manteniendo su status frente a la población de Samaria. Lo vemos en su frase: “denme a mi tambien ese poder para que cualquiera a quien yo imponga manos reciba el Espíritu Santo”.
El asume equivocadamente que los lideres pueden dar ese poder a quien quiera. Su concepto de liderazgo no era el bíblico, sino el autoritario. El lider puede hacer lo que quiere, segun su errada percepción.
El quiere el poder de Dios, no quiere conocer a Dios ni a su Palabra. Literalmente, el texto griego dice: “denme a ti tambien esa autoridad”.
El quiere dar el Espiritu Santo a “cualquiera a quien yo imponga manos”. No entiende el mensaje del evangelio y la salvación. Piensa que es su potestad o la de algun ser humano dar el Espiritu Santo indiscriminadamente.
El asume que puede tener esa autoridad que solo los apostoles tenian. Ni Felipe se atrevió a tomar la autoridad que Dios no le ha dado. Sin embargo, este hombre quiere ponerse al igual que Pedro y Juan, teniendo la libertad de poner manos sobre quien quiera.
El quiere controlar a Dios y usarlo a su favor, para fortalecer su posición como figura espiritual en Samaria.
Hermanos, reflexionemos en esto:
Felipe fue un creyente de segunda generación, no del grupo de los apóstoles. Sin embargo, tenia un buen testimonio de su fe y estaba lleno del Espiritu Santo y sabiduría. Fue elegido para servir y ser apoyo a los líderes de la iglesia. En la persecución, el sale junto con el pueblo pero no deja de anunciar el evangelio y es usado por Dios poderosamente. Sin embargo, eso no le hace perder la perspectiva ni llenarse de orgullo por los resultados de su ministerio: sigue sujeto a los apóstoles sirviendo al Señor; por ello Dios le sigue usando y abriendo puertas en el ministerio. Posteriormente le veremos predicando a un funcionario etíope y siendo llevado por el Espiritu de Dios a ministrar en otros lugares. Mas adelante le vemos en Cesarea, junto a su familia y a cuatro hijas que Dios le dio como siervas de Dios.
La fe de Simón era muy cuestionable porque su objeto no era Cristo, sino el poder. Su interés no era conocer a Dios, sino mantener su posición de autoridad e influencia sobre el pueblo. Su cercanía a los siervos de Dios no era por una sujeción y humilde interés en aprender de ellos, sino por ganar favores para continuar sus planes. Su meta no era rendirse al propósito de Dios, sino mantener el control y el poder.
Dios llama a los suyos a dejar el control y rendirse a Señor. El abrirá puertas para la vida y el ministerio a todo aquel que entienda la voluntad de Dios y la obedezca. Mientras yo siga queriendo vivir la vida a mi manera, sin rendirme al Señor, nunca podré disfrutar de las puertas abiertas y las bendiciones que Dios quiere dar. Siempre andaré dando vueltas en la vida mientras me aferre a lo que yo se que no es la voluntad del Señor.
Dios llama a los suyos a rendirse a El
Dios llama a los suyos a rendirse a El
Entonces Pedro le dijo: Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios se obtiene con dinero. No tienes tú parte ni suerte en este asunto, porque tu corazón no es recto delante de Dios. Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega a Dios, si quizá te sea perdonado el pensamiento de tu corazón; porque en hiel de amargura y en prisión de maldad veo que estás. Respondiendo entonces Simón, dijo: Rogad vosotros por mí al Señor, para que nada de esto que habéis dicho venga sobre mí.
De alguna manera Simón había podido fingir todo este tiempo que anduvo con Felipe; pero cuando llegaron Pedro y Juan el sacó a relucir lo que realmente pensaba y sentía. Ante esta situación, el apóstol Pedro exhorta y recrimina a Simón:
La confianza y lo que buscaba Simón era el dinero. Sin embargo, ello no le valía de nada en los asuntos espirituales. Dios no usa al mas acomodado o al que tiene dinero necesariamente, sino al que tiene un corazón dispuesto y rendido ante El. Pedro le dice literalmente: “el dinero tuyo, contigo sea condenado”
Simón pensaba que el don de Dios y su bendición se podian comprar. No hermanos, la bendición de Dios no se puede comprar ni se puede controlar al Señor. Dios no es un aditamento a tu vida al que puedes relegar y servirle con las sobras de tu tiempo al que puedes venir a contentarle con las sobras de tu dinero. Dios es majestuoso, es maravilloso, es supremo. No hay nadie como El, nadie puede controlarle ni hacerle obrar a su favor.
Simón no tiene parte en el ministerio porque su corazón no es recto delante de Dios. Recuerda que el quería tener ese poder a semejanza de los apóstoles. No comprendía que el llamado de Dios es dado por gracia a quienes El escoge. El llamado no se puede escoger, ni comprar, ni obtener de ningun modo. Dios lo da a quien El quiere y con ello la autoridad y la responsabilidad que ello conlleva. El corazon de Simón no era recto porque el queria obtener ello por precio.
Debido a esta condición terrible de su corazón, el apóstol Pedro exhorta a Simón a arrepentirse de su maldad y rogar a Dios para que sea perdonado sus pensamientos y parecer. Simón no era un creyente verdadero. Pedro mismo le dice que en hiel de amargura y en prisión de maldad se encontraba. Es terrible que este hombre oyó el evangelio, vio el poder de Dios obrar ante sus propios ojos, vio la salvación llegar a muchos y sin embargo, el no la pudo disfrutar. Aun seguia siendo esclavo de su maldad.
Ante esta reprensión, aparentemente Simón cae en cuenta de lo que ha hecho y dicho y responde a Pedro: por favor oren por mi al Señor fervientemente para que nada de esto que me han dicho venga sobre mí. El texto continua diciendo que los apostoles, despues de haber predicado el evangelio con solemnidad y urgencia (vocablo griego διαμαρτυράμενοι), siguieron su camino predicando el evangelio hasta regresar a Jerusalén.
Los apostoles Pedro y Juan estaban rendidos a Dios. Durante su vida al lado de Jesús, ellos aprendieron a ir depositando su confianza en el Señor y dejar que sea Dios quien tome el control de sus vidas. Ellos dejaron todo para servir a Cristo y despues de haber sido empoderados por el Espiritu Santo, se dedicaron por completo a predicar el evangelio con seriedad, con excelencia, con fervor, con diligencia, donde Dios les abriera puertas. Dios les dio su bendición, les abrio las puertas, los uso porque sus corazones estaban siendo rendidos ante Dios cada día. Terminaron de servir en Samaria y volvieron al lugar donde Dios les había puesto, porque de eso se trata la bendicion de Dios: de estar en donde Dios quiere que estemos y hacer lo que Dios quiere que hagamos. Allí está la bendición de Dios.
Felipe siguió fiel a Dios, siendo sensible a la voz del Señor y rindiendose a sus propósitos. Posteriormente en este mismo capítulo le vemos siendo guiado por el Espiritu de Dios a predicar a un funcionario etíope y ser de alguna manera influencia para la futura iglesia copta. Dios le bendijo con un ministerio fructifero, una hermosa familia y vida para servirle.
Los samaritanos recibieron el evangelio, se rindieron a Dios y comenzaron a crecer y organizarse en el Señor. ¿Como lo sabemos? Por que en la Biblia mas adelante se nos dice que habian iglesias establecidas en Samaria que crecian y se fortalecian:
Entonces las iglesias tenían paz por toda Judea, Galilea y Samaria; y eran edificadas, andando en el temor del Señor, y se acrecentaban fortalecidas por el Espíritu Santo.
Pero, ¿que pasó con Simón el mago?
La Biblia no lo menciona mas; sin embargo, Padres de la Iglesia como Justino Mártir, Ireneo, Hipólito y otros refieren a Simón el mago como el fundador del gnosticismo simoniano, una secta herética que corrompió las verdades del evangelio. Justino Martir en su Apología I describe como Simón era adorado como una deidad en Roma. Epifanio en sus obras describe como Simón estaba vinculado con prácticas mágicas, idolatría y una vida inmoral.
Todo indica pues que este hombre nunca rindió su vida verdaderamente al Señor y a pesar de que se encontraba muy cerca de la verdad, nunca la verdad entró en su corazón para salvación.
Aplicaciones para la vida
Aplicaciones para la vida
Hermano, muchos naufragan en la fe debido a que no entienden que cuando has venido a los pies de Cristo, ahora eres su discípulo, ya no te perteneces a ti mismo. El que es tu Salvador también es tu Señor y Amo. Tu vida ya no te pertenece, has sido comprado por precio de sangre, rescatado del infierno para hacer ahora la voluntad del que te ha salvado para su gloria y alabanza.
Dios nos llama no solo a creer en El, sino a obedecerle y rendirnos ante sus propósitos. Y uno de esos propósitos es amarle de todo corazón y obedecerle. El otro propósito es compartir su evangelio al mundo perdido. Cuando rendimos nuestra voluntad a la voluntad del Señor, entonces recibiremos la bendición de Dios por su gracia, puertas abiertas en el ministerio, crecimiento y oportunidades de servicio.
Por ello, te desafío hoy: entrega tu vida al Señor, ríndete a sus propósitos. Empieza a buscar al Señor, empieza a predicar su evangelio, empieza a orar por las almas perdidas, empieza a servir con tus dones y talentos, empieza a darle al Señor de tus finanzas con generosidad para que la obra de Dios avance.
Oremos al Señor
