JESÚS Y LA IGLESIA

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INTRODUCCIÓN

Hoy vamos a desarrollar algo importante y es Jesús y la Iglesia ¿De que se trata esto de la Iglesia? Muchos tienen un concepto erroneo y por no saber de que se trata viven vidas sin crecimiento espiritual. Así que hoy vamos a juntos descubrir o redescubrir esto de la Iglesia y para ello vamos a lo que dijo el propio Jesús en:
Mateo 16:13–18 NVI
Cuando llegó a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: —¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre? Le respondieron: —Unos dicen que es Juan el Bautista, otros que Elías, y otros que Jeremías o uno de los profetas. —Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo? —Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente—afirmó Simón Pedro. —Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás—le dijo Jesús—, porque eso no te lo reveló ningún mortal, sino mi Padre que está en el cielo. Yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia, y las puertas del reino de la muerte no prevalecerán contra ella.
Jesús plantó la Iglesia sobre el fundamento de la declaración de Pedro y no sobre Pedro como creen los católicos, cuan es ese fundamento de la Revelación de quien es Jesús , el Cristo el hijo del Dios viviente.
Y dijo que “las puertas del Hades no prevalecerán contra ella”, porque Cristo mismo es quien la edifica. Si Cristo la edifica ¿Sera esta Iglesia de Roses, la Iglesia con la que Jesús pensó? Vamos a desarrollar mejor este planteamiento.

Tu crecimiento está conectado al crecimiento de la Iglesia

Tu crecimiento tiene todo que ver con el crecimiento de la Iglesia, y viceversa. Cuando una Iglesia crece, dice mucho de sus miembros; y cuando no crece, también. Por tanto, tu desarrollo personal afecta directamente a la Iglesia, y la Iglesia también repercute en ti.
¿En qué? Porque ahora caminas con Cristo, y Cristo te edifica para que seas más como Él. La pregunta es ¿Te pareces a Jesús?
1 Corintios 12:12–27 NVI
De hecho, aunque el cuerpo es uno solo, tiene muchos miembros, y todos los miembros, no obstante ser muchos, forman un solo cuerpo. Así sucede con Cristo. Todos fuimos bautizados por un solo Espíritu para constituir un solo cuerpo—ya seamos judíos o gentiles, esclavos o libres—, y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu. Ahora bien, el cuerpo no consta de un solo miembro sino de muchos. Si el pie dijera: «Como no soy mano, no soy del cuerpo», no por eso dejaría de ser parte del cuerpo. Y si la oreja dijera: «Como no soy ojo, no soy del cuerpo», no por eso dejaría de ser parte del cuerpo. Si todo el cuerpo fuera ojo, ¿qué sería del oído? Si todo el cuerpo fuera oído, ¿qué sería del olfato? En realidad, Dios colocó cada miembro del cuerpo como mejor le pareció. Si todos ellos fueran un solo miembro, ¿qué sería del cuerpo? Lo cierto es que hay muchos miembros, pero el cuerpo es uno solo. El ojo no puede decirle a la mano: «No te necesito.» Ni puede la cabeza decirles a los pies: «No los necesito.» Al contrario, los miembros del cuerpo que parecen más débiles son indispensables, y a los que nos parecen menos honrosos los tratamos con honra especial. Y se les trata con especial modestia a los miembros que nos parecen menos presentables, mientras que los más presentables no requieren trato especial. Así Dios ha dispuesto los miembros de nuestro cuerpo, dando mayor honra a los que menos tenían, a fin de que no haya división en el cuerpo, sino que sus miembros se preocupen por igual unos por otros. Si uno de los miembros sufre, los demás comparten su sufrimiento; y si uno de ellos recibe honor, los demás se alegran con él. Ahora bien, ustedes son el cuerpo de Cristo, y cada uno es miembro de ese cuerpo.
a) Pablo nos deja la analogía del cuerpo con la Iglesia. Ningún miembro puede crecer si no es parte del cuerpo, y el cuerpo no está completo si le faltan miembros. Van de la mano
b) Si quieres crecer, es fundamental que estés arraigado y conectado al cuerpo de Cristo, donde Él te puso. c ) Dios siempre está en la Iglesia, aunque no siempre está en el templo. d) Si estamos conectados los unos con los otros, nuestras posibilidades de crecer y madurar aumentan y se multiplican.

¿Qué significa Iglesia?

La palabra en griego es Ekklesia, que significa “los llamados a fuera”. Es una convocatoria. ¿Quién convoca? Cristo. Y no debemos ser perfectos para responder a esa convocatoria.
Muchos creen que deben “pulirse” antes de sentarse a la mesa con Jesús. Pero no se trata de perfección, sino de disponibilidad.
¿Eres alguien disponible para los planes del Señor? Por eso, hoy hablaremos de tres aspectos vitales para entender de qué se trata la Iglesia:

1. MISIÓN/GLOBAL

Todas las Iglesias de la tierra tenemos la misma misión. La definió Jesús en:
Mateo 28:18–20 RVA
Jesús se acercó a ellos y les habló diciendo: "Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándoles en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado. Y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo."
a) La Iglesia cobra sentido cuando vive su misión. Es triste cuando se convierte solo en un grupo social que se reúne una vez a la semana.
b) Cuando desarrollamos la misión, también se desata nuestro desarrollo personal. No hay manera de crecer espiritualmente sin abrazar la misión que Dios dio al cuerpo de Cristo.
c) La Iglesia no existe para hacer reuniones, sino para hacer discípulos. Sí, hacemos reuniones para edificar discípulos, pero las reuniones no son el fin, son un medio. ¿El objetivo cual es? hacer discípulos.
d) La vida cristiana no es solo reuniones bonitas, sino una vida que impacta, que hace que otros se enamoren de Jesús, ese Jesús que nos rescató de las tinieblas. Entonces, ¿cuál es el éxito de la Iglesia? El discipulado.

2. VISIÓN/CONTEXTO.

a) Compartimos la misma misión, pero no siempre la misma visión, porque el contexto cambia. No podemos usar la visión de hace 20 años. Tenemos que tener una visión contextualizada para poder cumplir con eficacia la misión.
b) ¿Cual es nuestro contexto? Estamos en España, en Cataluña, con su cultura y su lengua. Es importante, por ejemplo, parlar en català. Nada de esto se le escapó a Dios cuando te trajo aquí.
c) Nuestra visión como Iglesia es PESCA, que estructura nuestros ministerios. Y cada uno de los que estamos aquí debería sumarse activamente a esta visión.
d) Hay creyentes que llegan de otros países e intentan trasplantar la visión de sus iglesias de origen. Pero eso no funciona. Visión + visión = división.
e) Dios nos colocó aquí, con este liderazgo, en este tiempo, para desarrollar su misión. Y para ello, necesitamos una visión común en el contexto en el que estamos.

3. LLAMADO/PERSONAL

a) Todos tenemos un aporte vital para que el cuerpo esté sano. La Iglesia es más frágil sin tu crecimiento, y más fuerte con tu crecimiento.
b) Ejemplo: tus huellas digitales
Nadie más tiene tu ADN. De los miles de millones de personas, nadie es como tú. Dios te hizo único para dejar una huella que nadie más puede dejar.
Efesios 2:10 NVI
Porque somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios dispuso de antemano a fin de que las pongamos en práctica.
¿Qué es el llamado?
No es solo actividades dentro del templo o ministerios visibles. Es más amplio. Tienes dones, talentos y una historia que tienen un propósito fuera también: Representar la gracia de Dios en el mundo, no solo en la reunión.
Colosenses 3:17 RVA
Y todo lo que hagáis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.

Rompiendo mitos del llamado

Un mito común:
“El llamado siempre es hacer lo que no te gusta.”
Pero ¿y si lo que te emocionaba de niño ya era parte del diseño de Dios? Si soñabas con deportes, literatura, ciencias… ¡Eso puede ser parte de tu llamado! Si a Dios se le ocurrio que te gusten los deportes, entonces no sería mejor usar los deportes para glorificar a Dios. Si Dios hizo que te guste las ciencias, usalas para glorificar el nombre del Señor.
Llegó la hora de usar tus dones y habilidades para la gloria de Dios. Él quiere que pongas todo eso a Su disposición. Cuando lo haces, la vida cristiana se transforma en un poema llamado gracia.

CONCLUSIÓN

Los cristianos genuinos no simplemente van a la Iglesia… ¡Son la Iglesia!
Efesios 1:22–23 NVI
Dios sometió todas las cosas al dominio de Cristo, y lo dio como cabeza de todo a la iglesia. Ésta, que es su cuerpo, es la plenitud de aquel que lo llena todo por completo.
La Iglesia no es un edificio ni un evento semanal, es una comunidad de redimidos con misión, visión y llamado. Y tú eres parte esencial de eso.

Llamado final:

¿Estás conectado al cuerpo?
¿Estás sumado a la visión contextual?
¿Estás respondiendo al llamado con tus dones, tu historia, tu pasión?
¡No esperes más! Haz de tu vida un testimonio visible del amor de Dios. Activa tu llamado y transforma el mundo como parte de la Iglesia que Jesús soñó.
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