El Perfil de un Servidor: #2 Confiabilidad

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Juan 15:12-17

La amistad, como relación virtuosa, reflexionaban los antiguos y se preguntaban por quién es el amigo en una relación de amistad, dado que siempre es posible que uno de los amigos no demuestre ese amor y entrega por el otro; o desearle el bien por sobre todas las cosas. De una forma, la amistad genuina se podría identificar por un ejemplo: el amigo #1 tiene un problema que solucionar, pero no le quiere decir a su amigo #2 pues desea evitarle una preocupación; pero cuando el amigo #2 se entera del problema del amigo, se siente en la necesidad de decirle: ¿por qué no has acudido a mí para ayudarte? Como vemos, en ambos casos, cada amigo buscó el bien del otro. Con este ejemplo, podemos entender la amistad como aquella relación virtuosa que busca el bien interpersonal como fin último. Como dijo un filósofo: “La amistad es un alma que habita en dos cuerpos”.
En este tipo de relación de amistad, prima la confianza, es decir, que ambos amigos pueden acudir el uno al otro confiando que lo más íntimo y profundo de uno, puede descansar en el otro. Jesús nos invita a reflexionar esta mañana en la nueva relación que inauguró con sus discípulos; una relación de amistad, una relación de confianza. Todo servidor de Cristo en su iglesia, es alguien de confianza para el Señor, y confianza para los demás. Reflexionemos en esta relación de amistad que Jesús inaugura con sus discípulos:
Jesús, el amigo que dio su vida por sus amigos:
La base de la amistad existente entre Jesús y sus discípulos es el amor. Jesús sabía muy bien cual era la necesidad de la humanidad -ser salvos de sus pecados a través de su muerte y resurrección-, pero en su experiencia terrenal, aquella necesidad humana se concentró en el círculo de sus discípulos; relación que tuvo con ellos y que nos sirve de paradigma de discipulado y de vida cristiana, por así decirlo, Jesús ilustró de manera concéntrica en sus discípulos lo que sería la verdadera manifestación de su amor.
En esa relación de discipulado se experimentaron muchos cambios; cambios de nombre -Cefas a Pedro-; de oficio -de pescadores a apóstoles-; cambios sociales -dejar familias por seguir a Jesús-; y en la relación de Jesús con sus discípulos un cambio sorpresivo de ser siervos a amigos. Pero esta nueva relación de amistad, no es el resultado de alguna iniciativa humana, pues Jesús mismo lo dijo: “No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros” (v.16), sino que esta relación empieza con el amor de Jesucristo por sus discípulos, algo que Juan diría en su primera carta: “En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.” (1Jn.4:10)
Jesús venía anunciando a sus discípulos este mensaje casi de manera terapéutica, pues estas palabras se las dice bajo este primer enunciado: “No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí.” (Jn.14:1). Cuando ellos estaban ansiosos, preocupados y desconcertados pues en aquella cena en la que se encontraba Jesús con los discípulos horas antes de ir a la cruz y anunciar que ya no estará más con ellos, el Señor había revelado el orgullo en Pedro, un discípulo lo traicionaría, y no confiaba en la valentía de Pedro; en ese contexto tan desolador ellos reciben de su Señor estas palabras: “Este es mi mandamiento, que os améis unos a otros, como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos” (Jn.15:12-13) El amor de Jesús era el antídoto para aliviar sus angustias; era una medicina dolorosa, pues tendrían que verlo crucificado, y al mismo tiempo entender que ese sería su estilo de vida: la cruz...
Podemos ubicar el amor de amigo en Jesús y cómo este es el más confiable de todos desde la explicación de Aristóteles: para él había tres tipos de amigos, por utilidad, por placer y por virtud.
Utilidad - depende del bien que puedan recibir del otro - amistad inestable
Placer - depende de lo bien que me haga sentir el otro - amistad inestable
Son estos tipos de amistad que se disuelven rápidamente, porque cuando uno de los amigos cambia en su forma de ser o pensar, termina la amistad porque la amistad dependía de la utilidad y del placer.
Virtud -es quien desea lo mejor para sus amigos a costa de ellos mismos. Este tipo de amigo, no cambia en su ser, sigue siendo el mismo a pesar que el otro cambie, su amor no depende de lo util que sea el otro o placer que le genere. En este amor encontramos a Jesús, pues él no cambia como diría el autor a los Hebreos: “Jesucristo es el mismo, ayer, y hoy, y por los siglos” (Heb.13:8) y su amor a nosotros no depende de lo útil o bien que le hagamos a él, pues de él mismo diría Pablo: “Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo” (Ro.5:10)
2. Jesús nos llama a la confianza como nueva forma de servicio
“Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su Señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os he dado a conocer” (Jn.15:15) Es sorprendente la transformación a la que Jesús llamó a sus discípulos: de siervos a amigos. Y esta amistad a la que Jesús los llamó no está configurada en que sus discípulos amarían a Jesús como él los amó a ellos, sino que esta amistad consistiría en la confianza que depositó el Señor en ellos; les confió lo que el Padre le dio a conocer.
Pasar de siervo a amigo era algo casi imposible en tiempos de Jesús, pues los siervos (doulos) eran más instrumentos que personas, en tanto que la amistad sería una virtud muy elevada. Experimentar este cambio en la relación tiene que ver con la misión que ellos tendrían por delante, de llevar el evangelio hasta la último de la tierra como testigos de Cristo; en esta empresa misionera, tener conocimiento de lo que hace el Señor sería un gran salto en esta nueva forma de relación, pues si los discípulos servirían al Señor, lo harán porque el Señor ha confiado en ellos. Ellos eran confiables para él.
Cuanto nos acerca esta nueva relación de Jesús con los discípulos a la experiencia de Moisés en el desierto: “Cuando Moisés entraba en el tabernáculo, la columna de nube descendía y se ponía a la puerta del tabernáculo, y Jehová hablaba con Moisés. 10Y viendo todo el pueblo la columna de nube que estaba a la puerta del tabernáculo, se levantaba cada uno a la puerta de su tienda y adoraba. 11Y hablaba Jehová a Moisés cara a cara, como habla cualquiera a su compañero (amigo)” (Éx.33:7-11) Esta amistad de Moisés con Dios era necesaria para que el pueblo sea guiado en el desierto y adore al Señor desde cada tienda, y hoy, el Señor debe llamarnos sus amigos para que todos los servidores puedan guiar en la adoración al pueblo de Dios. En este caso, al igual que Moisés, Abraham fue llamado amigo de Dios por creer en Dios (Stg.2:23). ¿Se imagina que privilegio que Dios te llame su amigo y te confíe su evangelio o un ministerio?
Debemos resaltar, que el perfil de servidor en la iglesia incluirá la confiabilidad en el ejercicio ministerial. ¿por qué trabajar juntos si no hay confianza? Por ejemplo, Judas no fue confiable para el Señor, por lo tanto no pudo participar como apóstol del Señor, y aunque en el momento de su traición, Jesús lo llamó “amigo”, este “amigo” no demostró ser alguien de confianza para el Señor y su obra. Igualmente Judas no confiaba en Jesús, por lo cual lo traicionó y termino suicidándose.
Ser confiable en la obra del Señor es el resultado de nuestra obediencia a Jesús: “Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando” (Jn.15:14), por tanto, la confiabilidad en el servicio al Señor en su iglesia será medida por el sometimiento a Cristo. Por otro lado, la confiabilidad será una virtud que proteja los intereses de la iglesia del Señor, y esto evitará que la desconfianza interrumpa o estorbe el crecimiento de la iglesia. Trabajaremos en confianza, pensando que todos vamos a un mismo objetivo en el nombre de Jesús. Amén.
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