Seguridad en Cristo
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· 11 viewsLa seguridad de salvación esta sobre la base de que hemos nacido de nuevo, tenemos una nueva naturaleza.
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Seguridad en Cristo
Seguridad en Cristo
1 Juan 5:18–19 "Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios, no practica el pecado, pues Aquel que fue engendrado por Dios le guarda, y el maligno no le toca. Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno."
Introducción
Introducción
Hay momentos que dudamos de la protección de Dios, la seguridad de nuestra salvación, que Dios nos escucha y si realmente gozamos de su compañía.
Estos pensamientos pueden convencernos si no tenemos la fe, firmes convicciones, y si desconocemos o no tenemos conocimiento de la Palabra de Dios.
Lamentablemente hay voces religiosas que ponen en duda la seguridad de salvación y enseñan que Dios nos rechaza si no cumplimos sus métodos y costumbres religiosos.
Enseñan que la protección, misericordia y salvación de Dios dependen única, total y exclusivamente de nuestras obras.
Y debido a que somos falibles, hay frustración porque no somos capaces de obrar perfectamente en los caminos de Dios.
Es verdad que el que obra contra la voluntad de Dios no recibe Sus favores y misericordias… pero una conducta así es síntoma de que no se ha llegado a conocer la verdad del evangelio y por ende no ha experimentado el nuevo nacimiento.
Es verdad también que aunque seamos salvos siempre estamos expuestos a ofender a Dios y pecar, pero hay diferencia substancial entre la manera de pecar de los impíos y de las ofensas de los salvos, producto de su falta de perfeccionamiento.
También es verdad que los salvos sufren violencia, penas y tribulaciones, pero estas son para su crecimiento, madurez y beneficio espiritual. (Romanos 8:28)
La salvación no depende de nosotros sino de la gracia y la misericordia de Dios. Romanos 9:16 "Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia."
Por eso muchas personas se jactan de su espiritualidad porque creen que son ellos que lo han logrado con su esfuerzo. Lucas 18:9-14. El fariseo y el publicano.
Estos versículos nos ayudan a comprender la seguridad y protección que tenemos en Dios lo cual debe fortalecer nuestra fe.
Nacido de Dios
Nacido de Dios
“Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios, no practica el pecado…”
Primero debemos comprender que la salvación no es una meta que nos proponemos alcanzar en nuestra propia capacidad, ajena a nuestra vida cotidiana.
Es un don gratuito de Dios para todos aquellos que reconoce su condición de pecador, se arrepienten de sus pecados y aceptan a Cristo como Señor y Salvador.
De manera que la salvación es una transformación total en el alma y el espíritu.
El Señor utiliza el nuevo nacimiento como figura de la nueva vida en Cristo. Juan 3:3 "Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios."
El nuevo nacimiento es una nueva naturaleza, es morir al viejo hombre viciado con los pecados del mundo. Como los cielos y tierra nueva que creará Dios (Apocalipsis 21)
Ahora nuestras prioridades es agradar a Dios y no satisfacer los deseos de la carne.
Los antiguos deseos pecaminosos son cambiados por el deseo de la santificación. 1 Tesalonicenses 4:7 "Pues no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a santificación."
No significa que no pecaremos más, siendo imperfectos ofenderemos a Dios pero no porque se deleita en el pecado.
El nacido de nuevo reconoce cuando a pecado, siente pesar y se arrepiente, mientras que el impío no siente pesar y procura justificar sus actos.
Saúl cuando era confrontado por el profeta Samuel por su pecado, no mostraba arrepentimiento sino que procuraba justificarse.
El nacido de nuevo su prioridad es agradar a Dios y no le interesa saber cuales son los límites a los que puede llegar antes de cometer pecado.
Aunque no incurra fisicamente en el pecado, en su mente ya está pecando porque no ha nacido de nuevo. Mateo 5:28 "Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón."
La protección de Dios
La protección de Dios
1 Juan 5:18 "…pues Aquel que fue engendrado por Dios le guarda, y el maligno no le toca."
El nacido de Dios se deleita en andar en los caminos de Dios, en obedecer y hacer su voluntad… por tanto, está bajo su protección. Salmo 91:1 "El que habita al abrigo del Altísimo Morará bajo la sombra del Omnipotente."
No se angustie cuando sufre amenazas, su vida está en las manos de Dios y nadie podrá hacerle daño. Salmo 91:10 "No te sobrevendrá mal, Ni plaga tocará tu morada."
Lamentablemente el impío le gusta deleitarse en el pecado y luego quiere esa protección divina.
Esta declaración debe fortalecer nuestra fe, por mucho que Satanás se esfuerce por hacernos daño, no puede.
Estamos en las manos de Dios.
Juan 10:28–29 "y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. 29Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre."
Es más, tenemos autoridad en el nombre de Jesús. Lucas 10:19 "He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará."
Balaam fue contratado por Balac rey de Moab para maldecir al pueblo de Dios, pero no pudo: Números 23:8 "¿Por qué maldeciré yo al que Dios no maldijo? ¿Y por qué he de execrar (condenar) al que Jehová no ha execrado?"
La condición del mundo
La condición del mundo
1 Juan 5:19 "Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno."
El apóstol presenta dos realidades: 1. Somos de Dios. 2. El mundo está bajo el maligno.
Esto significa que cuando venimos a Cristo salimos de la potestad del mundo para entrar al reino de Dios.
Seremos rechazados, pero no tendremos temor porque somos de Dios.
Juan 15:18–19 "Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros. 19Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece."
Esto nos enseña que el mundo y Satanás quieren hacernos daño… pero no debemos tener temor porque El Señor nos protege.
Podemos apropiarnos de esta Palabra: Salmo 27:1 "Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?"
Por esa razón no podemos amistarnos con el mundo, seguir su corriente, imitarlo o agradarlo… Santiago 4:4 "¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios."
Cuando somos confrontados por el mundo a seguir su corriente, ¿qué decisión tomamos?
Si somos de Dios será fácil rechazar las ofertas del mundo, de lo contrario no podremos resistir sus ofertas.
Lamentablemente el destino del mundo es la destrucción y todos aquellos que lo aman.
2 Pedro 3:10–13 "Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas. Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán! Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia."
Conclusión
Conclusión
Tenemos promesas gloriosas en la que Dios declara su protección divina la cual es infalible, segura y poderosa.
Sin embargo, es de considerar que esta protección es aplicable a aquellos que han nacido de nuevo, han renunciado al pecado, al mundo y satanás, no por voluntad propia sino por la obra del Espíritu Santo.
Si has sido amenazado con maldiciones o conjuros, no tengas temor, Satanás, sus demonios y nadie puede hacerte daño si estas en las manos de Dios. Romanos 8:38–39 "Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro."
