Jesús: Una Compañía Necesaria Para Nuestras Vidas (2)
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Transcript
Lucas 24:13-35
Introducción:
Este relato tan emocionante, trascurre en el contexto del día de resurrección. Dos discípulos de Jesús, retornan a su aldea llamada Emaús, decepcionados y tristes van por un camino de 11 Km discutiendo las cosas que habían acontecido a Jesús. Sin embargo, en su retorno, un Caminante Forastero se les acerca a hacerles compañía, es Jesús, pero ellos no lo saben. Jesús los acompaña y atiende sus preocupaciones, les enseña las Escrituras y redireccionas sus caminos. En esta mañana, quisiera anunciar a la iglesia, que Jesús te acompaña como un terapeuta en tus preocupaciones; Jesús te acompaña como maestro de las Escrituras; Jesús te acompaña como guía de tu destino.
1. Jesús, te acompaña como terapeuta en tus preocupaciones
El par de discípulos van de regreso a su aldea charlando de la noticia del momento -la muerte de Jesús-, pero más que una noticia, para ellos es parte de sus experiencias humanas. La muerte de Jesús fue noticia para el mundo de su entonces, pero para los discípulos, fue una tragedia que impactó sus corazones. Es en ese camino de retorno a su aldea, que Jesús resucitado viene a ellos como forastero para sumarse a su viaje, pero viene con intenciones terapéuticas.
Jesús distingue que la conversación de ambos discípulos manifestaba tristeza en sus rostros. Y Jesús quiere atender esa situación, ese estado desfavorable en ellos. Jesús quiere atender el contenido del tema que están tratando (la muerte de Jesús), y atender la forma en que se encuentran (tristes y decepcionados). Jesús sabe lo que está pasando con ellos, pero quiere preguntarles, quiere que ellos hablen; Jesús no se queda con su omnisciencia como quien puede ver todas las cosas en la mente de sus discípulos existen: él quiere escucharlos, él quiere relacionarse.
Es irónica y hasta humorística esta conversación, pues los discípulos le preguntan a Jesús, quien era el centro de la noticia, ¿no sabes la noticia? Y Jesús les responde ¡¿qué pasó?! Simplemente, él quiere escuchar todo lo que saben, y sí que los escuchó toda la historia (interesante que Jesús ya pasó por eso). Pero estos discípulos prácticamente le narran todo el evangelio a Jesús, desde el ministerio profético de Jesús, como fue ejecutado injustamente, y como unos ángeles daban testimonio de que Jesús vivía… pero ellos estaban tristes y decepcionados, porque aun no creían pues ya había pasado el tercer día (creencia de que no volvería a vivir).
Para cualquier discípulo de Jesús, como lo somos nosotros, es posible encontrarnos bajo circunstancias semejantes a estos dos discípulos del camino: experiencias difíciles o contenidos que marcan fuertes decepciones o desilusiones (hogar, trabajo, sentimientos, iglesia), y estos contenidos, pueden generarnos tristeza. Hermanos, esto es algo que normalmente puede pasarnos, sin embargo, Jesús en esta escena, detecta que aquel contenido que produce tristeza en estos discípulos debe frenarse, porque no es la totalidad de la historia. Es decir, estos discípulos se encontraban tristes y decepcionados por una causa no justificable. Ellos estaban velados aún. Todavía no creían que Jesús estaba vivo por el testimonio de las mujeres que fueron al sepulcro. ¡No creían en el evangelio aún!
Hoy como discípulos de Jesús, debemos someternos a la terapia de Jesús cuando nos encontramos tristes o desilusionados. Jesús está dispuesto a escucharnos y escucharte a ti. Pero sobre todo, Jesús está interesado en frenar tu malestar emocional por causas injustificables. Para estos discípulos, la decepción llegó a ellos porque su expectativa de Jesús era incorrecta, y es una realidad que a veces podemos tener expectativas incorrectas sobre los demás (en la familia o iglesia), y cuando estas personas, no SATISFACEN nuestras expectativas, viene el malestar, la queja y la tristeza. (Es aquí cuando el creyente se pone en modo TEMU: mentiroso...)
Hermanos y hermanas, si hay causas injustificadas que producen malestar en tu vida, deja que Jesús se sume a tu camino, deja que te pregunte: ¿qué ha pasado? Y sométete a su terapia.
2. Jesús te acompaña como maestro de las Escrituras
Qué riquezas hallamos en esta historia. Jesús, después de escucharlos, les dice: “que torpes y que lentos para entender y creer lo que dicen los profetas: ¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria? 27Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían.[1]”
Estos discípulos estaban tristes porque su interpretación de las Escrituras estaba lejos de la verdad. Interpretaban las Escrituras según sus propios deseos (una vida devocional centrada en ellos y su nación). Aquí Jesús corrige las interpretaciones erradas de ambos discípulos, interpretaciones que tuvieron un efecto negativo en sus vidas (mención al 2018 y las expectativas dispensacionalistas). Jesús tiene que corregir esas interpretaciones porque no eran la verdad. Jesús aquí, se interesa en corregir malas interpretaciones para llevarlos a la verdad y corregir sus sentimientos.
Jesús corrige malas interpretaciones y los lleva a la verdad por medio las Escrituras bien explicadas por él. Pero Jesús es más que un intérprete de las Escrituras: él es la Interpretación de ellas. Jesús es más que un maestro que las explica: él es la Explicación. Si Jesús mismo es el Maestro de las Escrituras, su enseñanza corregirá también los sentimientos de sus discípulos, como luego manifestarían diciendo: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras?[2]
Hermanos y hermanas, la palabra que se hizo carne, hoy también la tenemos en forma de Escritura, de manera que la palabra escrita, nos muestra a Jesús, y si nos muestra a Jesús, nuestra comprensión lectora producirá un cambio drástico en nuestra manera de vivir. Como decía mi pastor: “la comprensión lectora de la biblia produce un cambio de vida”. Te quiero animar a que tu lectura de la biblia sea guiada por Jesús para que encuentres a Jesús, y partiendo de Jesús, experimentes un cambio positivo en tu vida. ¿A quién iremos, si solo tú tienes palabras de vida eterna?
3. Jesús te acompaña como guía de tu destino.
Los discípulos regresaban a su aldea tristes, pero Jesús quiere restaurar esa condición de tristeza ocasionada por su mala interpretación de las Escrituras, por sus incorrectas expectativas nacionales y personales, y por su mal entendimiento de lo que haría Jesús.
Pero ya cerca de la aldea Emaús, Jesús hace como que se va más lejos (primero hacía como que no los conocía), pero ellos le ofrecen hospedaje. Esto es muy significativo en la historia, porque si bien es cierto, estos discípulos están errados y velados, no son malas personas, sino hospitalarias. Quiero hacer un pequeño enunciado: “sigue haciendo lo correcto a pesar de encontrarte en situaciones difíciles”. Para los discípulos, hospedar a Jesús significó que al partir el pan y recibirlo de sus manos, sus ojos fueron abiertos y pudieron verle. El solo hecho de verlo resucitado, significó que su destino ya no sería quedarse en su aldea, sino a regresar a Jerusalén para anunciar el evangelio que Cristo ha resucitado.
Su destino cambió de manera tan drástica, que Lucas relata que en esa misma hora -de noche ya- emprendieron el viaje a Jerusalén -11 Km- ¡pero ya era de noche! Si su preocupación por Jesús fue cuidarlo de un viaje nocturno y peligroso, para ellos, la noche, el viaje y el peligro, no es un obstáculo para anunciar le evangelio. Su destino está marcado por el Cristo resucitado.
Este encuentro con Jesús resucitado es nuestro mensaje, el cual, tiene un gran impacto misionero que corrige tu destino, quizá ya no para que tengas una idea de un Jesús para ti, sino de un Jesús que es para todos y que necesitas anunciarlo. Porque el gozo de tener un encuentro con el Resucitado no puede ser frenado ni por la noche, ni la distancia ni los peligros, como lo demostraron estos discípulos.
El regreso de estos discípulos a su aldea de una manera ilustra el regreso o retroceso de quienes por un momento se animan a seguir a Jesús en la iglesia, pero cuando Jesús los pone a prueba, prefieren regresar a su aldea; a su propia vida y expectativas. Quienes desean volver a sus vidas (objetivos laborales, económicos, etc.) por no entender la obra del Señor, en realidad están borrando sus nombres de la lista de participantes del reino de Dios, así como Orfa borró su nombre de la historia de la fe al regresar a Moab… Quisiera preguntarte ¿estás regresándote a tu aldea, a tus propias
Si aun no sientes el llamado a compartir el evangelio, pero sabes que Jesús te ha salvado y perdonado de tus pecados, busca y anhela a Jesús más, porque él es digno de ser proclamado en tu familia, en tu trabajo, en tu barrio o donde él quiera llevarte. Pídele en oración: “Jesús corrige mi destino, para que tu nombre y tu obra sea anunciada para salvación de la humanidad”.
