CUANDO EL PUEBLO PIERDE SUS FUERZAS
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ISAIAS 37:27-32
ISAIAS 37:27-32
INTRODUCCION:
INTRODUCCION:
Isaías 37:1–3 "1 Aconteció, pues, que cuando el rey Ezequías oyó esto, rasgó sus vestidos, y cubierto de cilicio vino a la casa de Jehová. 2 Y envió a Eliaquim mayordomo, a Sebna escriba y a los ancianos de los sacerdotes, cubiertos de cilicio, al profeta Isaías hijo de Amoz. 3 Los cuales le dijeron: Así ha dicho Ezequías: Día de angustia, de reprensión y de blasfemia es este día; porque los hijos han llegado hasta el punto de nacer, y la que da a luz no tiene fuerzas."
LO PRIMERO HIZO RABSACES
1.-CERRO LAS AGUAS DE ARRIBA. (36:1)
NO LLEGARA AGUA.
RENOVACIÓN
NO HUBIERA COSECHA.
2.-DESPUÉS ATACO CON EL DESANIMO (36:4)
3.-DESPUÉS ATACO LA FE DE EXEQUIAS (36:15)
LA RESPUESTA DE DIOS
Este sermón nos ayuda a nosotros a entender que, en momentos de debilidad o desesperación, podemos recurrir a Dios en oración y confiar en Su intervención. Nos recuerda que, aun en las circunstancias más difíciles, Dios tiene el control y provee una salida.
“La gran idea es que, cuando el pueblo pierde sus fuerzas, puede encontrar en Dios la fuente de su fortaleza y salvación, asegurada por Su promesa y Su palabra.”
1. Promesa de Poder
1. Promesa de Poder
Isaiah 37:21–23
" Entonces Isaías hijo de Amoz envió a decir a Ezequías: Así ha dicho Jehová Dios de Israel: Acerca de lo que me rogaste sobre Senaquerib rey de Asiria, estas son las palabras que Jehová habló contra él:
La virgen hija de Sion te menosprecia, te escarnece; detrás de ti mueve su cabeza la hija de Jerusalén.
¿A quién vituperaste, y a quién blasfemaste? ¿Contra quién has alzado tu voz, y levantado tus ojos en alto? Contra el Santo de Israel."
QUIEN SE METE CON MI PUEBLO , SE METE CONMIGO
2. Soberanía Suprema ( RESPUESTA DIVINA)
2. Soberanía Suprema ( RESPUESTA DIVINA)
24 Por mano de tus siervos has vituperado al Señor, y dijiste: Con la multitud de mis carros subiré a las alturas de los montes, a las laderas del Líbano; cortaré sus altos cedros, sus cipreses escogidos; llegaré hasta sus más elevadas cumbres, al bosque de sus feraces campos. 25 Yo cavé, y bebí las aguas, y con las pisadas de mis pies secaré todos los ríos de Egipto.
26 ¿No has oído decir que desde tiempos antiguos yo lo hice, que desde los días de la antigüedad lo tengo ideado? Y ahora lo he hecho venir, y tú serás para reducir las ciudades fortificadas a montones de escombros. 27 Sus moradores fueron de corto poder; fueron acobardados y confusos, fueron como hierba del campo y hortaliza verde, como heno de los terrados, que antes de sazón se seca.
28 He conocido tu condición, tu salida y tu entrada, y tu furor contra mí. 29 Porque contra mí te airaste, y tu arrogancia ha subido a mis oídos; pondré, pues, mi garfio en tu nariz, y mi freno en tus labios, y te haré volver por el camino por donde viniste.
Quizás descubras la soberanía de Dios en este pasaje, donde se describen las acciones arrogantes del enemigo.
Aunque el enemigo se vanagloria, Dios anuncia su control absoluto sobre las naciones.
Este acto nos recuerda que, no importa cuán poderosa parezca la oposición, Dios no está sorprendido por las circunstancias.
Como cristianos, debemos confiar en la supremacía de Dios sobre nuestros problemas y creer que Él dirigirá la situación para nuestro bien.
3. Señal de Salvación
3. Señal de Salvación
Isaías 37:30–32
"30 Y esto te será por señal: Comeréis este año lo que nace de suyo,
y el año segundo lo que nace de suyo;
y el año tercero sembraréis y segaréis, y plantaréis viñas, y comeréis su fruto.
31 Y lo que hubiere quedado de la casa de Judá y lo que hubiere escapado, volverá a echar raíz abajo, y dará fruto arriba.
32 Porque de Jerusalén saldrá un remanente, y del monte de Sion los que se salven. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto."
CONCLUSION
A través de los años de abundancia, se cumple la palabra profética, y la fidelidad de Dios asegura el bienestar del remanente.
Este segmento del pasaje subraya que, incluso en tiempos de incertidumbre, Dios tiene un propósito salvador para Su pueblo que se desplegará.
Aprendí que en los momentos de debilidad, a menudo hay un apoyo inesperado esperando por nosotros.
Así como el agua revitaliza nuestro cuerpo,
la fe y la comunidad pueden reavivar nuestro espíritu cuando nos sentimos sin fuerzas.
