La Última Cena
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Buenas noches, bienvenidos a este nuevo Tiempo con Dios del 22 de septiembre de 2025.
Me da mucho gusto saludarlos, yo soy Hector Viruega, y soy el responsable de los grupos pequeños de nuestra iglesia. Y para mi es un gusto el poder estar con ustedes en esta noche.
Antes de comenzar, quiero dar unos breves anuncios:
SALUDOS
Seguimos adentrándonos en el evangelio de Mateo, y ya estamos en el capítulo 26 y hoy vamos a meditar en los versículos 17 al 30 así que les pido por favor si abren sus Biblias en Mateo 26:17-30:
Pero antes de eso vamos a orar:
ORACIÓN
El primer día de la fiesta de los panes sin levadura, los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron: «¿Dónde quieres que te preparemos la comida de la pascua?»
Él les indicó ir a la ciudad, a la casa de cierto hombre, y decirle: «El Maestro dice: “Mi tiempo está cerca. Celebraré la pascua con mis discípulos en tu casa.”»
Los discípulos hicieron lo que Jesús les mandó, y prepararon la pascua. Cuando llegó la noche, Jesús se sentó a la mesa con los doce, y mientras comían dijo: «De cierto les digo, que uno de ustedes me va a traicionar.»
Ellos se pusieron muy tristes, y cada uno comenzó a preguntarle: «¿Soy yo, Señor?» Él les respondió: «El que mete la mano conmigo en el plato, es el que me va a entregar.
A decir verdad, el Hijo del Hombre sigue su camino, como está escrito acerca de él, ¡pero ay de aquel que lo traiciona! ¡Más le valdría no haber nacido!»
Entonces Judas, el que lo iba a traicionar, le preguntó: «¿Soy yo, Maestro?» Y Jesús le respondió: «Tú lo has dicho.»
Mientras comían, Jesús tomó el pan y lo bendijo; luego lo partió y se lo dio a sus discípulos, y les dijo: «Tomen, coman; esto es mi cuerpo.»
Después tomó la copa, y luego de dar gracias, la entregó a sus discípulos y les dijo: «Beban de ella todos,
porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que es derramada por muchos, para perdón de los pecados.
Yo les digo que, desde ahora, no volveré a beber de este fruto de la vid, hasta el día en que beba con ustedes el vino nuevo en el reino de mi Padre.»
Luego de cantar el himno, fueron al monte de los Olivos.
Dios añada bendición a la meditación de Su Palabra.
Un texto largo el que acabamos de leer en esta noche.
Cuando nuestro SEÑOR Jesucristo estuvo en esta Tierra, instituyó dos ordenanzas:
El bautismo, y
La cena del Señor, o también llamada santa cena, comunión o eucaristía, según el círculo religioso en el que estemos.
Uso el término ordenanza y no sacramento, que es el término que otras iglesias usan, porque creo que es un término más adecuado para estas dos acciones que Jesús nos mandó hacer.
Las ordenanzas son generalmente entendidas como actos simbólicos ordenados por Cristo, sin poder inherente para cambiar a quienes las llevan a cabo. El simple hecho de participar de ellas no tienen un poder transformador en la persona.
Por otro lado, los sacramentos son vistos por algunas tradiciones como medios para comunicar efectivamente la gracia divina. En otras palabras, si no los llevo a cabo estoy dejando de ser bendecido por Dios.
Las iglesias cristianas evangélicas reconocemos solo las dos ordenanzas que mencioné: El bautismo y la Cena del Señor, mientras que la iglesia católica agrega 5 sacramentos más, los cuales ya dijimos implican, según su creencia, la transmisión de la gracia salvadora de Dios.
Por obvias razones, hoy solo vamos a hablar de la cena del Señor, y dejaremos para otra ocasión el tema del bautismo.
Vamos al relato Bíblico.
En Mateo 26:17-30, se relata la última cena de Jesús con sus discípulos antes de su crucifixión, donde instituyó la Cena del Señor como un símbolo de su sacrificio y del nuevo pacto que establecería a través de su sangre.
Este pasaje nos invita a reflexionar sobre el significado de la comunión como un recordatorio del sacrificio de Cristo y la importancia de vivir en comunidad como cuerpo de creyentes, recordando el sacrificio que nos redime y nos une.
La enseñanza principal es que la Cena del Señor es un acto de conmemoración y celebración que une a los creyentes con Cristo y entre sí, y nos recuerda la profundidad del amor de Dios que se manifiesta en el sacrificio de Jesús.
Este pasaje es fundamental para entender cómo la obra de Cristo se entrelaza a lo largo de toda la Escritura, siendo el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, y cómo el nuevo pacto es una continuación de la promesa de redención que comenzó en el Antiguo Testamento.
La gran idea es que al participar en la Cena del Señor, recordamos y celebramos el nuevo pacto a través de Cristo, quien nos llama a vivir en reconciliación con Dios y entre nosotros.
Te sugeriría que examines las conexiones entre la última cena y las tradiciones pascuales judías. Investiga las implicaciones teológicas del nuevo pacto en la literatura del Nuevo Testamento utilizando Logos, y considera los desafíos de traducción relacionados con las palabras de Cristo sobre el pan y el vino.
1. Preparación para el Pacto
1. Preparación para el Pacto
Mateo 26:17-20
Podrías empezar reflexionando sobre cómo Jesús prepara el escenario de la última cena junto con sus discípulos. Al igual que una familia que se reúne para celebrar un evento importante, Jesús invita a sus seguidores a compartir un momento íntimo que marcaría el inicio de un nuevo pacto. Al igual que los discípulos, quizás debamos estar preparados para recordar y celebrar juntas, no por obligación, sino por amor y deseo de unidad en Cristo.
2. Traición y Perdón
2. Traición y Perdón
Mateo 26:21-25
Quizás al considerar la traición de Judas, aprendemos que incluso en nuestra comunidad de fe, pueden haber momentos de dolor y decepción. Sin embargo, Jesús nos muestra que a pesar de la traición, el nuevo pacto sigue adelante. Al recordarlo, podemos buscar la gracia que nos permite perdonar y ser perdonados, reforzando nuestra unidad como cuerpo de Cristo.
3. Símbolos de Sacrificio
3. Símbolos de Sacrificio
Mateo 26:26-28
Podrías ver en la institución del pan y el vino como símbolos del cuerpo y la sangre de Cristo una manifestación tangible del amor sacrificial. Tal vez, cada vez que participamos de la cena, renovamos nuestro compromiso con Cristo y unos con otros, al recordar su sacrificio que une a todos los creyentes bajo un mismo pacto eterno.
4. Anticipo de la Reunión Eterna
4. Anticipo de la Reunión Eterna
Mateo 26:29-30
Tal vez al contemplar las palabras de Jesús sobre el futuro banquete en el reino de su Padre, nos enfocamos en la esperanza y la alegría que nos aguarda. Aunque enfrentemos tiempos de aflicción, podríamos mantenernos firmes en la promesa de una reunión eterna con Cristo, dando aliento a nuestros corazones y fortaleciéndonos para vivir en su verdad.
