LA JUSTIFICACIÓN FUENTE DE VIDA Y PODER

VIDA DE PODER  •  Sermon  •  Submitted   •  Presented
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Cristo, por medio de Su obra redentora, no sólo nos salvó de nuestros pecados, sino que nos salvó de toda esa vana manera de vivir que nos gobernaba, la cual recibimos de nuestros padres.

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Actividad de Conexión:
¿Qué cualidad valoras más en un amigo cercano?
Lealtad y sinceridad.
Un verdadero amigo está presente no solo en los buenos tiempos, sino también en los momentos de dificultad.
Proverbios 17:17 “17 En todo tiempo ama el amigo, Y el hermano nace para tiempo de angustia.”
Esa lealtad refleja el amor de Cristo.

INTRODUCCIÓN.  

Cristo, por medio de Su obra redentora, no sólo nos salvó de nuestros pecados, sino que nos salvó de toda esa vana manera de vivir que nos gobernaba, la cual recibimos de nuestros padres.
1 Pedro 1:18 “18 Ustedes saben que no fueron redimidos de su vana manera de vivir heredada de sus padres con cosas perecederas como oro o plata,”
Cristo vino a darnos, no solución de problemas, sino una solución de vida, la cual es eterna y abundante.
Toda esa plenitud de vida nos pertenece y habita dentro de nosotros, por causa de la fe, es decir, por gracia.
Cuando Pedro recuerda a los creyentes que han sido rescatados, nos está señalando que la vida plena que ahora poseemos no proviene de un esfuerzo humano, ni de una herencia cultural o religiosa, sino de la obra de Cristo en la cruz. La sangre del Cordero sin mancha fue el precio del rescate, y esa redención abrió el acceso a la vida abundante y eterna.
“Toda esa plenitud de vida nos pertenece” porque Cristo ya pagó el precio y nos trasladó de la vana manera de vivir a una existencia con propósito y esperanza. Esto no es un logro humano, sino un regalo inmerecido: la vida de Dios impartida en nosotros.
Pedro recalca que fue “por gracia”, porque ni el oro ni la plata, ni la religiosidad heredada, podían darnos lo que solo la sangre de Cristo logró: vida nueva. Ahora, esa plenitud habita dentro de nosotros por la fe, porque creer en Cristo es recibirlo, y recibirlo es tener Su vida.
Juan 1:12 “12 Pero a todos los que lo recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en Su nombre,”
Juan 10:10 “10 »El ladrón solo viene para robar, matar y destruir. Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.”
Personal: Vivir recordando que mi vida no me pertenece, sino que fue comprada por un precio eterno. Eso me impulsa a rechazar la “vana manera de vivir” y abrazar la santidad como fruto de la gracia.
Congregacional: Una iglesia que entiende que ha sido rescatada por gracia se convierte en un pueblo agradecido, libre de cargas de culpa, y lleno de gozo en el Espíritu Santo, mostrando al mundo la diferencia entre vivir para sí y vivir para Cristo.
Cuando Cristo murió, el velo del templo se rasgó, se rompió en dos; y esto se produjo desde arriba hacia abajo, dándonos a entender con ello que Dios es el que hizo posible que toda la vida del cielo esté ahora disponible para nosotros los creyentes.
Mateo 27:51 “51 En ese momento el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo, y la tierra tembló y las rocas se partieron;”
San Mateo (2. Ejecución de la sentencia de muerte (27:32–56)) El velo, de unos 20 metros de alto, 9 metros de ancho confeccionado con un material grueso (10 cm y 300 sacerdotes para mover)(8x5x6 cobijas tigre) , separaba el lugar santo del lugar santísimo, cuyo acceso estaba restringido a un solo hombre (el sumo sacerdote), una vez por año (en el día de la expiación). Mateo menciona que el velo se rasgó de arriba abajo para dejar en claro que fue obra de Dios, no de hombres. De pronto, entonces, el lugar santísimo queda a la vista de todos pues el perfecto sumo sacerdote había entrado en la presencia de Dios y lo había hecho accesible al hombre.
Jesús con su sangre abrió el camino e hizo disponible la vida del cielo para nosotros.
El acceso fue abierto para que nos apropiemos con valentía y libertad de la súper-abundancia que Dios mismo proveyó para nosotros en Su Hijo Jesucristo, por tanto, toda esta vida del cielo está ahora a nuestra disposición.  
Hebreos 10:19–22 “19 Entonces, hermanos, puesto que tenemos confianza para entrar al Lugar Santísimo por la sangre de Jesús, 20 por un camino nuevo y vivo que Él inauguró para nosotros por medio del velo, es decir, Su carne, 21 y puesto que tenemos un gran Sacerdote sobre la casa de Dios, 22 acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, teniendo nuestro corazón purificado de mala conciencia y nuestro cuerpo lavado con agua pura.”
Entonces, la pregunta que cabría hacernos es:
¿Cómo es posible vivir esta Vida de Poder en mi diario caminar?
El autor de Hebreos nos recuerda que el acceso al Lugar Santísimo ya no está restringido por un velo de tela, sino abierto por medio del sacrificio de Cristo. Esto significa que la vida de poder fluye del acceso directo a la presencia de Dios.
Por la sangre de Cristo (v. 19): El poder no está en nosotros mismos, sino en la obra consumada de Jesús. Vivir en poder implica recordar cada día que no dependo de mi fuerza, sino de Su gracia (2 Corintios 12:9).
Por un camino nuevo y vivo (v. 20): Ya no seguimos ritos muertos, sino que caminamos en comunión viva con el Señor. Esto implica oración constante, dependencia del Espíritu Santo y la Palabra como alimento diario (Juan 15:5).
Con plena certidumbre de fe (v. 22): La vida de poder se sostiene en la fe que descansa en lo que Dios ya declaró: que somos aceptados, justificados y purificados en Cristo.
👉 En resumen, vivir esta Vida de Poder es entrar cada día en la presencia de Dios con confianza, reconociendo que la fuente no es nuestro esfuerzo, sino Cristo mismo.
¿Cómo manifestamos la Vida del Cielo en la tierra?
Con corazón sincero y limpio (v. 22): Manifestar la vida del cielo implica dejar que la obra de Cristo transforme nuestras motivaciones y actitudes. El cielo se hace visible cuando nuestro interior refleja la santidad y pureza de Dios.
Ejemplo: cuando en vez de responder con ira, respondemos con mansedumbre y amor, mostramos un anticipo del Reino.
Confiando en nuestro Gran Sacerdote (v. 21): Jesús intercede constantemente por nosotros (Hebreos 7:25). Esto nos da seguridad de que no caminamos solos. Manifestar la vida del cielo es reflejar esa confianza en nuestras decisiones, mostrando paz en medio de la adversidad y esperanza en medio del dolor.
👉 En términos prácticos, manifestamos la Vida del Cielo cuando:
Amamos al prójimo sacrificialmente (Juan 13:34–35).
Vivimos en obediencia a la Palabra (Mateo 7:24).
Damos testimonio con gozo y esperanza (1 Pedro 3:15).
Perdonamos como Cristo nos perdonó (Colosenses 3:13).

1.- Entendiendo que ya fuimos justificados.

 La justificación es un acto legal de la Gracia de Dios, mediante el cual, Él declara justo al pecador, basándose únicamente en la justicia de Cristo que es atribuida y recibida por la fe en Él, declarando inocente al culpable y perdonando sus pecados y restaurando su favor.
En otras palabras, a todos los que hemos creído en Cristo, se nos puso al mismo nivel del que nos justifica, es decir, Cristo.
Esta vida del cielo, o la vida del espíritu, ya es una realidad en nosotros, solo que tenemos que descubrirla y activarla, crecer y conocerla.
¿Qué sucedería si no entendemos nuestra justificación?
Si no comprendemos nuestra justificación, podemos vivir con culpa constante, temor y tratando de ganar el favor de Dios por obras. Esto genera una fe débil y un cristianismo sin gozo.
Sin entender la justificación, corremos el riesgo de pensar que la salvación depende de nuestro esfuerzo y no de la obra completa de Cristo en la cruz.
 No entender y valorar la justificación que Dios llevó a cabo a favor nuestro, limitará nuestro vivir y eso impide que podamos operar en esta vida de poder.
Cuando yo conozco y me deleito en la justificación que se me dio por creer, entonces estoy preparándome para caminar en el poder de la Nueva Vida.
Lamentablemente, el mundo y sus sistemas han distorsionado nuestra concepción del Dios del Universo; es decir, el mundo ha cambiado nuestra visión del Dios de los cielos, y nos lo ha hecho ver como “un dios normal”, como “un dios natural” y no como un Dios sobrenatural y extraordinario.
Como resultado, muchos se han adaptado a un destino y propósitos “normales”, lo cuales son en realidad, vidas de derrotas, de tristeza, de estrés, de depresión, de ansiedades, de miedos, de inseguridades, de angustias y de condenación.

2.- Conocer Justificación es entender que se nos dio la perfección de Jesús.

Justificación es el hecho de que Dios nos puso en una posición perfecta, nos dio Su naturaleza correcta y fuimos traídos a una relación aceptable y aprobada delante de Dios por medio de la Vida, Muerte, Resurrección, Ascensión y Glorificación de Jesús.
Su obra completa nos hizo aptos para ser perdonados, aceptados, adoptados, recreados y herederos, y nos capacita para acceso y comunión con Dios como nuestro Padre, recibiendo Su favor sobreabundante y ser canales de Su Amor y Su gloria.
¿de qué manera fue posible que Cristo nos haya entregado todo esto?
Como criaturas teníamos la obligación de obedecer perfectamente la Ley de Dios. Pero sabemos que ninguno de nosotros pudo vivir esa obediencia perfecta.
Como criminales (transgresores de Su ley) estábamos bajo la sentencia de muerte y maldición de la ley. Por lo tanto, como criminales teníamos que pagar por nuestras acciones y teníamos que morir por nuestra naturaleza pecaminosa.
En resumen, como criaturas teníamos una demanda de obediencia, y como criminales teníamos una demanda de pago y muerte.
Nuestra necesidad era triple: una obediencia que nunca podríamos cumplir, una deuda que nunca terminaríamos de pagar, y una muerte que nos correspondía sufrir eternamente. Por tanto, teníamos una demanda, una deuda y una sentencia.
Pero gracias al gran Amor de Dios, quien nos amó estando aún muertos en pecados y delitos, Él nos escogió para Su Gloria y hermosura, y nos dio a Su Hijo Jesucristo como nuestro Sustituto Perfecto.
Jesucristo fue nuestro sustituto de obediencia perfecta (nos dio Su vida);
Jesucristo fue nuestro sustituto de muerte perfecta (crucificando nuestra naturaleza de pecado, el viejo hombre);
Jesucristo fue nuestro sustituto de pago perfecto (derramando Su Sangre para perdonar todos nuestros pecados, todas nuestras acciones pecaminosas).
El Padre nos dio a Jesucristo como Sustituto Perfecto, quien satisfizo estas tres necesidades, estas tres demandas.
Como resultado de entender, creer y abrazar a Jesús como nuestro triple sustituto, el Padre nos entrega el cuarto sustituto: experimentamos a Jesús como el Sustituto de poder, es decir, Cristo viviendo Su Vida de Poder en nosotros.
HE-MAN Cuenta con una fuerza sobrehumana que deriva de los poderes mágicos en el Castillo Grayskull. Cada vez que el príncipe Adam tiene la Espada del Poder en alto y proclama: "¡Por el poder de Grayskull! ¡Yo tengo el poder!", está dotado con fabulosos poderes secretos y se transforma en He-Man, "el hombre más poderoso del Universo".
Cuando creo que Cristo cumplió por mí las tres demandas de la Justicia de Dios, entonces yo abro la puerta para empezar a vivir la Vida del Cielo en la Tierra.
A estos cuatro Sustitutores lo que llamamos Justificación Perfecta, fuimos hechos aceptables delante de Él; por tanto, a toda persona que cree en la obra de Jesucristo efectuada en la Cruz, el Padre lo declara Justo.
Romanos 5:1–2 “1 Por tanto, habiendo sido justificados por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, 2 por medio de quien también hemos obtenido entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.”
¿Quiénes son declarados justos?
La Palabra enseña: “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo”. Los justificados son aquellos que han puesto su fe en Jesucristo como Señor y Salvador. No se trata de méritos humanos, sino de la gracia de Dios recibida por la fe.
Explica ¿Qué es conocer justificación?
Conocer la justificación es entender y experimentar que hemos sido declarados justos delante de Dios por la obra de Cristo. No es que nos volvimos justos por nuestras acciones, sino que Dios nos ve a través de la justicia perfecta de Su Hijo. Es un acto legal y divino: Dios declara justo al pecador que cree en Jesús.

3.- Como justos calificamos para la vida del cielo o la vida del espíritu.

Hemos sido declarados Justos por medio de la fe y ello nos califica para recibir la Vida del Cielo
A veces pensamos que la vida cristiana es simplemente “portarse bien” o “tratar de hacer lo correcto”, pero la Biblia nos muestra algo mucho más grande.
No solo nos asegura el perdón, sino que nos califica para disfrutar desde ahora la vida del Espíritu, una vida extraordinaria.
En nuestro estado de justificados, podemos gozar de esa vida extraordinaria.
Tenemos acceso a la vida del cielo, a una vida que es fuera de lo común, fuera de lo normal y natural.
Cuanto más conscientes seamos de esta justificación, más libres caminaremos y más conectados viviremos con esa vida celestial por medio de la Fe. Es como si Dios nos dijera: “Ya no tienes que vivir en lo normal; te he dado acceso a lo eterno”. Y entre más lo creamos, más esa vida extraordinaria se manifestará en nuestro día a día.

4.- La Justificación Perfecta no nos ha dado una vida normal, ni común ni ordinaria.

Jesús no trajo una vida normal, ni común ni ordinaria.
Sin embargo, por no conocer nuestra herencia, y todo lo que Él logró para nosotros, no vivimos en la realidad de esta herencia.
Imagina que una persona recibe una carta oficial de un notario: un familiar lejano, que nunca conoció, le dejó una herencia millonaria. La carta dice que tiene pleno derecho a una casa, tierras, y recursos que cambiarían su vida para siempre.
Pero esa persona, por no leer bien la carta ni comprender su valor, sigue viviendo como siempre: trabajando en exceso, endeudado, preocupado por el futuro.
La herencia está a su nombre, ya es suya, pero nunca la disfruta porque ignora lo que le pertenece.
Eso mismo puede pasarnos como hijos de Dios. Cristo ya pagó el precio y nos ha dado la herencia de la vida eterna y la plenitud de Su Espíritu. Pero si no conocemos ni abrazamos lo que Él logró para nosotros en la cruz, terminamos viviendo como si siguiéramos vacíos, condenados o atados. La realidad es que la herencia está firmada con la sangre de Jesús, y cuando creemos y vivimos conscientes de ello, empezamos a disfrutar de la paz, la libertad y la vida extraordinaria que ya nos pertenece en Cristo (Efesios 1:11–14).
👉 Esta ilustración ayuda a mostrar que la herencia no se gana, se recibe, y el problema no es que no exista, sino que no la disfrutamos por falta de fe o conocimiento.
Las vidas de muchos cristianos se han conformado a vidas miserables y comunes.
Esa vida común y ordinaria era la que teníamos cuando vivíamos en oscuridad y en pecado, ajenos de la vida de Dios.
En nuestro estado de redimidos y de aceptación delante de Dios, tenemos una vida nueva y extraordinaria, que no es otra cosa que la vida del cielo dentro de nosotros (la vida de Cristo o la vida del espíritu, la vida Zoe ).
Zōē (ζωή): la vida en su plenitud más alta; vida divina, eterna, la vida que pertenece a Dios y que Él comparte con los creyentes.
Zoē en el contexto de Cristo
Cristo es la fuente de la vida zoē: “En Él estaba la vida (zoē), y la vida era la luz de los hombres” (Juan 1:4).
Cristo ofrece zoē como don: “Yo he venido para que tengan vida (zoē), y para que la tengan en abundancia” (Juan 10:10).
Cristo mismo es la zoē: “Yo soy la resurrección y la vida (zoē); el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá” (Juan 11:25).
Esto significa que la vida zoē no es algo que Dios nos da aparte de Cristo, sino que es Cristo mismo en nosotros (Colosenses 3:4: “Cristo, vuestra vida”).
Por tanto, no debemos conformarnos al mundo y a su sistema, pues ya no pertenecemos más a él. No lo podemos aceptar ni recibir.
👉 La vida zoē es la vida de Cristo impartida por el Espíritu Santo a nuestro ser interior, para capacitarnos a vivir de forma sobrenatural, en santidad, gozo y comunión con Dios.
No se trata de “sobrevivir” espiritualmente, sino de vivir con abundancia, propósito y poder en Cristo.
La zoē nos conecta con la eternidad desde ahora; no es solo futura (vida eterna en el cielo), sino presente (el Reino de Dios en nosotros).
Vivir en zoē significa andar en el Espíritu, no en la carne (Gálatas 5:25).
¿Cuál es la vida que se nos ha dado?
Se nos ha dado una vida nueva en Cristo: una vida de paz con Dios, acceso a Su gracia, esperanza de gloria y poder para vencer el pecado. Efesios 2:5 dice: “Aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos)”.

5.- Jesús abrió el cielo y trajo tres regalos maravillosos:

Trajo la Paz, con la cual gobernamos en cualquier situación Juan 14:27 “27 »La paz les dejo, Mi paz les doy; no se la doy a ustedes como el mundo la da. No se turbe su corazón ni tenga miedo.” Filipenses 4:7 “7 Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará sus corazones y sus mentes en Cristo Jesús.”
Trajo también la Gracia, con la cual permanecemos firmes Romanos 5:1–2 “1 Por tanto, habiendo sido justificados por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, 2 por medio de quien también hemos obtenido entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.” 2 Corintios 12:9 “9 Y Él me ha dicho: «Te basta Mi gracia, pues Mi poder se perfecciona en la debilidad». Por tanto, con muchísimo gusto me gloriaré más bien en mis debilidades, para que el poder de Cristo more en mí.”
Trajo la Gloria, con la cual transformamos toda condición de tinieblas.
Si operamos en la realidad de la gloria de Dios, toda tiniebla se vuelve luz y toda maldición se torna en bendición. 2 Corintios 4:6 “6 Pues Dios, que dijo: «De las tinieblas resplandecerá la luz», es el que ha resplandecido en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en el rostro de Cristo.” Colosenses 1:27 “27 A estos Dios quiso dar a conocer cuáles son las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles, que es Cristo en ustedes, la esperanza de la gloria.”
Estos tres regalos del cielo comprenden la Vida Extraordinaria.
Entonces, cuando entiendo que fui hecho justo y vivo consciente de ello, me alineo, o me posiciono correctamente con Dios para recibir la vida del cielo.
Por tanto, yo debo enfocarme en conocer la justicia de Dios.
Jesús vivió en la tierra 33 años con un cuerpo igual al nuestro, pero la fuente de Su sabiduría, autoridad, vida y poder era el Cielo; de igual manera, ahora nosotros también podemos vivir en la tierra con la vida del cielo.
Podemos vivir extraordinariamente sobre el nivel y potencial de nuestras limitaciones y capacidades humanas.

Dios es divino y glorioso y todo lo que Él hace lleva su marca de excelencia.

No podemos vivir esta vida sobrenatural en la capacidad humana, es decir, en nuestras fuerzas, en afanes o en temor.
Es imposible operar en nuestras capacidades humanas y naturales.
Esta Vida Especial es posible cuando nos deleitamos en el regalo de Justicia.

6.- Dios no tiene hijos ordinarios ni comunes, sino Hijos Extraordinarios.

Nuestra Nueva Vida, por causa de la justificación perfecta que se nos dio, es una Vida de lo alto.
Hemos pasado de muerte a vida.
Hemos entrado por la Puerta, la cual es Cristo, para disfrutar de la vida abundante y de plenitud.
No debemos aceptar otra cosa, como el tener una vida común y ordinaria.
Una vida ordinaria, normal y común es aquella que ama al mundo y se adapta al mundo.
Pero una vida extraordinaria es aquella en la que Dios es la Felicidad, y esa Vida da fruto en abundancia, y este fruto permanece.
Es una vida llena de pasión por la causa de Jesús, y que va en contra del mundo y sus normas.
Los creyentes con entendimiento y deleite en la Justificación perfecta se vuelven Ministros de Fuego.
El fuego y la pasión del Reino son las marcas de una vida fuera de lo común.
Así, un cristiano de Reino es uno con fuego, con pasión, con verdad, con poder.
Por tanto, nuestra única pasión debe ser Nuestro Señor Jesucristo y Su obra de justicia que Él llevó a cabo por nosotros.
Este creyente se vuelve un canal para establecer el Reino del Cielo en este mundo.
La Palabra de Dios está llena de ejemplos de hombres y mujeres, de reyes, de gobernantes y discípulos de Cristo que reinaron y gobernaron en vida, y marcaron la diferencia en el mundo pagano de sus días, por causa de maravillarse en la Salvación del Señor.
José en Egipto (Génesis 41:39–41) – Gobernó como segundo después de Faraón, salvando a naciones enteras del hambre.
Daniel en Babilonia (Daniel 6:3–4) – Administrador íntegro en un imperio pagano, firme en su fe a pesar de amenazas.
Ester (Ester 4:14–16) – Reina en Persia que intercedió y salvó al pueblo judío del exterminio.
Nehemías (Nehemías 2:4–5) – Gobernador que lideró la reconstrucción de Jerusalén bajo la oposición.
David (2 Samuel 5:3–4) – Rey conforme al corazón de Dios, que trajo estabilidad y adoración al pueblo de Israel.
Salomón (1 Reyes 10:23–24) – Rey lleno de sabiduría, cuya fama atrajo a reyes y naciones.
Debora (Jueces 4:4–5) – Jueza y profetisa que guio a Israel a la victoria contra Sísara.
Pedro y los discípulos (Hechos 2:14–41) – Predicaron con poder en medio de un mundo hostil y pagano.
Pablo (Hechos 26:28–29) – Testificó ante reyes y gobernantes, llevando el evangelio a todo el mundo gentil.
María Magdalena y las mujeres en la resurrección (Juan 20:16–18) – Primeras testigos de la victoria de Cristo, proclamando vida en un mundo de muerte.
Científicos cristianos postmodernos (siglo XX–XXI)
Francis Collins (1950– ) – Genetista, director del Proyecto Genoma Humano; autor de The Language of God, testigo de la armonía entre ciencia y fe.
John Lennox (1943– ) – Matemático y filósofo de Oxford; conocido por sus debates con ateos como Richard Dawkins, defensor de la racionalidad de la fe cristiana.
Rosalind Picard (1962– ) – Científica del MIT, pionera en inteligencia artificial afectiva; cristiana comprometida y defensora de la fe.
Jennifer Wiseman (1960– ) – Astrónoma, trabajó en el telescopio Hubble; combina su labor científica con su fe cristiana.
Allan Sandage (1926–2010) – Astrónomo, discípulo de Hubble; uno de los padres de la cosmología moderna, quien en su madurez declaró su fe en Cristo como fundamento de su cosmovisión.
La Biblia y la historia contemporánea muestran lo mismo: los que se maravillan de la salvación de Dios reinan en vida, gobiernan con sabiduría y son luz en medio de un mundo pagano o incrédulo
Ellos hicieron temblar el mundo con Sus testimonios de vida.
¿Por qué nosotros deberíamos ser diferentes?
Si el mismo poder que operó en ellos, es el mismo poder que nosotros también tenemos. Nuestro lema debería ser: reinar para traer gloria a nuestro Padre.
La Justicia de Dios a favor nuestro en Cristo Jesús es la única fuente de poder para los creyentes.

7.- La Gracia es la Capacitación de Dios para Su pueblo.

La gracia que se nos ha dado en Cristo es nuestra capacitación para la Vida de poder.
¿Qué es la gracia?
Gracia es vivir más allá de nuestras habilidades naturales, más allá de nuestra manera de ver o concebir las cosas; más allá de nuestras fuerzas. Gracia es vivir y operar en el poder de Cristo.
La Gracia es Cristo viviendo en y a través de nosotros tal como Él vivió y anduvo en esta tierra
1 Juan 2:6 “6 El que dice que permanece en Él, debe andar como Él anduvo.”
La Gracia no sólo nos salvó de una condenación eterna, sino que la gracia también nos capacita para vivir como Jesús vivió, con autoridad, con señorío y con libertad para traer el cielo a la tierra.
Dios ya nos ha dado en Cristo el acceso a una vida extraordinaria para nosotros. Hagamos las disciplinas para habitar en el deleite continuo en la Gracia y en la justicia de Dios. 
Explica por qué y cómo la justificación es la fuente de vida y poder
La justificación es fuente de vida porque nos reconcilia con Dios y nos abre el acceso a Su gracia (Romanos 5:2).
Sin justificación no hay verdadera paz ni vida espiritual. Es fuente de poder porque quita la condenación y nos da seguridad en Cristo (Romanos 8:1).
Al saber que somos aceptados por Dios, podemos vivir confiados, libres de la esclavitud del pecado, y fortalecidos para obedecer con gratitud.
Como decía Lutero: “La justificación es el artículo por el cual la Iglesia se sostiene o cae”.

PARA PROFUNDIZAR

CONCLUSIÓN.

Cuando Cristo murió en la Cruz vemos que el velo del templo se rasgó o se rompió con violencia. Los cielos fueron abiertos violentamente para que nosotros podamos entrar con libertad por este camino nuevo y vivo que es Cristo Jesús. El Hijo de Dios, Jesús, se hizo nuestro Sustituto de Muerte, de Pago, y de Vida. Debemos creer que cuando Jesús llevó a cabo estas obras, nosotros estábamos con Él, fuimos unidos a Él. Por la fe, nos apropiamos de estas realidades, y al hacerlo, Dios nos da el sustituto de Cristo como Fuente de Poder. Vamos a conocerlo, vamos a deleitarnos en esto. Aquí está nuestra Victoria. Veremos el Espíritu de Dios dirigiéndonos en las obras poderosas, por causa de Conocer Justicia. Este no es un camino viejo, ni de agonía, ni de sufrimiento. No podemos tolerar vivir llenos de temores, miedos, limitaciones, excusas, obstáculos, opresiones y tinieblas que nos impiden entrar con libertad y nos bloquean los Cielos Abiertos sobre nosotros. Al creer en la Obra de Justicia, cada creyente se prepara para experimentar cielos abiertos sobre él. ¡Entremos con confianza y apropiémonos de la vida del cielo!

ORACIÓN:

Padre Celestial, como tu pueblo hoy tomamos el entendimiento y el deleite de Jesús para conocer, entender y valorar continuamente la Justificación Perfecta, que es el regalo de la posición perfecta en Cristo, la naturaleza de Cristo y de una relación aceptable y aprobada contigo, todo por los méritos de Jesús. Conocerte a ti es nuestro deleite, y como resultado, somos activados en la vida de Paz, Gracia y Gloria.
Que el deleite de nuestros corazones por lo que Tú nos revelas cada día alcance todo lo que nos rodea, para que Tu Reino sea establecido en medio nuestro.
Nos despojamos de valores vanos, y permanecemos en la Vida de Poder que ya tú conquistaste.
En Cristo. Amén.
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