LA LLEGADA DEL HIJO

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INTRODUCCIÓN

Lectura: Marcos 1:1-13.
Oración
Adorno: La persona más influyente en la historia de la humanidad, sin lugar a dudas, es Jesús de Nazaret. Ningún otro ser humano ha impactado a tantas personas, ni ha sido fuente de inspiración para tantas obras de artes, composiciones musicales, obras de literatura, y aún, de discusiones filosóficas como lo ha sido Jesús.
Nadie, absolutamente nadie, ha causado tanta controversia durante más de dos mil años como lo ha hecho este hombre.
Desde su aparición en este mundo hasta nuestros días, muchos lo reconocen como su Señor y Salvador, y otros lo rechazan de forma contundente.
¿Cómo es posible que una persona, que nunca escribió nada de su propio puño y letra, que nunca compuso ninguna obra de su propia autoría, que nunca gobernó sobre ninguna región en este mundo, haya causado tanto revuelo?
¿Por qué, a pesar de que han existido otros grandes e importantes hombres en este mundo, ninguno ha sido capaz de dividir la historia como los hizo Jesús? Quiero que pienses en esto, han existido muchos hombres importantes en la historia de la humanidad. Políticos y gobernantes que cambiaron la historia de una nación para siempre. Reyes poderosos que gobernaron sobre grandes imperios, desde Roma hasta nuestros días. Han existido autores y compositores talentosos que han inmortalizado sus obras, y que aún después de su muerte, siguen vendiendo y sonando. Han existido grandes pensadores y filósofos, hombres que han determinado la perspectiva sobre la vida de generaciones.
Aún así, ninguno de ellos se acerca al impacto que Jesús ha tenido en la historia de la humanidad. Piensa en esto, nunca ocupó un puesto político, nunca compuso nada, y su ministerio duró únicamente 3 años.
Aún así, su influencia sigue vigente hoy igual que hace 2mil años.
¿Cómo puede un hombre lograr esto?
El evangelio de Marcos nos responde a esta pregunta de una manera clara. Cristo no es un hombre cualquiera. No es solamente un hombre. No es solamente un maestro. No es solamente un rey. No, Cristo es el Hijo de Dios Altísimo. Y por esta razón, ha influenciado a la humanidad cómo solo el Hijo de Dios puede hacerlo.
Ésta es una serie muy apasionante, en la que podremos ver a Jesús en la Escritura de una forma clara y directa, y esto nos ayudará a responder las preguntas que muchas personas siguen haciéndose acerca de Jesús.
AUTOR
El evangelio de Marcos fue escrito, evidentemente, por Marcos. Pero, ¿quién es este hombre? Su nombre completo por así decirlo, era Juan Marcos, mencionado en Hechos 12:12 al mencionar cómo la iglesia estaba reunida en la casa de su madre cuando Pedro fue liberado de la cárcel: “Al darse cuenta de esto, fue a la casa de María, la madre de Juan, llamado también Marcos, donde muchos estaban reunidos y oraban."
Unos versículos más adelante, aparecería en escena nuevamente acompañando a Bernabé y a Pablo en su ministerio. En Hechos 12:25 "Bernabé y Saulo regresaron de Jerusalén después de haber cumplido su misión, llevando consigo a Juan, llamado también Marcos." En Hechos 13:13 vemos cómo Juan Marcos abandona a Pablo y a Bernabé en la misión y regresa a Jerusalén. De hecho, por él es que se divide el ministerio de Pablo y Bernabé, en Hechos 15:37–38 leemos los siguiente “Bernabé quería llevar también con ellos a Juan, llamado Marcos, pero Pablo consideraba que no debían llevar consigo a quien los había desertado en Panfilia y no los había acompañado en la obra."
Desde ese momento, la Escritura no menciona mucho más a Marcos, sin embargo, tenemos evidencia de que fue discipulado por el apóstol Pedro, y que estuvo con Pedro en Roma, probablemente en más de una oportunidad. 1 Pedro 5:13 "La que está en Babilonia [hablando de la iglesia en Roma], elegida juntamente con ustedes, los saluda, y también mi hijo Marcos." Éste es el mismo Marcos que abandonó a Pablo y a Bernabé.
De hecho, el mismo Pablo reconocería al final de su vida que este hombre se había convertido de ser un desertor en las misiones a ser pieza clave en el ministerio del evangelio. 2 Timoteo 4:11 "Solo Lucas está conmigo. Toma a Marcos y tráelo contigo, porque me es útil para el ministerio."
Sin duda alguna, Marcos también vivió en el tiempo en que Jesús estuvo en esta tierra aunque, no haya sido discípulo o seguidor de Jesús directamente. Pero aprendió y escribió todo tomando el testimonio de Pedro.
PARTICULARIDADES
El evangelio de Marcos es bastante particular, en primer lugar porque es el más corto de todos los evangelios. Fue el primer evangelio en ser escrito, y aunque no se puede determinar una fecha exacta, se cree que fue escrito entre los años 45 - 60 d.C. Probablemente, mientras estaba con Pedro en Roma.
Pero una de las particularidades del evangelio de Marcos es la rapidez con la que entra en acción. Si lo comparamos con Mateo o Lucas, notaremos que no tiene un prólogo largo, ni genealogías, ni relatos muy largos y detallados de los primeros días del ministerio de Jesús. No narra su nacimiento, ni las circunstancias que rodearon su nacimiento. Ni tampoco menciona las conversaciones que José y María tuvieron con ángeles.
Cuando leemos Marcos, da la sensación de que alguien le ha dado al botón de “saltar intro” llevándote directamente a la acción. Esto es lo que sentimos cuando leemos el principio del evangelio, es un inicio abrupto y apresurado.
Y fue escrito así de forma intencional. Marcos quiere mostrarnos quién es Jesús por medio de sus obras. Cada evangelio fue escrito con un enfoque o perspectiva única acerca de Jesús. Todos son un recuento fiel e histórico de la vida de Jesús, pero sus autores querían comunicar un aspecto en particular.
En el caso de Marcos, nos quiere mostrar que Jesús es el Hijo de Dios, y por tanto, el Rey que posee toda autoridad, a través de las obras que Jesús hizo. A lo largo de todo este evangelio vamos a ver que Jesús muestra su autoridad sobre la creación y la tormenta, sobre Satanás y sus demonios, sobre el pecado para otorgar perdón, sobre la enfermedad, y aún, sobre la muerte misma.
De hecho, es por medio de esta autoridad como Hijo de Dios que Marcos muestra la deidad de Jesús como Dios.
Contrario a lo que muchos puedan pensar, el título Hijo de Dios no minimiza la deidad de Cristo, por el contrario, la afirma. El Hijo de Dios es igual a su Padre, y por tanto, puede hacer todo lo que el Padre hace. Y Marcos demostrará esto en su evangelio.
La deidad de Jesús como Hijo de Dios está en el corazón del cristianismo. Todo cristiano debe tener la convicción de que Jesús es el Hijo de Dios, y por tanto, comparte la misma naturaleza que el Padre y el Espíritu de Dios. Pero también, como cristianos deben entender qué significa esto y poder defender esta verdad.
La forma en cómo veo el evangelio de Marcos, es como una presentación clara y un defensa contundente de la deidad de Jesús. Es como si Marcos nos estuviera diciendo, si Cristo no es Dios, entonces explícame cómo puede hacer todo lo que hace. Solo Dios puede hacer estas cosas. El énfasis está en mostrar lo que Jesús es capaz de hacer para afirmar su divinidad. De hecho, la pregunta que se repite a lo largo de todo el evangelio es: ¿Quién es éste?
Marcos responde esto de forma contundente Marcos 1:1 responde esta pregunta. De manera clara nos presenta a Jesús como el Hijo de Dios. Y en nuestro texto de hoy, vamos a ver que Jesús es el Hijo de Dios:
Anunciado por el profeta.
Afirmado por el Padre.
Probado en el desierto.
Así que te invito a leer conmigo Marcos 1:1-8.

ANUNCIADO POR EL PROFETA (Marcos 1:1-8)

Nuevamente, Marcos nos presente a Jesús de forma clara y sencilla. Cristo, Hijo de Dios. Sin embargo, algo que nos llama la atención en el texto es que Marcos dice que éste es el evangelio de Jesús, Hijo de Dios, pero inmediatamente, no habla de Jesús, sino que se enfoca en Juan el Bautista.
Es decir, es el evangelio de Jesús, pero no comienza con Jesús, comienza con el anuncio que Juan el Bautista hace de Jesús.
Juan es el profeta que anuncia la venida del Hijo.
Juan es presentado como aquel mensajero enviado por Dios conforme a las Escrituras. La cita que aparece en el versículo 3 no es exclusiva de Isaías, sino de Malaquías 3:1 "«Yo envío a Mi mensajero, y él preparará el camino delante de Mí…”, y luego cita Isaías 40:3 "Una voz clama: «Preparen en el desierto camino al Señor; Allanen en la soledad calzada para nuestro Dios."
Brevemente, solo quiero decir que era muy común para los autores bíblicos atribuir a un autor principal -por así decirlo- una cita compuesta por dos autores. En algunas ocasiones se hacía así en el AT, y los autores de los evangelios también tenían esta práctica.
El punto es, que Marcos está identificando a Juan como ese profeta, ese mensajero enviado por Dios, conforme a la Escritura para preparar el camino del Señor. Para allanar la senda.
De hecho, la descripción de la vestimenta de Juan no es una detalle insignificante. Intencionalmente se menciona para afirmar que Juan es este profeta que anuncia la venida del Señor.
2º Reyes 1:8 cuando los siervos del rey Ocozías envía mensajeros a consultar al dios Baal por su enfermedad, Dios le dice a Elías -el profeta- que les saliera al encuentro y los reprendiera por no haber consultado a Jehová- entonces, ellos vuelve y le dicen al rey que un hombre les había mandado a volver. El rey les pregunta cómo era ese hombre, y ellos responden de la siguiente manera: “«Era un hombre cubierto de pelo [refiriéndose a la túnica que lo cubría], con un cinturón de cuero ceñido a sus lomos», respondieron ellos. «Es Elías el tisbita», dijo el rey."
La vestimenta de Elías, es exactamente la misma con la que se describe a Juan el Bautista en Marcos 1:6 "Juan estaba vestido de pelo de camello, tenía un cinto de cuero a la cintura…
Lo que nos está diciendo por medio de las Escrituras del Antiguo Testamento, y las comparaciones con el profeta Elías, es que Juan el Bautista es ese mensajero enviado por Dios para anunciar la venida del Hijo de Dios.
De hecho, el ministerio de Juan el Bautista es muy parecido al del profeta Elías, llamando al pueblo al arrepentimiento. Leer Marcos 1:4-5.
Ahora, el clímax del ministerio de Juan no era su similitud al profeta Elías. Ni tampoco el hecho de que multitudes acudían a él para escucharlo predicar y ser bautizados. No. El clímax del ministerio de Juan lo encontramos en los siguientes versículos. Leer Marcos 1:7–8.
Juan no dice el nombre de aquel que viene después de Él. Solo está diciendo que es uno que tiene un poder y autoridad inigualables. Uno tiene comparación. Uno tan digno que ni siquiera él, alguien que se parece al profeta Elías y que es considerado en la Escritura como una gran hombre de Dios- ni siquiera él es digno de desatar la correa de su calzado.
Pero Marcos nos ha dado una pista. Al citar Isaías 40:3, nos ha dejado claro quien viene después del mensajero. Léelo conmigo nuevamente. Isaías 40:3 "Una voz clama: «Preparen en el desierto camino al Señor; Allanen en la soledad calzada para nuestro Dios."
En otras palabras, la Biblia nos enseña que Aquel que venía después de Juan el Bautista, era nada más y nada menos que Dios mismo, el Señor.
Y Juan habla del gran poder de éste que viene tras él. Ciertamente, Juan mostraba poder al predicar y persuadir a muchos para llevarlos al arrepentimiento, pero el Poder del Señor será demostrado al derramar su Santo Espíritu, llevando a su pueblo para siempre.
Aplicación: Juan no buscaba demostrar ni se considerado como importante. En su servicio al Señor, él deseaba apuntar a las personas al Señor. En otras palabras, Juan no se hacía a sí mismo el centro de su ministerio, sino que hacía de Cristo el centro de su ministerio. Amado hermano o hermana, cuando sirves a Cristo, ¿lo haces igual que Juan para anunciar a Aquel del que no eres digno? ¿O lo haces para llamar la atención sobre ti mismo y que la gente vea que te parece a Elías? ¿Cuán bueno es este hermano o esta hermana que ministra? Juan el Bautista anunció a Jesús porque Jesús es el centro y foco de todo ministerio cristiano. Debemos apuntar a Cristo en todo lo que hacemos.
Todo este anuncio de Juan crea una fuerte expectación en el pueblo. Es decir, estamos viendo a un hombre que demuestra poder de parte de Dios para predicar y bautizar, alguien que nos recuerda al poderoso profeta Elías. Y aún así, este gran profeta anuncia a alguien mucho mayor y más poderoso.

AFIRMADO POR EL PADRE (Marcos 1:9-11)

¿Quién será? ¿Dónde está? ¿Cómo se llama? Juan no nos lo dice ¿Sabes quién responde a esta pregunta? Lee conmigo los siguientes versículos Marcos 1:9-11.
La identidad del Hijo que es anunciado por el profeta, es confirmada por el Padre en su bautismo.
Ahora bien, Marcos 1:4 nos dice que el bautismo de Juan era de arrepentimiento para el perdón de los pecados. Esto no era así en el caso de Cristo. Jesús fue sin pecado, y por tanto, no tenía necesidad de arrepentirse ni de recibir perdón. Sin embargo, se bautizó para poder cumplir con toda justicia. Esto fue lo que Jesús mismo dijo acerca de su bautismo en Mateo 3:15 "Jesús le respondió: «Permítelo ahora; porque es conveniente que así cumplamos toda justicia». Entonces Juan consintió."
De hecho, la afirmación del Padre acerca de la identidad del Hijo nos muestra que el bautismo de Jesús fue diferente a cualquier otro bautismo. Sin duda alguna, la gente estaba acostumbrada a ver a Juan bautizando a muchos sin que nada espectacular pasara después. Pero en el caso de Jesús, tan pronto como salió del agua, se abrieron los cielos, el Espíritu de Dios descendió como paloma, y el Padre mismo afirmó la identidad del Hijo.
Marcos 1:11 "… «Tú eres Mi Hijo amado, en Ti me he complacido»"
El Padre mismo afirma que Jesús es su hijo.
Pero, ¿qué significa que Jesús es el Hijo de Dios? Algunos piensan que se refiere a la encarnación de Jesús, y que Jesús se convirtió en Hijo de Dios cuando vino a esta tierra y sujeción a la voluntad del Padre.
Sin embargo, cada vez que la Biblia habla de Jesús como Hijo de Dios, no está haciendo referencia a la sujeción de Cristo al Padre, sino a la naturaleza divina de Jesús.
En aquella cultura, el trato que se daba a las personas importante se extendía también a sus hijos. Por ejemplo, el respeto y atención que se daban a un rey, también se daban al príncipe. El hijo del rey era considerado, en esencia, igual a su padre, pues era heredero al trono. En otras palabras, era igual en estatus y dignidad.
Por eso los judíos decían que Jesús era un blasfemo. Porque cuando él llamada a Dios su Padre, estaba comunicando esta misma idea. De que el Padre y Él son iguales en estatus y dignidad. Esto no está en Marcos, sino en el evangelio de Juan pero nos ayuda a entender este concepto. Juan 5:18 "Entonces, por esta causa, los judíos aún más procuraban matar a Jesús, porque no solo violaba el día de reposo, sino que también llamaba a Dios Su propio Padre, haciéndose igual a Dios."
Jesús no se convirtió en el Hijo de Dios cuando vino a este mundo, sino que siempre ha sido -desde la eternidad- el Hijo de Dios. Porque este término no habla de la encarnación sino de cómo ambos comparten la misma naturaleza. Esta es una afirmación que aparece ya en el Antiguo Testamento.
Salmo 2:7 "«Ciertamente anunciaré el decreto del Señor Que me dijo: “Mi Hijo eres Tú, Yo te he engendrado hoy."
Isaías 9:6–7 "Porque un Niño nos ha nacido, un Hijo nos ha sido dado, Y la soberanía reposará sobre Sus hombros. Y se llamará Su nombre Admirable Consejero, Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz. El aumento de Su soberanía y de la paz no tendrán fin Sobre el trono de David y sobre su reino, Para afianzarlo y sostenerlo con el derecho y la justicia Desde entonces y para siempre. El celo del Señor de los ejércitos hará esto."
Estos textos hacen referencia a Cristo como el Eterno Hijo de Dios.
Por esta razón, el Padre dice que en el Hijo encuentra total complacencia. Es en su perfecto Hijo que el Padre encuentra el mayor deleite porque Jesús es la imagen misma de todos los atributos, perfecciones y gloria de Dios. El Padre se puede deleitar en el Hijo porque el Hijo es glorioso, santo y perfecto.
APLICACIÓN: Ahora, quiero que pienses en esto, si Dios -siendo Dios- encuentra deleite en la persona de Jesús, ¿no deberíamos nosotros también encontrar deleite y estar complacidos en Él? Piensa en esto, Dios encuentra satisfacción en Cristo. Dicho de otra forma, Cristo hace al Padre feliz. Ahora, si Dios nos ha dado a Cristo, quiere decir que Dios nos ha dado a aquel que satisface su corazón. Imagina esto, Cristo satisface el corazón del Padre ¿Sabes qué significa esto para ti y para mí? Que no hay nada que Dios te pueda dar que sea mayor a Cristo. La mayor bendición, el mayor deleite, el mayor gozo que Dios te puede dar es Cristo mismo. La pregunta es si nosotros, al igual que Dios, encontraremos nuestra satisfacción en Cristo.
Pero también significa que la única forma en que podemos deleitar a Dios con nuestras vidas es cuando somos transformados a la imagen de Cristo e imitamos sus pasos. Solo siendo como Cristo podemos agradar a Dios, por eso la Biblia nos dice que nuestras obras son en Cristo, y que debemos vestirnos del nuevo hombre conforme a la imagen de Cristo.

PROBADO EN EL DESIERTO (Marcos 1:12-13)

Esto nos lleva a nuestro último punto. Parte del deleite que el Padre encuentra en el Hijo, es la obediencia de Jesús.
Lee conmigo los versículos finales Marcos 1:12–13 "Enseguida el Espíritu lo impulsó* a ir al desierto. Y estuvo en el desierto cuarenta días, siendo tentado por Satanás; y estaba entre las fieras, y los ángeles le servían."
Para comprender bien esta parte final, debemos entender bien porqué lo llevó al desierto. En el Antiguo Testamento, Dios llama a Israel su hijo. En Oseas 11:1 "Cuando Israel era niño, Yo lo amé, Y de Egipto llamé a Mi hijo." Haciendo referencia al Éxodo del pueblo de Egipto.
Este pueblo fue al desierto a adorar a Dios, pero terminó siendo tentado y pecando en contra de Dios. La idolatría con el becerro de oro y la incredulidad antes de entrar a la tierra prometida, además de las constantes quejas en contra de Dios por el tiempo en el desierto hicieron de Israel un hijo desobediente y terco.
Cuando Cristo es llevado al desierto, el propósito es compara la desobediencia de Israel con la obediencia de Cristo, quien es el verdadero Israel, es decir el verdadero Hijo de Dios.
Es tentado, probado, por el mismísimo Satanás en el desierto, pero a diferencia de Israel, Jesús sí obedeció de forma perfecta a Dios y venció la tentación.
El resultado es claro, los ángeles le servían. Su victoria sobre la tentación del diablo era clara.
Éste es de quien Marcos no quiere hablar. De aquel que es el Hijo de Dios, aquel que tiene toda la autoridad como Rey que es.
CONEXIÓN CON EL EVANGELIO: Amados amigos que hoy nos visitan, éste es el Cristo que vemos en la Biblia y es el Cristo queremos presentarte en esta iglesia. Este mismo Cristo es quien ha vencido la tentación por nosotros. Tú y yo no hemos podido vencer a Satanás y sus mentiras. Adán y Eva, los primero hijos humanos de Dios también cayeron y desobedecieron al Padre. Igual que ellos, tú y yo hemos vivido una vida llena de derrotas en contra del pecado y la tentación. Pero Cristo demostró que tiene autoridad sobre Satanás al vencer sus tentaciones en el desierto. Y su victoria final no sería en el desierto sino en la cruz. A pesar de nunca haber pecado, Cristo tomó nuestro lugar, sufriendo aquella condenación que nosotros merecemos. Y ahora, su victoria, tanto en el desierto como en la cruz, es contada a nuestro favor por su pura gracia. Este Hijo de Dios nos invita hoy a aceptar la reconciliación que Él ofrece. Si esto es algo que quieres hacer, o algo sobre lo que quieres aprender más, me encantaría hablar contigo al final de este culto.
Jesús no es como ningún otro hombre. Amados hermanos, nuestra esperanza no está en un ser humano, no está en un pastor, sino que está en el perfecto Hijo de Dios, quien fue anunciado por el profeta, afirmado por el Padre, y probado en el desierto pero victorioso ante la tentación.
Mi anhelo es que esta nueva serie despierte nuestros corazones y nos llene de un gran amor y aprecio por la persona de Jesús.
¿Amén?
Vamos a orar.
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