Ministros Competentes Para Dios

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2 Corintios 3:1-6

Nos encontramos en el contexto de nombramiento de nuevos encargados de los ministerios de la iglesia, y siempre es un motivo especial reflexionar en el liderazgo bíblico. Liderazgo que debe motivarnos siempre a buscar la excelencia para nuestro Dios. Este año es un año en que trazaremos en el Señor la visión para la iglesia Emanuel, por lo que toda nueva etapa en la vida de una comunidad necesitará siempre una cuota extra de esfuerzos y dependencia en el Señor. Por esta razón, esta mañana quisiera que reflexionemos en el liderazgo del apóstol Pablo con el fin de edificar a nuestros ministros, para ello, centraremos nuestro mensaje en esta sección de su segunda carta a los Corintios viendo que los ministros competentes son recomendables, han recibido su competencia de Dios, son competentes para el nuevo pacto.
Ministros competentes, son ministros recomendables (3:1-3)
Hablar hoy de competencias es ingresar al terreno de las habilidades necesarias para sostenerse en pie ante los distintos escenarios de la vida, sean estos académicos, laborales o sentimentales. Hablar de competencias es hablar de eficacia a la hora de establecerse algunos objetivos. Alguien competente no será identificado por sus palabras, sino por sus logros. Por lo tangible, por lo real. En este sentido, cuando se requiere del servicio de alguien competente para realizar un trabajo específico, uno lo primero que hace es buscar recomendaciones. Pero ¿qué es lo que hace a alguien recomendable entonces? podemos decir con toda seguridad que si algo nos puede hacer recomendables, es nuestro propio trabajo y resultados.
Pablo tuvo que poner su trabajo como presentación o como carta de recomendación en un contexto en que se levantaban otros apóstoles que necesitaban de cartas de recomendación de una u otra congregación para ser autenticados o validados como apóstoles. En el caso de los Corintios, Pablo no necesitaba de ninguna carta que hable en favor de él para los corintios, o carta de los corintios a favor de él. Pablo sostiene que no necesita de ninguna recomendación, porque los mismos corintios son su carta de recomendación: su trabajo concreto “Nuestras cartas sois vosotros, escritas en nuestros corazones, conocidas y leídas por todos los hombres; 3siendo manifiesto que sois carta de Cristo expedida por nosotros, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra,a sino en tablas de carne del corazón.”
En el ministerio cristiano son nuestros resultados los que hablan por sí solos. Para bien o para mal “por sus frutos os conoceréis”. Un ministro competente es alguien recomendable porque su trabajo es conocido, y su trabajo lo recomienda. En un contexto de iglesia, más aun cuando se convocan nuevos ministros, no puede pasar desapercibido el testimonio ministerial. Así como un maestro de escuela dominical es recomendado por el crecimiento y madurez de sus alumnos, así todo ministro competente en la iglesia su propio trabajo lo recomienda.
2. Ministros competentes, son ministros competentes por Dios (3:5)
Un ministro eficaz en la iglesia del Señor, lo es porque solo Dios lo ha permitido así. Un riesgo que se puede correr cuando empezamos a servir al Señor, es suponer que nuestras propias competencias nos hacen capaces para realizar la obra del Señor. En la iglesia de manera muy sutil el creyente puede llegar a suponer que porque tiene algunas habilidades aprendidas o carisma o mucha energía, con esas características está apto para ser un ministro competente en la obra del Señor; o quizá porque ha tenido una trayectoria o historia en una iglesia lo acredita para ser un ministro eficaz. En realidad, toda competencia viene de Dios, y Pablo lo sabía muy bien, pues lo dijo en la primera carta: “Porque yo soy el más pequeño de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguí a la iglesia de Dios. Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo” (1Co.15:9-10).
Síntomas de pensar que somos competentes por nosotros mismos: “síndrome capibara y pan con chicharrón” -sentirse famoso como el capibara (imagínense) o creer que está compitiendo contra otros por un cargo o lugar como el pan con chicharrón. Pero hay otro síntoma del selfy, que es intentar cubrir nuestros errores en el ministerio para que nadie se de cuenta -así como el selfy mientras más arriba la foto menos defectos de rostro/necesito un drone en ese caso.
Implicancias de tener ministros competentes en la iglesia: sometimiento a ellos (1Co.16:16) e imitarlos (Fil.3:17)
3. Ministros competentes, son ministros para el nuevo pacto (3:6)
Un ministro competente en la iglesia del Señor es uno conforme al nuevo pacto, y este nuevo pacto es conforme al Espíritu, y este nuevo pacto en el Espíritu es uno que vivifica; un pacto que trae vida. Podemos decir que las nuevas condiciones sobrenaturales por las que hemos sido unidos a Dios como hijos y pueblo suyo está marcadas por la presencia vivificante del Espíritu Santo en la vida de la iglesia y en el mundo. Pablo dice que Dios lo ha hecho un ministro competente para esta nueva realidad y presencia activa del Espíritu Santo, sea para la predicación del evangelio o la santificación de los hijos de Dios. El nuevo pacto, es un pacto eficaz, que necesita ministros eficaces, competentes, pero no por ellos, sino por Dios mismo.
Ser un ministro competente para el nuevo pacto es estar al servicio del ministerio del Espíritu Santo; lo cual es algo sumamente glorioso. Pablo quiere que los corintios lo sepan, y para ello compara el antiguo pacto con este nuevo; el antiguo era mediado por la ley, en tablas de piedra, con letra que mata; pero con todo, el rostro de Moisés resplandecía por ser un ministro de aquel pacto; Pablo sostiene que este nuevo pacto es uno que permanecerá y que por tanto es más glorioso que el antiguo. Este nuevo pacto, a diferencia del antiguo, no solo busca resplandecer el rostro de una sola persona como lo fue Moisés, sino, que Dios busca resplandecer a toda su iglesia: “Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.” (2Co.3:18)
Un ministro competente del nuevo pacto irradia su comunión con Dios, así como Moisés irradió la suya; será manso y humilde, no como Moisés, sino como el Señor Jesús; como ministro competente del nuevo pacto, cumple un rol de edificación y santificación, porque el nuevo pacto es mayor que el antiguo y es liderado por el Espíritu; lo dijo el profeta Ezequiel “Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra.” (Ez.36:27). Aque Espíritu que mora en nosotros es quien habla por Sí mismo, como profetizó Jeremías: “Éste es el pacto que después de aquel tiempo haré con el pueblo de Israel—afirma el SEÑOR—: Pondré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón. Yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. 34 Ya no tendrá nadie que enseñar a su prójimo, ni dirá nadie a su hermano: “¡Conoce al SEÑOR!”, porque todos, desde el más pequeño hasta el más grande, me conocerán—afirma el SEÑOR—” (Jer.31:33-34).
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