1 Tes 5:16 El gozo cristiano

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Introducción:

Hoy veremos un versículo breve, pero con un gran desafío: el gozo cristiano. Se trata de algo completamente distinto a la alegría superficial de este mundo. Incluso la forma en que se nos da este mandamiento ya es un reto. ¿Quién puede estar alegre en todo momento? El cristiano. ¿Qué pasa al perder a un ser querido? ¿Qué ocurre si me quedo sin trabajo? ¿Cómo reaccionar si aparece una enfermedad grave? La respuesta es: debemos mantenernos gozosos en Cristo.
Un comentarista dijo: “Había muy poco en la iglesia primitiva que los cristianos de hoy llamarían motivo de gozo”. (1, 2 Tesalonicenses – Modelar la vida conforme a la voluntad de Dios 5:16–22). Y es cierto: cuando confesaban a Cristo eran perseguidos, despojados de sus bienes, rechazados por su familia e incluso llevados a la muerte. ¿Cómo alguien puede estar alegre en tales circunstancias? Santiago nos ayuda a responder:
Santiago 1:2 RVR60
2 Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas,
Aquí no se trata solo de estar alegres, sino de experimentar un gozo abundante, hasta el extremo.

Veamos entonces cómo vivir una vida llena de gozo.

Primero: ¿Qué es el gozo?

El gozo cristiano es vivir confiados y agradecidos a Dios, sin depender de las circunstancias.
Es un contentamiento real que no nace de lo que poseemos, sino de Aquel a quien tenemos: Cristo.
No es solo un sentimiento, es una decisión consciente de poner nuestra confianza en el Señor, sabiendo que todo coopera para bien de los que le aman (Romanos 8:28).
Implica también gratitud por todo lo que Él nos da, aun cuando no lo entendamos. A diferencia del mundo, este gozo no es pasajero porque no depende de lo externo.

¿Cuándo nos sentimos más gozosos?

El gozo más pleno lo experimentamos al obedecer a Dios.
Juan 15:10–11 RVR60
10 Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. 11 Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido.
Obedecer nunca será motivo de tristeza verdadera. La obediencia trae felicidad incluso en medio del sufrimiento. Claro, no siempre es fácil; renunciar a lo nuestro duele. Pero ese dolor termina en alegría, como Jesús explicó:
Juan 16:20–22 RVR60
20 De cierto, de cierto os digo, que vosotros lloraréis y lamentaréis, y el mundo se alegrará; pero aunque vosotros estéis tristes, vuestra tristeza se convertirá en gozo.21 La mujer cuando da a luz, tiene dolor, porque ha llegado su hora; pero después que ha dado a luz un niño, ya no se acuerda de la angustia, por el gozo de que haya nacido un hombre en el mundo.22 También vosotros ahora tenéis tristeza; pero os volveré a ver, y se gozará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestro gozo.
Nuestra obediencia agrada a Dios.
Y la alegría de Dios nos fortalece, como dice Nehemías 8:10: “El gozo de Jehová es vuestra fuerza”.
Así como disfrutamos cuando alguien a quien amamos está feliz, también el gozo de nuestro Padre llena el corazón del creyente.

¿Cuándo somos más infelices?

Cuando desobedecemos a Dios.
La raíz de toda tristeza en el mundo es el pecado, y este entró por la desobediencia de Adán. Desobedecer siempre trae consecuencias dolorosas.
Si sentimos que estamos perdiendo el gozo, debemos examinar nuestra relación con el Señor. La desobediencia roba el gozo. Ningún desobediente salió beneficiado: Adán, Saúl, David, Jonás… todos sufrieron.
En contraste, Jesús obedeció y recibió la aprobación del Padre:
Mateo 3:17 RVR60
17 Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.
Me refiero al gozo en esta vida, porque el creyente verdadero tiene seguridad en Cristo. El que no tiene a Cristo no conoce el gozo, ni aquí ni en la eternidad.

¿Qué razones tiene el cristiano para regocijarse?

Podríamos enumerar muchísimas, pero veamos algunas fundamentales:

1º Porque somos salvos

Esa es la razón más grande de todas. Con la salvación:
Somos reconciliados con el Padre, y nada nos separa de su amor (Romanos 8:33–39).
Tenemos comunión íntima con Cristo (1 Pedro 1:8–9).
Recibimos toda bendición espiritual (Efesios 1:3).
Somos perdonados de todo pecado (1 Juan 1:9).
Librados de condenación eterna (Romanos 8:1).
Y asegurados de una vida eterna con Dios.
Aplicación práctica: Cuando te falten motivos para estar alegre, recuerda tu salvación. Haz un ejercicio de gratitud: escribe en una lista todo lo que Cristo ya te dio al salvarte. Eso te llevará al gozo, aun en medio de la dificultad.

2º Porque disfrutamos de la familia en Cristo

Hechos 2:46–47 muestra que el gozo florece en la comunión. Qué bendición ser parte de la familia de Dios:
Nos amamos, cuidamos y aconsejamos.
Nos exhortamos y edificamos.
Cantamos, aprendemos y crecemos juntos.
Compartimos amistades verdaderas.
Oramos, reímos y lloramos unos con otros.
Apoyamos a los misioneros y servimos al mundo.
Ser parte del pueblo de Dios es una fuente inmensa de gozo.
Aplicación práctica: No vivas tu fe en soledad. Involúcrate en tu iglesia local, busca a alguien para animar, y comparte tu vida con otros creyentes. El gozo crece cuando se comparte.

3º Porque esperamos la segunda venida de Cristo

Si esa esperanza no llena tu corazón de gozo, algo anda mal. Para el cristiano, la venida del Señor no trae miedo, sino alegría. Con su regreso:
Terminará nuestra espera.
Habrá justicia sobre el pecado.
La creación será restaurada.
Y todo dolor y sufrimiento cesará (Apocalipsis 22:5).
Aplicación práctica: Vive cada día como si Cristo pudiera volver hoy. Haz una evaluación diaria: “¿Qué me encontraría haciendo el Señor si viniera ahora?”. Esta esperanza produce gozo y también santidad en tu vida.

4º Porque aun el sufrimiento produce gozo

Nadie disfruta sufrir, pero cuando tiene propósito, es diferente.
Las pruebas nos acercan más a Dios (Romanos 5:3–5),
purifican nuestra fe (1 Pedro 1:7),
nos permiten dar testimonio (1 Pedro 3:13–15)
y nos identifican con Cristo (1 Tesalonicenses 1:6).
Además, confirman que somos sus discípulos:
Hechos de los Apóstoles 5:41 RVR60
41 Y ellos salieron de la presencia del concilio, gozosos de haber sido tenidos por dignos de padecer afrenta por causa del Nombre.
Nos gozamos porque ya tenemos la victoria. Desde la cárcel, Pablo escribió:
Filipenses 4:4 RVR60
4 Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!
Aunque sufría y estaba cerca de la muerte (Filipenses 2:17), dejó claro que en Cristo no hay derrota:
Filipenses 1:21 RVR60
21 Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia.
Y lo reafirma en Romanos 8:35–37
Romanos 8:35–37 RVR60
35 ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? 36 Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de matadero. 37 Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.
Aplicación práctica: En vez de preguntarte “¿por qué me pasa esto?”, pregúntate “¿qué quiere enseñarme Dios en esto?”. Cambiar la perspectiva transforma el dolor en oportunidad para crecer y testificar del gozo que solo Cristo da.

Conclusión:

¿Cómo vives tu vida en Cristo? ¿Es una vida marcada por el gozo? El creyente tiene la responsabilidad de recordar a diario las muchas razones para estar agradecido. Mantener la mente enfocada en Cristo es la clave para disfrutar del gozo que Él prometió. Así mostraremos al mundo un estilo de vida distinto: una vida llena de gozo en el Señor.
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