LA GRAN COMISIÓN

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INTRODUCCIÓN

El mes pasado estuvimos reflexionando sobre el crecimiento espiritual, pues cada creyente es llamado a ser una persona a la estatura espiritual de Cristo.
Hace unas semanas conocí a un hombre de habla inglesa, ya anciano, quien me contó entre lágrimas que debía cuidar de su nieta quien se ha quedado en estado infantil, a pesar de tener 25 años y lo peor de todo es que discapacitada, Es una condición difícil y aun sus padres se han desentendido de ella. Como el anciano ya es retirado, se la han dejado para que la cuide. Imagínense la carga que significa para este hombre. Con amargura decía que la había llevado a muchos médicos, pero ninguno había podido resolver su problema, dándole solo medicinas inútiles. Solo atiné a escucharle atentamente y compartirle el pasaje de Lucas 8:43-48 sobre la mujer del flujo de sangre, y orar por él y su nieta.
Es evidente que todo padre no puede tener a un hijo como un bebe permanente.
Imagínense la fuerte llamada de atención que hace el apóstol Pablo a los creyentes de la Iglesia de Corinto por su inmadurez espiritual, quienes tenían partidismo entre ellos, con desórdenes en los cultos y tolerando pecados groseros, a pesar de haber recibido todos los dones espirituales. Todo eso era frustrante, pues debiendo ellos ya estar dedicados a cumplir la gran comisión, aún estaban discutiendo entre ellos como bebes espirituales.  Este pasaje les recuerda que somos de Cristo.
1 Corintios 3:20–23 RVR60
Y otra vez: El Señor conoce los pensamientos de los sabios, que son vanos. Así que, ninguno se gloríe en los hombres; porque todo es vuestro: sea Pablo, sea Apolos, sea Cefas, sea el mundo, sea la vida, sea la muerte, sea lo presente, sea lo por venir, todo es vuestro, y vosotros de Cristo, y Cristo de Dios.
Pablo les recuerda a los Corintios, y a nosotros del Siglo 21, sobre la urgencia de cumplir el llamado de Dios, pues la situación moral está empeorando. Se ha de cumplir la profecía de nuestro Señor:
Mateo 24:37–39 RVR60
Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre.

LLAMADOS PARA ANUNCIAR

Estamos llamados para anunciar, para ser servidores, que en este contexto significa colaboradores de la obra de Cristo, la cual es llevar la Palabra de Dios y hacer discípulos.
Recordemos siempre a los primeros hermanos que nos presentaron la verdad, a los que nos llevaron a tomar una decisión de fe y a los que, como quienes plantan una débil semilla, ayudaron a brotar la vida eterna en nosotros.
Así como tú ahora disfrutas de las bendiciones de esta nueva vida, también lleva ese mensaje transformador a los que aún no conocen de Cristo. De ese modo estas cumpliendo la Gran Comisión, teniendo la seguridad plena de que Cristo mismo está contigo en esa tarea.
Cuando fuimos llamados, hubo una transformación de nuestro ser. Ahora tenemos una nueva vida, con propósito más noble y elevado, para el cual fuimos rescatados y levantados. Nos toca anunciar el testimonio de Cristo.
1 Pedro 2:9–10 RVR60
Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia.

JESUS NOS PREPARA

Antes de escuchar sus palabras de enseñanza formal, Cristo pidió a sus discípulos que entrasen en un compromiso con Él como persona. Era el inicio de su misión.
Marcos 3:13–15 RVR60
Después subió al monte, y llamó a sí a los que él quiso; y vinieron a él. Y estableció a doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar, y que tuviesen autoridad para sanar enfermedades y para echar fuera demonios:
En primer lugar, el compromiso del discípulo es el de entrar en relación con Jesús y pasar tiempo en su presencia en comunión con Él; en segundo lugar, el de imitarlo; en tercer lugar, el de aprender de sus enseñanzas; y, en cuarto lugar, el de salir en su nombre como pescadores de hombres.
Jesús nos prepara para el discipulado dando el ejemplo de su vida y enseñanza, enviando a sus discípulos a hacer discípulos de todas las naciones e instruyéndolos sobre las exigencias del discipulado, incluyendo el compromiso y la obediencia a su doctrina, incluso ante las dificultades.
La vida de Jesús en la tierra es el modelo. Jesús no solo enseñó, sino que también vivió lo que predicaba. Sirvió de ejemplo a sus seguidores, sanando, cuidando y predicando el evangelio, lo que los inspiró a hacer lo mismo, siguiendo sus enseñanzas.
Jesús puso a prueba la fe de quienes querían seguirlo, como en el caso del escriba, para asegurarse de que sus motivaciones fueran genuinas y que estuvieran preparados para el compromiso requerido para seguirlo verdaderamente, informándole que él, sin un lugar donde reclinar su cabeza, no tenía propiedades ni un techo para vivir.
Mateo 8:19–20 RVR60
Y vino un escriba y le dijo: Maestro, te seguiré adondequiera que vayas. Jesús le dijo: Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar su cabeza.
A otro hombre que quería seguirlo después de enterrar a su padre, Jesús le dijo que dejara que los muertos se encargaran de enterrar a sus muertos, lo que significa que primero debe priorizar su seguimiento espiritual.

PERO… AUN DEBO PROVEER PARA MI FAMILIA

Jesús también da confianza a sus seguidores al ver su preocupación por su vida material aquí.
Mateo 6:30–33 RVR60
Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe? No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
Pedro hace una pregunta como si fuese la nuestra.
Marcos 10:28–30 RVR60
Entonces Pedro comenzó a decirle: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido. Respondió Jesús y dijo: De cierto os digo que no hay ninguno que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por causa de mí y del evangelio, que no reciba cien veces más ahora en este tiempo; casas, hermanos, hermanas, madres, hijos, y tierras, con persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna.
Esta es una pregunta importante. Puedes ser un buen discípulo y a la vez proveer para tu familia enfocándote en la mayordomía cristiana y viviendo el Evangelio en tu hogar y en tu comunidad. Comienza por ser tú un buen modelo, orando constantemente y siendo un ejemplo para tu familia al estudiar la Palabra de Dios y compartir tu fe.

JESUS NOS ENVIA

Jesús declara que se le ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra. Luego, comisiona a sus seguidores a ir y hacer discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a observar todas sus ordenanzas.
Mateo 28:18–20 RVR60
Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.
La tarea tiene el carácter de batalla espiritual pues cada vez que alcanzamos un tratado evangelístico, cada vez que testificamos de Jesús que Salva, Sana, Santifica y Viene Otra Vez, estamos entrando como comandos del ejército de Dios al campo dominado por el enemigo. por eso es necesario que recibamos poder.
Hechos de los Apóstoles 1:8 RVR60
pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.
Cuando creímos en Cristo, fuimos sellados con el Espíritu Santo, para declarar ante las huestes espirituales que pertenecemos a Cristo. Los santos ángeles lo saben y están para asistirnos, pero los demonios también lo saben.
Efesios 1:12–14 RVR60
a fin de que seamos para alabanza de su gloria, nosotros los que primeramente esperábamos en Cristo. En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria.
El Espíritu Santo está estampado en el corazón del creyente como sello de Dios. El Espíritu nos marca como propiedad de Dios y nos pone bajo Su protección, garantizado que podamos ser entregados a Dios, Aquel que en Cristo nos ha destinado a ser Suyos.
Cada día procuramos la llenura del Espíritu Santo en oración y lectura de la Santa Biblia a fin de estar preparados para la batalla espiritual.  (Efesios 5:18). Entonces estaremos listos para compartir.  Recuerda: “nadie puede dar algo que no tiene.” Que nuestro ser este lleno del Espíritu Santo cada día.

CONFIA EN LOS RESULTADOS

Confía en la Palabra de Dios, el pueblo de Dios (tu familia y comunidad), el Espíritu de Dios y la misión de Jesús.
Isaías 55:11 RVR60
así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.
Juan 17:20–21 RVR60
Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste.
Así que, hermano, hermana, siembra la Palabra. Deja el resultado a Dios.
1 Corintios 3:5–7 RVR60
¿Qué, pues, es Pablo, y qué es Apolos? Servidores por medio de los cuales habéis creído; y eso según lo que a cada uno concedió el Señor. Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios. Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento.
OREMOS
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