Dioses que no son dignos

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Intro:
El auditorio estaba lleno. Estudiantes, profesores, familias… todos habían venido a escuchar a un joven conferencista que en pocos años se había convertido en una de las voces más conocidas en Estados Unidos: Charlie Kirk. Fundador de Turning Point USA, apenas en sus treinta y pocos años ya había recorrido universidades, foros y medios defendiendo lo que él creía que eran valores fundamentales: la libertad, la familia, la fe.
Su estilo era directo, apasionado, muchas veces incómodo para quienes pensaban distinto. Por eso, no faltaban los opositores, las críticas, incluso las protestas afuera de los auditorios. Pero aquella tarde en Utah, mientras Charlie hablaba con su voz firme y sus gestos enérgicos, nadie imaginaba lo que estaba a punto de ocurrir.
De pronto, en medio del discurso… se escucharon disparos. El eco de las balas retumbó en las paredes. Los gritos rompieron el silencio. Algunos corrieron, otros se tiraron al suelo buscando refugio. En el escenario, Charlie cayó herido. No fue interrumpido por un argumento, ni por una pregunta difícil, sino por la violencia brutal de un arma que buscaba apagar su voz para siempre.
La noticia dio la vuelta al mundo en cuestión de minutos: “Charlie Kirk, baleado durante un evento universitario”. Y millones se preguntaban: ¿cómo puede ser que alguien sea atacado simplemente por hablar? ¿Por expresar lo que cree?
Hermanos, lo que le pasó a Charlie nos recuerda una verdad incómoda: el mundo siempre buscará callar las voces que incomodan a sus ídolos. A veces con violencia física, a veces con burlas, con desprecio, con presión social. El ataque es real, y quienes vivimos para honrar a Cristo no estamos exentos.
Pero el Salmo 115 nos da la respuesta:
No debemos vivir para nuestra propia gloria, sino para la de Dios.
Los ídolos del mundo son impotentes, pero nuestro Dios vive y reina.
Nuestra confianza debe estar solo en Él, porque es nuestro amparo y escudo.
Y aunque el mundo intente callarnos, seguiremos bendiciendo a Jehová desde ahora y para siempre.
Este salmo responde a la pregunta de la gente impía no temerosa de Dios
¿Dónde ahora su Dios?
El salmista responde exaltando la gloria del Señor y llamando a su pueblo a confiar solo en Él.
Hoy también enfrentamos presiones similares: ideologías, falsas religiones y “ídolos modernos” que compiten por nuestra devoción. Este salmo nos recuerda en quién debemos confiar.
Salmo 115:2 RVR60
2 ¿Por qué han de decir las gentes: ¿Dónde está ahora su Dios?
Salmo 42:3 RVR60
3 Fueron mis lágrimas mi pan de día y de noche, Mientras me dicen todos los días: ¿Dónde está tu Dios?
Salmo 79:10 RVR60
10 Porque dirán las gentes: ¿Dónde está su Dios? Sea notoria en las gentes, delante de nuestros ojos, La venganza de la sangre de tus siervos que fue derramada.

I. La grandeza de Dios

EL PROPÓSITO ES DE LA EXISTENCIA DEL HOMBRE ES PARA LA GLORIA DE DIOS
Exégesis: El salmo inicia con una negación enfática: “No a nosotros” (לֹא־לָ֭נוּ, lo lanu), repetido dos veces para eliminar toda posibilidad de orgullo humano.
La gloria pertenece únicamente a Dios por dos razones: su misericordia (חֶסֶד, ḥéśed – amor leal, pacto) y su verdad(אֱמֶת, ’émet – fidelidad, confiabilidad).
En contraste con la burla de las naciones (v. 2), el salmista afirma que Dios está en los cielos y “todo lo que quiso ha hecho” (v. 3), resaltando su soberanía absoluta.
Isaías 42:8 – Dios no comparte su gloria.
Isaías 42:8 RVR60
8 Yo Jehová; este es mi nombre; y a otro no daré mi gloria, ni mi alabanza a esculturas.
Aplicación: La iglesia debe recordar que no existe mérito humano en nuestra salvación, todo es gracia.
Ilustración: Como un espejo que refleja la luz del sol, nosotros solo reflejamos la gloria de Dios, no generamos nuestra propia luz.
Este pasaje nos invita reflexionar sobre en quien estamos confiando en nuestra vida diaria
Examina hacia quien esta tu fidelidad
Es tu fe genuina en Dios?
¿Que cosas en tu vida se pueden convertir en ídolos
La gloria es para Jehová no para nadie mas
Vivimos en un tiempo donde las cosas se han puesto de cabeza, se pone mas énfasis en tantas cosas que son importantes, pero no mas importantes que la gloria que demos dar a nuestro Señor, estamos en un tiempo donde la luz y el foco son otras cosas y no Dios
EL HOMBRE SE LEVANTA DIOSES QUE ROBAN LA GLORIA QUE HA DIOS LE CORRESPONDE
El necio cuestionamiento de los que no conocen a Dios
¿Donde esta ahora su Dios? ¿Por qué el hombre impio no puede ver a Dios?
1 Corintios 2:14–16 RVR60
14 Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. 15 En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie. 16 Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo.
3
Dios esta en los cielos y hace lo que quiere

II. El engaño de los ídolos

4-7
Idolos:una efigie pagana importante que es venerada como una representación o en lugar de una deidad.
Imagen, o sea, un objeto esculpido y modelado, del cual su constructor cree que contiene o representa a una deidad, y se convierte por lo tanto, en un objeto de adoración y reverencia
La inutilidad y dependencia que los dioses falsos tienen de los seres humanos en lugar de que sean independientes y capaces de hacer cualquier cosa.
8
Nos parecemos a los dioses a los cuales adoramos.
es decir, los adoradores se vuelven tan vacíos como los ídolos que veneran.
Si tienes un dios inútil, así eres tu

III. La confianza del creyente en Dios

¿CÓMO DAMOS GLORIA A DIOS?
Tres llamados repetidos: “Confía, oh Israel… casa de Aarón… los que teméis a Jehová” (vv. 9-11). La repetición muestra urgencia y universalidad: todo el pueblo debe confiar.
La base de la confianza es que Dios es “amparo y escudo” (‘ezer umagen), protector y defensor.
9
Todo el pueblo debe confiar
10
Todos los lideres del pueblo deben confiar
11
Todos aunque no formen parte del pueblo deben confiar

IV. Las bendiciones del creyente de parte de Dios

12-18
Dios es soberano: “Los cielos son los cielos de Jehová” (v. 16).
Aun así, Él comparte sus bendiciones con el hombre en la tierra, multiplicando descendencia y prosperidad (vv. 14-15).
La respuesta del creyente es la alabanza continua: “Nosotros bendeciremos a Jehová desde ahora y para siempre” (v. 18).
Aplicación: Las bendiciones de Dios no son solo materiales, sino principalmente espirituales y eternas.
16
Nos vuelve a recordar la morada del Señor
Dios es celestial y los hombre terrenales
17-18
Concedenos la vida para podamos darte gloria
¿Que motiva tu vida?
El trabajo
los hijos
El dinero
Mucha gente que tiene problemas o que a sufrido una gran perdida se quiere suicidar ¿por qué? porque su vida esta en lo que tienen terrenalmente, pero aunque el creyente tiene problemas y luchas sigue motivado para seguir adelante porque sabe que la dificultad que pueda estar atravesando Dios la permite para su gloria.
Filipenses 2:20–24 RVR60
20 pues a ninguno tengo del mismo ánimo, y que tan sinceramente se interese por vosotros. 21 Porque todos buscan lo suyo propio, no lo que es de Cristo Jesús. 22 Pero ya conocéis los méritos de él, que como hijo a padre ha servido conmigo en el evangelio. 23 Así que a éste espero enviaros, luego que yo vea cómo van mis asuntos; 24 y confío en el Señor que yo también iré pronto a vosotros.
Sino estas viviendo para la gloria de Dios no tienes porque estar viviendo.
No te estas ganando el dinero de vivir sino vives para su gloria.
CONCLUSIÓN
Al recordar lo sucedido con Charlie Kirk, nos damos cuenta de que este mundo nunca dejará de intentar silenciar las voces que levantan convicciones. Algunos lo harán con balas, otros con burlas, otros con tentaciones sutiles que buscan callar nuestra fe.
Charlie fue derribado físicamente en un escenario, pero su voz y su influencia no se apagaron, sino que se multiplicaron en las noticias, en las redes, en las conversaciones de millones de personas. El ataque que pretendía silenciarlo terminó amplificando su mensaje.
Hermanos, eso mismo ocurre con los hijos de Dios. El enemigo puede atacarnos, pero no puede detenernos. Nos puede herir, pero no puede arrebatarnos la victoria que tenemos en Cristo. El salmista lo sabía bien: “Nosotros bendeciremos a Jehová desde ahora y para siempre. Aleluya” (Salmo 115:18).
Cuando el mundo dispare contra nuestra fe, cuando los ídolos nos presionen, cuando las voces se levanten para preguntar “¿Dónde está su Dios?”, recordemos la respuesta del Salmo 115:
Nuestro Dios está en los cielos y todo lo que quiso ha hecho.
Él es nuestro amparo y escudo.
Él nos bendecirá y nos guardará.
Y aunque quieran callarnos, nuestra voz se unirá al coro eterno: ¡Aleluya, gloria al Dios verdadero!
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