La derrota de los benjaminitas

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Narrativa

El crimen del levita no pasó desapercibido. En el capítulo anterior notamos que todo Israel se horrorizó. Asi que en en nuestro capitulo, ellos deciden tomar la justicia en sus manos. El dato que el narrador nos da (desde Dan hasta Berseba) nos sirve de referencia para que sepamos que todo Israel se reunió. En esta reunión le piden al levita que narre lo sucedido. El levita omite algunas cosas y exagera en otras. Por ejemplo: exagera al decir que los hombres querian matarlo y por eso rodearon la casa y omite que fue él quien sacó a la concubina asi como omite al anciano que le dio hospedaje. El levita asi mismo dice que el crimen es un pecado infame y depravado y que ya no solo lo afecta a él sino a todo Israel. En el v.8 no vemos a nadie cuestionar esta historia tan dudosa, sino mas bien todos enardecidos deciden emprender una campaña militar contra los de Gabaá o Guibea.
El pueblo decide cuantas personas irán a la batalla. El v. 10 dice que ellos afirmaron: Cuando el ejército llegue a Guibea les dará su merecido por toda la infamia cometida en Israel. Es curioso notar como estos hombres tenían un sentido de la justicia un tanto distorsionado. Si el narrador de Jueces está en lo correcto “en aquellos días no había rey en Israel y cada uno hacía lo que bien le parecía”. De acuerdo al v.3 los de Benjamin se enteraron de la asamblea y en el v.13 son avisados de que tienen que entregar a los malechores, el ejército está seguro que muriendo ellos morirá el pecado.
Para sorpresa de nadie los benjaminitas no quisieron hacer caso, antes bien se armaron para la batalla. A estas alturas del libro esta actitud ya no puede sorprendernos en nada. Los ejercitos quedaron asi: Benjaminitas 27 mil soldados, resto de las tribus 400 mil soldados. Podemos darnos cuenta que la desproporción es enorme. Ojo: no perdamos de vista que Israel ha salido para castigar una “infamia”. Ante la negativa de los benjaminitas Israel hace un movimiento extraño, suben a consultar a Dios a Betel. En primer lugar solo preguntan: ¿Quién va a subir a pelear? sin embargo aunque Dios contesta que sea Judá, ese dia el ejercito sufre una derrota terrible. Al fracasar ellos regresan y ahora consultan llorando al Señor, nuevamente el Señor les dice que suban y peleen y nuevamente sufren una desastrosa derrota. La última consulta es con ayuno, llanto y sacrificios de comunión y holocausto y ellos ya no solo preguntan si deben pelear sino que abren la posibilidad a pelear o retirarse. La respuesta del Señor es un poco mas amplia “suban y los entregaré en sus manos”.
Finalmente la batalla se desarrolla con una nueva estrategia, es una estrategia de emboscada. Los benjaminitas están confiados de sus victorias previas. Han dado de baja a muchisimas personas y aunque el ejercito es grande ellos se sienten con el valor de derrotarlos. Sin embargo esta vez es diferente. Caen en la emboscada y el texto nos dice que ellos se aterrorizaron cuando se dieron cuenta que la calamidad se venía encima. Efectivamente la calamidad los alcanzó pero esta vez en manos de los de su propio pueblo. Los israelitas les aplican la ley del anatema y pasan a filo de espada a toda la ciudad matando incluso a los animales y prendiendo fuego no solo a Guibea sino a todas las otras ciudades de Benjamin.

Reflexión teologica

Deuteronomy 13:12–17 NVI
»Si de alguna de las ciudades que el Señor tu Dios te da para que las habites llega el rumor de que han surgido hombres perversos que descarrían a la gente y le dicen: “Vayamos a rendir culto a otros dioses”, dioses que ustedes no han conocido, entonces deberás inquirir e investigar todo con sumo cuidado. Si se comprueba que tal hecho abominable ha ocurrido en medio de ti, no dudes en matar a filo de espada a todos los habitantes de esa ciudad. Destrúyelos junto con todo lo que haya en ella, incluyendo el ganado. Lleva todo el botín a la plaza pública, y préndele fuego a la ciudad y a todo el botín. Será una ofrenda totalmente quemada para el Señor tu Dios. La ciudad se quedará para siempre en ruinas, y no volverá a ser reedificada. No te apropies de nada que haya sido consagrado a la destrucción. De ese modo, el Señor alejará de ti el furor de su ira, te tratará con misericordia y compasión, y hará que te multipliques, tal como se lo juró a tus antepasados.
Este pasaje nos daba indicaciones precisas de cuando aplicar el anatema. Tenían que investigar “con sumo cuidado”. En el pasaje que estudiamos no parece ocurrir tal cosa. De hecho la historia del levita es muy ambigua ¿Cómo es posible que aquellos hombres que tenían intención de matarlo hayan entrado a la casa, violado a la mujer y a él no le hayan hecho ya nada? Sin embargo, una posibilidad que se asoma en este texto es que lo que en verdad haya hecho enfurecer a la asamblea es que Benjamin se haya enterado de la reunión y que además se hayan negado a entregar al culpable.
En este pasaje el Señor si tiene intervenciones. Estas son muy escuetas y no ha sido iniciativa suya el hablar con el pueblo. Tal parece que este pueblo ha decidido tomar el papel de Dios. Este pasaje nos complica un poco mas el escenario porque anteriormente nos parecia que este pueblo estaba extraviado adorando a otros dioses y desconociendo por completo como tener una relacion con Dios. Sin embargo cuando leemos que lo buscan en Betel, que ayunan, que buscan el arca, que hacen holocausto y sacrificio de comunion vemos que estos mandatos dados por Dios estaban intactos. Entonces podemos inferir que el culto al Señor no estaba abolido simplemente el corazón de ellos apuntaba en otra dirección.
Uno de los titulos que recibe nuestro Dios es el titulo de Señor. Y que Él sea Señor significa que Él imparte justicia y está atento a lo que ocurre. Podemos desesperanzarnos y decir: El Señor ha abandonado a la humanidad. Hay tanta maldad que ya no parece que este mundo le pertenezca. Algunas veces queremos ayudar al Señor levantando duros juicios contra quienes a nuestro parecer pervierten su camino. Nos levantamos en armas por el Señor, confundiendo ideologías con el mensaje central del evangelio. Este mensaje dice que Jesucristo ha venido al mundo lleno de gracia y de verdad. Ambas cosas son parte de Él, ni una ni la otra son mas importantes. Sin embargo, en ocasiones tomamos para nosotros solo una de ellas y lo convertimos en nuestro estandarte y estamos dispuestos a aniquilar y pasar por el anatema a quien se nos ponga enfrente.
Israel se levantó “en nombre de Dios”, Israel está condenando un crimen “infame y depravado”, Israel afirma que ha consultado al Señor y que este le ha respondido y finalmente Israel termina aniquilando a sus hermanos, cosa que después ellos mismos se arrepienten. Cualquier conducta que nos invite a aniquilar a las personas “infames” debe ser rechazado tajamente por nosotros y decir “esto no es lo que el Señor quiere”.
Que nuestro buen Señor por medio de su Espiritu nos lleve a estar llenos de gracia y de verdad. Leamos juntos este pasaje: Juan 1:14-18
John 1:14–18 RVR60
Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad. Juan dio testimonio de él, y clamó diciendo: Este es de quien yo decía: El que viene después de mí, es antes de mí; porque era primero que yo. Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia. Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.
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