Construyendo el Arca Juntos
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Restauración Familiar
Restauración Familiar
Buenas noches, gracias a los pastores por la invitación a compartir, me acompaña mi preciosa esposa Almita, casados ya por 28 años, padres de 3 hijos, Belén la mayor, casada; Ismael estudiante de odontología soltero y Gael Isaías, estudiante de Contaduría; y primero Dios en bebrero del próximo año, nos estrenaremos como abuelitos.
Esta noche quiero ser breve y compartir un consejo de la Palabra de Dios para el matrimonio.
Para empezar, quisiera saber cuántos han escuchado hablar de Noé, ¿qué saben de él? PREGUNTAR Y ESCUCHAR RESPUESTAS
Cuando pensamos en Noé, quiza, lo primero que se nos viene a la mente es el barco lleno de animales, las jirafas, changos asomando la cabeza, elefantes ocupando media sala, la paloma volando con la ramita, las hormigas marchando por las paredes. Pensamos en todo el trabajo que llevó construir el arca, más de 100 años.
Después pensamos en el trabajo para reunir a todos los animales, la comida que debió almacenar; después pensamos en la lluvia que cayó por 40 días y 40 noches.
Pero rara vez pensamos en algo ¿cómo le fue en matrimonio y sus hijos mientras construía el arca? Casi no pensamos en eso, porque no es el tema de esa historia, pero ¡Noé estaba casado! así que, para la esposa, seguramente sí era tema eso de la construcción por más de 100 años.
No sé cuántos de ustedes tengan un trabajo junto con la esposa, de manera que pasan tiempo en la oficina o el negocio y al cerrar, siguen juntos en el hogar, claro a menos que vayan a casas diferentes, pero esa es otra historia.
En pandemia cuando nos vimos encerrados en el hogar, algunos matrimonios ¡por primera vez pasaron tanto tiempo juntos! y la convivencia no fue fácil, algunos por primera vez después de mucho tiempo, desayunaban, comían y cenaban juntos, además de ver la TV, hacer la tarea con los hijos juntos.
En los años posteriores a la pandemia aumentaron los divorcios, en los años de pandemia disminuyeron, porque los juzgados estaban cerrados. En Oaxaca el año 2023 se marcó el mayor aumento a 3,198 divorcios por 13,793 matrimonios. De cada 100, 23 se divorciaron. Entre el año 2015 y 2019 se dieron entre 2,100 y 2,500 divorcios.
Bueno, el chiste es que se cree que después de la convivencia forzada de la pandemia hubo un aumento en los divorcios, porque la relación de matrimonio no es fácil, requiere esfuerzo.
Así que podemos suponer que el matrimonio de Noé tuvo sus momentos difíciles durante ese periodo de la construcción del arca. Imagina la escena, por más de 100 años la señora era despertada por el ruido del martillo, o por Noé arrastrando la madera, o el serrucho. Ni bien se levantaba Noé y salía a seguir con la construcción. Así que es de suponer que quizá, a lo mejor, su esposa, no era como las de Oaxaca, sino que era de carácter feo y le decía: ¡¡Noé y, como para cuando terminas!! No me has terminado el mueble de la cocina y ahora resulta que vas a construir un barco. No arreglas el burro de planchar y resulta que..., y el Noé le decía, eso es fácil, eso lo arreglo en 1, 2 X 3, es más, hoy de regreso lo hago. Noé llegaba tarde cansado y se olvidaba de hacer los arreglos en la casa.
Imagino que llegó el momento que la esposa se unió en la visión y el llamado que Dios le dio a Noé, ahora Noé sale temprano, pero ella va con él. Juntos construyendo el Arca.
Los hijos se peleaban y era la mamá quien lidiaba con ellos, porque el señor estaba trabajando fuera de casa y al llegar que quiere descansar.
Pues en medio de todo eso la Biblia nos da una pista:
“Este es el relato de Noé y su familia. Noé era un hombre justo, la única persona intachable que vivía en la tierra en ese tiempo, y anduvo en íntima comunión con Dios.” (Génesis 6:9, NTV)
La palabra que traducen como “justo” es la palabra hebrea: “Saddiq”, que se puede traducir como: recto, correcto, ser declarado inocente, pero además en la Biblia cuando se usa la palabra justo, se habla de que tiene una relación correcta con Dios y con los demás.
No quiere decir que era perfecto, sino que por su amor a Dios y por ser fiel a Dios, ÉL le daba el favor para ser un hombre normal. Pero fue fiel a Dios en medio de una generación corrupta.
Después dice:
“pero confirmaré mi pacto contigo. Así que entren en la barca tú y tu mujer, y tus hijos y sus esposas.” (Génesis 6:18, NTV)
En otras palabras ¡Noé no entró solo al arca! Entró con su esposa, con sus hijos y sus nueras. Entró con toda su familia. La fidelidad de Noé sostuvo su matrimonio y su familia, su matrimonio sobrevivió la tormenta más grande de la historia. No podemos enfatizar demasiado la importancia de los varones en la vida matrimonial.
Al poner en contexto la historia podríamos decir que el esposo y la esposa que son fieles a Dios, sostienen la familia. Porque el matrimonio impacta más que sólo a los cónyuges.
De esta porción vamos a sacar algunos principios para que nos ayude en nuestro matrimonio y podamos sobrevivir las tormentas de la vida.
i, La Fe construye lo invisible.
“»Construye una gran barca de madera de ciprés y recúbrela con brea por dentro y por fuera para que no le entre agua. Luego construye pisos y establos por todo su interior.” (Génesis 6:14, NTV)
“»¡Mira! Estoy a punto de cubrir la tierra con un diluvio que destruirá a todo ser vivo que respira. Todo lo que hay en la tierra morirá,” (Génesis 6:17, NTV)
En esa época Dios le pide a Noé que construya un arca, quizá para nosotros que sabemos que se lo pide porque va a llover tenga sentido, pero ¡nunca antes había llovido así! En ese tiempo, era más bien un rocío que regaba la tierra. Es como si ahora te piden construir un paraguas gigante en medio del desierto, quizá tu primera reacción sería de duda ¿habré escuchado bien? ¿para qué va a servir un paraguas donde no llueve? ¡no tiene sentido!
Así fue para Noé, no entendió qué era un Arca, por eso Dios mismo le tiene que dar los planos y las medidas, pero, aunque no entendía del todo ¡Noé obedeció!
Y eso que él nunca había visto, vio la luz, fue construido.
Si Dios te dice que tu matrimonio va a estar bien ¡créele! Quizá porque conoces a tu esposo, conoces a tu esposa pienses que ¡eso no es posible! No veo que se pueda hacer mucho, él no va a cambiar, ella no va a cambiar. Pero si Dios te ha dicho que lo harás, aunque ahora no lo veas ¡créelo!
En el matrimonio muchas veces se trata de construir, edificar, aunque no veamos el producto final todavía.
El matrimonio se vuelve pesado, cuando, además, tienes amigos que no ayudan, en lugar de animarte ¡te desaniman! ¿Sigues con el ogro?
¿Por qué sigues ahí si no te valoran? ¿Cómo puedes aguantar tanto? quienes no tienen fe en nuestro Dios, no pueden entender, pero la fe ¡Ve lo invisible!
Los matrimonios fuertes no se construyen de pura emoción del momento, se construyen en la fe de lo que Dios promete. Si por la gente hubiera sido, Noé no construye nada.
Pero el matrimonio fue tu elección ¡tu decisión! Por más que tu mamá te dijo que no te casaras ¡no hiciste caso! Ahora ya metidos en el matrimonio y conocer a Dios, lo menos que puedes hacer es ¡orar! pero no para que se lo lleve un diluvio, sino para que los dos cumplan el propósito de Dios.
El matrimonio se construye creyendo lo que Dios promete.
ii, El compromiso resiste las burlas.
La biblia no dice textualmente que la gente se burlara de Noé, pero leemos en otros versos lo siguiente:
“»Cuando el Hijo del Hombre regrese, será como en los días de Noé. En esos días, antes del diluvio, la gente disfrutaba de banquetes, fiestas y casamientos, hasta el momento en que Noé entró en su barco.” (Mateo 24:37–38, NTV)
“Dios tampoco perdonó al mundo antiguo, aparte de Noé y a los otros siete miembros de su familia. Noé advirtió al mundo del justo juicio de Dios, y por eso Dios lo protegió cuando destruyó, con un gran diluvio, el mundo de los que vivían sin Dios.” (2 Pedro 2:5, NTV)
Su mensaje fue rechazado por la gente de su generación, por los de su pueblo. Si la gente de esa época es como la gente de ahora, es muy probable que al ver a Noé trabajar en algo que no tiene sentido ¡se burlen de él!
Algunos escritos extrabíblicos de la tradición judía describen que se burlaban, como el Midrash Rabbah (Bereshit Rabbah 30:7), dice que le preguntaban por qué hacía el carca y se reían de la idea de un diluvio.
Imagina la burla de los vecinos ¿Noé para cuando el viaje? ¿ya abriste tu zoológico? Escuchar las voces de burla por más de 100 años ha de haber sido agotador.
Vivimos en una cultura que ve al matrimonio como algo desechable, como un celular descontinuado que se puede cambiar por un modelo más nuevo.
Y habrá voces que te dirán ¿para qué seguir con esa relación si puedes empezar desde cero? ¡mereces ser feliz!
Noé nos enseña que, cuando tienes un Pacto con Dios, no dejas que las voces de afuera definan la fidelidad a ese pacto, a ese compromiso. Aunque nadie más lo entiende, se trata del Pacto que tienes tú, tu cónyuge y Dios.
iii, Pacto que salva a tu familia.
Dios le dijo a Noé:
“pero confirmaré mi pacto contigo. Así que entren en la barca tú y tu mujer, y tus hijos y sus esposas.” (Génesis 6:18, NTV)
Y también te lo dice a ti esta noche. Dios quiere hacer un pacto contigo y ese pacto no solo va a salvar tu matrimonio, sino que salvará a tus hijos, tus hijas y los hijos de tus hijos, porque el pacto fue para Noé, pero también para toda la familia.
El matrimonio no se trata de sobrevivir, de sufrir un día a la vez, se trata de construir un refugio para toda la familia y no sólo un refugio en lo físico, sino en lo espiritual, emocional y en las relaciones.
El matrimonio es el lugar seguro para todos los miembros de la familia, es el lugar dónde las risas alrededor de la mesa se disfrutan, es ahí donde se cuentan las historias que los padres recordarán el resto de sus vidas, y algunas de las cosas que digas como papá o mamá, tus hijos las recordarán para toda la vida.
El “arca” de hoy no se hace de madera de ciprés, se hace con cenas alrededor de la mesa, con esas salidas en familia, con caminar juntos para ir a la iglesia los domingos, se construye con pláticas que a veces son difíciles, pero que enseñan a los hijos sobre el amor incondicional, el amor que perdona, el amor que confía en Dios.
El arca, el matrimonio es ese espacio donde, aunque afuera hay tormentas ¡adentro se respira paz!
i, Construyan juntos en el matrimonio, la sociedad va en contra. Seamos de los que pelean.
ii, Decidan aguantar las presiones. En ocasiones las voces externas les meterán presión, los van a desanimar, otras veces será la voz de tu propio pensamiento que te dirá ¡ya no vale la pena! Él o ella no va a cambiar.
Recuerda que la fidelidad a Dios no se mide por cuántos estén de acuerdo con tu decisión, sino en obedecer lo que Dios te está pidiendo.
iii, Mantén a Cristo en el centro. Sin Dios en el centro, el matrimonio es sólo una barca de madera a la deriva, en medio del diluvio, y serás llevado de un lado a otro, hasta que se rompa; pero con Dios en tu barca, el matrimonio es un refugio que nada ni nadie puede romper.
Para terminar.
Noé y su esposa sobrevivieron ¡no porque fueran perfectos! Sino porque decidieron confiar y construir juntos en obediencia lo que Dios les llamó a hacer.
El matrimonio no está diseñado para flotar sostenido por emociones pasajeras, está diseñado para navegar aguas turbulentas sostenidos por la fe y por el Pacto.
Así que, esposos, esposas, tomen el martillo de la fidelidad, la obediencia, las tablas del compromiso y el plano de Dios, porque ¡es SU Plan! Y construyan juntos un arca que resista cualquier tormenta, porque cuando 2 construyen con Dios en el centro ¡no hay diluvio que pueda hundirlos!
Palabra de Dios
Oremos
