La decisión de un ladrillo (Tema 4)
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Serie: Obra en Construcción
Tema 4 (martes)
idea: Una piedra muerta a un ladrillo vivo
TEXTO BASE
TEXTO BASE
Así ha dicho Jehová el Señor a estos huesos: He aquí, yo hago entrar espíritu en vosotros, y viviréis.
INTRODUCCIÓN
INTRODUCCIÓN
Cuando pensamos en ladrillos, pensamos en algo muerto, duro, frío. Sin embargo, en manos del constructor, un ladrillo toma valor porque forma parte de un muro que protege, sostiene y da forma a una casa.
Así estaba Israel en tiempos de Ezequiel: eran como huesos secos, sin esperanza, tirados en un valle. Pero Dios le mostró al profeta que esos huesos podían vivir otra vez. Que Él podía levantar de la nada un ejército.
Ese mismo mensaje resuena hoy: no importa cuán seco, frío o muerto te sientas, Dios puede convertir tu vida en un ladrillo vivo para la construcción de su Reino.
TS Eliot poeta americano de San Luis, Missouri y Rainer Maria Rilke quien es el poeta mas importante en lengua alemana, escribieron:
Poema: De Piedra a Ladrillo Vivo
"Yacía la piedra, fría, callada,
muerta en la sombra, sin voz ni aliento;
mas vino la mano que al alma llama,
y ardió en su pulso divino cimiento."
"Ya no es escombro que el polvo olvida,
ni roca rota de fin incierto;
Cristo la toma, le da la vida,
y la levanta en su templo eterno."
"Piedra que muere, ladrillo vivo,
obra que canta, casa de Dios;
lo que era nada, en Él es motivo,
de eternidad y de eterno amor."
FRASE INTRODUCTORIA
FRASE INTRODUCTORIA
“Cuando todo parece estar seco y muerto, Dios trae vida nueva y te convierte en un ladrillo vivo en su obra de construcción.”
DESARROLLO TEMÁTICO
DESARROLLO TEMÁTICO
I. El valle de los huesos secos
I. El valle de los huesos secos
La mano de Jehová vino sobre mí, y me llevó en el Espíritu de Jehová, y me puso en medio de un valle que estaba lleno de huesos. Y me hizo pasar cerca de ellos por todo en derredor; y he aquí que eran muchísimos sobre la faz del campo, y por cierto secos en gran manera.
Ezequiel recibe la visión en un tiempo en que Israel está en cautiverio. Jerusalén ha sido destruida, el templo derribado, y el pueblo está sin identidad. Es literalmente una nación “muerta”.
La palabra hebrea para “secos” es יָבֵשׁ (yavesh), que significa no solo resecos, sino completamente sin vida, quebradizos.
Hay momentos en que sentimos que todo en nuestra vida espiritual está seco: la oración no fluye, la fe se rompe, las fuerzas se acaban. Pero Dios no nos deja tirados en el valle.
II. La pregunta de Dios
II. La pregunta de Dios
Y me dijo: Hijo de hombre, ¿vivirán estos huesos? Y dije: Señor Jehová, tú lo sabes.
Dios le pregunta a Ezequiel: “Hijo de hombre, ¿vivirán estos huesos?”
Ezequiel responde con humildad: “Señor Jehová, tú lo sabes.”
La esperanza no depende de lo que los hombres pueden hacer, sino de lo que Dios puede hacer. Es el mismo principio de la salvación por gracia: donde el hombre no puede, Dios puede.
Hoy Dios también te pregunta: “¿Crees que tu vida puede ser restaurada? ¿Crees que tu matrimonio puede tener esperanza? ¿Crees que puedes empezar de nuevo?” Y la única respuesta correcta es: “Señor, tú lo sabes. Y en ti confío.”
III. El soplo de vida
III. El soplo de vida
Me dijo entonces: Profetiza sobre estos huesos, y diles: Huesos secos, oíd palabra de Jehová. Así ha dicho Jehová el Señor a estos huesos: He aquí, yo hago entrar espíritu en vosotros, y viviréis. Y pondré tendones sobre vosotros, y haré subir sobre vosotros carne, y os cubriré de piel, y pondré en vosotros espíritu, y viviréis; y sabréis que yo soy Jehová. Profeticé, pues, como me fue mandado; y hubo un ruido mientras yo profetizaba, y he aquí un temblor; y los huesos se juntaron cada hueso con su hueso. Y miré, y he aquí tendones sobre ellos, y la carne subió, y la piel cubrió por encima de ellos; pero no había en ellos espíritu. Y me dijo: Profetiza al espíritu, profetiza, hijo de hombre, y di al espíritu: Así ha dicho Jehová el Señor: Espíritu, ven de los cuatro vientos, y sopla sobre estos muertos, y vivirán. Y profeticé como me había mandado, y entró espíritu en ellos, y vivieron, y estuvieron sobre sus pies; un ejército grande en extremo.
Dios ordena a Ezequiel profetizar. Los huesos se juntan, crecen tendones, carne, piel pero aún no hay vida hasta que el ר֫וּחַ (ruaj), el aliento de Dios, entra en ellos.
Este ruaj es el mismo soplo que en Génesis 2:7 dio vida a Adán. La vida no viene de nosotros, viene de Dios. El bautismo simboliza ese mismo acto: morir en sequedad y resucitar en novedad de vida por el Espíritu.
Muchos aquí ya tienen “piel religiosa”, apariencia de fe pero sin el Espíritu de Dios todavía están secos. Hoy el Señor quiere soplar sobre ti y darte vida verdadera.
IV. De huesos a ejército
IV. De huesos a ejército
Y profeticé como me había mandado, y entró espíritu en ellos, y vivieron, y estuvieron sobre sus pies; un ejército grande en extremo.
Lo que antes era un valle de muerte se convierte en un ejército en pie. Lo que parecía ruina ahora es fuerza.
Para Israel, esta visión significaba que volverían del exilio, reconstruirían Jerusalén y serían otra vez el pueblo de Dios.
Para nosotros significa que Dios quiere transformarnos de huesos secos a ladrillos vivos en la construcción de su iglesia. No serás un adorno, serás parte de un muro, fuerte, útil, con propósito.
V. Ladrillos vivos para otros
V. Ladrillos vivos para otros
Jesús es el “fundamento” pero nosotros somos los “ladrillos vivos”
Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.
vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.
Pedro usa el término griego λίθοι ζῶντες (lithoi zōntes) = “piedras vivas”, un contraste poderoso: lo que está muerto ahora tiene vida en Cristo.
Cuando aceptas a Cristo, dejas de ser hueso seco para convertirte en un ladrillo vivo. No solo recibes vida, sino que tu vida inspira a otros a confiar en que también pueden ser reconstruidos.
CONCLUSIÓN
CONCLUSIÓN
El valle de huesos secos representa a todo aquel que siente que ya no hay salida, que está roto, que está muerto en su interior. Pero el mismo Dios que levantó a Israel del exilio es el Dios que puede levantar tu vida hoy.
No importa cuán seco estés. No importa cuán rota esté tu historia. Él puede soplar su Espíritu sobre ti y convertirte en un ladrillo vivo.
LLAMADO
LLAMADO
Hoy es un momento decisivo. No se trata solo de escuchar, se trata de vivir.
Si hasta ahora tu vida ha estado en sequedad, hoy puedes pedirle a Dios que sople sobre ti su Espíritu.
Si quieres dejar de ser hueso seco y convertirte en un ladrillo vivo en la casa de Dios, el paso es claro: entrega, fe y bautismo.
Si estás aquí como invitado, este es el llamado: deja que Cristo te reconstruya.
Hoy el Constructor celestial está levantando un ejército de vida nueva. ¿Quieres ser parte? ¿Quieres ser un ladrillo vivo en el muro eterno?
Hoy es el día de decisión. Hoy es el día de levantarse del valle y decir: “Sí, Señor, quiero vida nueva en ti.”
