El Dios que libera y da esperanza
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Introducción
Todos, en algún momento, hemos sentido lo mismo que el pueblo de Israel: esclavitud, cargas pesadas, desesperanza. Israel estaba bajo el yugo de Egipto, y aunque escuchaban palabras de liberación, su corazón estaba tan oprimido que no podían creer.
Este pasaje nos habla de un Dios que no es indiferente, sino que ve, escucha y actúa. El mismo Dios que levantó a Moisés para sacar a Israel, levantó a Jesucristo para sacarnos de la esclavitud del pecado.
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Desarrollo
1. Dios revela su identidad (v. 6a – “Yo soy el Señor”)
Antes de hablar de liberación, Dios muestra quién es: el Señor eterno, el Dios fiel.
La salvación no descansa en Moisés ni en el esfuerzo humano, sino en quién es Dios.
Así también, el evangelio comienza con Dios mismo: no es un mensaje de autoayuda, sino una revelación del Dios que salva.
2. Dios promete sacar y librar (v. 6b – “os sacaré… os libraré”)
Israel estaba bajo trabajos forzados; nosotros bajo el peso del pecado.
Jesús dijo: “Todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado” (Juan 8:34).
Dios promete sacar, y lo hace en Cristo: Él rompe las cadenas, da perdón y una nueva vida.
3. Dios redime con poder (v. 6c – “os redimiré con brazo extendido”)
La palabra “redimir” habla de pagar un precio para liberar a un esclavo.
En Egipto fue la sangre del cordero pascual; en nosotros, la sangre del Cordero de Dios, Jesucristo.
La cruz es el brazo extendido de Dios que muestra poder y amor.
4. Dios establece una relación personal (v. 7a – “os tomaré por mi pueblo, y seré vuestro Dios”)
No solo nos saca del pecado, sino que nos da una identidad: su pueblo, sus hijos. ( Juan 1:12)
El evangelio no es solo perdón, es adopción, comunión con Dios.
Lo que el mundo quita (valor, propósito, identidad), Cristo lo restaura.
5. Dios promete una herencia (v. 8 – “os meteré en la tierra… os la daré por heredad”)
Israel miraba hacia Canaán; el creyente mira hacia la vida eterna.
Jesús dijo: “En la casa de mi Padre muchas moradas hay” (Juan 14:2).
El evangelio no es solo para hoy: nos asegura un futuro con Él.
6. La reacción humana (v. 9 – “pero ellos no escuchaban…”)
El dolor y la esclavitud endurecieron su corazón, no podían creer.
Hoy también muchos, por la dureza de la vida o la incredulidad, no escuchan el mensaje del evangelio.
Pero el llamado sigue siendo a confiar: Dios es fiel, aunque nosotros dudemos.
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Aplicación evangelística
El Egipto representa el pecado y la esclavitud espiritual.
Moisés es un anticipo de Cristo, el libertador definitivo.
La Pascua apunta a la cruz, donde la sangre de Cristo nos libra del juicio.
La tierra prometida apunta a la vida eterna.
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Conclusión
Dios dice: “Yo soy el Señor… yo os sacaré… yo os redimiré… yo os tomaré… yo os meteré”.
Todo descansa en Su acción. El hombre esclavizado no puede liberarse a sí mismo, pero Dios, en Jesucristo, ofrece libertad y esperanza.
Hoy, si escuchas su voz, no endurezcas tu corazón. Así como Dios sacó a Israel de Egipto, Él quiere sacarte de la esclavitud del pecado y darte una nueva vida en Cristo.
