La Vida Del Hombre
Parábolas de Jesús • Sermon • Submitted • Presented
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· 17 viewsLa Vida del Hombre – La parábola del rico insensato Jesús nos recuerda que la vida no consiste en la abundancia de bienes, sino en nuestra relación con Dios. 🙌 En este mensaje descubriremos: •Cómo la codicia roba la paz del corazón. •Por qué una mente enfocada en lo terrenal olvida lo eterno. •Cuál es la verdadera riqueza que permanece para siempre.
Notes
Transcript
13 Le dijo uno de la multitud: Maestro, di a mi hermano que parta conmigo la herencia.
14 Mas él le dijo: Hombre, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor?
15 Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.
16 También les refirió una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico había producido mucho.
17 Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo dónde guardar mis frutos?
18 Y dijo: Esto haré: derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes;
19 y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate.
20 Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será?
21 Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios.
Jesús nos recuerda que el verdadero valor de la vida no se mide por la cantidad de bienes materiales, sino por nuestra relación con Dios y la eternidad.
1. Un corazón codicioso busca seguridad en las cosas (v.13–15)
1. Un corazón codicioso busca seguridad en las cosas (v.13–15)
“Guardaos de toda avaricia...”
13 Le dijo uno de la multitud: Maestro, di a mi hermano que parta conmigo la herencia.
14 Mas él le dijo: Hombre, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor?
15 Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.
Jesús advierte que incluso una preocupación legítima (como una herencia) puede revelar un problema más profundo: la codicia.
El mundo enseña que el éxito está en tener más, pero Jesús nos enseña que la vida no depende de lo que poseemos.
La codicia no es solo querer más, es creer que más cosas traerán más valor a tu vida.
Aplicación: Haz un chequeo de tu corazón: ¿dónde está tu seguridad? ¿En lo que tienes o en quién eres en Cristo?
2. Una mente enfocada en lo terrenal olvida lo eterno (v.16–20)
2. Una mente enfocada en lo terrenal olvida lo eterno (v.16–20)
“Alma, muchos bienes tienes… descansa, come, bebe, regocíjate.”
16 También les refirió una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico había producido mucho.
17 Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo dónde guardar mis frutos?
18 Y dijo: Esto haré: derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes;
19 y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate.
20 Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será?
El rico planeó todo… menos su eternidad.
El error no fue planear, sino vivir como si Dios no existiera.
Tenía mucho en lo material, pero no había paz en su corazón (v.19).
Ilustración: Un hombre construye una casa de lujo en la playa sin verificar el terreno: cuando llega la tormenta, todo se derrumba. Invirtió en lo visible, pero descuidó lo esencial.
Aplicación: ¿Estás planeando tu vida como si fueras a vivir 100 años… pero sin pensar en la eternidad?
3. La riqueza verdadera es eterna (v.21)
3. La riqueza verdadera es eterna (v.21)
“Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios.”
21 Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios.
La verdadera riqueza es eterna: intimidad con Dios, obediencia, fruto eterno.
Dios no está en contra de que tengas bienes, pero está en contra de que los bienes te tengan a ti.
Lo eterno no se compra, se cultiva.
Aplicación: Invierte en lo que permanece: tu fe, tu familia, tu llamado, tu propósito en Cristo.
Llamado:
Llamado:
¿He estado viviendo como si todo lo que importa fuera lo material?
¿Estoy listo para encontrarme con Dios hoy?
¿En qué estoy invirtiendo mi vida?
