La nueva vida en Cristo

Ministerio  •  Sermon  •  Submitted   •  Presented
0 ratings
· 227 views

En Cristo el creyente no recibe un simple cambio externo, sino una transformación total: lo viejo queda atrás, somos hechos nueva criatura por la gracia de Dios, y el resultado es una vida renovada con nuevos deseos, una nueva familia y una esperanza eterna.

Notes
Transcript

La nueva vida en Cristo

Texto base: 2 Corintios 5:17.

Introducción

Hoy quiero hablarles de una verdad que está en el corazón mismo del evangelio, una verdad que no solo cambia nuestro destino eterno, sino que transforma toda nuestra existencia aquí y ahora. El apóstol Pablo escribe en 2 Corintios 5:17.
Este es un versículo sencillo, corto, pero inmenso en su profundidad. Aquí no se nos habla de un pequeño cambio en la conducta, ni de un ligero ajuste en la moralidad. Se nos habla de un nuevo nacimiento, de una nueva vida, de una nueva creación.
¿Por qué necesitamos una nueva vida? Porque la vida que traemos de nacimiento está marcada por el pecado, por la separación de Dios y por la incapacidad de vivir como Él quiere. No basta con ser religiosos, no basta con portarse “un poco mejor”, no basta con cambiar algunos hábitos. Necesitamos ser hechos de nuevo.
Y eso es precisamente lo que Cristo ofrece: no un maquillaje espiritual, no un barniz religioso, sino una transformación radical desde adentro hacia afuera.
Hoy veremos tres aspectos de este versículo que nos ayudan a entender qué significa vivir esta nueva vida en Cristo:
La condición anterior: lo viejo pasó.
La obra de Cristo: nueva criatura.
El resultado: todo hecho nuevo.

I. La condición anterior: lo viejo pasó

Antes de hablar de lo nuevo, necesitamos entender lo viejo. Cuando Pablo dice “las cosas viejas pasaron”, se refiere a nuestra condición sin Cristo.
La Biblia describe esa condición con palabras muy claras:
Efesios 2:1.
Romanos 3:23.
Antes de Cristo estábamos muertos espiritualmente, aunque físicamente vivos. Vivíamos lejos de Dios, siguiendo nuestras propias pasiones y deseos, muchas veces creyendo que estábamos bien porque teníamos tradiciones, cultura o religiosidad. Pero en lo profundo, lo viejo era una vida sin dirección, sin propósito eterno y sin paz con Dios.
Podemos ilustrarlo de esta manera: imagina un celular roto. Por fuera lo puedes pintar, lo puedes adornar con una carcasa bonita, pero por dentro sigue sin funcionar. Así es la vida sin Cristo: podemos maquillarla con buenas obras, con actividades religiosas, incluso con apariencias de moralidad, pero en el fondo estamos desconectados de la fuente de vida.
¿Quiénes éramos sin Cristo?
Personas cargando culpas del pasado.
Personas dominadas por viejos hábitos que no podíamos vencer.
Personas heridas, marcadas por el pecado y por el dolor.
Cuando Pablo dice “lo viejo pasó”, no habla de recuerdos triviales. Habla de una vida que estaba bajo el dominio del pecado y que ya no tiene autoridad sobre el creyente.

Aplicación de este primer punto

Necesitamos recordar de dónde nos sacó el Señor. No para vivir culpándonos, sino para vivir agradecidos. Si hoy estás en Cristo, esa vida vieja ya no te define.
Cuando Pablo dice: “las cosas viejas pasaron”, no habla de algo que poco a poco se va borrando, sino de una realidad ya concluida: la vieja vida sin Cristo se acabó, ya no existe más. No es un proceso lento ni algo pendiente, sino un hecho consumado por la obra de Dios.
Y si hay alguien aquí que aún no está en Cristo, debo decirte con amor: esa condición vieja todavía te acompaña. Puedes cambiar de ambiente, puedes intentar mejorar por ti mismo, pero sin Cristo lo viejo nunca termina de pasar. Solo Él puede darte una nueva vida.

II. La obra de Cristo: nueva criatura

El texto dice: “si alguno está en Cristo, nueva criatura es”. Aquí está el corazón de la promesa. No se trata de una reforma superficial, sino de una nueva creación.
1. ¿Qué significa estar en Cristo?
Cuando la Biblia dice que estamos “en Cristo”, no se refiere solamente a creer en Él o a conocer algo de su historia. Significa que hemos sido unidos a Cristo de una manera real y profunda.
El apóstol Pablo usa esta expresión para mostrarnos que nuestra nueva identidad, nuestra seguridad y nuestra vida misma se encuentran dentro de la esfera de Cristo. Así como un pez solo puede vivir dentro del agua, el creyente solo puede tener vida verdadera dentro de Cristo. Es tal el nivel de pertenencia con Cristo que el creyente ha sido unido a la muerte y a la resurrección de Señor.
Romanos 6:4 lo dice así.
Cuando confiamos en Jesús como Señor y Salvador, Dios no solo perdona nuestros pecados, sino que nos introduce en una nueva relación con Cristo. Ya no estamos solos, ya no vivimos bajo la vieja identidad, sino que vivimos “en Él”.
2. Una nueva criatura: un nuevo nacimiento
La palabra “criatura” aquí nos recuerda la obra creadora de Dios. Así como en Génesis Dios habló y todo fue creado, así también en Cristo, por su Palabra y su Espíritu, Dios nos creó de nuevo. Y esta nueva vida no es algo temporal, sino un estado presente y duradero que nos prepara para la gloria eterna.
Esto quiere decir que Dios no solo corrige algunas cosas en nosotros, sino que empieza algo completamente nuevo. Nuestra vieja vida, dominada por el pecado, quedó atrás de manera definitiva. Lo que éramos sin Cristo ya no existe más.
Ahora somos parte de una nueva creación espiritual:
Tenemos un nuevo corazón con deseos distintos, que busca agradar a Dios.
Tenemos una nueva identidad: ya no somos esclavos del pecado, ahora pertenecemos a Cristo.
Tenemos un nuevo propósito: vivir para la gloria de Dios y servir en su reino
Jesús lo dijo. Juan 3:3.
Ser una nueva criatura es tener una nueva naturaleza, un nuevo corazón.
El profeta Ezequiel lo anticipó siglos antes. Ezequiel 36:26.
Cristo no vino a mejorar al viejo hombre, vino a dar vida a un nuevo hombre.
3. Una obra de gracia, no de mérito
Algo importante: esta transformación no se logra con esfuerzo humano, no es producto de disciplina religiosa. Es obra exclusiva de la gracia de Dios. Efesios 2:8–9.
Esto nos enseña que nadie puede decir: “Yo me hice a mí mismo un cristiano”. No. El que está en Cristo es obra de Dios. La gloria es totalmente suya.

Aplicación de este segundo punto

Necesitamos comprender que ser cristiano no es solo cambiar de religión, ni adoptar ciertas costumbres evangélicas. Ser cristiano es haber nacido de nuevo, haber sido hecho nueva criatura por la gracia de Dios.
Esto nos da seguridad: si Dios nos ha hecho nuevos, Él seguirá obrando hasta perfeccionar su obra ( Filipenses 1:.6) Y también nos da responsabilidad: no podemos vivir como si nada hubiera pasado (1 Pedro 1:14–15).
Para los que aún no creen: quiero decirles que esta nueva vida está disponible. No importa lo que hayas hecho, no importa cuán roto esté tu corazón, Cristo tiene poder para hacerte nuevo. No es un cambio externo, es una transformación interna y eterna.

III. El resultado: todo hecho nuevo

El texto termina diciendo: “He aquí todas son hechas nuevas.” Esto es maravilloso. La nueva vida en Cristo no es solo un título espiritual, sino una realidad práctica.
1. Nuevos deseos
Antes, buscábamos lo nuestro; ahora, buscamos agradar a Dios. El Espíritu Santo cambia lo que amamos, lo que valoramos, lo que buscamos. Gálatas 5:22–23 habla del fruto del Espíritu.
2. Nueva familia
Ahora pertenecemos a la iglesia, al pueblo de Dios. Ya no estamos solos, ahora somos parte del cuerpo de Cristo. 1 Corintios 12:27.
3. Nueva esperanza
Antes vivíamos sin esperanza, ahora sabemos que nuestro futuro está asegurado en Cristo. 1 Pedro 1:3 .

Aplicación de este tercer punto

Esta nueva vida debe notarse. No somos perfectos, pero sí transformados. El mundo necesita ver en nosotros que Cristo nos ha hecho nuevos.
Cuando Pablo añade: “he aquí, todas son hechas nuevas”, nos muestra que lo nuevo no es algo pasajero, sino una realidad presente y permanente. La nueva vida en Cristo ya empezó y sigue vigente; lo que Dios hizo permanece para siempre.
Y a los amigos que hoy nos visitan, la invitación es clara: Cristo no solo quiere cambiarte un poco, quiere hacerte nuevo. No importa cuánto dolor o pecado cargues, en Él hay un comienzo fresco, una vida nueva y eterna.
Conexión con la vida diaria
Cuando hablamos de una “nueva vida en Cristo” no hablamos de algo abstracto, teórico o lejano. No es un discurso bonito para escuchar y luego volver a lo mismo. Es una realidad que toca cada área de nuestra existencia.
Pensemos en algunos ejemplos prácticos:
Una persona que antes vivía dominada por la ira, ahora en Cristo aprende a perdonar.
Una persona que cargaba con adicciones, en Cristo encuentra poder para decir “no” y vivir en libertad.
Una persona que antes buscaba llenar el vacío con placeres, ahora encuentra satisfacción en la presencia de Dios.
Una familia dividida por conflictos, en Cristo puede ser restaurada y aprender a caminar en amor.
La nueva vida en Cristo se refleja en la manera en que hablamos, en cómo tratamos a los demás, en cómo enfrentamos las pruebas, y en cómo usamos nuestro tiempo y recursos.
Recordatorio para la iglesia
Amada iglesia, este mensaje nos recuerda que no podemos conformarnos con una vida cristiana superficial. Si somos nueva criatura, eso debe verse en nuestra conducta, en nuestro carácter, en nuestra relación con los demás.
No podemos seguir arrastrando lo viejo como si nada hubiera cambiado. La Biblia dice: Colosenses 3:9–10.
Esto implica esfuerzo, implica disciplina, implica dependencia diaria del Espíritu Santo. La santidad no es opcional, es el fruto natural de una vida nueva en Cristo.
Llamado a los no creyentes
Queridos amigos que nos visitan y que aún no han dado ese paso de fe: este mensaje también es para ustedes. Tal vez sienten que su vida no tiene sentido, que están atrapados en un pasado doloroso, que las culpas pesan demasiado. Tal vez creen que es imposible cambiar, que ya es tarde.
Pero hoy quiero decirles: en Cristo siempre hay un nuevo comienzo. Él murió en la cruz para pagar por nuestros pecados y resucitó para darnos vida eterna. No importa cuán manchada esté tu historia, en Cristo puedes ser limpio, perdonado y transformado.
La Biblia lo dice en Juan 1:12.
Hoy puedes recibir esa nueva vida. No es por tus méritos, es por la gracia de Dios. Solo necesitas arrepentirte de tu pecado, creer en Cristo y confiar en Él como tu Señor y Salvador.

Conclusión general

Volvamos al texto de 2 Corintios 5:17.
Este versículo nos ha mostrado tres grandes verdades:
La condición anterior: lo viejo pasó, ya no nos define.
La obra de Cristo: en Él somos nueva criatura, obra de su gracia.
El resultado: todas las cosas son hechas nuevas; tenemos nuevos deseos, nueva familia y nueva esperanza.
Si ya estamos en Cristo, vivamos como lo que somos: nuevas criaturas. Dejemos atrás lo viejo y caminemos en lo nuevo que Dios nos ha dado. No volvamos a la esclavitud del pecado, no vivamos como si nada hubiera cambiado.
Amigos que nos visitan, si aún no han entregado su vida a Cristo, hoy es el día de salvación. Hoy puedes pasar de lo viejo a lo nuevo, de la muerte a la vida, de la condenación al perdón. Cristo está llamando a tu corazón.
Oración final.
Related Media
See more
Related Sermons
See more
Earn an accredited degree from Redemption Seminary with Logos.