Permanecer y Ser Uno
Tema: Permanecer en Cristo nos conduce a la unidad y a la fructificación • Sermon • Submitted • Presented
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Texto Principal: Juan 15:1–17
Tema: Permanecer en Cristo nos conduce a la unidad y a la fructificación
Textos de Apoyo: Juan 17:20–23; Efesios 4:1–6; Salmo 133; Hechos 2:42–47
Introducción: El Viñedo
Introducción: El Viñedo
(Ilustración inicial)
Imagina caminar por un viñedo en la mañana. Las ramas se extienden, cargadas de uvas. Es hermoso, pero todo depende de una sola cosa: esas ramas deben permanecer conectadas a la vid. Si se cortan, se secan; si permanecen, florecen.
Jesús usó esta imagen la noche antes de su crucifixión. En Juan 15 dijo:
“Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador… permanezcan en mí, y yo permaneceré en ustedes. Así como ninguna rama puede dar fruto por sí misma, sino que tiene que permanecer en la vid, así tampoco ustedes pueden dar fruto si no permanecen en mí.” (Juan 15:1, 4 NVI)
Y esa misma noche, en Juan 17, Jesús oró:
“Te ruego… para que todos sean uno, Padre, así como tú estás en mí y yo en ti.” (Juan 17:21 NVI)
contexto: orando en el jardin de Getsemaní. Mt 26:36-46
en agonía LK 22:44
44 Pero, como estaba angustiado, se puso a orar con más fervor, y su sudor era como gotas de sangre que caían a tierra.
El mensaje es claro: permanecer en Cristo produce unidad, y la unidad es el testimonio más poderoso para un mundo dividido.
Punto 1: Permanecer en la Vid es Esencial
Punto 1: Permanecer en la Vid es Esencial
Jesús no dijo “intenten estar cerca”, dijo: “Permanezcan en mí.” (Juan 15:4–5).
Sin Él, nada podemos hacer.
Permanecer significa oración, Palabra, obediencia y rendición.
Escrituras de apoyo:
Salmo 1:3 – “Es como el árbol plantado a la orilla de un río, que cuando llega su tiempo da fruto y sus hojas jamás se marchitan.”
Colosenses 2:6–7 – “Vivan en él, arraigados y edificados en él, confirmados en la fe.”
Transición: Pero permanecer en Cristo no se queda en lo personal; inevitablemente se refleja en cómo amamos a otros.
Punto 2: El Fruto del Permanecer es el Amor
Punto 2: El Fruto del Permanecer es el Amor
Juan 15:12 – “Y este es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros como yo los he amado.”
El fruto visible de la conexión invisible es el amor.
La prueba de que permanecemos no es cuánto sabemos, sino cuánto amamos.
Escrituras de apoyo:
1 Juan 4:12 – “Si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece en nosotros, y su amor se ha perfeccionado en nosotros.”
Gálatas 5:22 – “El fruto del Espíritu es amor, gozo, paz…”
Ilustración: Una rama no da fruto para sí misma, sino para alimentar a otros. Así es el amor cristiano.
Punto 3: Permanecer Produce Unidad
Punto 3: Permanecer Produce Unidad
Jesús oró en Juan 17: “Que todos sean uno, para que el mundo crea que tú me enviaste.” (v. 21).
La unidad que refleja la relación entre el Padre y el Hijo es un testimonio vivo.
El mundo no necesita ver uniformidad, sino amor en medio de la diversidad.
Escrituras de apoyo:
Salmo 133:1 – “¡Cuán bueno y cuán agradable es que los hermanos convivan en armonía!”
Efesios 4:3 – “Esfuércense por mantener la unidad del Espíritu mediante el vínculo de la paz.”
Hechos 2:42–47 – La iglesia primitiva crecía porque vivía unida en enseñanza, comunión y oración.
Punto 4: La Misión Depende de la Unidad
Punto 4: La Misión Depende de la Unidad
La oración de Jesús conecta la unidad con la misión: “Para que el mundo crea.” (Juan 17:21).
El plan del enemigo siempre es dividir: matrimonios, amistades, iglesias.
Pero cuando permanecemos en Cristo y vivimos en unidad, el mundo ve a Jesús claramente.
Escrituras de apoyo:
Mateo 5:14–16 – “Ustedes son la luz del mundo… que vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre.”
Filipenses 2:2 – “Teniendo un mismo amor, unidos en alma y pensamiento.”
Verdades Clave
Verdades Clave
Permanecer en Cristo no es opcional: es la fuente de la vida espiritual.
El fruto del permanecer es el amor sacrificial.
Permanecer en Cristo nos lleva a la unidad en la iglesia.
La misión de la iglesia depende de esa unidad.
Aplicaciones Prácticas
Aplicaciones Prácticas
Personal: ¿Estoy permaneciendo en Cristo cada día a través de la oración y la Palabra, o estoy intentando vivir desconectado?
Relacional: ¿Mis palabras y actitudes construyen unidad o dividen?
Misionera: ¿Quién necesita ver a Cristo a través de mi amor y unidad con otros?
Paso concreto: Esta semana, da un paso hacia la unidad: perdona, pide perdón, ora con alguien o anima a un hermano.
Conclusión
Conclusión
Las ramas conectadas a la vid no solo sobreviven, sino que florecen y dan fruto. Jesús oró por nuestra unidad porque sabía que de ella dependía la misión.
Hoy somos llamados a permanecer en Él, a amar con sacrificio y a mostrar al mundo a Cristo a través de nuestra unidad.
Oración final:
“Señor, ayúdanos a permanecer en Ti, la vid verdadera. Haz que nuestras vidas den fruto que permanezca. Enséñanos a amarnos unos a otros como Tú nos amaste. Haznos uno, como Tú y el Padre son uno, para que el mundo crea. En el nombre de Jesús, Amén.”
