Unidad que nace del evangelio

El gozo que satisface el corazon.  •  Sermon  •  Submitted   •  Presented
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La verdadera unidad fluye de la humildad que Cristo nos da en el evangelio.

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Introducción

¿Has visto cuando dos niños chiquitos discuten? Uno dice: «¡yo me siento aquí!» y el otro responde: «¡no, yo primero!».
Y al final, terminan los dos llorando porque ninguno quiso ceder. Nos reímos porque es cosa de niños… pero, seamos honestos, ¿cuántas veces seguimos haciendo lo mismo de adultos, solo que con trajes y corbata, con cuentas bancarias o incluso dentro de la iglesia?
La ironía es que criticamos a los niños por pelearse por un lugar en la mesa, mientras nosotros peleamos por tener el control en la casa, por un ministerio en la iglesia, o hasta por quién tiene la última palabra en una conversación.
No hemos crecido tanto como pensamos… el ego sigue sentado en el trono.
Y es aquí donde el apóstol Pablo nos confronta: si de verdad queremos honrar el evangelio, la unidad no se logra con discursos bonitos/ de dientes para afuera, sino con humildad real
UNA HUMILDAD QUE SOLO FLUYE DEL EVANGELIO , NO DE EXPERIENCIAS EMOCIONALES, SINO DEL EVANGELIO REAL, UNA HIMLDAD REAL QUE NO SE FINGE…. No con «yo primero», sino con «tú primero». No con «que me sirvan», sino con «cómo sirvo».
Ahora, la pregunta lógica es: 
¿cómo logramos eso? 
Porque la realidad es que nuestro corazón siempre se resiste.
Y Pablo no empieza diciendo: «¡esfuércense más!» ni «¡tengan más fuerza de voluntad!».
No. Él empieza recordándonos lo que ya tenemos en Cristo. Por eso en Filipenses 2:1 dice:
«Por tanto, si hay algún estímulo en Cristo, si hay algún consuelo de amor, si hay alguna comunión del Espíritu, si algún afecto y compasión…».
En otras palabras, la base de la unidad no está en nosotros, está en todo lo que ya recibimos en Cristo, que concoemos a traves del evangelio.
Antes de decirnos lo que debemos hacer, Pablo nos recuerda lo que ya somos y lo que ya tenemos. El camino hacia la unidad comienza recordando la gracia que ya nos alcanzó.

1. La base de la unidad (v.1)

«Por tanto, si hay algún estímulo en Cristo, si hay algún consuelo de amor, si hay alguna comunión del Espíritu, si algún afecto y compasión…».
Cuando Pablo llega a este versículo, no comienza ordenando: «¡Unánse ya!».
Pablo sabe que el evangelio nunca manda sin antes proveer.
Dios nunca exige sin antes capacitar Y PROVEER LO NECESARIO…. POR ESO NOS DA SU ESPIRITU SANTO QUE DESPUES DARA EL FRUTO DEL ESPIRITU QUE VEMOS EN Gálatas 5:22-23
Gálatas 5:22–23 NBLA
22 Pero el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, 23 mansedumbre, dominio propio; contra tales cosas no hay ley.
Por eso no arranca con un imperativo/ORDEN, sino con una serie de recordatorios que funcionan como motivaciones internas… ES COMO… TU AMAS A TU MAMA, PAPA, AMIGOS, ESPOSO, ESPOSA… LA RESPUESTA OBVIA ES… SIII LO MISMO AQUI:
«ya que hay estímulo en Cristo, ya que hay consuelo de amor, ya que hay comunión del Espíritu, ya que hay afecto y compasión».

Exégesis de las frases

«Estímulo en Cristo»
La palabra griega (paraklesis) significa aliento, ánimo, consuelo. Pablo está diciendo: ¿Acaso no han experimentado el aliento de Cristo cuando estaban débiles? NO ES ÉL MISMO QUIEN CAMINA CON USTEDES “EN MEDIO DE VALLES DE SOMBRA Y DE MUERTE” QUE PROPMETIO ESTAR CON USTEDES TOOOODOS LOS DIAS…
Todos los creyentes pueden testificar de momentos en los que Jesús se volvió su sostén en la prueba.
Aplicación: ¿Cómo no dar ánimo a otros si ya hemos recibido ánimo del Señor?
«Consuelo de amor»
Se refiere al amor de Dios derramado en nuestros corazones (Romanos 5:5 "5 Y la esperanza no desilusiona, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo que nos fue dado." ).
Ese amor que nos asegura que no somos huérfanos espirituales.
Jonathan Edwards decía: «El amor de Dios es la fuente de todo amor verdadero entre los hombres». QUIERES AMAR CORRECTAMENTE, TIENES QUE IR A LA FUENTE DE AMOR PORQUE DE LO CONTRARIO EL AMOR TUYO ESTA CAIDO, ES EGOISTA, ES ORGULLOSO, BUSCA SU PROPIO BENEFICIO.
Aplicación: cuando recordamos que Dios nos abrazó en Cristo, podemos extender ese mismo abrazo.
«Comunión del Espíritu»
La palabra koinonía implica compartir vida, no solo momentos. Es comunión profunda.
Efesios 4:4–6 "4 Hay un solo cuerpo y un solo Espíritu, así como también ustedes fueron llamados en una misma esperanza de su vocación; 5 un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, 6 un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, por todos y en todos."
Thomas Watson: «La comunión de los santos es el cielo en miniatura».
Aplicación: ya estamos unidos por el Espíritu, no tenemos que fabricar esa unidad, sino preservarla. ¿ESO TE CUESTA HACERLO? PUES ÉL FORMA ESO…
«Afecto y compasión»
Palabras que apuntan a entrañas de misericordia. Hemos recibido la ternura de Dios en Cristo, y ahora podemos extenderla.
Baxter: «La verdadera religión consiste en un corazón afectuoso que se derrama en misericordia hacia los hermanos».

Una ilustración chusca que se vuelve seria

¿Has visto cuando en una carne asada alguien trae su propia carne, su propio carbón, su propia salsa… y no quiere compartir nada?
Todos alrededor conviviendo, riendo, disfrutando, pero esa persona está con su platito aparte, cuidando que nadie le agarre nada.
es absurdo.
Una carne asada es justamente para compartir: uno trae la carne, otro las tortillas, otro el guacamole, y al final todos salen satisfechos.
Pero si cada quien llega con su plato individual y se sienta en la esquina, la reunión pierde sentido.
Así pasa a veces en la iglesia. Cristo ya nos dio a todos un banquete de amor, consuelo, comunión y compasión.
Pero si llegamos con nuestro “platito aparte”, protegiendo lo nuestro, sin compartir lo que recibimos en Cristo, estamos negando la esencia misma del evangelio.
La iglesia no es un restaurante de menú individual; es una mesa común servida por Cristo.
La unidad se rompe cuando olvidamos que todo lo que tenemos lo recibimos de Él para compartirlo.

Conexión con el propósito de la carta

El llamado de Pablo es a la unidad en un contexto de oposición y sufrimiento Filipenses 1.27-30
Filipenses 1:27–30 RVR60
27 Solamente que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo / NO QUE VIENE DE JORGE, NO QUE VIENE DE ESA PERSONITA, DE JUANA DE CHONA… FILTRA DE QUIEN VIENE EL EVANGELIO Y DE QUIEN HABLA EL EVANGELIO… para que o sea que vaya a veros, o que esté ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio, 28 y en nada intimidados por los que se oponen, que para ellos ciertamente es indicio de perdición, mas para vosotros de salvación; y esto de Dios. 29 Porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo, no sólo que creáis en él, sino también que padezcáis por él, 30 teniendo el mismo conflicto que habéis visto en mí, y ahora oís que hay en mí.
Cuando los de afuera los atacan, los de adentro no pueden dividirse.
El enemigo sabe que una iglesia dividida es una iglesia debilitada.
Y TAMBIEN EN UN CONTEXTO DONDE HABIA UNA PROBLEMATICA DENTRO DE LA IGLESIA…QUE VAMOS A ESTUDIAR MAS ADELANTE:
Filipenses 4:2–3 RVR60
2 Ruego a Evodia y a Síntique, que sean de un mismo sentir en el Señor. 3 Asimismo te ruego también a ti, compañero fiel, que ayudes a éstas que combatieron juntamente conmigo en el evangelio, con Clemente también y los demás colaboradores míos, cuyos nombres están en el libro de la vida.
Por eso Pablo recuerda las bendiciones internas que ya comparten: ustedes ya tienen todo lo necesario para vivir unidos, solo háganlo evidente. YA SE LES DIO TODO…RECUERDALES ESTO!!! ELLOS ENTIENDEN EL EVANGELIO PERO ESTAN OLVIDANDO LO ESENCIAL!

Aplicaciones

En el matrimonio: antes de exigir unidad en decisiones, recuerda que ambos han recibido el mismo consuelo en Cristo.
En la familia: en lugar de un «¡compórtense!», recordemos: «ustedes han sido amados, ahora ámense entre sí».
En la iglesia: no nos une la simpatía o los gustos, nos une el amor y la comunión del Espíritu.
En el trabajo: cuando la tentación es competir, recuerda: «ya recibiste compasión, ahora sé compasivo».

Conexión con Cristo

Todo lo que Pablo menciona en este versículo tiene su raíz en Cristo mismo. Él es el estímulo, el consuelo, la comunión, la compasión. Y lo recibimos por gracia. Por eso, exigir unidad sin evangelio es como pedirle a un árbol seco que dé fruto: primero debe injertarse en Cristo.

II. La expresión de la unidad (v.2) -

«…completen mi gozo, siendo del mismo sentir, conservando el mismo amor, unidos en espíritu, dedicados a un mismo propósito».

La petición de Pablo

Aquí Pablo abre su corazón: «completen mi gozo».
La frase es íntima, afectuosa.
Es como si dijera: “Hijos en la fe, ustedes ya me han dado alegría con su fe y su generosidad, pero háganme aún más feliz: vivan unidos”.
Notemos algo: Pablo no les pide crecer en números, ni tener más ministerios, ni levantar un templo.
Su gozo pastoral no está en logros externos, sino en la unidad interna de la iglesia centrada en el evangelio que como mantequilla dara este fruto.
Y este es un principio clave para todo liderazgo cristiano: lo que realmente honra a Dios no es la actividad febril, sino la comunidad unida en el evangelio.

Exégesis de las frases

«Siendo del mismo sentir» (gr. to auto phronein) HECHOS 2.42
Hechos de los Apóstoles 2:42 RVR60
42 Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.
Literal: “tener la misma mente” o “pensar lo mismo”.
No significa pensar idéntico en cada detalle, sino tener una orientación común: Cristo y su evangelio. DE HECHO EL NUEVO TESTAMENTO ES EL ENFASIS…
EL EVANGELIO Y DE HECHO TU VAS A NOTAR QUE SIEMPRE SE ESTA DEFENDIENDO EL EVANGELIO DE LOS FALSOS EVANGELIOS… GENTE QUE PONIA MAS ENFASIS EN LA EXPERIENCIA, MSITISISMO, EMOCIONES… SHOW…
QUE SE APROVECHABAN DEL DOLOR DE LA GENTE PARA DARLES FALSAS ESPERANZAS ACAMBIO DE DINERO ETC… QUE INCLUSO SALIAN DE LA MISMA IGLESIA…
QUE EN EL EVANGELIO Y POR ESO TU NOTARAS QUE SIEMPRE SE ENFOCAN EN HACER FRENTE A LA FALSA ENSEÑANZA
DE HECHO RECUERDA QUE TODO ESTA PARTIENDO DE “COMPORTARSE DE UNA MANERA DIGNA DEL EVANGELIO” (1.27)
EL EVANGELIO ES EL COMUN DENOMNADOR PARA TENER UN MISMO PENSAR Y SENTIR…
Ejemplo bíblico: Romanos 15:5–6 – «el Dios de la paciencia y del consuelo les conceda tener el mismo sentir los unos para con los otros conforme a Cristo Jesús, para que unánimes, a una voz, glorifiquen al Dios y Padre».
«Conservando el mismo amor»
El amor no es opcional, es el vínculo de la perfección (Colosenses 3:14 "14 Sobre todas estas cosas, vístanse de amor, que es el vínculo de la unidad." ).
Pablo no habla de emociones superficiales, sino del amor ágape: sacrificial, perseverante.
El verbo “conservar” implica cuidarlo, protegerlo, alimentarlo. Como un fuego que se mantiene encendido con leña constante.
«Unidos en espíritu» (gr. sympsychoi)
Literal: “una sola alma”. Es más profundo que simplemente “llevarse bien”.
Implica afectos y voluntades alineadas hacia la misma meta.
Es la imagen de dos personas remando en la misma dirección en una barca. Si uno rema a la izquierda y otro a la derecha, giran en círculos. Si ambos reman juntos, avanzan.
«Dedicados a un mismo propósito» (gr. hen phronountes)
Significa estar enfocados en la misma meta.
Para la iglesia, esa meta no es comodidad, ni reputación, sino la gloria de Cristo y el avance del evangelio.
Conexión con Filipenses 1:27: «luchando unánimes por la fe del evangelio».

Ilustración

Imagina una orquesta sinfónica donde cada músico decide tocar lo que se le antoja. El trompetista empieza con el Himno Nacional, el violinista toca “Las Mañanitas DE CEPILLIN” y el baterista se arranca con rock pesado.
¿Qué pasaría? Sería un desastre, y la gente se taparía los oídos.
Pero cuando todos afinan sus instrumentos, miran al director y siguen la misma partitura, lo que antes era ruido se convierte en música hermosa.
La iglesia es esa orquesta. Cristo es el director, el evangelio es la partitura, y nosotros los músicos.
La unidad no significa que todos toquemos el mismo instrumento, sino que todos toquemos la misma melodía bajo la dirección de Cristo.
cuando cada uno quiere tocar “su propia canción”, la iglesia se convierte en ruido para el mundo.
Pero cuando todos seguimos la partitura del evangelio, el mundo escucha la música de Cristo.

Conexión con el propósito de la carta

Pablo está en la cárcel, enfrentando oposición. La iglesia también sufre ataques (1:28–30).
En ese contexto, la unidad no es lujo, es supervivencia. Una iglesia dividida no puede resistir la persecución.
Por eso insiste en «un mismo propósito». La misión del evangelio requiere un frente unido.
Jesús lo dijo en Juan 17:21: «que todos sean uno… para que el mundo crea que Tú me enviaste».
¿como van a creer que somos enviados de él?
La unidad es parte de la estrategia evangelística de Dios.

Aplicaciones prácticas

En la iglesia:
La unidad no significa que todos tengan los mismos gustos musicales, teológicos secundarios o formas de pensar en política. Significa que todos están sometidos a Cristo y a la misión del evangelio.
Aplicación: podemos tolerar diferencias de opinión, pero no podemos tolerar divisiones que ponen el yo por encima del evangelio.
En la familia:
Una pareja unida en Cristo enfrenta la vida como un equipo. Si cada uno jala por su lado, los hijos lo sienten. Si ambos reman juntos en fe, los hijos ven un testimonio vivo.
En el ministerio:
La tentación es hacer “mi ministerio”, “mi grupo”, “mi visión”. Pero el llamado es tener un mismo propósito: que Cristo sea exaltado.
Colosenses 3:23: «Todo lo que hagan, háganlo de corazón, como para el Señor».
En la vida personal:
Pregúntate: ¿qué me mueve más: mi agenda o el propósito de Cristo? ¿Estoy afinando mi vida con la partitura del evangelio?

Un llamado directo

La unidad no es algo secundario. Pablo lo pone como la manera en que se completa su gozo pastoral.
Y más aún, es lo que glorifica a Cristo.
Como decía Miguel Núñez: 
«La iglesia no es un grupo de individuos que comparten afinidades; es un cuerpo de personas que comparten un mismo Salvador y de ahi parte todo… un mismo evangelio, una misma fe, un mismo espiritu..UN MISMO SALVADOR».
pero… sabemos que alguien tiene su agenda… que esta para matar robar y destruir… matar familias, robar paz, destruir todo aquello que apunta a Cristo…que en ocasiones solo siembra externamente y nosotros vamos regando esa idea para que crezca…

III. El enemigo de la unidad (v.3).

«Nada hagan por egoísmo o por vanagloria, sino que con actitud humilde cada uno de ustedes considere al otro como más importante que a sí mismo».
HAY UNA BASE DE LA UNIDAD… EL EVANGELIO.
HAY UNA EXPRESION DE LA UNIDAD… EL COMO SE VE
PERO HAY UN ENEMIGO…

La advertencia de Pablo

el orgullo expresado en egoísmo y vanagloria.
La frase comienza tajante: «Nada hagan». En el griego, es enfático: absolutamente nada, ni siquiera una acción pequeña, debe estar motivada por estas dos actitudes. Pablo sabe que el veneno del orgullo contamina incluso las obras más nobles si la motivación es egoísta.

Exégesis de las palabras

Egoísmo (eritheia).
Originalmente describía rivalidad política: candidatos peleando por puestos de poder, buscando su propio beneficio.
Es la actitud de usar cualquier situación para avanzar intereses personales, aunque otros salgan dañados.
Hoy lo vemos en la frase: «lo mío primero».
Vanagloria (kenodoxia).
Literalmente: «gloria vacía». Es la búsqueda de reconocimiento, pero de un reconocimiento hueco.
Es el impulso de vivir para ser vistos, aplaudidos, “validados” por otros.
Tiene mucho eco en nuestra cultura: redes sociales llenas de filtros, “likes” como alimento del alma, gente fabricando una imagen vacía.
Ambas actitudes son dos caras de la misma moneda: el yo en el trono.
El egoísmo busca lo suyo, la vanagloria busca ser vista. Ambas destruyen la unidad, porque en lugar de poner a Cristo en el centro, me pongo yo.

Ilustración

Imagina una fila en la taquería de la esquina. Todos esperando su turno, oliendo los tacos al pastor. De repente, alguien se mete a la fila con cara de “urgencia” y dice: «es que yo tengo más hambre que ustedes».
¿Qué pasa?
Todos se molestan, porque aunque todos tienen hambre, esa persona piensa que su necesidad es más importante que la de los demás.
Y es lo que hacemos …

Ejemplos de la vida cotidiana

VE TU matrimonio: El egoísmo se ve en esas discusiones donde no importa tener razón, sino ganar. Cada quien defiende su punto, MI HAMBRE…MI REINO…como si el cónyuge fuera un rival y no un aliado.
En la crianza: Padres que ven a sus hijos como extensiones de su ego, buscando que brillen no por el bien de ellos, sino por orgullo personal.
En el trabajo: Compañeros que pisan a otros para recibir un ascenso.
En la iglesia: Personas que se ofenden si no los invitan a servir en cierta área, porque lo que realmente buscan no es servir, sino ser vistos.
Richard Baxter lo expresó con claridad:
 «El orgullo es el humo del infierno que asfixia la comunión de los santos».
Y Jonathan Edwards advertía: «El orgullo espiritual es el pecado más difícil de detectar; mientras más lo tienes, menos lo ves».

El corazón del problema

El egoísmo y la vanagloria son síntomas de una enfermedad más profunda: la idolatría del yo.
Queremos ser el centro que solo le corresponde a Cristo.
En el Edén, el pecado de Adán y Eva fue creer que podían ser “como Dios”.
En Babel, los hombres dijeron: «hagámonos un nombre».
Esa tentación sigue viva: cada quien quiere erigir su propia torre, aunque sea dentro de la iglesia.
Pero lo que más hiere es que, mientras buscamos nuestra gloria, robamos la gloria de Cristo. Si yo quiero que me vean, estoy opacando al único que merece ser exaltado.

Aplicaciones

Autoexamen: Pregúntate: ¿PORQUE HAGO LO QUE HAGO? ¿Por qué sirvo? ¿Para edificar o para ser visto? ¿Por qué publico lo que publico? ¿Para inspirar o para impresionar?
En la familia: La unidad se rompe cuando cada uno quiere lo suyo. El antídoto es recordar que no estamos aquí para ganar batallas personales, sino para reflejar a Cristo.

Conexión con el evangelio

El egoísmo y la vanagloria no se vencen con fuerza de voluntad. Solo se vencen mirando a Cristo.
En la cruz, Él renunció a sus derechos, se despojó de su gloria, y puso nuestras necesidades por encima de las suyas.
Tim Keller decía: «El evangelio te libera de la necesidad de demostrarte O DEMOSTRAR ALGO A ALGUIEN…, porque ya eres aceptado en Cristo».

IV. La práctica de la unidad (vv.3b–4)

«…sino que con actitud humilde cada uno de ustedes considere al otro como más importante que a sí mismo, no buscando cada uno sus propios intereses, sino más bien los intereses de los demás».
HAY UNA BASE DE LA UNIDAD… EL EVANGELIO.
HAY UNA EXPRESION DE LA UNIDAD… EL COMO SE VE
HAY UN ENEMIGO…
PERO HAY UN CAMBIO DE PERSPECTIVA EN CRISTO

La alternativa radical: la humildad

Pablo no solo nos dice lo que debemos evitar (egoísmo y vanagloria), ahora nos da la actitud positiva que construye la unidad: la humildad.
La palabra griega (tapeinophrosynē) literalmente significa «pensar bajo» o «tener un pensamiento humilde».
En la cultura grecorromana, la humildad era vista como debilidad.
Era despreciada, porque el ideal era la dignidad y el honor.
Sin embargo, Pablo eleva la humildad como virtud cristiana central.
El evangelio transforma nuestra manera de pensar: lo que el mundo desprecia, Dios lo exalta.
Y la humildad no es autodesprecio ni inseguridad; es una visión correcta de Dios, de mí mismo y de los demás.
John Calvin escribió: «La humildad no consiste en menospreciarnos, sino en no pensar demasiado en nosotros mismos».

«Consideren al otro como más importante que a sí mismo»

Aquí está el corazón del mandato. Pablo no dice que los demás sean más importantes en esencia, sino que nosotros los consideremos así.
Es un cambio de perspectiva: mirar al prójimo con honor y respeto, priorizando su bien por encima del mío.
Romanos 12:10 lo expresa así: «con honra, dándose preferencia unos a otros».
Es como si Pablo dijera: “en la fila del honor, procura siempre poner a los demás primero”.

«No buscando cada uno sus propios intereses»

La palabra «intereses» (ta heautōn) es amplia: no solo bienes materiales, sino tiempo, comodidad, derechos, preferencias. Pablo no dice que ignoremos lo nuestro, sino que no lo pongamos en el centro.
La vida cristiana rompe con el egocentrismo y se abre al bien común.
Colosenses 3:12–14 nos llama a vestirnos de «compasión, bondad, humildad, mansedumbre, paciencia… sobre todo, del amor, que es el vínculo de la unidad».

ilustración

¿Has visto cuando en el tráfico todos quieren meterse primero en la fila del embotellamiento? Nadie quiere ceder. Y el resultado es caos, claxonazos, gritos. Pero cuando uno se detiene y deja pasar al otro, el tráfico fluye.
Así funciona la vida comunitaria: cuando todos buscan entrar primero, todo se traba; pero cuando alguien decide ceder, se abre espacio para que el cuerpo avance.
La humildad es el “deje pasar” de la vida cristiana: renuncias al derecho de pasar primero, para que el otro también pueda avanzar.

El modelo de Cristo

Este llamado prepara el terreno para lo que Pablo dirá en los versículos siguientes (2:5–11): la humildad perfecta de Cristo. QUE PROFUNDIZAREMOS LA SIGUIENTE SEMANA…
Él, siendo Dios, no se aferró a su gloria, sino que se despojó, se hizo siervo y murió por nosotros. No buscó su propio interés, sino el nuestro. Y por eso Dios lo exaltó.
Es decir: la humildad no es solo un mandato; es un reflejo de Cristo en nosotros. ES PARTE DE COMPORTARNOS DE UNA MANERA DIGNA DEL EVAMNGELIO..

Conclusión: Cristo, nuestra única esperanza de humildad y unidad

Pero si somos honestos, aquí viene el golpe: nadie de nosotros ha vivido esto perfectamente.
Hemos sido egoístas en casa.
Hemos buscado reconocimiento en la iglesia.
Hemos defendido lo nuestro en lugar de servir.
Hemos querido que nos vean, más que mostrar a Cristo.
Y cuando Pablo dice «nada hagan por egoísmo o por vanagloria», ¿qué encontramos en el espejo? Que muchas veces lo hemos hecho todo por egoísmo y vanagloria.
Aquí es donde el sermón no puede terminar en un «¡sé humilde!» o «¡busca la unidad!».
Si terminara ahí, sería una carga imposible.
El punto no es que intentemos copiar a Cristo en nuestras fuerzas, sino que veamos a Cristo como nuestro sustituto perfecto.
Porque lo que Pablo nos va a mostrar en los versículos siguientes (2:5–11) es que Cristo sí vivió lo que nosotros no podemos:
Él no buscó lo suyo, sino lo nuestro.
Él no defendió su gloria, sino que la entregó para salvarnos.
Él no se aferró a su derecho divino, sino que se humilló hasta lo más bajo: la cruz.
¿Quieres ver humildad perfecta?
Mira al Rey del cielo arrodillado lavando pies sucios (Juan 13:14).
¿Quieres ver alguien que consideró al otro más importante?
Mira a Jesús cargando la cruz que no era suya, sino nuestra.
¿Quieres ver alguien que buscó los intereses de otros antes que los suyos?
Mira al Salvador que clamó: «Padre, perdónalos».
Esa es la gloria del evangelio: lo que yo no he podido cumplir, Cristo lo cumplió por mí.
Mi incapacidad me desespera, pero la suficiencia de Cristo me consuela.
Thomas Watson escribió: «Cristo no solo murió para quitar nuestra culpa, sino para vestirnos de su obediencia perfecta». Y eso incluye su humildad.
Por eso, hoy no salimos de aquí diciendo: «voy a intentar ser humilde como Pablo dice»,
sino: «voy a mirar a Cristo, y su Espíritu producirá en mí lo que yo no puedo producir».
 «El evangelio no es Dios diciéndote que trates más fuerte, sino Dios mostrándote que Cristo ya lo logró por ti».
Entonces, ¿cómo podemos vivir Filipenses 2:1–4? Solo de una manera: unidos a Cristo.
Cuando me asombro de su humildad, me veo pequeño y me rindo.
Cuando recuerdo su cruz, mi egoísmo se derrite.
Cuando contemplo su amor, mi orgullo se desarma.
La verdadera pregunta no es: «¿puedo yo ser humilde?»,
sino: «¿estoy tan asombrado de Cristo que su humildad fluye a través de mí?».
Pablo termina este llamado diciendo: «completen mi gozo».
Pero hay un gozo mayor: el de Cristo mismo.
Jesús se goza cuando su iglesia vive unida en humildad, EN UNIDAD porque esa es la evidencia de que su evangelio está obrando en nosotros.
Así que, iglesia, no salgamos con una carga moralista, sino con un asombro renovado: Cristo es nuestra humildad, Cristo es nuestra unidad, Cristo es nuestra vida. ÉL TERMINARA SU OBRA EN MI PARA VIVIR DE UNA MANERA DIGNA DEL EVANGELIO
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