El Cristo que transforma la Fe

Sermon  •  Submitted   •  Presented
0 ratings
· 27 views
Notes
Transcript

Introducción

Muchas personas hoy en día tienen una fe frágil: buscan más las bendiciones que el Señor mismo. Durante la pandemia, muchos pedían oración, prometían ir a la iglesia, pero nunca pusieron un pie en ella. Un joven confesó públicamente a Cristo, pero cuando terminó su noviazgo, abandonó la fe. Un artista urbano dijo que Dios lo salvó de un accidente y empezó a cantar canciones cristianas, pero al poco tiempo regresó al mundo. ¿Conoces historias como estas? ¿No es cierto que reflejan una fe frágil, una fe que depende de lo que Dios da y no de quién es Dios?
En la Biblia también encontramos a un hombre que vino a Jesús con una fe débil, buscando un milagro para su hijo. Pero lo maravilloso es que Jesús no lo rechazó. Al contrario, lo llevó a experimentar una fe firme y salvadora. Y esa es la obra que Cristo quiere hacer también en nosotros hoy.

Idea Principal:

Cristo quiere llevarte de una fe frágil a una fe firme.
Texto Principal: Juan 4:46-50
Juan 4:46–50 LBLA
Entonces vino otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Y había allí cierto oficial del rey cuyo hijo estaba enfermo en Capernaúm. Cuando él oyó que Jesús había venido de Judea a Galilea, fue a su encuentro y le suplicaba que bajara y sanara a su hijo, porque estaba al borde de la muerte. Jesús entonces le dijo: Si no veis señales y prodigios, no creeréis. El oficial del rey le dijo*: Señor, baja antes de que mi hijo muera. Jesús le dijo*: Vete, tu hijo vive. Y el hombre creyó la palabra que Jesús le dijo y se fue.
Desarrollo:
Contexto General:
El evangelio de Juan fue escrito para demostrar que Jesús es el mesías prometido, no únicamente un hombre sabio o con mucho conocimiento, sino que es Dios encarnado y que a la vez Jesús mostró toda su gloria delante de los hombres para demostrar con eventos claros que Él es Dios.
En nuestro pasaje vemos la 2da Señal registrada en el ministerio de Jesús, sanar a un enfermo. Con esto Jesús quería dirigir la mirada y la mente de las personas que estaban ahí hacia Él, enseñándoles que su Fe debe estar en la persona de Cristo y no en querer saciar esa sed que tenían por señales y milagros. Veremos cómo Jesús confronta la fe frágil de un hombre y lo lleva a tener una fe firme.
Puntos principales:

El Encuentro que pone a prueba la Fe: Jesús y el Oficial Real. (V46-48)

Juan 4:46–48 LBLA
Entonces vino otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Y había allí cierto oficial del rey cuyo hijo estaba enfermo en Capernaúm. Cuando él oyó que Jesús había venido de Judea a Galilea, fue a su encuentro y le suplicaba que bajara y sanara a su hijo, porque estaba al borde de la muerte. Jesús entonces le dijo: Si no veis señales y prodigios, no creeréis.
Explicación:
Jesús se encuentra en la ciudad de Caná de Galilea. Caná era un pueblo sencillo, no era un pueblo con mucho comercio, ni nada especial, era un pueblo agrícola, común y corriente. Es interesante que las dos primeras señales milagrosas que Jesús hizo, fue en esta pequeña ciudad. La primera Señal fue convertir el agua en Vino en una boda y la segunda es sanar a un enfermo. Nota que Jesús había decidido mostrar su gran poder en una ciudad sin nada en especial para mostrarnos que el puede obrar grandemente en medio de lo ordinario y lugares comunes y corrientes. A su vez estas señales que Jesús hizo en Caná de galilea despertaron una fama hacía Jesús de parte de los galileos, a lo cual se convirtió en un gran problema. Porque ellos venían donde Jesús no por quien es Él, sino por lo que Él hacía, y así está registrado varias veces en las escrituras donde se nos muestra que los judíos buscaban y se deleitaban con las señales.
Juan 4:45 LBLA
Así que cuando llegó a Galilea, los galileos le recibieron, pues habían visto todo lo que hizo en Jerusalén durante la fiesta; porque ellos también habían ido a la fiesta.
Me gustaría que notes la Ironía con la que Juan escribe “los galileos lo recibieron”, es como ese niño pequeño que se pone bien feliz cuando ve al tío que siempre le compra helado, que siempre le trae algún regalo. Bueno, los galileos actuaban de manera similar, ellos buscaban a Jesús porque “habían visto lo que Él hizo en Jerusalén” y esta es la raíz del problema de muchos de los judíos que decían creer en Jesús, realmente no querían a Jesús, sino los beneficios que Jesús podía darle. Y Jesús, sabiendo esto claramente y teniéndolo presente, Juan nos dice que ahí (v46) había cierto “oficial del rey” cuyo “hijo estaba enfermo en Capernaúm” que se presentó delante de Jesús.
Este es nuestro segundo personaje principal de la historia que va a complementar este encuentro, un oficial real. Este hombre estaba íntimamente relacionado con el emperador Herodes Antipas que estaba gobernando en estos momentos de la historia. Nota lo siguiente, este hombre tenía una buena posición, tenía autoridad, tenía influencia, tenía buena posición económica porque vivía en Capernaúm y esta era una ciudad comercial por toda la pesca que hacían. Pero a pesar de todo esto, no tenía garantía contra la enfermedad y la muerte. Nada de eso podía comprarle un minuto más de vida a su hijo. Ese es el límite del poder humano: llega un momento en que solo Cristo puede intervenir.”
Por lo cual en un momento desesperado este hombre que tenía todo lo que quería Él decide ir y tener un encuentro con Jesús.
Juan 4:47 LBLA
Cuando él oyó que Jesús había venido de Judea a Galilea, fue a su encuentro y le suplicaba que bajara y sanara a su hijo, porque estaba al borde de la muerte.
Fíjate en el escenario:
Este hombre cuando vio que Jesús había venido a Galilea, inmediatamente fue a su encuentro y ¿qué hacía? Le suplicaba. Y no era que le suplicaba una vez, no! Le suplicaba indefinidamente, le rogaba que descendiera a Capernaúm y sanara a su hijo.
Lección Importante:
Busca a Jesús por quién es Él y no por lo que Él puede hacer. Este hombre aunque tenía una causa justa por la cual presentarse delante de Cristo, él no estaba interesado en Cristo verdaderamente sino en lo que Cristo podía hacer.
Y esto es más común de lo que tú y yo imaginamos, muchas personas vienen a la Iglesia deseando que la deuda del banco desaparezca, que la enfermedad que tienen desaparezca, que el pecado que atormenta sus vidas desaparezca, o que el gran proyecto que tienen que revolucionará al mundo será hecho y aunque Dios en su inmensa gracia puede hacer todo esto en tu vida, Él está más interesado en rescatar tu alma de la Ira de Dios que acomodar tu alma a los placeres de este mundo. Porque nos dice la escritura que el Señor vino a buscar lo que se había perdido, a dar su vida en rescate por muchos y a dar vida en abundancia. Porque es probable que Dios haga algo en ti impresionante y después te olvides de Él, porque nunca lo buscaste a Él sino que buscaste las bendiciones que Él ofrece. Porque tu fe nunca estuvo en el Dios que hace maravillas, sino en las maravillas de Dios, y esto se traduce en una fe frágil.
En palabras de John MacArthur: A la luz del v. 46, parece que la motivación del noble se centraba más en la reputación de Jesús como hacedor de milagros que como Mesías.
Una fe frágil será alimentada por obras maravillosas, pero una fe firme será sostenida cuando se cree fielmente en el carácter de Cristo. La fe frágil dice SÍ Dios hace esto creeré, pero la fe Firme dice: Aunque Dios no quiera hacer esto, yo seguiré confiando en Él porque Él es poderoso, él es bueno y él es el que tiene el control de mi vida.
Dios le dijo a Abraham: Sal de tu tierra y de tu parentela a la tierra que yo te mostraré. Le dijo que su esposa Sara tendría un hijo aunque ella era estéril. Y aunque parecía algo imposible, Abraham nunca dejó de confiar en la palabra de Dios. Cuando Abraham fue a sacrificar a su hijo Isaac, el hijo que él amaba, el estaba confiando en que Dios iba a hacer algo en ese momento y así mismo fue, un ángel detuvo su mano y a un costado estaba un pequeño becerro para sacrificarlo a Dios.
Jesús no es un genio de la lámpara, que le dices: deseo esto y el te lo dará inmediatamente. Hermanos, las Señales apuntan a Jesús, Jesús no apunta a las Señales. Llenar nuestra fe deacuerdo a las señales sera poco efectivo, por eso Pablo dice que: Los judios piden señales, los griegos buscan sabiduria, Pero yo les predico a Cristo Crucificado.
Jesús al ver la desesperación de este hombre dice lo siguiente:
Juan 4:48 LBLA
Jesús entonces le dijo: Si no veis señales y prodigios, no creeréis.
Noten lo siguiente:
Jesús habla en plural, Él no se está dirigiendo únicamente al oficial real, sino a todos los galileos que le escuchaban, porque ellos habían creado la necesidad de ver las señales de Jesús, en vez de creer en Jesús plenamente. Por lo cual Jesús les dice: Sí no ven SEÑALES y PRODIGIOS, no creerán.
Te pregunto a ti:
¿Por qué buscas a Jesús? ¿Lo seguirías sí no sanara tu enfermedad? ¿Lo amarías aunque no resolviera tus problemas materiales? ¿Lo buscarías aunque no restaure tu matrimonio? ¿Aunque no multiplique delante de ti los panes y los peces?
Jesús está confrontando la falta de fe del oficial real, y le esta queriendo mostrar que las señales no son la fuente primaria para satisfacer la necesidad del alma, sino Cristo mismo. Jesús está queriendo cambiar el pensamiento de este hombre para dirigirlo al lugar correcto, recuerdan estas palabras: Ver para creer. Bueno, aquí Jesús está queriendo decirle a este hombre: tú primero tienes que creer, para ver.
Cuando nosotros ponemos nuestra fe plena en la persona de Cristo estamos reconociendo que Él es el que verdaderamente satisface nuestra carencias e incredulidad.
Fijate que cuando vemos el contexto, lo que Jesús está haciendo con este oficial ya lo estuvo haciendo antes con otras personas:
• Nicodemo – líder religioso, instruido, influyente.
· • La samaritana – mujer marginada, ignorante, moralmente quebrada.
· • El oficial – funcionario poderoso.
Jesús quiso dirigir la confianza de todos ellos al lugar correcto, a Él mismo. A Nicodemo le dijo que Debe nacer de nuevo para ver el reino de Dios y ¿Cómo es eso? Confiando en aquél que sería levantado como Moisés levantó la serpiente de bronce en el desierto.
A la mujer Samaritana le dijo que Él es el único que puede darle una fuente de agua viva en la cual nunca jamás tendrá sed y ahora a este Oficial le dice que la fe firme nace cuando dependemos de la persona de Cristo y no de las señales y los milagros.
Jesús en pocas palabras está diciendo que Él es que verdaderamente satisface nuestras carencias, porque Jesús es Dios, es el salvador, es Rey, es Todopoderoso, es el Buen Pastor, es la roca que nos sostiene, es fiel, es amor, es el camino, es la verdad, es la vida, es esperanza, es santo, es fortaleza, es refugio y él gobierna sobre todas las cosas.
Juan escribió esto refiriéndose a Jesús:
Juan 1:14 LBLA
Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.
Quizás tú estás hoy como el oficial, desesperado por un milagro. Jesús puede hacerlo, pero más que sanar tu circunstancia, quiere sanar tu fe, quiere derramar su gracia sobre ti, quiere darte el entendimiento necesario para que creas en la verdad que Él expresa y que da vida. No te vayas de aquí buscando solo señales; vete con Cristo mismo.
Jesús quiere llevarte de una fe frágil (que busca milagros) a una fe firme (que descansa en Él).

Aplicación:

Cree en Jesús por la persona que es y no por lo que puede hacer.
El oficial real representa esa fe frágil, una fe que corre a Cristo solo cuando necesita un milagro. Pero Jesús lo ama demasiado como para dejarlo ahí. Ahora veremos cómo esa fe es llevada a otro nivel: de depender de las señales a descansar en Su Palabra.
Idea principal: Cristo quiere llevarte de una fe frágil a una fe firme.

Jesús transforma la fe del Oficial. (v49-54)

Juan 4:49–54 LBLA
El oficial del rey le dijo*: Señor, baja antes de que mi hijo muera. Jesús le dijo*: Vete, tu hijo vive. Y el hombre creyó la palabra que Jesús le dijo y se fue. Y mientras bajaba, sus siervos le salieron al encuentro y le dijeron que su hijo vivía. Entonces les preguntó a qué hora había empezado a mejorar. Y le respondieron: Ayer a la hora séptima se le quitó la fiebre. El padre entonces se dio cuenta que fue a la hora en que Jesús le dijo: Tu hijo vive. Y creyó él y toda su casa. Esta fue la segunda señal que Jesús hizo cuando fue de Judea a Galilea.
Explicación:
Después de la confrontación que el oficial experimentó ante las palabras de Jesús, Él lo único que hizo fue seguir rogando. Pero algo diferente estaba sucediendo con Él porque ahora al dirigirse a Jesús le llama “Señor”. Ahora este hombre está reconociendo que Jesús tiene toda la autoridad, que Jesús está en control de la situación y reconoce lo que todo hombre debe hacer, someterse a la voluntad de Dios. La fe que empezó siendo motivada por las señales, ahora empieza a descansar en el Dios que obra de formas maravillosas. Pero aún Cristo quería llevar a este hombre a una Fe más profunda y firme.
Y este el punto esencial de este Evento. Jesús dirigió a este hombre no a que confiara en las señales, sino en su palabra.
Juan 4:50 LBLA
Jesús le dijo*: Vete, tu hijo vive. Y el hombre creyó la palabra que Jesús le dijo y se fue.
Ahora yo me imagino a Jesús con una voz cálida y compasiva acercándose a este hombre que le estaba rogando y expresa las siguientes palabras: Vete, tu hijo vive.
Lección importante.
Las palabras de Jesús dan vida. Con esto Jesús quiere hacerle entender a este hombre que donde Él debe poner su confianza es en las palabras de Jesús, porque esta palabra de Dios es poderosa sobre la muerte, el dolor y la enfermedad, y esta es la misma palabra que Él nos ha dejado aquí en la escritura. En el momento que Jesús dijo eso su hijo ya gozaba de buena salud e ímpetu.
El Apóstol Pedro lo exclamó fielmente: Juan 6:68
Juan 6:68 LBLA
Simón Pedro le respondió: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.
Y a este Jesús que tiene palabra para transformar, es donde tú y yo debemos acudir, Jesús con esto demuestra que tiene poder para dar vida física y vida espiritual. A sí como Dios el padre en Ezequiel 37 estaba delante de un valle de huesos secos y por medio de su palabra les dio vida, de la misma forma el pecador pasa de muerte a vida cuando confía plenamente en la divinidad y en la autoridad de la palabra de Jesús.
Pues Él mismo dijo: Juan 5:24
Juan 5:24 LBLA
En verdad, en verdad os digo: el que oye mi palabra y cree al que me envió, tiene vida eterna y no viene a condenación, sino que ha pasado de muerte a vida.
¿Y qué sucedió con este hombre al escuchar estas palabras de Jesús? El texto nos dice: Y el hombre CREYÓ la palabra que Jesús le dijo y se Fue.
Ahora nota lo que es una fe firme, es depender totalmente de la palabra de Dios. Y en este momento este hombre ya no estaba careciendo de una fe firme, sino que estaba en mayor desarrollo. A lo cual este hombre decide irse a ver a su hijo nuevamente.
Ahora notemos lo siguiente: El recorrido que este hombre tuvo que tomar para llegar a Capernaúm no era corto, eran aproximadamente 25 kilómetros de un terreno montañoso. Y yo me imagino a este hombre cada paso pensando en las palabras que Jesús le dijo, tu hijo vive.
Hermanos, Dios nos pone a esperar para que dependamos más de Él. Como en esta ocasión le tocó al oficial. Ya la fe de este hombre no era simplemente una fe que se alimentaba de las señales, sino una fe que se alimenta de la dependencia en la palabra de Dios. Recuerda mi hermano, que nosotros andamos por Fe y no por vista.
Hubo ocasiones en que Jesús impartió la curación tocando al enfermo (Mr. 1:41), o tomándolo de la mano (Mr. 1:31), o dándole una orden (Mr. 2:11). Pero aquí no hay nada de todo esto. El Hijo de Dios declara su voluntad. ¿Resultado? Instantáneamente el poder curativo entra en el cuerpo del muchacho, restableciéndolo completamente ¡a una distancia de veinticinco kilómetros!
Cada paso que este hombre daba estaba sostenido por la palabra de Jesús. Jesús dio sanidad espiritual a este hombre, que lo tenía todo, menos lo más importante a Jesús como el centro de su vida.
Miremos como termina esta historia:
Juan 4:51–53 LBLA
Y mientras bajaba, sus siervos le salieron al encuentro y le dijeron que su hijo vivía. Entonces les preguntó a qué hora había empezado a mejorar. Y le respondieron: Ayer a la hora séptima se le quitó la fiebre. El padre entonces se dio cuenta que fue a la hora en que Jesús le dijo: Tu hijo vive. Y creyó él y toda su casa.
¡Que maravillosas palabras! este hombre se dio cuenta que Jesús es verdaderamente quien decía que era antes de ver a su hijo por la confirmación de sus siervos y Jesús no solo transformó a este hombre sino a toda su casa. La madre, los criados, el muchacho que estaba enfermo, sí había cualquier otro en esa casa fue impactado por la palabra de Cristo.
Esto es lo que Jesús quiere hacer contigo y conmigo, Él desea impactar nuestras familias con el poder de su palabra, todos en esa casa salieron maravillados por la persona de Cristo.
Te pregunto:
¿Tu familia ve en ti una fe firme o una fe frágil?
Quiero hacer un llamado a todo aquél que ha dudado de la palabra del Señor a que permanezca firme en sus promesas, porque Él es fiel y el no puede negarse a sí mismo. A aquellos que no han entregado sus vidas al Señor, no necesitas que Dios te toque para tu empezar a ser parte de la familia de la Fe, lo único que tu tienes que creer es en Él como Señor y Salvador de tu vida.
Jesús nos dice que aquél que viene hacia Él, Él no lo deja fuera. Pues te pregunto: ¿Qué esperas para venir al Señor? Tú sabes que necesitas venir a Él, tu sabes que tu vida no tiene sentido, que no tienes un rumbo ni palabras que seguir, pues Jesús quiere hacerte su hijo. El no quiere que simplemente lo busques cuando tienes necesidades, el quiere que lo busques en todo momento, El quiere que confíes en Él aun cuando te encuentres acorralado por el pecado, pero es necesario que tu pongas tu fe en el lugar correcto: En la persona de Jesús.
Deja que la luz del evangelio de Cristo tome el control de tu vida y elige hoy dar tu vida a Jesús. Cree en Él y tendrás vida eterna, vida en abundancia.
Juan 20:30–31 LBLA
Y muchas otras señales hizo también Jesús en presencia de sus discípulos, que no están escritas en este libro; pero estas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios; y para que al creer, tengáis vida en su nombre.

Aplicación:

Confía en lo que Cristo dice en su palabra y no en lo que puedes ver.
Dios muchas veces nos hace esperar para fortalecer nuestra confianza en Él.
Confiar en la palabra de Jesús te dará vida eterna.
Iglesia: No esperes una señal para obedecer. Da un paso hoy: perdona, sirve, ora, comparte tu fe.
Idea principal: Cristo quiere llevarte de una fe frágil a una fe firme.
No dejes pasar la oportunidad de hoy entregarle tu vida a Jesús. Oremos.
Related Media
See more
Related Sermons
See more
Earn an accredited degree from Redemption Seminary with Logos.