EL OIR DE LA MENTE DEL ESPIRITU
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Percibiendo a Dios para la edificación de Su Reino
Percibiendo a Dios para la edificación de Su Reino
Serie: Viviendo según el Orden de la Nueva Creación
Predicado el domingo, 21 de septiembre de 2025, por Diego Granja
ACTIVIDAD DE CONEXIÓN: ¿Qué parte de la creación de Dios te asombra más (mar, montañas,, etc)
ACTIVIDAD DE CONEXIÓN: ¿Qué parte de la creación de Dios te asombra más (mar, montañas,, etc)
Personalmente, me asombran las montañas: firmes, majestuosas y elevadas hacia el cielo. Ellas me recuerdan la grandeza, la estabilidad y la eternidad de Dios (Salmo 121:1-2). Así como las montañas se levantan hacia arriba, nuestra mente y corazón deben elevarse para oír la voz del Espíritu, que nos guía por caminos firmes.
Introducción
Introducción
La vida de Cristo no es algo que vamos a tener sino algo que ya se no dio, y cuando entendemos esto lo agradecemos, disfrutamos, disfrutamos la vida, la realidad de Dios morando y viviendo en nosotros, esto nos da seguridad, confianza.
No hay un solo ámbito en nuestra vida que la vida de Cristo no pueda llenar, todo fue diseñado para ser lleno por la vida de Cristo.
Dios diseñó al hombre completo en el inicio, el pecado, la independencia ocasiono un vacío en el corazón que solo puede ser satisfecho con Su presencia (Eclesiastés 3:11).
Sin embargo, el ser humano constantemente busca llenar ese vacío con sustitutos temporales.
El problema es que todo lo que el hombre elige fuera de Cristo deja más vacío, mientras que la vida de Cristo llena, transforma y da sentido a cada aspecto de nuestra existencia.
Éxito profesional y materialismo
Jesús mismo enseñó: “¿De qué sirve ganar todo el mundo si se pierde el alma?” (Mateo 16:26).
Relaciones y aceptación social
Efesios 1:6 dice que hemos sido “aceptados en el Amado”. Solo en Cristo encontramos una identidad segura.
Placeres y entretenimiento
C. S. Lewis lo expresó así: “Si encuentro en mí deseos que nada en este mundo puede satisfacer, la explicación más probable es que fui creado para otro mundo.”
Religión sin Cristo
Jesús dijo: “Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” (Juan 10:10).
Hoy, en medio de un mundo saturado de ofertas para “llenar el vacío interior” (coaching motivacional, nuevas filosofías, consumismo, redes sociales), la invitación de Cristo sigue siendo vigente: Él no quiere ser un complemento de nuestra vida, sino la plenitud en todo aspecto: en el trabajo, la familia, las relaciones, la mente, el cuerpo y el espíritu.
¿Qué es Cristo?
¿Qué es Cristo?
Según corrientes filosóficas no cristianas
Humanismo secular
Cristo es visto como un hombre excepcional, un maestro moral o un reformador social. Se le reconoce como alguien que enseñó valores universales como el amor, la compasión y la justicia, pero sin aceptarlo como Hijo de Dios.
Filosofía ilustrada (Ej: Voltaire, Kant)
Lo reducen a un símbolo ético, un ejemplo de cómo vivir según la razón y la moral. Kant veía a Jesús como una “idea moral” más que como una persona divina.
Filosofía existencialista (Ej: Nietzsche, Sartre)
Nietzsche declaró: “Dios ha muerto”, y veía a Cristo como parte de la decadencia de la moral cristiana que, según él, debilitaba al hombre. Para Nietzsche, Cristo no era salvador, sino un obstáculo para la voluntad de poder.
Religiones comparadas y misticismo
Cristo se interpreta como un profeta, iluminado o maestro espiritual comparable con Buda, Mahoma o Confucio, sin un carácter exclusivo ni divino.
👉 En resumen: en la filosofía no cristiana, Cristo es reducido a un hombre, un símbolo o un mito.
📌 Según teólogos cristianos
Charles Spurgeon
Cristo es el Hijo eterno de Dios, el Cordero inmolado que quita el pecado del mundo. Spurgeon decía: “Cristo es el Alfa y la Omega de toda la Escritura, el sol que da luz a cada página.”
John F. MacArthur
Cristo es el Señor y Salvador, plenamente Dios y plenamente hombre. Enfatiza su papel como único mediador (1 Timoteo 2:5) y como cumplimiento de todas las promesas mesiánicas del Antiguo Testamento.
Martyn Lloyd-Jones
Cristo es la revelación final de Dios, aquel en quien todo encuentra sentido. Para él, el cristiano no solo cree en enseñanzas, sino en una persona viva: Jesucristo resucitado.
A. W. Tozer y C. S. Lewis
Tozer: Cristo es la imagen visible del Dios invisible, el único que puede satisfacer la sed espiritual del hombre.
Lewis: o Cristo es realmente Dios y Señor, o sería un mentiroso o un loco. Su famosa defensa del “trilema” (Señor, mentiroso o loco) muestra que no hay punto medio.
👉 En resumen: en la teología cristiana, Cristo es el centro de la fe, Dios hecho hombre, Salvador del mundo y Señor de toda la creación (Colosenses 1:15-20).
✨ Conclusión comparativa:
Filosofía no cristiana: Cristo es solo un hombre o símbolo moral.
Teología cristiana: Cristo es el Hijo de Dios, Redentor y plenitud de la vida.
El ungido, Cristo es la vida de Dios ungiendo la vida del hombre, Cristo es todo Dios morando en el hombre, Jesús es el nombre del hombre, Cristo es la vida de Dios fundida en la vida del hombre, se nos dio toda la vida de Dios fundida en la vida del hombre, este es el hombre espiritual.
Esa vida es para la edificación, manifestación del reino, y este reino está siendo expandido por las moradas de Cristo, por todo el que está en Cristo, y como moradas tenemos una vida digna morando en nosotros.
Salvación es la naturaleza divina fundiéndose con la naturaleza humana.
Por la fe tenemos esta vida morando en nosotros.
Cuando en el consejo eterno Dios pensó al hombre, lo pensó como un ser que lleva Su imagen y que se desenvuelve en la realidad del tiempo y el espacio.
Cuando en el consejo eterno de Dios se pensó al hombre, este no fue concebido como un accidente cósmico ni como un ser sin propósito, sino como un portador de la imagen divina. La Escritura enseña que antes de la fundación del mundo, Dios ya había planeado nuestra existencia (Efesios 1:4). Al formar al ser humano, Dios lo hizo a Su imagen y semejanza (Génesis 1:26-27), lo cual implica dignidad, racionalidad, capacidad de relación y una vocación de dominio responsable sobre la creación.
Además, Dios determinó que el hombre se desenvolviera en la realidad del tiempo y del espacio. A diferencia del Creador, que es eterno y atemporal, el hombre habita dentro de límites: nace, crece, se desarrolla y muere. Esta condición no es un defecto, es una consecuencia del deseo independiente por lo que ha formado parte del diseño divino: somos criaturas finitas llamadas a vivir la eternidad en comunión con el Dios infinito. En otras palabras, Dios nos creó en el tiempo, pero con un anhelo de eternidad en el corazón (Eclesiastés 3:11).
El propósito de esta creación es que, en cada instante del tiempo y en cada rincón del espacio, el hombre pueda reflejar la gloria de su Hacedor. Así, nuestra vida no es simplemente biológica ni circunstancial, sino profundamente teológica: fuimos creados para manifestar a Cristo en la historia.
Versículo de respaldo
📖 “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.” (Génesis 1:27, RVR1960)
Este texto afirma que nuestra identidad está anclada en el consejo eterno de Dios, quien decidió hacernos portadores de Su imagen para reflejarlo en el tiempo y en el espacio.
En Su gran amor, Dios nos pensó como seres humanos infundidos por toda Su gracia, Su poder, para ser las expresiones vivas de Su Reino en la tierra (Efesios 1:3-10).
Esta simiente humana dependiente de Dios es CRISTO.
Cristo es Dios fundido en el hombre.
Dios hizo posible: DIOS EN EL HOMBRE.
¿Cómo activamos esta realidad?
¿Cómo activamos esta realidad?
Nuestra tarea es aprender a depender de la Vida de Dios que ya está en nosotros.
El nuevo nacimiento (la regeneración) logró que esta naturaleza divina sea una con la naturaleza humana.
Entonces, el primer paso es la conciencia de que Dios ya mora en nosotros, de que ya somos uno con Dios, porque eso es Cristo en nosotros.
El siguiente paso a la conciencia de que ya tenemos toda la Vida de Dios en nosotros, es disfrutar la comunión que tenemos en Dios: disfrutar nuestra unión con Dios.
Conociendo Su voz, escuchándolo, familiarizándonos con las capacidades de esta Vida que tenemos.
Como un niño que está creciendo, poco a poco va aprendiendo las capacidades que posee, las va desarrollando, las va perfeccionando.
Así es la Vida de Dios en nosotros, cuando nos disponemos para crecer en desarrollar estas capacidades que se me han dado, cuando hay personas que ya las usan y me ayudan a crecer para yo usarlas, entonces LA VIDA DE DIOS (CRISTO) CRECE EN NOSOTROS.
¿Cómo funciona?
¿Cómo funciona?
Cristo es esa Vida; es decir, la expectativa (la esperanza segura) es que lo que se hará manifiesto es Cristo (sabiendo que Cristo es Dios en el Hombre).
Y el agente que impulsa que esta Vida sea expresada en nosotros es el Espíritu Santo. (¿Sí vemos la Trinidad en acción?
Cristo siendo la imagen del Padre en el Hombre, y el Espíritu haciendo que esta realidad se manifieste en nosotros).
El éxito del crecimiento es entregarnos por completo a la dirección del Espíritu para que Cristo sea manifiesto.
Es entender que Él dirige.
Él tiene una voz, y necesitamos dejarnos guiar por Su voz.
Pero, ¿Qué es esa voz exactamente?
Esa voz se expresa en CERTEZAS [internas o externas] QUE SON CONFIRMADAS EN EL CORAZÓN.
¿Qué es una certeza?
Es el Espíritu de Dios guiándonos, dirigiéndonos, convenciéndonos, persuadiéndonos.
El Espíritu nos guía
Jesús prometió: “Pero cuando venga el Espíritu de verdad, Él los guiará a toda la verdad” (Juan 16:13).
Esto significa que no caminamos a ciegas. El Espíritu coloca certezas en nuestro interior para discernir decisiones, evitar engaños y mantenernos en el camino de Cristo.
El Espíritu nos convence
El mismo Jesús enseñó que el Espíritu convence de pecado, justicia y juicio (Juan 16:8). La certeza aquí es la claridad espiritual: reconocemos lo que es correcto y lo que es contrario a Dios.
El Espíritu nos persuade
Pablo decía: “Estoy persuadido de que el que comenzó en ustedes la buena obra, la perfeccionará” (Filipenses 1:6). Esa persuasión es la obra del Espíritu que nos recuerda que Dios es fiel y no dejará inconcluso lo que empezó en nuestra vida.
Las certezas que el Espíritu Santo siembra en nosotros son luces encendidas en el corazón, que nos permiten caminar con paz aun en medio de la incertidumbre externa. No son caprichos personales ni intuiciones humanas, sino verdades respaldadas por la Palabra, confirmadas por la paz interior y testificadas por el Cuerpo de Cristo.
Por eso, oír la voz del Espíritu es vivir persuadidos de que estamos en la dirección de Dios.
CERTEZA es la GUÍA DE DIOS QUE MANIFIESTA EN NOSOTROS LOS DE CRISTO.
La certeza es Su forma de hablar.
Toda certeza debe ser confirmada en el corazón, para que se active como poder.
Y la obediencia a la certeza siempre traerá la manifestación del Reino.
Si tengo un sentir que no expande el Reino, que no manifiesta a Cristo en mí, ese sentir no vino de Dios; es decir, nunca fue una certeza (nunca fue seguridad, nunca fue Palabra de Dios).
Porque la Palabra de Dios lleva en sí misma, en Su sustancia, el poder para manifestar Cristo en nosotros, el Reino en nosotros.
Veamos esto en las Escrituras:
1. Él es seguro
1. Él es seguro
Él está para manifestar todo de Cristo a través de nosotros.
Él está para manifestar todo de Cristo a través de nosotros.
Su trabajo es activar la Vida de Cristo en nosotros.
Él es el único que puede tomar la vida de Dios en el hombre y manifestarla.
No hay otro autorizado. Nadie más puede hacerlo. ¡Y la buena noticia es que lo tenemos!
· Leamos Juan 16:13-14 ¿Qué es lo que nos dará a conocer el Espíritu Santo?
Jesús dijo que el Espíritu de verdad nos guiará a toda verdad, y nos dará a conocer lo que ha de venir. Además, glorificará a Cristo, porque tomará de lo que es de Él y nos lo comunicará.
Convence de pecado, justicia y juicio.
👉 Esto significa que el Espíritu abre nuestros oídos espirituales para escuchar la mente de Cristo, revelándonos su voluntad y su gloria.
Todo lo del Padre está en Cristo.
Y el Espíritu Santo toma la Vida de Cristo y la manifiesta en nosotros.
Porque el Espíritu Santo es el derecho y herencia del Hijo para los hijos e hijas.
El Espíritu toma lo de Cristo y nos lo da saber
¿Qué debo hacer?
¿Qué debo hacer?
Romanos 8:14 (NVI) 14 Porque TODOS LOS QUE SON GUIADOS POR EL ESPÍRITU DE DIOS SON HIJOS DE DIOS.
Romanos 8:14 "14 Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, los tales son hijos de Dios."
Por lo tanto, debemos creer nuestra posición como hijos de Dios, y lo veremos guiándonos a la vivencia del Reino hoy.
Porque Él tiene la certeza [la indicación segura] necesaria para cada momento.
La iglesia estaba en una etapa de consolidación y expansión misionera.
Ya había recibido el Espíritu Santo en Pentecostés, había visto cómo el Evangelio alcanzaba a los gentiles con Cornelio, y en Antioquía se formaba una comunidad multicultural donde judíos y gentiles adoraban juntos.
El apóstol Pedro ya había recibido al Espíritu Santo en Pentecostés (Hechos 2). Allí, los discípulos experimentaron la promesa de Jesús: “recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos…” (Hechos 1:8). Este evento marcó el nacimiento de la Iglesia, cuando lenguas como de fuego descendieron sobre ellos y comenzaron a hablar en diferentes idiomas, proclamando las maravillas de Dios.
Pentecostés no fue un fenómeno aislado, sino el cumplimiento de una promesa y el inicio de una nueva era: la era del Espíritu. La Ley había sido dada en el monte Sinaí a Israel en tablas de piedra, pero en Pentecostés la Ley fue escrita en los corazones por medio del Espíritu (Jeremías 31:33; Ezequiel 36:27).
Más adelante, Pedro fue testigo de cómo ese mismo Espíritu Santo se derramó también sobre los gentiles en la casa de Cornelio (Hechos 10:44-48). Con asombro vio que no había diferencia entre judíos y gentiles, pues Dios concedía la misma gracia y el mismo Espíritu a todos los que creían en Jesús.
Finalmente, en Antioquía, se formó la primera comunidad cristiana multicultural (Hechos 11:19-26), donde judíos y gentiles adoraban juntos, mostrando que Pentecostés no solo fue un evento inicial, sino una realidad que seguía expandiéndose: el Evangelio es para todas las naciones, y el Espíritu Santo es quien une en un solo cuerpo a creyentes de toda lengua y cultura.
✨ Explicación de Pentecostés
Origen del nombre
Pentecostés significa “cincuenta”, y era la fiesta judía de las semanas, celebrada 50 días después de la Pascua (Levítico 23:15-21). Era una fiesta de gratitud por la cosecha.
Cumplimiento en Cristo
Así como en la fiesta los judíos presentaban las primicias de la cosecha, en Pentecostés Dios presentó las primicias de la iglesia, hombres y mujeres llenos del Espíritu.
Significado espiritual
Pentecostés marca el inicio de la misión de la iglesia, capacitándola con poder espiritual para testificar a Cristo en Jerusalén, Judea, Samaria y hasta lo último de la tierra (Hechos 1:8).
Dimensión universal
Lo que comenzó en Jerusalén se expandió a Samaria, a los gentiles con Cornelio, y en Antioquía se manifestó en una comunidad global. Hoy, la iglesia sigue viviendo la realidad de Pentecostés: un pueblo diverso unido por el mismo Espíritu (1 Corintios 12:13).
📖 Versículo de respaldo
“Y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen” (Hechos 2:4).
En ese contexto, donde la comunidad estaba rindiéndose a Dios (adoración, ayuno y oración), EL ESPÍRITU SANTO HABLÓ para marcar el inicio de una nueva fase: el envío intencional de apóstoles para edificar el Reino.
El apostolado es la certeza de Dios desplazando ministros para edificar la manifestación de Cristo.
El apostolado no nace de la iniciativa humana ni del deseo de poder espiritual, sino de la elección y envío soberano de Dios. En la Biblia, el apóstol es un enviado con autoridad divina (del griego apostolos, enviado, mensajero). Jesús mismo es llamado “el apóstol” en Hebreos 3:1, porque fue enviado por el Padre. Los doce apóstoles, luego Pablo, y los colaboradores apostólicos fueron instrumentos escogidos para fundar la iglesia sobre la roca de Cristo (Efesios 2:20).
El apostolado no busca protagonismo humano, sino que es un ministerio para edificar el cuerpo de Cristo, extendiendo la manifestación de Su vida y enseñanzas. Como dice Pablo: “no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor” (2 Corintios 4:5).
🚶♂️ ¿Cómo debemos caminar el apostolado bíblico hoy para no caer en falsa doctrina?
Reconocer que Cristo es el fundamento único
Ningún apóstol, profeta o líder puede sustituir a Cristo. El verdadero apostolado construye sobre la obra de Jesús y no sobre la figura de un hombre.
“Pues nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo” (1 Corintios 3:11).
Caminar en fidelidad a la Palabra
Todo apostolado debe estar sujeto a la Escritura. El Espíritu Santo jamás contradice la Palabra que Él mismo inspiró.
“Toda la Escritura es inspirada por Dios… para preparar y capacitar al pueblo de Dios” (2 Timoteo 3:16-17).
Ser siervos, no señores
Jesús enseñó que la autoridad en el Reino no se mide por poder humano, sino por servicio y entrega (Marcos 10:42-45).
Un falso apóstol busca dominio, reconocimiento y dinero; un verdadero apóstol busca que Cristo sea formado en los creyentes (Gálatas 4:19).
Discernir la obra del Espíritu Santo
El apostolado bíblico se caracteriza por dependencia del Espíritu, no por manipulación emocional o estrategias humanas.
“Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra” (Hechos 13:2). Aquí el Espíritu dirige, la iglesia confirma y Cristo es exaltado.
Rechazar el evangelio de prosperidad y el sensacionalismo
Hoy muchos se autoproclaman “apóstoles” para enriquecer su ministerio personal. Pero la Biblia advierte: “tales son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo” (2 Corintios 11:13).
✨ Conclusión
Caminar en el apostolado bíblico hoy significa:
Reconocer que Cristo es el centro y el fundamento.
Permanecer en la Palabra como norma de fe y práctica.
Ejercer un liderazgo de servicio y edificación del cuerpo de Cristo.
Ser guiados por el Espíritu Santo y no por ambiciones personales.
Rechazar la falsificación moderna del título apostólico que busca poder y riqueza.
👉 Así, el apostolado no será un título humano, sino un testimonio vivo de Cristo manifestado en la iglesia para la gloria de Dios.
· Leamos Hechos 13:1-2 ¿Qué sucedió mientras los hombres adoraban al Señor?
Mientras los profetas y maestros estaban ayunando y adorando, el Espíritu Santo habló: “Aparten a Bernabé y a Saulo para la obra a la que los he llamado”.
👉 Cuando el corazón de la iglesia se enfoca en la adoración, la voz del Espíritu se hace clara. La mente del Espíritu se oye en un ambiente de comunión y entrega total.
Mientras ministraban al Señor, mientras adoraban y se entregaban, una certeza ocurrió: ÉL HABLÓ.
El texto no deja duda que fue el Espíritu quien habló. Y esto desató el movimiento de alcance más grande del Evangelio en la historia humana.
Es el comienzo de los viajes de Saulo (Pablo), que luego terminaron alcanzando con el Evangelio todo el continente europeo.
Hoy la iglesia vive el mismo tiempo inaugurado en Pentecostés: el tiempo del Espíritu Santo, en el que somos llamados a ministrar al Señor en adoración y consagración, para escuchar Su voz y obedecer Su guía.
Así como en Antioquía, el Espíritu hoy sigue hablando, levantando y nos envía, guiando a la iglesia a salir de sí misma para llevar a Cristo a todo lugar.
El contexto es rendición; entonces, el Espíritu habla (no hay duda; es una certeza), y somos movilizados. Todo para manifestar a Cristo.
Las certezas del Espíritu nos guiarán a encuentros donde la Vida de Cristo tocará a otros.
Nosotros no conocemos qué es lo que muchas personas se encuentran haciendo o viviendo. Pero Dios sí.
Y Dios va a realizar Su obra en la vida de las personas (nadie puede detener Su obra, ¿o sí?). Y Dios va a hablarnos por medio de certezas para llevarnos hacia esas personas, y que Cristo sea revelado a sus vidas.
· Leamos Hechos 8:26-29 (NVI) ¿Para qué fue enviado Felipe?
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Dios quería revelar la Vida de Su Hijo a un hombre extranjero, visitante, totalmente desconocido para Felipe, y Dios le habló.
Dios no ha cambiado Su modo de operar. Su Espíritu sigue hablando, sigue DANDO CERTEZAS, que harán que las personas con las que nos encontramos sean tocadas por Dios. Podemos estar seguros y confiados de que Dios lo hará. ¡Y Él será glorificado! Y Su Reino extendido. Escuchemos al Espíritu, PORQUE ÉL ES SEGURO.
2. Él es perceptible
2. Él es perceptible
PODEMOS ESCUCHARLO.
PODEMOS ESCUCHARLO.
El órgano del oído y el sistema de audición que Dios nos ha dado nos permiten distinguir los sonidos (altos y graves, largos y cortos, fuertes y débiles, y de distintos timbres).
Es por eso que podemos reconocer la voz de alguien que nos habla al otro lado de la línea telefónica.
Así, la voz del Espíritu Santo también se percibe, la podemos distinguir.
Es necesario aprender a reconocerla, atenderla y obedecerla.
Familia, Él se da a percibir; su voz es real y distinguible, y nuestro privilegio es entrenar el oído del corazón para reconocerlo y obedecerlo.
El pueblo de Judá buscaba alianzas fuera de Dios para defenderse de sus opresores.
Dios los amonesta, y en medio de ello, Dios les promete Su voz, una voz que podemos distinguir.
Isaías 30:21 (NVI) 21 Ya sea que te desvíes a la derecha o a la izquierda, TUS OÍDOS PERCIBIRÁN a tus espaldas UNA VOZ QUE TE DIRÁ: «Este es EL CAMINO; SÍGUELO».
Mis amigos, hoy tenemos el poder para percibir Su certeza en nuestro corazón, para seguir el camino: DIOS EN NOSOTROS [CRISTO].
Esa voz no está limitada por geografía ni por tiempo. Podemos oír Su voz, y esta voz es clara: nos señala a Cristo.
El timbre característico de la certeza (voz) del Espíritu es Cristo.
Y para eso está la Escritura: para revelarnos a Cristo.
El texto bíblico testifica de Cristo, y el Espíritu Santo hace posible que lo veamos.
Aprender a entender el texto bíblico siendo guiados por el Espíritu es conocer cómo es esa Vida que se nos dio y que habita en nuestro interior.
· Leamos 2 Timoteo 2:16-17 (NTV) ¿Por qué necesitamos comprender la escritura?
Pablo advierte que la palabrería inútil solo conduce a una vida más mundana y corrompe como “cáncer”. Por eso, necesitamos comprender la Escritura para discernir la verdad del error.
👉 Escuchar la mente del Espíritu siempre va unido a la Palabra. No basta con “sentir”, debemos probar todo a la luz de la Escritura para no desviarnos.
Por lo tanto, somos diligentes en la Escritura para prepararnos y estar capacitados para que el Espíritu Santo manifieste lo de Cristo.
Al meditar en la Escritura, el Espíritu nos impulsará hacia lo de Cristo. Así lo escuchamos.
Lo escuchamos mediante la certeza interior. El Espíritu habla dentro, en la conciencia, en el corazón, y nos confirma identidad y dirección.
Romanos 8:16 (NBLA)16 El Espíritu mismo DA TESTIMONIO A NUESTRO ESPÍRITU de que somos hijos de Dios.
Dios habla al corazón por medio de certezas.
Certeza es: el testimonio del Espíritu.
El Espíritu da testimonio, esto es, afirma, confirma, asegura, convence, en el interior.
¡Qué hermoso es eso! Y todo momento en que nos dispongamos es apto para que el Espíritu nos hable.
Solo requerimos la actitud de la mente: ESPÍRITU DE ORACIÓN (Romanos 8:26-27; Zacarías 12:10). Esa era la atmósfera en Hechos 13:1-2; el grupo estaba en actitud de oración y ministración a Dios, y allí fue donde el Espíritu habló. La oración sea nuestra atmósfera continuamente. Donde estemos, tengamos la actitud de oración a Dios, y el Espíritu Santo será percibido.
Lo escuchamos en la comunidad del Cuerpo de Cristo.
Lo escuchamos en la comunidad del Cuerpo de Cristo.
El Espíritu Santo actúa en la comunidad de creyentes para la edificación mutua. Entonces, lo que Él tiene que decirme, no necesariamente me lo dirá directamente, sino que usará la diversidad de su manifestación en el Cuerpo.
Lo que Él quiera hacer en mí, podría hacerlo a través del Cuerpo para mi edificación.
· Leamos 1 Corintios 12:4-11 (NBLA) ¿Cómo obra el Espíritu a través del Cuerpo(iglesia)?
El Espíritu distribuye diferentes dones, pero todos para la edificación del Cuerpo de Cristo. Da sabiduría, conocimiento, fe, sanidades, milagros, profecía, discernimiento, lenguas e interpretación.
👉 Así, la mente del Espíritu no se oye de manera individual solamente, sino en comunidad. Él habla y obra a través de cada miembro de la iglesia para beneficio de todos.
Los dones son las capacidades espirituales que el Espíritu da, y es Cristo el Señor quien las canaliza a través de diferentes ámbitos de servicio, y el resultado es de Dios Padre quien produce operaciones distintas, resultados distintos a través de esos canales.
Y todo para el beneficio de todos.
Es decir, PERCIBO EL OBRAR DEL ESPÍRITU a través de la diversidad de capacidades, servicios y operaciones del Cuerpo.
También percibimos al Espíritu por medio de las circunstancias que Él dirige en Su Providencia.
También percibimos al Espíritu por medio de las circunstancias que Él dirige en Su Providencia.
Puertas que se abren o cierran, también son parte del modo en que el Espíritu habla y guía.
Puertas se cerraban para Pablo y Timoteo, y era Dios quien lo estaba haciendo; no para detenerlos, sino para conducirlos a las puertas que Él tenía para ellos.
Hechos 16:6-7 (NBLA) 6 Pasaron por la región de Frigia y Galacia, habiendo sido IMPEDIDOS POR EL ESPÍRITU SANTO de hablar la palabra en Asia. 7 Cuando llegaron a Misia, intentaron ir a Bitinia, pero EL ESPÍRITU DE JESÚS NO SE LO PERMITIÓ.
Proverbios 16:9 (NTV 9 Podemos hacer nuestros planes, pero el Señor DETERMINA NUESTROS PASOS.
Las circunstancias no son accidentales. Están encaminándonos en el propósito de Dios.
PARA PROFUNDIZAR
PARA PROFUNDIZAR
Reflexionemos:
Reflexionemos:
3. Él nos moviliza
3. Él nos moviliza
Su Espíritu Santo nos moviliza a la acción.
1. Entrénate a reconocer la certeza interior del Espíritu. Dedica tiempo diario en oración y en la Palabra para distinguir la certeza clara que el Espíritu da en el corazón.
2. Obedece con confianza la guía del Espíritu. La certeza no es para acumular información, sino para accionar en obediencia. Cada vez que el Espíritu te dé la certeza, da los pasos, aunque parezcan pequeños. Esta semana, toma una decisión práctica (visita, llama, sirve, sé generoso, ora por alguien) en obediencia a la certeza que el Espíritu ponga en tu corazón.
3. Dispón tu vida en la comunidad del Cuerpo para escuchar al Espíritu juntos. El Espíritu habla en el Cuerpo de Cristo y a través de las circunstancias providenciales. No camines aislado. Ríndete en adoración y sé confirmado por la manifestación de la iglesia. Conéctate a un grupo pequeño, a un tiempo de oración, con expectativa de que el Espíritu nos guíe.
✨ Conclusión para tu grupo:
El oír de la mente del Espíritu es reconocer que Dios habla de distintas formas: a través de la creación que revela su grandeza, la Palabra que revela su verdad, la adoración que abre nuestro corazón, y la iglesia que manifiesta su obra. El Espíritu nos guía a Cristo y nos enseña a caminar como hijos obedientes que saben escuchar.
Oración: Ora según te guíe el Espíritu
