Abram y Lot se separan
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Saludo. Hola me alegra verte hoy.
Último domingo de septiembre, entramos al último trimestre del año.
Josué 1:8 “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.”
-MENSAJE-
Hace años, en un pequeño pueblo agrícola, vivían dos hermanos: Samuel y Elías. Ambos heredaron tierras de su padre, pero debían decidir cuál parcela tomar. El padre había dividido la herencia en dos partes: una llanura dorada, amplia y fértil a la vista, y una colina pedregosa, menos atractiva pero con buena elevación y agua subterránea.
Samuel, atraído por la belleza de la llanura, la tomó sin pensarlo. “Mira ese trigo silvestre, ese suelo plano… aquí prosperaré”, dijo. Elías, más reservado, aceptó la colina sin protestar.
Al principio, Samuel parecía tener razón. Sus cultivos crecían rápido, el acceso era fácil, y todos lo admiraban. Pero con el tiempo, las lluvias intensas inundaron la llanura. El agua se estancaba, las raíces se pudrían, y las plagas se multiplicaban. Samuel gastaba más en pesticidas y drenajes que en sembrar.
Mientras tanto, Elías trabajaba duro en su colina. Quitó piedras, canalizó el agua, y aprendió a sembrar en terrazas. Su cosecha era más modesta, pero constante. Cuando la sequía llegó, su pozo profundo le dio ventaja. Cuando las lluvias vinieron, su altura lo protegió.
Años después, Samuel vendió su tierra por desesperación. Elías, con paciencia y sabiduría, había convertido su parcela en el campo más productivo del valle.
La historia de la separación de Abram y Lot ilustra la importancia de la perspectiva. Mientras que Lot eligió el valle fértil y próspero, Abram permaneció en la tierra prometida por Dios. Esta decisión destaca que, a veces, lo que parece ser mejor a simple vista no es lo que Dios ha planeado para nosotros. La obediencia y la fe son cruciales en la vida cristiana, y comprender esto puede transformar cómo tomamos decisiones en nuestras vidas diarias.
Oremos.
En cuanto a Lot:
Gén 11:27 Estas son las generaciones de Taré: Taré engendró a Abram, a Nacor y a Harán; y Harán engendró a Lot.
Gén 11:28 Y murió Harán antes que su padre Taré en la tierra de su nacimiento, en Ur de los caldeos.
Gén 12:4 Y se fue Abram, como Jehová le dijo; y Lot fue con él. Y era Abram de edad de setenta y cinco años cuando salió de Harán.
Gén 12:5 Tomó, pues, Abram a Sarai su mujer, y a Lot hijo de su hermano, y todos sus bienes que habían ganado y las personas que habían adquirido en Harán, y salieron para ir a tierra de Canaán; y a tierra de Canaán llegaron.
Mensaje en tres partes:
1) Un lugar llamado Betel
2) Buscando a paz en medio del conflicto
3) Dios confirma la promesa
1. Un lugar llamado Betel (1-7)
1. Un lugar llamado Betel (1-7)
1 Subió, pues, Abram de Egipto hacia el Neguev, él y su mujer, con todo lo que tenía, y con él Lot. 2 Y Abram era riquísimo en ganado, en plata y en oro. 3 Y volvió por sus jornadas desde el Neguev hacia Bet-el, hasta el lugar donde había estado antes su tienda entre Bet-el y Hai, 4 al lugar del altar que había hecho allí antes; e invocó allí Abram el nombre de Jehová.
Cuando Abram salió de Egipto, se fue al desierto del sur. Se llevó a su esposa, a su sobrino Lot y todo lo que tenía. Abram vuelve a la región del Neguev desde Egipto. Betel significa “casa de Dios”. Abraham fue a Betel no sólo porque anteriormente había tenido allí su tienda, sino porque allí había construido un altar para adorar a Dios. Cuando leemos Génesis 35:1 nos damos cuenta que Dios llevó a Jacob a Betel. Por nuestra naturaleza, en ocasiones tenemos la necesidad de que Dios nos recuerde las promesas que hicimos.
Recordemos que Abram venía de Egipto, fue porque en la tierra hubo gran hambre. Su fe en Dios fue puesta a prueba. Pero Abram también cometió una falta grave al negar a su esposa y decir que era su hermana. Faraón reprendió a Abram, pero luego lo despidió respetuosamente. Entonces, aquí tenemos a Abram, con su familia y sus bienes, en la región del Neguev, en Betel. Abram regresó al altar que había contruido para adorar a Dios. Nuestro deseo debería ser vivir en la casa de Dios, en Betel. Ese debería ser nuestro hogar, no una posada ocasional.
Para entonces Abram ya era muy rico, pues tenía oro, plata y ganado. El término en hebreo dice que estaba “cargado de posesiones” y si lo vemos bien, las riquezas en Dios pueden representar una carga. Hay una carga de cuidado en alcanzarlas, una carga de miedo en conservarlas, es una carga evitar caer en la tentación de usarlas inapropiadamente. Es una carga evitar perderlas y finalmente, hay que rendir cuentas a Dios por ellas. Sin embargo, la prosperidad material si se aprovecha bien, proporciona muchas oportunidades de hacer el bien en abundancia.
5 También Lot, que andaba con Abram, tenía ovejas, vacas y tiendas. 6 Y la tierra no era suficiente para que habitasen juntos, pues sus posesiones eran muchas, y no podían morar en un mismo lugar. 7 Y hubo contienda entre los pastores del ganado de Abram y los pastores del ganado de Lot; y el cananeo y el ferezeo habitaban entonces en la tierra.
Lot también tenía ovejas y vacas, y tiendas de campaña. Era tanto lo que Lot y Abram tenían, que ya no podían vivir juntos en la misma región. Además, los cananeos y los ferezeos también vivían allí. Un día, hubo un pleito entre los pastores de Abram y los pastores de Lot. El conflicto surge por la competencia que había por pastos y agua, los recursos eran limitados. La disputa no es una guerra teológica, sino un problema práctico que exigía sabiduría y prudencia.
Posiblemente había dolor en el corazón de Abram, él se había hecho cargo de su sobrino hasta ese momento, habían sido compañeros inseparables. Las riquezas son a menudo ocasión de discordias y peleas. La pobreza y el esfuerzo penoso, la escasez y los viajes no habían podido separar a Abram y a Lot, pero las riquezas sí que pudieron.
Hermanos, el conflicto no siempre es negativo, sino una oportunidad para confiar en el propósito de Dios. Abram y Lot enfrentaron tensiones debido a la abundancia de sus posesiones. El conflicto resultó ser el catalizador de una separación necesaria para el propósito de Dios en la vida de Abram.
Esta palabra es como cuando vemos la traición de Judas o la negación de Pedro. No nos vemos com ellos. Tampoco como Lot, pero somos como Lot cuando corresponde casarse, por vista. Quizá al momento de elegir un empleo, dejarselllevar por el salario. Al momento de venir un SAB o ir a un EB, pensamos en deporte, ejercicios, descanso. Al levantarnos, no PD o lectura.
2. Buscando a paz en medio del conflicto (8-13)
2. Buscando a paz en medio del conflicto (8-13)
8 Entonces Abram dijo a Lot: No haya ahora altercado entre nosotros dos, entre mis pastores y los tuyos, porque somos hermanos. 9 ¿No está toda la tierra delante de ti? Yo te ruego que te apartes de mí. Si fueres a la mano izquierda, yo iré a la derecha; y si tú a la derecha, yo iré a la izquierda.
Abram propone una solución sorprendentemente generosa: en lugar de litigar, ofrece la primera elección de territorio a Lot. Esta disposición revela dos cosas sobre Abram: su liderazgo pacificador y su confianza en la soberanía de Dios sobre la tierra.
La solución de la contienda fue la más adecuada, es mejor preservar la paz que dejar que se fracture. La petición de paz de Abram fue muy afectuosa: “No haya altercado”… “Te ruego”. Abram sabía cómo calmar la ira con una respuesta blanda. Los hijos de Dios deben ser siempre pacificadores, sea cual sea la reacción de los demás, debemos seguir el camino de la paz.
Su invitación a la paz fue muy convincente:
a) “No haya altercado entre nosotros dos”. Deja que los cananeos y los ferezeos peleen, pero no caigamos en eso nosotros.
b) “Porque somos hermanos”. Somos hombres, no animales. Somos hermanos, de la misma familia.
Su propuesta de paz fue muy equitativa. “¿Por qué contendemos por espacio, cuando hay espacio suficiente para ambos?” Le ofrece dividir la tierra en la que estaban. Más aún, le da a elegir y se ofrece a quedarse con lo que le deje. Abram tenía toda la razón del mundo para escoger él primero, sin embargo, cede de su derecho. Es una noble victoria el estar dispuesto a ceder por causa de la paz; es la victoria sobre nosotros mismos, sobre nuestro orgullo y nuestros deseos.
Abram de permitir a Lot elegir primero indica una fe profunda en las promesas de Dios. En esta separación, Abram mostró humildad y confianza en que Dios manejaría su futuro.
10 Y alzó Lot sus ojos, y vio toda la llanura del Jordán, que toda ella era de riego, como el huerto de Jehová, como la tierra de Egipto en la dirección de Zoar, antes que destruyese Jehová a Sodoma y a Gomorra. 11 Entonces Lot escogió para sí toda la llanura del Jordán; y se fue Lot hacia el oriente, y se apartaron el uno del otro. 12 Abram acampó en la tierra de Canaán, en tanto que Lot habitó en las ciudades de la llanura, y fue poniendo sus tiendas hasta Sodoma. 13 Mas los hombres de Sodoma eran malos y pecadores contra Jehová en gran manera.
La explanada en que se encontraba Sodoma era de riego, tenía un suelo muy fértil y le haría más rico. Pero, ¿Cómo le fue? Muchos ya sabemos, pero lo profundizaremos el próximo domingo. Lo que les puedo adelantar, es que le trajo muchos problemas la elección que hizo. Lot escogió es región en busca de la riqueza y el placer. Elegir de esa forma, raras veces tiene éxito. Siempre que escogemos algo, deberíamos regirnos por el siguiente principio: “Lo mejor para nosotros es lo que sea mejor para nuestra vida de fe”.
Dice el v.13 que los hombres de Sodoma eran malos y pecadores en gran manera. Algunos pecadores son peores por vivir en buena tierra. Así les pasaba a los de Sodoma, vivían en una gran ciudad con una llanura fértil. Abram por su parte, vivía con su famiia en tiendas de campaña sobre montes estériles.
Pero saben, la llegada de Lot a Sodoma pudo ser de gran bendición para los sodomitas y un medio para llevarlos al arrepentimiento, porque ahora tenían entre ellos a un profeta y a un predicador. Y si le hubiesen escuchado, habrían podido ser transformados y se habría evitado la ruina.
3. Dios confirma la promesa (14-18)
3. Dios confirma la promesa (14-18)
14 Y Jehová dijo a Abram, después que Lot se apartó de él: Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás hacia el norte y el sur, y al oriente y al occidente. 15 Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre.
16 Y haré tu descendencia como el polvo de la tierra; que si alguno puede contar el polvo de la tierra, también tu descendencia será contada. 17 Levántate, ve por la tierra a lo largo de ella y a su ancho; porque a ti la daré. 18 Abram, pues, removiendo su tienda, vino y moró en el encinar de Mamre, que está en Hebrón, y edificó allí altar a Jehová.
Dios aprovechó esa coyuntura, ese conflicto, para confirmarle a Abram la promesa que le había hecho a él y a los suyos. ¿Cuándo renovó y ratificó Dios la promesa?
a) Cuando ya se había acabado la contienda.
b) Después de la humilde actitud de Abram con Lot para preservar la paz.
c) Después que Abram había perdido la compañía de su sobrino y su corazón estaba entristecido.
Quizá Lot tenía mejor tierra, pero Abram tenía lo mejor. Lot parecía tener el paraíso, pero Abram tenía la promesa. Amén.
Dios le dio a Abram dos cosas: una buena tierra y una numerosa descendencia para disfrutar de ella.
a) La concesión de una tierra buena: una tierra famosa por encima de todas, porque iba a ser la tierra santa. Hermanos, lo que Dios tiene para ofrecer es infinitamente mejor y más deseable que ninguna otra cosa que el mundo pueda darnos. Dios le aseguró a Abram esa tierra para él y para su descendencia por siempre (Gén_13:15).
b) La promesa de una numerosa descendencia para llenar esta buena tierra, de modo que nunca se pierda por falta de herederos. El mismo Dios que provee la herencia, provee los herederos.
En el v.18 se nos dice que Abram cuando Dios le confirmó la promesa, removió su tienda en sumisión a la voluntad de Dios, entendiendo su condición de peregrino y edificó allí un altar a Jehová, en señal de gratitud.
Dios reafirmó sus promesas a Abram después de que quedó solo, demostrando que a menudo las bendiciones divinas se revelan después de la obediencia y la separación.
Hebreos 11:9-10
9 Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa;
10 porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios.
Conclusiones
A veces es necesario tomar decisiones difíciles en nuestras vidas, para seguir el llamado de Dios. La confianza en sus promesas y nuestra disposición, pueden abrir nuevas oportunidades en nuestra vida espiritual y material.
Con esta palabra vimos que Dios a menudo requerirá que nos separemos de ciertas situaciones o personas, para cumplir sus propósitos en nuestra vida y que al obedecer seremos bendecidos por Él. La vida de Abram prefigura la promesa de Dios a través de la fe. Así como Abram dejó su hogar en obediencia, Jesús dejó el cielo para buscar y salvar a los perdidos, cumpliendo así la promesa de redención para este mundo.
Aplicaciones
1) Consulta a Dios antes de tomar decisiones económicas. La riqueza puede ser una prueba espiritual. La pregunta práctica no es si el cristiano debe tener bienes, sino cómo los maneja. Cada decisión económica debe ser guiada por Dios y debemos evaluar el impacto espiritual que tendrá en nuestras vidas. Hay momentos en los que es necesario renunciar, para mantener la paz y guardar nuestro testimonio.
2) Sabiduría espiritual a la hora de resolver conflictos. Abram mostró una forma adecuada para resolver conflictos, En la iglesia y en la familia esto se traduce en valorar la reconciliación por encima de la victoria. Tres pasos concretos: 1) evitar la escalada mediante la comunicación temprana; 2) ofrecer soluciones que respeten a ambas partes; 3) colocar lo espiritual por encima de todo. Aplicar estos pasos requiere formación en humildad y en capacidad para renunciar sin perder la integridad.
3) Lot escogió la llanura fértil y pagó un precio espiritual. Debemos evaluar el entorno con sabiduría. Esto no significa aislamiento, sino discernimiento intencional. Evita compromisos que no edifiquen. Cultivar amistades que te desafíen a crecer en santidad. La elección de un lugar y tus amistades, deben reforzar tu vida de fe.
Un líder cristiano debe estar dispuesto a tomar decisiones que sacrifiquen el reconocimiento o la comodidad personal por guardar su testimonio y ser instrumento en la obra de Dios. Renunciar no siempre es popular, pero sí es funcional para una vida centrada en Dios.
4) Adora a Dios en todo tiempo. Abram construyó un altar después de que Dios confirmara la promesa. Nuestra respuesta ante la palabra de Dios es adorar y llevar una vida que agrade a Dios. Transforma tus logros e incluso tus temores, en motivos de adoración a Dios. Crear espacios en casa donde puedas tener comunión con el Señor.
La separación de Abram y Lot en el libro de Génesis es un recordatorio poderoso de que a veces, incluso las relaciones más cercanas deben ser reevaluadas. Cuando sus pastores comenzaron a pelear, Abram propuso que se separaran para evitar conflictos. Esta decisión, aunque difícil, demuestra que a veces nosotros también debemos poner distancia en nuestras vidas para mantener la paz y la armonía. La separación no siempre significa ruptura, a menudo puede ser un paso hacia el crecimiento personal y la madurez.
Leamos una vez más el VC.
