LA PALABRA PERMANECE
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📖 1 Tesalonicenses 2:13–16
📖 1 Tesalonicenses 2:13–16
13 Por lo cual también nosotros sin cesar damos gracias a Dios, de que cuando recibisteis la palabra de Dios que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, sino según es en verdad, la palabra de Dios, la cual actúa en vosotros los creyentes.
14 Porque vosotros, hermanos, vinisteis a ser imitadores de las iglesias de Dios en Cristo Jesús que están en Judea; pues habéis padecido de los de vuestra propia nación las mismas cosas que ellas padecieron de los judíos,
15 los cuales mataron al Señor Jesús y a sus propios profetas, y a nosotros nos expulsaron, y no agradan a Dios, y se oponen a todos los hombres,
16 impidiéndonos que hablemos a los gentiles para que éstos se salven, así colman ellos siempre la medida de sus pecados; pues vino sobre ellos la ira hasta el extremo.
Introducción
Introducción
Buenos días, iglesia.
Qué alegría poder reunirnos otra vez en la casa del Señor.
Cada semana llegamos con historias diferentes:
algunos vienen con gozo, otros con cansancio;
algunos con respuestas, otros con preguntas.
otros con serias preocupacion..
Pero todos llegamos buscando lo mismo:
Una palabra que venga de Dios, que pueda traer descanso, paz, respuestas.
Porque hay palabras que distraen, palabras que hieren,palabras que llenan el día pero vacían el corazón.
Pero solo una palabra tiene poder para sostenernos cuando todo lo demás se mueve:la Palabra de Dios.
Y eso es lo que venimos a hacer hoy: no escuchar un mensaje más, sino dejar que Dios nos hable.
Vamos a 1 tesaloniceneses 2.13-16
Quienes recuerdan el terremoto del 2001 , no se se podia sostener
Hay etapas en la vida en las que todo se mueve.
Cuando el suelo que creías firme empieza a temblar.
Cuando el trabajo cambia,
cuando la salud se debilita,
cuando los planes se rompen,
o cuando las fuerzas ya no alcanzan.
Y ahí, en medio de ese movimiento, uno se da cuenta de algo:
si no estás afirmado en algo firme, tarde o temprano te caes con todo lo demás.
¿Te ha pasado?
Esa sensación de estar de pie, pero con el corazón tambaleando.
Esa etapa donde tratas de mantener la fe, pero no sabes cómo hacerlo.
Donde incluso te preguntas: “¿Dónde está Dios en todo esto?”
Contexto de la iglesai de Tesalonica
Pues bien, la iglesia de Tesalónica estaba exactamente ahí.
Era una iglesia joven, recién nacida en medio de una sociedad hostil.
Habían conocido a Cristo, pero inmediatamente comenzaron a sufrir por Él.
Pablo había estado con ellos poco tiempo —los discipuló, los animó,y tuvo que salir de la ciudad por la persecución.
Imagínate cómo se habrán sentido:
una iglesia pequeña, sin su pastor,
rodeada de oposición,
sin estabilidad, sin estructuras, sin recursos.
Y sin embargo…
la obra de Dios seguía viva.
No porque Pablo estuviera,
sino porque la Palabra seguía actuando.
Pablo lo dice así en el versículo 13:
1 Tesalonicenses 2:13 "13 Por lo cual también nosotros sin cesar damos gracias a Dios, de que cuando recibisteis la palabra de Dios que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, sino según es en verdad, la palabra de Dios, la cual actúa en vosotros los creyentes."
Qué frase más poderosa:
“la cual actúa en vosotros.”—- La palabra actua y sigue actuado en cada temblor de tu vida
“la cual actúa en vosotros.”—- La palabra actua y sigue actuado en cada temblor de tu vida
Actúa, incluso cuando tú no ves.
Actúa, aunque no entiendas cómo.
Actúa, aunque te sientas débil o lejos.
Hermanos La Palabra de Dios no está dormida. Está viva, está obrando, y muchas veces lo hace precisamente cuando tú crees que no está pasando nada.
Pablo no necesitaba estar presente,porque sabía que donde la Palabra ha sido sembrada, Dios sigue trabajando.
Aplicación
Aplicación
Y esto, hermanos, tiene una aplicación hermosa para nuestras familias.
Porque como padres, como madres, como líderes espirituales,
todos quisiéramos estar en todo momento con los que amamos.
Queremos proteger, aconsejar, guiar, evitar que se equivoquen.
Pero llegará el día en que no podamos estar.
El día en que los hijos tomen decisiones sin nosotros,o cuando las personas que discipulamos enfrenten batallas que no podemos pelear por ellos.
Ese día, solo la Palabra que sembramos en ellos los podrá sostener.
1 Tesalonicenses 2:13 "13 Por lo cual también nosotros sin cesar damos gracias a Dios, de que cuando recibisteis la palabra de Dios que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, sino según es en verdad, la palabra de Dios, la cual actúa en vosotros los creyentes."
Por eso Pablo no se queja por la distancia;no dice “qué pena no poder estar con ustedes”.
EL encambio da gracias.
Porque sabía que la Palabra de Dios no depende de nuestra presencia de el, sino de Su poder.
Y cuando esa Palabra entra en el corazón,hermano , te digo lo siguiente:
ni la distancia, ni el tiempo, ni el dolor pueden detenerla.
ni la distancia, ni el tiempo, ni el dolor pueden detenerla.
Así que este pasaje no es solo una carta antigua.
Es una promesa viva para ti y para mí.
Nos recuerda que aunque todo cambie, la Palabra permanece.
Hoy veremos tres verdades poderosas que Pablo enseña aquí en 1 Tesalonicenses 2:13–16:
Tres formas en las que la Palabra de Dios actúa en medio de la prueba:
1️⃣ Transforma corazones.
2️⃣ Fortalece en el sufrimiento.
3️⃣ Da propósito en medio de la oposición.
Y mi oración es que hoy salgas de este lugar con una certeza profunda:
Que aunque no entiendas todo lo que pasa,Dios sigue obrando a través de Su Palabra.
La Palabra que transforma corazones
La Palabra que transforma corazones
“Por lo cual también nosotros sin cesar damos gracias a Dios, de que cuando recibisteis la palabra de Dios que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, sino según es en verdad, la palabra de Dios, la cual actúa en vosotros los creyentes.”
(1 Tesalonicenses 2:13)
Pablo empieza este versículo con gratitud: “damos gracias a Dios sin cesar.”
Él no agradece por una ofrenda, ni por una carta de apoyo, ni por un milagro espectacular.
Agradece porque una iglesia entera recibió la Palabra como lo que realmente es: Palabra de Dios.
Y ese detalle, hermano, lo cambia todo.
Porque hay una gran diferencia entre escuchar un mensaje y recibir la Palabra de Dios.
Uno llena la mente;
el otro transforma el corazón.
Cuando Pablo llegó a Tesalónica —lo leemos en Hechos 17—, entró a la sinagoga y por tres semanas les habló de Cristo.
Explicó las Escrituras, razonó con ellos, demostró que Jesús era el Mesías.
Y muchos creyeron.
Pero justo después de eso, se levantó una persecución feroz.
Lo sacaron de la ciudad, y esos nuevos creyentes se quedaron solos, sin pastor, sin templos, sin estabilidad.
Sin embargo, algo había quedado sembrado:la Palabra.
Esa Palabra que oyeron —dice Pablo— no era simplemente un buen discurso,
no era el estilo persuasivo de un predicador,
no era un mensaje motivacional.
Era la voz de Dios.
Y como la recibieron así, esa Palabra empezó a actuar dentro de ellos.
Pablo usa un verbo muy fuerte: “actúa” — en griego energeitai, de donde viene nuestra palabra energía.
Significa que produce efecto, genera poder, opera desde dentro.
La Palabra no solo informa: transforma.
No solo enseña: actúa.
No solo llega a los oídos: penetra el corazón.
📖 Hebreos 4:12 lo dice así:
“Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos, y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.”
No hay otro libro en el mundo con ese poder.
Puedes leer miles de páginas, escuchar mil discursos, pero solo la Palabra de Dios tiene vida dentro.
Una historia que lo ilustra
Una historia que lo ilustra
Piensa en esto: cuando una semilla cae en la tierra, al principio no parece que pasa nada.
No hace ruido, no brilla, no se mueve.
Pero algo poderoso está ocurriendo debajo del suelo.
La tierra se está abriendo, la semilla está muriendo y a la vez naciendo.
Así es la Palabra de Dios.
Actúa en lo oculto.
No siempre se nota al instante, pero transforma desde adentro.
Por eso Pablo dice: “Ustedes la recibieron no como palabra de hombres.”
Esa es la diferencia entre los que cambian y los que solo escuchan.
Muchos escuchan, pocos reciben.
Porque recibir implica rendirse.
Es decirle a Dios: “Señor, esto no es una idea más… es Tu voz. Y si Tú hablas, yo obedezco.”
ILUTRACION, DE ANA HACIENDO DEVOCIONAL- Y LEE “Perdona, así como Cristo te perdonó.”
Déjame preguntarte:
¿Cómo estás recibiendo la Palabra de Dios,actua en ti, produce algo en ti, o solo la escuchas?
¿Como una buena enseñanza que anotas en un cuaderno?
¿O como un mensaje que viene directo del cielo y te confronta para cambiar?
A veces, el problema no es que falte Palabra… es que no la recibimos como Palabra de Dios.
La tratamos como una opinión más.
La leemos cuando nos conviene, la escuchamos mientras cocinamos,
pero no dejamos que penetre.
Y luego nos preguntamos:
“¿Por qué no cambia mi vida?”
Porque la Palabra no puede transformar lo que no está dispuesto a obedecer.
Porque la Palabra no puede transformar lo que no está dispuesto a obedecer.
Santiago lo dice así en 📖 Santiago 1:21–22:
“Recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas. Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.”
APLICACION.
Hermanos,,El poder no está solo en oír, sino en recibir y obedecer.
Hermanos, esto tiene mucho que ver con nuestro hogar.
Tu casa puede estar llena de ruido, de voces, de pantallas, pero solo una voz tiene poder para cambiarlo todo: la voz de Dios.
Cuando oras con tus hijos antes de dormir,
cuando lees un versículo con tu esposa,
cuando recuerdas una promesa de Dios en medio del cansancio,
no estás haciendo algo pequeño.
Estás dejando que la Palabra actúe en ti.
Esa Palabra que quizás parezca sencilla —un versículo, una historia, una promesa— pero la palabra de Dios tiene poder para sanar heridas, restaurar corazones y cambiar generaciones.
“Lo que cambia tu entorno no es lo que oyes del mundo, sino lo que crees de la Palabra.”
Por eso Pablo no puede dejar de dar gracias.
1 Tesalonicenses 2:13 "13 Por lo cual también nosotros sin cesar damos gracias a Dios, de que cuando recibisteis la palabra de Dios que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, sino según es en verdad, la palabra de Dios, la cual actúa en vosotros los creyentes."
Él sabe que donde hay un corazón que recibe la Palabra como voz de Dios, ahí hay vida, hay transformación, hay esperanza.
Hermano, quizá hoy sientes que no ves muchos frutos, que nada parece cambiar…
pero la Palabra está actuando.
Aunque no lo notes, está germinando en tu interior.
Y cuando menos lo esperes, verás cómo brota nueva vida,
porque la Palabra que sale de la boca de Dios jamás vuelve vacía.
11 así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.
Repasando , la palabra transforma nuestros corazones, segundo..
La Palabra que fortalece en el sufrimiento
La Palabra que fortalece en el sufrimiento
“Porque vosotros, hermanos, vinisteis a ser imitadores de las iglesias de Dios en Cristo Jesús que están en Judea; pues habéis padecido de los de vuestra propia nación las mismas cosas que ellas padecieron de los judíos.”
(1 Tesalonicenses 2:14)
Después de hablar de cómo la Palabra transforma corazones, Pablo cambia el tono y reconoce algo real:
la fe también duele.
Ser creyente no los libró del sufrimiento… los llevó directo a él.
Los tesalonicenses habían abrazado el evangelio con gozo, pero ese gozo no los protegió del dolor.
Apenas recibieron la Palabra, empezaron a padecer.
1 Tesalonicenses 2:15 "15 los cuales mataron al Señor Jesús y a sus propios profetas, y a nosotros nos expulsaron; y no agradan a Dios, y se oponen a todos los hombres,"
Fueron perseguidos, señalados, rechazados…por su propia gente, por sus compatriotas.
¿Y sabes qué?
Eso los hizo parecerse más a las iglesias de Judea,que también habían sufrido por causa de Cristo.
Pablo los llama “imitadores” de las iglesias de Judea.
¿Por qué?
Porque el patrón del sufrimiento era el mismo.
Los judíos de Jerusalén habían rechazado a Cristo, habían perseguido a los profetas y matado al Señor Jesús.
Mataron a Esteban y habia una presion encontra de los creyentes en jerusalen
Y ahora, en Tesalónica, otro grupo —su propia nación, sus vecinos, sus familias—hacía lo mismo con ellos.
Estaban viviendo la misma historia.
Y eso no era un castigo: era una confirmación.
Pablo les está diciendo:
“Porque vosotros, hermanos, vinisteis a ser imitadores de las iglesias de Dios en Cristo Jesús que están en Judea; pues habéis padecido de los de vuestra propia nación las mismas cosas que ellas padecieron de los judíos.”
(1 Tesalonicenses 2:14)
“Ustedes están en el mismo camino que las iglesias fieles.
Están compartiendo el mismo sufrimiento que los hijos de Dios en todas partes.”
Él los compara con las iglesias de Judea que resistieron y permanecieron bajo persecución.
No es que Dios los había abandonado;es que Dios los estaba fortaleciendo.
Hermanos, la Palabra de Dios no nos promete una vida sin dolor.
Nos promete una fortaleza sobrenatural para atravesarlo.
Pablo no les dice: “Qué pena por lo que están sufriendo.”
Él les dice: “Doy gracias, porque aún en medio del dolor, ustedes permanecen.”
Eso es lo que hace la Palabra en el corazón de un creyente: no elimina la prueba, pero te enseña a permanecer firme en medio de ella.
Piensa en un árbol que ha echado raíces profundas.
Cuando sopla el viento, se mueve, se dobla, parece que va a caer…
pero no cae, porque lo sostiene lo que no se ve: sus raíces.
Así es la Palabra en nosotros.
Cuando viene la tormenta, cuando el viento es fuerte,
quizás te sientes movido, cansado, agobiado…
pero la raíz de la Palabra te mantiene de pie.
📖 Jesús lo explicó en Mateo 7:24–25:
“Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, vinieron ríos, soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca.”
La roca no es la ausencia de tormenta;
es la firmeza que da la Palabra de Dios en medio de ella.
APLICACION
Hermano, cuando llegan las pruebas, el enemigo siempre quiere hacerte creer que Dios se ha ido.
Pero no, no se ha ido.
Él está allí, sosteniéndote con Su Palabra, como sostuvo a los tesalonicenses.
Quizás tú hoy estás enfrentando algo que no entiendes:
una enfermedad, un conflicto familiar, una decepción, un proceso largo.
Y te preguntas: “¿Por qué si creo, me pasa esto?”
La respuesta de Pablo sería: porque crees.
La fe no evita el fuego; te enseña a caminar dentro de él sin quemarte.
Cuando la Palabra está dentro de ti,
el fuego no te consume: te purifica.
La prueba no te destruye: te transforma.
En la familia también enfrentamos sufrimientos.
A veces son externos: pérdida, enfermedad, dificultades económicas.
A veces son internos: heridas, distancias, decepciones.
Pero ¿sabes qué mantiene unida a una familia en medio del dolor?
No son los buenos momentos…
es la Palabra sembrada antes de que llegara la tormenta
Una familia cimentada en la Palabra puede llorar, pero no se quiebra.
Puede sufrir, pero no se rinde.
Porque hay una verdad que los sostiene cuando ya no hay fuerzas humanas.
Salmo 119:92 dice:“Si tu ley no hubiera sido mi delicia, ya en mi aflicción habría perecido.”
TERMINO CON ESTO Cuando el corazón está lleno de la Palabra, el dolor no lo destruye, lo dirige hacia Dios.
ilustracion:
Recuerdo a una hermana de la iglesia que perdió a su esposo en plena pandemia.
Fue un golpe duro.Los días se le hacían eternos, la casa vacía, el silencio pesado.
Pero un día me dijo algo que nunca olvidaré:
“Pastor, me duele, pero no me derrumbo… porque la Palabra que mi esposo y yo aprendimos juntos me sostiene cada mañana.”
Eso es lo que Pablo está diciendo aquí.
La Palabra no quita el dolor,
pero te enseña a atravesarlo con esperanza.
“No es la ausencia de problemas lo que hace fuerte una familia,sino la presencia de la Palabra en medio de ellos.”
HERMANOS La fe de los tesalonicenses fue probada, pero no quebrada.
Y lo que los sostuvo no fue la fuerza humana,
fue la Palabra que seguía actuando dentro de ellos.
Hermanos, cuando todo a tu alrededor cambie, cuando sientas que ya no puedes, recuerda: la Palabra sigue obrando.
No la ves, pero está viva.
No la oyes, pero está trabajando.
📖 Isaías 40:8 lo dice así:
“Sécase la hierba, marchítase la flor; mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre.”
Conclusión — “La Palabra sigue obrando”
Conclusión — “La Palabra sigue obrando”
Pablo no estaba con ellos,
pero la Palabra seguía trabajando.
Y eso es lo que hoy necesitamos recordar.
Dios no deja de obrar en lo que un día comenzó.
Quizás hoy ves poco fruto, quizás estás cansado, esperando una respuesta.
Pero la semilla está viva.
Dios está obrando aun cuando tú descansas.
Filipenses 1:6 “El que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.”
💬 Aplicación final familiar
💬 Aplicación final familiar
Padres, sigan sembrando Palabra en sus hijos.
Esposos, sigan afirmando su hogar con la Palabra.
Iglesia, no se cansen de escucharla, creerla y vivirla.
Porque lo que Dios planta, el tiempo no lo marchita.
La Palabra que sembraste, un día florecerá.
📖 Salmo 126:5 —“Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán.”
Llamado final
Llamado final
Hermano, no te rindas.
La Palabra que sembraste en tus hijos,
en tu matrimonio,
en tu ministerio… no volverá vacía.
Confía.No estás solo. Dios no ha terminado.
Y cuando todo cambie, recuerda esto:
La Palabra permanece.
