La Negación de Pedro

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Buenas noches, bienvenidos a este nuevo Tiempo con Dios del viernes 3 de octubre de 2025.
‌Me da mucho gusto saludarlos, yo soy Hector Viruega, y soy el responsable de los grupos pequeños de nuestra iglesia. Y para mi es un gusto el poder estar con ustedes en esta noche.
Antes de comenzar, quiero dar unos breves anuncios:
Precio especial CGL.
Falta poco para nuestra próxima Worship Night Yadah! Prepárate para llegar con un corazón entregado y tener un tiempo para solo alabar a Dios ¡Aparta la fecha! El 11 de Octubre a las 5:45 pm en Satélite Iglesia Cristiana, Lomas Verdes, chavos de 13 a 32 años.
SALUDOS
Seguimos adentrándonos en el evangelio de Mateo, y ya estamos en el capítulo 26 y hoy vamos a meditar en los versículos 69 al 75 así que les pido por favor si abren sus Biblias en Mateo 26, versículos 69 al 75.
Pero antes de eso vamos a orar:
ORACIÓN
El día de hoy vamos a meditar en un pasaje muy conocido, la negación de Pedro, y para ello vamos a ver 4 pasos que sucedieron en este oscuro pasaje de la vida de este querido apóstol.
El primero de estos pasos es el:
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1 Sentirse Infalible

El problema de Pedro no surgió en el momento mismo de la prueba, sino antes, cuando Jesús lo previno de que lo iba a negar.
En este mismo capítulo 26, en los versículos 30 al 35, Jesús le dice a Pedro que lo va a negar.
Jesús comienza diciéndole a los discípulos, en el verso 31, Mateo 26:31b "...Todos ustedes se escandalizarán de mí esta noche, porque está escrito: “Heriré al pastor, y las ovejas del rebaño serán dispersadas.”"
A lo cual Pedro le respondió (versículo 33) Mateo 26:33b "...«Aunque todos se escandalicen de ti, yo nunca me escandalizaré.»"
Y Jesús tiernamente le contestó, verso 34, Mateo 26:34b "... «De cierto te digo que esta noche, antes que el gallo cante, me negarás tres veces.»"
Pedro es radical en su respuesta, versículo 35, Mateo 26:35 "...«Aun cuando tenga yo que morir contigo, jamás te negaré.» ."
Tal vez algunos recuerden que a finales de los años 80s un famoso tele-evangelista acusó públicamenyte a otro tele-evangelista de haber cometido adulterio. Fue un gran escándalo porque el predicador acusado tenía una gran cantidad de seguidores en televisión.
El problema es que el acusador, posteriormente tuvo que admitir que había caído en el mismo pecado.
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El apóstol Pablo le escribe a los corintios, 1 Corintios 10:12
1 Corinthians 10:12 RVC
Así que, el que crea estar firme, tenga cuidado de no caer.
La Biblia está llena de ejemplos de personas que confiaron demasiado en si mismos, y acabaron fallando.
Pablo le está diciendo a los corintios que si se sienten seguros en su fe o de su posición espiritual, deben tener cuidado porque esa confianza excesiva puede llevarnos a la caída.
Pablo resalta la importancia de la humildad y la dependencia de Dios, recordando que todos somos suceptibles a la tentación y al pecado.
Así que no seamos soberbios pensando, “yo puedo ponerme en esa situación y salir airoso”; reconozcamos nuestras debilidades y dependamos de Dios en todo momento para no caer en tentaciones.
Proverbios 28:26 "Es de necios confiar en el propio corazón; el que camina sabiamente saldrá bien librado."
En nuestra sociedad, el osado, el aventado, el que no tiene medio, es un héroe. Admiramos a las personas valientes e independientes que saben lo que quieren y luchan por ello.
Confían solo en ellos, no piden ni dan consejos. Qué contraste con el estilo de vida que Dios nos plantea.
Una persona no puede conocer el futuro ni predecir las consecuencias de sus decisiones con seguridad. El que confía totalmente en sí mismo está condenado al fracaso. El sabio depende de Dios.
Ahora vamos al segundo punto que experimentó Pedro:
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2. Miedo: La Puerta al Desliz

Mateo 26:69–70 "Mientras Pedro estaba sentado afuera, en el patio, se le acercó una criada y le dijo: «También tú estabas con Jesús el galileo.» Pero él lo negó delante de todos, y dijo: «No sé de qué hablas.»"
La pregunta sobre por qué algunas personas pueden sentir miedo a identificarse como cristianos es compleja y puede estar influenciada por varios factores.
A lo largo de la historia, los cristianos han enfrentado persecuciones y rechazo.
En el Nuevo Testamento, Jesús advierte a sus seguidores sobre las dificultades que enfrentarán por su fe.
En Juan 15:18 Jesus le dice a sus discípulos: "»Si el mundo los aborrece, sepan que a mí me ha aborrecido antes que a ustedes."
Hace unas semanas en la serie Gigantes de la Fe, el pastor predicaba acerca de Esteban, y nos mostraba algunos videos de personas en nuestro país que son perseguidos por ser cristianos.
Personas, que tienen que salir de sus comunidades porque no se ajustan ya a los “usos y costumbres” de donde viven. Y sin embargo profesan valientemente creer en Cristo.
Esos cristianos sencillos, humildes, nos dan un ejemplo de no tener miedo de decir públicamente que son seguidores de Cristo.
Policarpo fue un importante líder cristiano finales del siglo I y mediados del II, obispo en la iglesia en Esmirna.
La tradición dice que fue discípulo del apóstol Juan.
Policarpo pasó a la historia como un obispo manso y bondadoso que impresionaba a todos por su carácter, no siendo un filósofo profundo, sino un cristiano que con su vida y ejemplo irradiaba la esencia del evangelio.
Murió como mártir en el año 155, durante la persecución del emperador Marco Aurelio.
Dicen los historiadores que las personas que iban a sacrificarlo, teniendo un poco de misericordia de él por ser anciano, le ofrecieron perdonarle la vida si maldecía a Jesús.
Ante la negativa de este anciano obispo, los verdugos decidieron darle una nueva oportunidad de que salvara su vida, si renegaba de su fe y se retractaba.
En su martirio, en una gran plaza, respondió: “Durante ochenta y seis años he servido a Cristo, y él jamás fue falso conmigo. ¿Cómo podría yo ahora blasfemar de mi Rey y Salvador?”
En este momento de negación inicial, Pedro sufrió por la presión externa y el miedo.
Sin embargo, todos podemos enfrentar las debilidades similares que experimentó Pedro, y Jesús, conocedor de nuestra naturaleza, ofrece su gracia para darnos fuerza.
Recuerda que aún cuando caemos, hay esperanza en Cristo para levantarnos nuevamente.
Ahora bien, yo creo que la mayoría de nosotros no experimentaremos peligro de muerte por nuestra fe, pero es muy posible que si suframos burlas o acoso, y eso me lleva al tercer punto en esta etapa de la vida de Pedro:
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3. Presión: La Segunda Negación

Mateo 26:71–72 "Y se fue a la puerta. Pero otra criada lo vio, y dijo a los que estaban allí: «También éste estaba con Jesús el nazareno.» Pero él lo negó otra vez, y hasta juró: «No conozco a ese hombre.»"
Creo que este es el punto donde más podemos ser afectados. La presión, no el peligro como el punto anterior, pero si la presión de ser malvisto por ser cristiano.
Esta historia se las he contado en otras ocasiones, que cuando yo era joven, mi papá era como una especie de pastor de jóvenes, y alguna vez fuimos a visitar otra iglesia.
Por lo general los chavos no son muy extrovertidos con otros chavos, y de repente mi papá vio a dos muchachos, uno de nuestra iglesia y otro de la anfitriona, platicando muy amistosamente.
En eso mi papá les preguntó que si se conocían, y el chavo de mi iglesia le contestó:
“Hermano Héctor, vamos en el mismo salón, ¡y no sabíamos que somos cristianos!”
En el pueblo de Dios no hay agentes secretos, no hay agentes encubiertos, no hay cristianos anónimos.
Jesús dijo en Mateo 5:16 "De la misma manera, que la luz de ustedes alumbre delante de todos, para que todos vean sus buenas obras y glorifiquen a su Padre, que está en los cielos."
Si vivimos por Cristo, vamos a brillar como luces, mostrando a otros como es Cristo.
Ocultamos nuestra luz al
Callar cuando debiéramos hablar,
Hacer lo que todos hacen, amoldándonos a este mundo,
Dejar que el pecado empañe nuestra luz,
No dar a conocer nuestra luz a otros, esto es no dar testimonio, o
No fijarnos en las necesidades de los demás.
Seamos un faro de la verdad: no escondamos la luz de Cristo del resto del mundo.
Una verdaera vida cristiana da testimonio convincente del poder salvador de Dios. Esto glorifica a Dios.
El gran teólogo, pastor, y martir luterano de origen alemán que vivió en la primera mitad del siglo pasado, Dietriech Bonfoeffer dijo:
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Tu vida como cristiano debería hacer que los no creyentes cuestionen su incredulidad en Dios.
Yo no se, si quizás hayas intentado distanciarte de tu fe para encajar o evitar confrontaciones.
Muchas personas temen ser juzgadas por sus creencias.
Algunos pueden sentir que no están lo suficientemente preparados o que no tienen el conocimiento adecuado para defender su fe, lo que puede llevar a la negativa a identificarse como cristianos.
O inclusive pueden sentirse avergonzados de su pasado.
Pablo le escribe a los Romanos 10:9–10 "«Si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor, y crees en tu corazón que Dios lo levantó de los muertos, serás salvo.» Porque con el corazón se cree para alcanzar la justicia, pero con la boca se confiesa para alcanzar la salvación."
Este pasaje enfatiza la importancia de confesar la fe, lo que puede ser un desafío para algunos debido a lo que ya mencionamos, pero que al final es necesario para ser salvo.
Jesús también dijo en Mateo 10:32–33 "A cualquiera que me confiese delante de los hombres, yo también lo confesaré delante de mi Padre que está en los cielos. Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también lo negaré delante de mi Padre que está en los cielos."
El miedo a identificarse como cristiano puede surgir de una combinación de factores culturales, sociales y psicológicos. Sin embargo, la Biblia nos llama a ser valientes en nuestra fe y a confiar en la fortaleza que Dios nos proporciona.
La comunidad cristiana también juega un papel importante en apoyar y alentar a los hijos de Dios a ser abiertos sobre su fe, creando un ambiente donde se sientan seguros para compartir su identidad cristiana.
En Mateo 26:71-72, Pedro negó nuevamente a Jesús para protegerse. Este pasaje nos invita a reflexionar sobre la presión de la conformidad y la tentación de escaparse de la verdad.
Al igual que Pedro fue alcanzado posteriormente por la compasión de Jesús, si has negado a Jesús podrías encontrar fortaleza en Cristo para resistir y permanecer firme en tu fe a pesar de las pruebas.
Y vamos ahora al cuarto y último punto:
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4. Arrepentimiento: Camino a la Restauración

Mateo 26:73–75 "Un poco después, los que estaban por allí se acercaron a Pedro y le dijeron: «Sin lugar a dudas, tú también eres uno de ellos, porque hasta tu manera de hablar te delata.» Entonces él comenzó a maldecir, y a jurar: «No conozco a ese hombre.» Y enseguida cantó el gallo. Entonces Pedro se acordó de que Jesús le había dicho: «Antes de que cante el gallo, me negarás tres veces.» Y saliendo de allí, lloró amargamente."
¿Les ha pasado que de repente se topan con una persona que llega y les dice: “¿Qué ha habido compadre? Yo acá en el jale, y después voy por los huercos”?
Lo primero que se viene a la mente es: esta persona es de Monterrey.
Fue lo mismo que le pasó a Pedro. Lo reconocieron por su acento galileo. Y entonces él comenzó a maldecir y a jurar que no conocía a Jesús, y en seguida el gallo cantó.
Quiero hacer un paréntesis y hablarles de Pablo.
Durante su primer viaje misionero, Pablo fundó en Corinto una iglesia, pastoreó esa iglesia durante 18 meses y continuó su gira misionera.
Meses después, a Pablo le llegaron reportes de que había muchos problemas en la iglesia de Corinto: cristianos inmaduros, divisiones, litigios o pleitos entre los miembros de la iglesia, abusos en la Cena del Señor, incesto en la congregación, y otras cosas más. Para Laura de América.
Además, falsos maestros se habían infiltrado en la iglesia desacreditando la autoridad de Pablo, demeritando su apostolado.
Ante esta situación Pablo escribió las epístolas a los corintios en las cuales además de defender su apostolado, llamó a los cristianos en Corinto al arrepentimiento.
Pablo experimentó una profunda y compleja gama de emociones al escribirle a los corintios. Sus cartas son extremadamente personales y reflejan una relación íntima con la congregación.
En esta situación hubo recriminaciones furiosas y amargas que obligaron a Pablo a responder con amor y confianza, pero en ocasiónes dureza.
La escritura de las cartas le provocó a Pablo gran angustia, derramando muchas lágrimas, e hizo que muchos de los cristianos de esa ciudad se entristecieran verdaeramente al reconocer su pecado, pero el objetivo de Pablo no era entristecerlos, sino demostrarles cuánto los amaba, y hacer que ellos regresaran a los caminos del SEÑOR.
Pablo escribió en 2 Corintios 7:10
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2 Corinthians 7:10 RVC
La tristeza que proviene de Dios produce arrepentimiento para salvación, y de ésta no hay que arrepentirse, pero la tristeza que proviene del mundo produce muerte.
Cuando hemos pecado, y reconocemos sinceramente que hemos actuado mal, sentimos tristeza. Aquí Pablo habla de dos tristezas:
La que proviene de Dios,
La que proviene del mundo.
Regresemos al pasaje en el que estamos meditando, vemos que Pedro, después de haber negado a Jesús por tercera vez, lloró amargamente.
Ahora bien, en esta trama de la semana de la crucificción, tenemos también a Judas Iscariote, que Mateo 27:3–5 nos dice: Cuando Judas, el que lo había traicionado, vio que Jesús había sido condenado, se arrepintió y devolvió las treinta monedas de plata a los principales sacerdotes y a los ancianos. Les dijo: «He pecado al entregar sangre inocente.» Pero ellos le dijeron: «¿A nosotros qué nos importa? ¡Allá tú!» Entonces Judas arrojó en el templo las monedas de plata, y después de eso salió y se ahorcó."
Aquí tenemos el mejor ejemplo de los dos tipos de tristezas que menciona Pablo, la que proviene de Dios y la que proviene del mundo.
El contraste en este texto es claro: verdadero arrepentimiento versus remordimiento, y salvación versus muerte.
a. Tristeza que proviene de Dios. «Porque la tristeza que ocurre según la voluntad de Dios, genera arrepentimiento que produce salvación, de la cual no hay que lamentarse».
La tristeza por el pecado debe percibirse en el contexto de Dios, que nos da sus mandamientos, nos revela su voluntad y nos guía a la obediencia.
La tristeza que Pablo menciona se refiere a la tristeza por el pecado cometido; tal situación causa que el pecador arrepentido derrame lágrimas de amargura. Como es el caso de Pedro al negar a Jesús jurando no conocerlo, y al oir cantar al gallo, recordó las palabras que Jesús le había dicho, donde sice la Escritura que salió y lloró amargamente (Mt. 26:74–75).
La tristeza que viene de Dios, produce arrepentimiento; y es interesante que en todas sus epístolas Pablo usa el término griego metanoia (arrepentimiento), que indica la acción de un pecador cuando se vuelve a Dios en plena dependencia de él.
RC Sproul un gran teólogo del sigo pasado dijo:
El arrepentimiento no es un concepto secundario en la Biblia; más bien es central en la conversión y la justificación.
El arrepentimiento no es un concepto secundario en la Biblia; más bien es central en la conversión y la justificación.
RC Sproul un gran téologo del siglo pasado dijo
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El arrepentimiento no es un concepto secundario en la Biblia; más bien es central en la conversión y la justificación.
R. C. Sproul
El Antiguo Testamento enseña que Dios quiere que su pueblo se aparte del pecado y se torne hacia él.
Esta enseñanza aparece gráficamente reflejada en la profecía de Ezequiel 18:21& 27
S10 & S11
Ezekiel 18:21 RVC
»Pero si el malvado da la espalda a todos los pecados que cometió, y cumple todos mis estatutos y actúa con apego al derecho y la justicia, no morirá, sino que vivirá.
Ezekiel 18:27 RVC
Pero si el malvado se aparta de su maldad y se apega al derecho y a la justicia, habrá salvado su vida
El arrepentimiento lleva a la salvación, lo cual significa restauración a la plenitud de vida. Significa volver a estar completo, a vivir en armonía con Dios y su pueblo. Y eso fue lo que posteriormente Pedro habría de experimentar.
En contra parte está, la:
b. Tristeza que proviene del mundo. «Pero la tristeza del mundo produce la muerte».
El arrepentimiento es alejarse del pecado y volverse hacia Dios; pero la tristeza de este mundo es remordimiento que se manifiesta en sentimientos de culpabilidad. Pedro se arrepintió y volvió con los apóstoles, y después se encontró con Jesús (Mt. 26:75; Lc. 24:33–34).
Judas estaba lleno de remordimiento, pero volvió a los sumos sacerdotes, que lo rechazaron (Mt. 23:3–5).
Pedro fue restaurado y se convirtió en la cabeza de los apóstoles (Jn. 21:15–19).
Judas se suicidó y fue condenado a la destrucción (Hch. 1:18–19).
En el caso de los corintios escogieron la vida, arrepintiéndose y volviendo a Dios. Recibieron la salvación plena y gratuita; y su relación con Dios y con Pablo fue restaurada completamente. Cuando un pecador se arrepiente, Jesús dice que los ángeles del cielo hacen fiesta (Lc. 15:7, 10).
La diferencia entre las respuestas de Pedro y Judas Iscariote radica fundamentalmente en la naturaleza de su fe y su respuesta al pecado.
Judas pecó deliberadamente, con un corazón malvado y por incredulidad, mientras que Pedro lo hizo por debilidad espiritual.
A través de su arrepentimiento genuino, Pedro calificó para el liderazgo futuro.
Aunque Judas experimentó cierto remordimiento, nunca tuvo un verdadero cambio de corazón ni recibió a Jesús como Señor y Salvador. De hecho, Jesús no pudo afirmarlo porque Judas nunca le perteneció.
La diferencia crucial es que la fe verdadera de Pedro hizo posible su arrepentimiento, mientras que la fe de Judas no era genuina y solo provocó remordimiento.
El verdadero carácter de Pedro se revela en su arrepentimiento: salió y lloró amargamente, siendo restaurado. En contraste, Judas fue condenado.
Jesús incluso había orado específicamente para que la fe de Pedro no fallara completamente, lo que demuestra que la razón por la que nos mantenemos salvos no es por nuestras propias acciones, sino porque el Señor nos mantiene. Él no mantuvo a Judas porque nunca lo tuvo.
Tal vez encuentres que el arrepentimiento y el regreso a Jesús son caminos difíciles cuando has fallado. Pedro lloró amargamente al darse cuenta de su traición y, sin embargo, su verdadero arrepentimiento lo condujo a la restauración.
La buena noticia es que lágrimas de verdadero arrepentimiento abrien la puerta a la gracia y la renovación en Cristo. Siempre hay una oportunidad para regresar a Él.

Conclusión

Pedro, quien, a pesar de ser uno de los discípulos más cercanos a Jesús, acabó negándolo tres veces en un momento de crisis.
En esta historia vemos la debilidad humana frente a la presión y la transformación que puede ocurrir después de un fracaso.
No se si estás lidiando con la culpa o la vergüenza de haber fallado en tu fe. Al igual que Pedro, tal vez te sientas que has traicionado a Cristo en momentos de debilidad. Recuerda que hay esperanza y restauración en la gracia de Dios, no importa cuán lejos hayas caído.
En esta historia vemos la fragilidad humana y la constante necesidad de dependencia de la gracia de Dios, pero como ya dijimios, el verdaero arrepentimiento y regresar a Cristo llevan a una restauración completa, tal como fue el caso de Pedro.
Jesús sabía que Pedro lo negaría, pero aun así lo eligió y lo amó. Esto ilustra la gracia incondicional de Cristo y cómo, a través de Su muerte y resurrección, ofrece perdón y restauración a todos los que se arrepienten.
Aún en nuestras caídas, la gracia de Cristo nos levanta; el verdadero arrepentimiento abre la puerta a la restauración divina.
ORACIÓN
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